N.A. ¡Hola mis lectores! Vengo corriendo como correcaminos para dejaros un nuevo one-shot de gleeJ Ha vuelto a empezar el curso escolar y no sé cuándo podré volver a actualizar...Pero por ello al final de este capítulo encontrareis una sorpresita... Espero que os guste el capítulo. Solo una pequeña aclaración: Puck nunca fue piloto en este fic.
Pov de Puck:
Hacia mucho calor en la ciudad de New Heaven.
Puck estaba tomando el Sol en la terraza de su loft de dos pisos cuando de pronto, se quitó las gafas de Sol para mirar la hora, eran las 12:55. Puck sonrió, Quinn no tardaría en llegar. Se pusó las gafas de nuevo, cruzó los brazos por detrás dela cabeza y cerró los ojos. Era un día de verano precioso y muy tranquilo. No había tareas que hacer, niños que recoger de la escuela ni trabajo en la discográfica. Su mujer no tardaría en volver a casa de la universidad para pasar la tarde con su familia. Su hija Beth estaba en su habitación jugando con sus muñecas y el pequeño Erick todavía dormía.
Puck aún no podía creer la suerte que tenía.
Recordaba como hacía tres años todo esto había sido solo un sueño inalcanzable para él.
Era un simple limpiador de piscinas que vivía en casa de su madre y perdidamente enamorado de alguien que hacía mucho tiempo había perdido. No sabía como salir de esa burbuja que era su vida y estaba tan deprimido que tampoco creía tener motivos para hacerlo, seguir adelante. Pero entonces, una tarde, Puck quedó con su amigo Finn en su casa para ver un partido y este dejó caer una bomba: Quinn había conseguido por fin, después de mucho luchar la custodia de Beth y ahora pretendía llevársela consigo a New Heaven.
A Puck solo se le permitía ver a Beth los fines de semana, pero era su ancla, lo único que lo mantenía cuerdo. Si alejaban a su hija de él, no sabía si lo podría soportar.
Quinn...La mente de Puck le había dedicado tantos pensamientos a la rubia. Había intentado contactar con ella, después del reencuentro para la despedida del Glee Club. Realmente había parecido que ella devolvía sus sentimientos...¡Si incluso se habían besado! Pero por muchas veces que Puck la llamara ella lo ignoraba. Puck se había rendido hacía ya muchos meses.
Le había preguntado a Finn si sabía dónde estaba ella. El saber que ella estaba hospedada en casa de su madre, solo el tiempo que duraran las últimas firmas de papeles sobre la custodia, había sido cómo un interruptor para Puck. Había corrido a su casa y se había vestido con las mejores prendas que tenía. Había comprado unas flores de camino a casa de la madre de Quinn y cuando ella había abierto la puerta, él había derramado su corazón, le había dicho lo que sentía y le había pedido una segunda oportunidad.
-Quiero recuperarte.-Fueron sus últimas palabras.
Y eso fue todo. El principio de una nueva aventura a la cual ahora llamaba su vida. Después de eso habían venido muchas, muchas citas, miradas, besos, confesiones...
Puck se había mudado a New Heaven con su recién novia y su hija, había dejado el negocio de las piscinas y había empezado a tocar en pequeños locales las noches de viernes.
Su talento, y la incorporación de Quinn en un pequeño teatro de la ciudad, había hecho que pudieran sobrevivir el primer año en la ciudad.
A mediados de enero, Puck recibió la llamada del dueño de una de las discográficas más importantes del país, que justamente se encontraba en la ciudad. El dueño, junto a un grupo de amigos, había asistido la noche anterior a una de sus actuaciones y le había impresionado tanto que le había pedido el número de Puck al dueño del local. Querían que firmara con ellos.
Puck había aceptado y poco después tenía un disco en las listas de más vendidos y era un artista reconocido por todo el país.
Quinn y él se habían podido permitir mudarse a su actual loft, más cerca de la universidad de Quinn y adoptar al cuarto integrante de la familia: un niño de tez oscura y ojos azules llamado Erick.
Habían mantenido mucho contacto con los otros Gleeks, tanto que su hija los consideraba sus tíos y tías, aunque la mitad de ellos estuvieran casados, tuvieran familia y vivieran en la otra punta del país.
Hacia menos de un año, una noche, Puck la había invitado a cenar a un lujoso restaurante, cuando trajeron el postre, él había recogido la guitarra que había traído consigo, le había cantado una muy emotiva canción, había hincado una rodilla en el suelo y le había pedido que se casara con él.
Ella, con lágrimas en los ojos, había aceptado y muy poco después se habían casado.
Con ese último pensamiento y una sonrisa enorme en la cara, Puck se levantó de su tumbona en la terraza y fue a ver que hacia su hija.
Beth estaba sentada en el suelo de su habitación, llevaba puesto un vestido azul de princesa y jugaba con sus muñecas delante de su gran castillo de juguete.
-¿A qué juegas?-le preguntó Puck sentándose a su lado.
-¡Papi!-Exclamó ella, y lo abrazó.-Estamos celebrando un baile de princesas.
"¡Mira! Estos son los invitados. ¿Sabes quién son?"
-¿Los conozco?-Puck miró a las dos barbies que supuestamente "bailaban".
-¡Si! ¡Son la tía Britt y la tía Santana. Y aquellos,-dijo señalando a dos kens que también "bailaban" son el tío Kurt y el tío Blaine.
Puck soltó una carcajada ante las ocurrencias de su hija.
-¿ y aquellos quienes son?- preguntó refiriéndose a cuatro muñecos sentados en "tronos".
-¡Los más importantes! Son los reyes Quinn y Noah Puckerman y el príncipe y la princesa Erick y Beth.
Puck sonrió. En ese momento su móvil recibió un mensaje:
"Hola, cariño. Lo siento, pero al final voy a ir a comer con los chicos de la compañía. Estrenamos el viernes y ya sabes que tenemos que ensayar. Además me he quedado un poco más en la universidad recogiendo las cosas ya que como sabes es la última semana. Puede ser que llegue un poco tarde. Lo siento. Mañana nos iremos de excursión toda la tarde. Que los niños no me esperen despiertos. Diles que les quiero y a ti también. Te amo. Quinn"
Suspiró. Guardó el teléfono en el bolsillo y se giró a su hija que lo miraba:
-¿Quién era?-preguntó.
-Mamá. Hoy no podrá pasar la tarde con nosotros porque tiene que trabajar, pero me ha dicho que mañana iremos a algún sitio genial los cuatro.
Beth asintió complacida.
-¿Quieres jugar?
En ese momento, el sonido del llanto de un bebé llegó de la habitación contigua. Erick se había despertado.
-Ahora no puedo, princesa, pero más tarde.
-Vale.
***
Esa misma noche, después de una tarde de ver películas de Disney los tres en el sofá, Beth le pidió:
-¡Papá, cuéntame un cuento, porfa!
Puck pensó un momento y se sentó al borde de la cama:
-Antes me has explicado que la Reina Quinn, el rey Noah y sus hijos estaban celebrando un baile...Pero seguro que no sabes como la reina Quinn y el rey Noah llegaron a ser coronados rey y reina. ¿Quieres saberlo?
Los ojos de Beth chisporrotearon con emoción:
-¡Si!
Y Puck comenzó su historia:
-Hace mucho tiempo, existía un reino llamado Mckinley. En ese reino había un castillo muy grande y muy bonito donde vivía el príncipe Puck y su familia: su madre, la reina y su hermana. Su padre hacía mucho tiempo que había muerto en una batalla contra otro reino, así que cuando cumplió dieciocho años todo el mundo estaba impaciente, querían que se casara ya y se hiciera rey.
"Pero para el príncipe Puck eso no era nada fácil.
Todo el mundo le decía que tenía que casarse con una chica con un alto estatus social, de la nobleza o una princesa. Para su decimoctavo cumpleaños su madre organizó un baile e invitó a todas las doncellas nobles del reino. Pero Puck no se interesó en ninguna. Todas eran superficiales y demasiado pegajosas, todas querían ser la futura reina.
Así que cuando las campanadas indicaron que eran las doce, el príncipe Puck salió al jardín en busca de paz y tranquilidad.
Andaba tranquilamente por los jardines cuando escuchó un llanto. Al lado de un estanque la muchacha más bella que el príncipe jamás había visto, lloraba desconsoladamente.
Rápidamente Puck se acercó a ella y le cubrió los hombros con el brazo.
-¿Qué te pasa?-preguntó
Ella sin levantar la vista del suelo dijo:
-Hoy he recibido una carta. Mis padres han muerto. No tengo a nadie más en el mundo. Estoy sola.
Puck la consoló y la abrazó. Ella le explicó que se llamaba Quinn y que era la criada de la princesa Rachel, una de las damas que habían acudido a la fiesta de Puck, le encantaba cantar y actuar y siempre había soñado con vivir en un lugar mejor que en el que vivía.
Puck le habló de él, y cuando le confesó que era el príncipe ella casi huye. Muchos días a partir de aquel, por la noche, Quinn se escapaba de casa de su señora por las noches y corría a los jardines a reunirse con Puck.
Y Puck sin importarle ni el linaje, ni el trabajo, ni la procedencia de Quinn se enamoró.
Afrontaron juntos la confesión delante de su pueblo.
Y sin importarle que la chica no fuera rica, ni una princesa se casaron.
Porque el amor puede con todo."
Cuando Puck acabó con el relato se dio cuenta de que su hija ya estaba dormida profundamente con una sonrisa en su rostro.
Al salir de la habitación se topó con Quinn que lo miró embelesada.
-He escuchado toda la historia.-dijo abrazándolo y enterrando su cara en el pecho de él.- Que bonita.
Puck la apartó de su pecho para poder mirarla a los ojos.
-Mi reina,-le dijo- tu eres y siempre serás mi cuento de hadas.
-Y vivieron felices para siempre...-musitó ella y se besaron.
N.A. Soy yo otra vez:D Os ha gustado? No irían mal los comentarios, likes...Bueno la sorpresa es que la próxima historia será de una de las parejas más amadas...Finchel!
Nos vemos en la próxima actualización. No estaría mal si me siguieran en...
Instagram: klaine_is_my_life_forever
Bye;)
Anna
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