Capítulo 3
Reunió toda su fuerza de voluntad, para poder alejar a Shikamaru. El maldito universo debía estar disfrutando todo esto. Cuando por fin se estaba cumpliendo uno de sus fantasías, todo se arruinaba por lo usar la ropa interior correcta para la ocasión.
—¿Qué fue eso? —le dijo limpiándose la boca con la mano, lo que consideraba un jodido sacrilegio, pero su dignidad estaba antes, y Shikamaru era un hijo de puta y no podía perdonar todo lo que le había hecho por un simple beso, por mucho que lo hubiera deseado.
—Un beso. —le respondió como si fuera lo más normal del mundo, que tal vez para él lo era, pero para ella no.
—Sé que fue un beso. —dijo asqueada.
—Entonces, ¿para qué haces una pregunta tan estúpida?
—¡Uuuuushhh! ¿Por qué lo hizo?
—Tenía ganas de hacerlo.
—Exijo una disculpa. —tenía que rescatar un poco de la dignidad que perdió suspirando por su beso, Shikamaru no tenía que saber lo mucho que le gustó sentir sus labios.
—No.
—¿Por qué no? —gruño zapateando infantilmente.
—Porque también te gustó y sé que tienes ganas de más. —se acercó a ella, acarició su mejilla. Maldito bastardo arrogante.
Le dio un manotazo. —No vuelva a tocarme o va a tener una denuncia por acoso sexual.
—Está bien... Solo vaya a trabajar. —dijo agitando su mano hacia la puerta y quitándole importancia al asunto. Deseo estrangularlo, frunció el ceño, y azotó la puerta al salir, escuchó una carcajada.
Ese maldito bastardo hijo de puta. Se sentó en su silla, abrió la gaveta de abajo, de su escritorio, saco uno de sus chocolates. Sakura y Hinata aparecieron a la hora del almuerzo. Juntas caminaron a la cafetería que quedaba en la esquina frente a la empresa. Eso, solo quería decir una cosa, tendrían una misión de investigación.
—¿Qué me perdí? —dijo antes de darle un trago a su coca-cola light.
—Lo volví a ver. —respondió Sakura.
—¿A quién? —arqueó una ceja en dirección a sus amigas.
—El hombre guapo que encontró en el súper mercado. —aclaró Hinata.
—¿Y? —dijo más interesada, esperando algún detalle jugoso.
Sakura había conocido a un tipo guapo en el súper mercado un par de semanas atrás. Había hablado durante horas de lo perfecto que era, su atractivo, sus músculos, su cuerpo, su voz masculina, su cabello sedoso, su mirada penetrante, su cabello sedoso, su sonrisa... y bla bla bla.
—Solo sé que se llama Sasuke. —respondió.
Tomó una porción de su pastel mientras observaba a su amiga hablar sobre el tal Sasuke. Sakura tenía suerte de ser bonita y delgada, no dudaría ni un segundo que ella saldría con ese hombre en cuestión de días, apostaba que sería así, como muchas tantas veces, solo bastaría una mirada coqueta, una sonrisa y una leve intercambio de palabras y Sakura lo tendría comiendo de su mano.
—Tema, bastardo gruñón a la vista. —sus amigas le dieron una sonrisa de disculpa, ya era demasiado difícil soportarlo en sus horas laborales, y ahora le jodería también el almuerzo. Miró hacia la puerta, Shikamaru entró junto con Ino, ella sonreía con la maldita perra sin sentimientos que todos sabían que era. La mano de él estaba en la parte baja de su espalda.
Sintió odio, celos, nauseas, asco, ira, e incluso una pizca traición al ver cómo le susurraba algo al oído. Si estaba con Ino, ¿por qué la besó? ¿No significo nada? ¿Fue un simple beso? ¿Una burla? ¿Por qué estaba siendo tan infantil con eso? Para ella tampoco significaba nada, era solo un beso, había besado antes. Hizo un puchero inconscientemente, Sakura y Hinata se rieron de ella, porque según ese par, se veía tierna. Él le dirigió una sonrisa divertida.
—Tem, disimula un poquito el odio. —susurró Hinata.
—Bueno, mañana hay una misión de investigación, ¿verdad? —cambió el tema, porque hablar de él hacía que recordara el beso que compartieron en la oficina.
—Sí. — respondió Sakura acercándose un poco más a ella para susurrarle —Según la chica de la tienda, siempre va a comprar comida los fines de semana. Así que mañana lo seguiremos a ver dónde vive.
—¿Ese es el plan? ¿Dónde quedo la parte "humillemos a Temari vistiéndola de una forma estúpida"? —aunque lo que sí se ganaría sería una orden de restricción en el mismo momento que el tal Sasuke se diera cuenta que lo estaban siguiendo.
—Aún estamos en la parte de reconocimiento, eso viene luego. —se burló Hinata, la única de las tres que tenía novio.
—Ja ja. —estrechó su mirada hacia Hinata. —Muy graciosa.
Sakura y Hinata estallaron en carcajadas. El resto del día fue lo más normal que podía ser, excepto porque Shikamaru no se había burlado de ella.
Llegó a casa, se quitó la falda, que quedó cerca de la puerta, la blusa en el sofá, el bra en la mesita de café, sus zapatos en algún lado de la cocina. Se tiró en la cama. ¡Viernes! ¡Al fin viernes! Su gatito rechoncho se acomodó a su lado.
—Mi pequeño hombrecillo. —lo acarició, el ronroneo.
Alguien llamo a la puerta. Debían ser Hinata y Sakura, pensó en dejarlas fuera un rato, pero la idea de tener a Sakura reprochándole, no la ilusiono mucho. Se puso una camisa sin mangas que era de su hermano Kankuro. Le llegaba unos centímetros abajo de sus matapasiones* (chones de abuelita), después de todo eran sus amigas y la habían visto peor vestida. Abrió la puerta, puso sus manos en la cadera y estaba a punto de gritarles al par de trastornadas que tenía por amigas, pero no. El maldito universo, seguía divirtiéndose con ella.
—¿Shikamaru? —dijo sin poder creérselo. ¿Qué diablos hacía ahí?
—¡Maldición, estás tan buena! —gruño entrando a su casa, se sorprendió cuando él volvió a besarla. Duro, con fiereza, no pudo evitar corresponderle. Él la atrajo más a su cuerpo, apretó sus nalgas, disfruto de sus pechos aplastándose contra su pecho. Mmm, era estar en el cielo. Sentir su calor irradiando de ese masculino cuerpo. Esta, debía ser una de sus mejores fantasías, pensó luego de analizarlo. Se había quedado dormida y ahora estaba teniendo un sueño húmedo con su jefe. No sería la primera vez que le sucedía.
Shikamaru la acercó a la pared e hizo que le rodeara a cadera con sus piernas. Sintió su dura erección palpitando en su sexo. Shikamaru miró pasión y deseo en los ojos de Temari, ella ardía por tenerlo dentro, lo sabía. Deslizó sus labios por su cuello, ella echó la cabeza hacia atrás, dando le acceso a su garganta, mordisqueó la clavícula. Sus manos recorrían sus piernas hasta que encontró... Levantoóla camisa que llevaba puesta ¡¿Que diablos?! Su ropa interior era... La libido desapareció.
La puso en el piso con el ceño fruncido. ¿Qué mujer usa esa ropa interior? —¿Qué diablos es eso? —gritó alzando la camisa para poder ver la monstruosidad que llevaba puesta. Ni siquiera su abuela usaría eso.
—Son mis calzones. —respondió, era la primera que pasaba esto en sus sueños. Siempre aparecía una hermosa pieza de lencería... A menos que... No, esto era un sueño. Tenía que serlo.
—No te pago tan mal como para no poder comprar lencería. ¿Por qué diablos le robas la ropa interior de tu abuela?
—No son de mi abuela. —reprochó. —Vete de mi sueño.
—¿Cuál sueño? ¿Acaso estuviste fumando algo?
—No... —entró en pánico. —¿Esto no es un sueño?
—Con esa ropa interior, más bien diría que esto es una pesadilla. Se acomodó la ropa muerta de vergüenza. No podía ser cierto. Algo debía odiarla mucho.
—Largo de mi casa. —gritó.
—¿Por qué te enojas? No es mi culpa que uses esa ropa.
—Shikamaru, que te largues.
—Me voy. Después de todo, eso me quito las ganas que traía. —alzó sus manos en señal de rendición, pues con la cara de Temari delataba que estaba a punto de rajarle el cuello.
—Adiós. —dijo con una mueca trataba de disimular la vergüenza.
—Si quieres te doy dinero para lencería, algo extra además de tu salario.
—Te vas o te mato.
—Sí, ya me voy.
Cuando él salió por la puerta, se sentó en el piso. La vida no podía ser tan cruel, esto era lo que le faltaba, que Shikamaru se diera cuenta que usaba ropa interior tan fea. Tendría que pedirle a Hinata que la acompañara a comprar algo de lencería.
