Mily Black Queen: Barry se hará más daño del que imaginas y Oliver tendrá que ser muy fuerte, gracias por leer! Ojalá te guste!
Fer: en general trato de no dejar mis fics botados y este realmente me entusiasma mucho continuarlo y por sobre todo que Barry vuelva a ser el que era... pero veamos como sigue. Muchas gracias por leer y comentar! Espero te guste lo que sigue =)
¡Muchas gracias a quienes se dan el tiempo de leer!
Gracias por comentar!
Espero les guste lo que sigue
DarkSideBlaine
Frío.
Helado.
Congelado.
Odio.
Furia.
¡Maldito Oliver! Solo en eso lograba pensar después de haber sido sacado a las cuatro de la mañana de la cama para subir en una moto solo con lo puesto cuando afuera la temperatura era bajo cero, pero ¿eso le importaba a alguien? No, mucho menos al arquero ¡Todo porque él sobrevivió en una isla inhóspita y creía que el resto tenía la misma resistencia! Ahora mucho menos que antes, no soportaba el frío y odiaba a Oliver, de eso estaba muy seguro.
-No entiendo por qué las esposas-dijo Barry tratando de soltar sus manos que tenían grilletes con los que rodeaba la cintura de Oliver para sujetarse mientras iban en la moto a alguna parte del mundo.
-Estoy seguro de que te soltaras en mitad del camino.
-Aún puedo hacerlo, enredar mi pierna con la rueda trasera y así me la arranco de una vez y muero desangrado en la carretera.
-Solo por esa idea no descansaremos e iremos directamente a destino.
-¡Oh! Qué cruel-dijo con sarcasmo el castaño-si me quieres hacer sufrir no me interesa, solo quiero recuperar mis poderes y volver a ver a mi familia-dijo apretando el abdomen del rubio con la pequeña cadena que unía sus manos.
-No me haces daño si eso pretendes.
-Por algo solo tienes fuerza y no cerebro-dijo el castaño y en menos de un segundo tenía sus manos a la altura del cuello de Oliver y de un movimiento comenzó a ahorcarlo e hizo que ambos cayeran de la moto.
Todo el impacto de la caída fue recibido por el rubio, quien no dudó en abrazar a Barry y que su cuerpo resultará dañado y no el del castaño.
-No solo tu tienes trucos-dijo tomándolo por la chaqueta y golpeando su rostro para dejarlo inconsciente. Hizo una llamada a Felicity y en menos de un minuto su auto se estacionaba junto a ellos -llegarás todo golpeado si es necesario-dijo tomándolo en brazos y depositandolo en el asiento trasero del vehículo. Agradece la instalación del piloto automático en sus vehículos.
Al menos en el auto hacía menos frío, pero aún así no tenía idea de si llegaría vivo a su destino, porque este Barry Allen era muy diferente al que conocía.
Eran mínimo 24 horas de viaje en moto, en auto eran más porque no llegaba a la velocidad del otro vehículo. Pero cuando no iba ni por la mitad del camino fue que Barry despertó.
-Y esto debería contenerme-dijo suave el ex velocista y forcejeando con la camisa de fuerza que llevaba encima. Oliver siguió manejando y al mirarlo por el espejo retrovisor se sintió el peor ser humano del planeta. Barry se veía demacrado y muy triste, pero ¿Qué podía hacer él para ayudar? Aún no lo sabía, pero esperaba que el lugar al que iba le diera respuestas.
No se hablaron mayormente en el resto del viaje y cuando el arquero se estaciono fue que el forense miro por la ventana sin dar crédito a lo que veía. Sólo bosque a su alrededor, seguramente era un sitio comprado por los Queen en un arrebato de arrogancia, porque si no era así ¿cómo explicar la casa en medio del bosque junto a la que se habían estacionado?
Tal vez tendría que resignarse y ceder ante lo que Oliver quisiera, después de todo había sido demasiado esfuerzo para que él frustrara todo. Pero no tenía idea de los planes de Oliver y a pesar de eso estaba seguro de que el arquero no le haría daño y lo ayudaría en todo lo que pudiera, pero aún así no estaba dispuesto a hacerle las cosas fáciles.
Porque ¿quién le aseguraba que no asestaria flechas en su espalda con tal de que sus poderes volvieran? ¿Quién le aseguraba de que no lo dejaría en esa cabaña volviéndose loco en completa soledad y solo con sus recuerdos? o tal vez sería menos cruel y solo lo dejaría abandonado en ese lugar para que tratara de volver por su cuenta a Central City.
Tal vez tendría que centrarse en lo importante, pero sólo cuando se bajaron fue que notó que Oliver llamó a Felicity para que el auto se fuera y él no tuviera ningún tipo de escapatoria que no fueran sus piernas. Fue soltado de la camisa de fuerza y las esposas.
-Eres libre-murmuró Oliver caminando a la cabaña y sin esperar al ex velocista, quien miraba el cielo naranja, estaba atardeciendo y él sólo sabía que sus poderes no regresaban.
Se limitó a mirar a su alrededor hasta que cayó la noche, definitivamente no había salida y ese bosque era lo suficientemente húmedo como para darle una pulmonía. Y él ingenuamente lo había recorrido un par de metros pensando en que habría una forma de llegar a la civilización, pero si lo seguía intentando se arriesgaba a perderse y no volver a donde estaba seguro, con Oliver.
Porque sí, a pesar de todas las cosas, desde el día en que Oliver lo vio sangrando en los laboratorios STAR y se lo llevó a su refugio para que sanara, es que decidió intentar ayudar al rubio en lo que le pidiera. Pero siempre que estaba dispuesto a hacerlo la ausencia de Iris provocaba que solo quisiera matarse y mandar todo al demonio. Porque dolía más la ausencia de la morena que todo lo que el arquero intentara.
-Será mejor entrar-susurró mirando el cielo y esperando que Iris lo viera donde quiera que esté, que supiera que él haría todo por traerla de vuelta y eliminar esa línea de tiempo sin su presencia.
Luego de unos minutos entró a la cabaña y descubrió de que era más sencilla de lo que pensaba. Oliver estaba avivando el fuego de la chimenea mientras algo se preparaba en la cocina. Solo sabía que olía muy bien.
-Hay café y estoy preparando la cena.
-Gracias-murmuró sentándose en un sillón cerca del fuego. Luego de unos segundos el rubio se sentó junto a él. Se hicieron compañía durante unos minutos, hasta que el ojiazul debió ver la cocina.
No transaron más palabras por ese día. Sólo cuando Oliver le dijo a Barry que podía usar la cama del único dormitorio que había en el lugar y el ex velocista se encerró en la habitación, por lo que el arquero supuso que debía dormir en el sofá del living. Habían pasado un par de horas desde eso cuando el rubio escucho ruido cerca del amanecer.
Se levantó sigilosamente y se aproximó a la habitación donde estaba Barry, pegó su oído a la puerta y lo que escuchó le destrozó el corazón. Barry estaba llorando y llamando a Iris, rogando tener de vuelta sus poderes.
-Joe, por favor dime que Iris está bien, que no sufre, que no sintió cuando su corazón fue atravesado por Flash Reverso-decía quedamente y Oliver solo pudo pegarse más a la madera, queriendo entrar, pero sin atreverse porque en caso de hacerlo acabaría con el momento de desahogo que tenía el castaño.
Se mantuvo ahí un par de segundos hasta que se deslizó para sentarse a los pies de la puerta, luego de unos segundos el llanto era más fuerte y sus ganas de entrar y reconfortarlo en un abrazo eran mayores.
-No debo entrar-murmuró suspirando con fuerza e intentando no pensar en que lo mejor sería ir con Barry.
-Iris, te traeré a la vida, porque te amo y eres…-la voz del ex velocista se rompía cada vez que intentaba hablar de la morena y eso destrozaba lentamente al arquero.
-Se acabó-susurró poniéndose de pie e ingresando a la habitación que estaba en penumbras. Fue cuidadoso para no hacer ruido, no demoró en enfocar la vista, por lo que inmediatamente vio a Barry en medio de la cama abrazándose a sí mismo, intentando darse protección, intentando sanar una herida que estaría abierta por mucho tiempo.
Estaba bajo las frazadas, descalzo y solo con un pantalón de buzo gris y una polera sin mangas blanca, todo le quedaba grande, por lo que seguramente lo sacó de los cajones que estaban en el mueble junto a la puerta.
Oliver se acercó a la cama, iba descalzo y con su jeans negro junto a la camisa de igual color. Se sentó en la cama junto al castaño, quien no pareció notar su presencia, por lo que con cuidado levantó la frazada y se tapó con ella, quedó a la misma altura de Barry, aún no se acercaba a él, no se atrevía, sentía que quebraría su privacidad al tocarlo.
Sin embargo ¿No estaba quebrantando su privacidad al estar acostado junto a él cuando lloraba? Era un completo idiota y aún así no quería moverse de su lugar, no se atrevía a abandonar al ojiverde, no cuando él hizo todo lo posible por ser feliz y solo un villano le arrebató todo en un momento, su familia había desaparecido por el odio que un solo hombre le tenía.
-¿Por qué los mató?-fue un susurro, pero por la cercanía pudo escucharlo a la perfección. Podría responder, podría decirle que todo estaría bien, pero no lo hizo. Se mantuvo quieto a su lado, no quería asustarlo y tampoco tenía modo de consolarlo, porque no había consuelo para la muerte de los seres amados. Lamentablemente sería un dolor que cargaría por el resto de sus días.
Pasaron algunos segundos antes de que Barry moviera sus piernas y sintió que topaba con algo más, fue en ese momento que abrió los ojos y se topó con los azules de Oliver, quien lo miraba apenado y sin decir nada.
-¿Puedes traerlos de vuelta?-murmuró quedamente, pero no obtuvo respuesta-Oliver ¿puedes traer a Iris de vuelta?-preguntó suave e intentando calmar las lágrimas que luchaban por volver a salir.
-No-susurró bajando la mirada y perdiéndose el momento en que Barry sonrió con tristeza y comprendió que le pedía un imposible a alguien que no era un metahumano, a alguien que jamás podría viajar en el tiempo por sus propios medios.
-No quiero despertar mañana-murmuró Barry volviendo a abrazarse y temblando por el llanto que volvía a embargarlo.
Oliver sintió que perdía el aire por un momento y este se acumulaba dolorosamente en su pecho. No podía ver así a Barry y no hacer nada para ayudarlo.
-Lo sé-murmuró y se atrevió a acercarse, pasó un brazo por sobre sus hombros y otro por su cintura y acercó su cuerpo al del ex velocista. Se mantuvieron así por un par de segundos hasta que sintió como el castaño lo abrazaba con fuerza y lloraba resueltamente en su pecho, gemía el nombre de su familia, de cada uno, desde su madre hasta su novia. Temblaba entre los brazos del arquero, quien no lo soltó y solo acarició su cabello cuando sintió que se empezaba a calmar.
No tenía idea de cuánto tiempo había pasado desde que lo abrazó, pero sentía como se había calmado y eso bastó para atreverse a mirar a Barry, y se dio cuenta de que tenía los ojos cerrados y respiraba entrecortadamente debido a lo que había llorado, estaba durmiendo.
-No puedo prometer que todo estará bien-susurró besando la frente del castaño-lo siento Barry, lamento mucho tu pérdida-dijo cerrando sus ojos y abrazándolo con fuerza. Por esa noche lo dejaría descansar y vería qué ocurriría cuando despertara y volviera a la realidad donde Iris, Joe y Wally habían muerto, cuando tuviera que enfrentar otro día más sin sus padres. Todos asesinados por velocistas, por seres igual al que él fue.
No pasaron más que un par de horas cuando empezó a salir el sol y Oliver vio como los rayos golpeaban la ventana y se introducían en la habitación, bañándolo todo, excepto a Barry que se encontraba resguardado en su pecho y mantenía una respiración pausada y en calma, algo muy distinto a como estaba su alma.
-Un nuevo día-susurró suave el castaño y suspiró pesadamente.
-No, aún no-murmuró Oliver contra sus cabellos y lo atrajo un poco más a él.
-Es un nuevo día sin ellos-susurró contra el pecho del arquero y se dio cuenta de que en la noche enredó sus piernas con las del rubio buscando el calor de su cuerpo, se sintió intimidado al notar ese detalle, pero parecía ser que su socio estaba bien con ello, porque en lugar de apartarlo lo atraía más a él.
-Es un día más, pero distinto a los otros-susurró suave-duerme un poco más, lo necesitarás.
-¿Algún plan del que no me he enterado?-murmuró suavemente y acomodándose contra el cuerpo del millonario.
-Sí, pero ahora descansa, necesitas dormir-susurró abrazándolo otra vez. Solo pasaron unos cuantos minutos antes de que ambos se dejarán llevar a los brazos de Morfeo.
Ese debía ser el primer día, el día en que Oliver ayudaría a Barry, y el día en el que el hombre más rápido vivo desaparecería de la faz de la Tierra y el arquero mercenario dejaría de lado su misión de venganza con tal de ver bien al hombre que le gustaba, o mejor dicho amaba -palabras de Felicity, no de él-porque Oliver no podía reconocer que sentía algo más por el castaño, él solo podía decir que sentía una atracción y un gusto muy grande por el ex velocista y probablemente jamás reconocería en voz alta que el sentimiento era distinto a solo el gusto.
La idea del rubio era distraer a Barry de su pena, ayudarlo a sanar de algún modo, pero cuando despertó cerca de las diez de la noche y se percató de que el castaño ya no estaba junto a él, se dio cuenta de que no podría amarrar al castaño sin involucrarse por completo en su vida y, si era sincero, realmente le temía mucho a hacerlo. Porque involucrarse era entregarse, y él no estaba dispuesto, no aún.
Por ello, sentía que no podía hacer nada y eso lo frustraba, porque al apartarlo de la civilización su idea era sanar al castaño, traer de vuelta su alegría y tranquilidad, aunque sabía que tendrían que pasar mucho antes de que eso sucediera y ese sólo era el primer día de muchos que se vendrían similares o peores.
Cuando se levantó y decidió buscarlo fue que lo encontró junto al fuego de la chimenea, miraba bailar el fuego y se dio cuenta de que Barry no estaba junto a las llamas solo por el frío.
-¡Barry!-gritó al instante en que vio el madero llameante en sus manos y como marcaba la piel de su brazo derecho.
-¡Déjame!-gritó al momento que el rubio sujetó sus manos e hizo que arrojara el madero a un lado-¡Déjame hacerlo!-intentaba soltarse, pero Oliver seguía siendo más fuerte que él-Por favor-murmuró una vez se trató de calmar.
-No, Barry-dijo seriamente e hizo que se sentara en el sillón.
-¿No? ¿Y quién te crees para detenerme?-dijo molesto y soltándose de su agarre-¿todo porque perdiste a tu padre y madre? ¡Claro! Debo soportar estoico el dolor e ir matando a quien se me cruce al igual que el mercenario de Oliver Queen-decía furioso y caminando por el lugar.
-Barry no…-intentó hablar y acercarse, pero el castaño se alejó.
-No, Oliver, ahora me escucharás ¡No tienes idea de lo que es perder a la mujer que amas, al padre que te adoptó, al hermano que nunca tuviste, a tu padre biológico y a tu madre! No tienes idea lo que es perder lo que más amas a manos de locos obsesionados contigo y que no escatimaran en hacerte sufrir. No tienes idea lo que es perder-decía bajando su tono y sintiendo como las lágrimas volvían a bajar.
-Barry-dijo avanzando un par de pasos y milagrosamente el ex velocista no se apartó.
-No sabes lo que duele perderlos a todos de una sola vez y verte completamente solo, sin nada ni nadie en quien confiar, porque nadie puede ayudarme ¡Nadie!-gritó rompiendo a llorar con fuerza y sintió como Oliver lo abrazaba, intentó soltarse de su agarre, pero terminó cediendo.
Estuvieron así un par de segundos y fue cuando Barry sintió cómo algo se clavaba con fuerza en su brazo derecho.
-Qué…-pero solo logró ver a Oliver a los ojos un par de segundos antes de desmayarse en sus brazos.
-Lo siento, era necesario-susurró apartando la aguja del brazo del ex velocista. Ese era un sedante potente que le había dado Felicity, le pidieron a Caitlin que lo diseñara, lo bueno era que lo mantendría dormido por dos días aproximadamente y el efecto del calmante permanecerá por unas horas más después de despertar.
Tomó en sus brazos a Barry y lo llevó hasta la habitación, lo recostó en la cama y lo miró por varios minutos hasta que decidió lo que tenía que hacer. No sería fácil y tampoco demoraría poco, pero era necesario para el bien del velocista. Por ello buscó sus botines y se los colocó, luego se enfundó en un abrigo y se puso un gorro. Todo para protegerse del frío, ya que estaría fuera mucho tiempo, todo con tal de ver bien a la persona que solo le gustaba.
-Definitivamente amas a Barry Allen-dijo Felicity observando a través del monitor que mostraba las cámaras del interior de la cabaña-ya no puedes negarlo, Ollie-dijo con amargura.
