Los personajes aquí retratados pertenecen a y los utilizo sin ningún ánimo de lucro.
CAPÍTULO 3
Gryffindor-Slytherin
Desde que tenía uso de razón, Linda Stevens había estado enamorada, o así lo creía ella firmemente, de su compañero de casa y de curso Mike Slow. La rubia alumna había intentado conquistarlo desde primero con pésimos resultados, pues si bien el atractivo Mike la hablaba de vez en cuando en la Sala Común, su relación no iba más allá de eso. Linda oía decir por los pasillos que el Ravenclaw era bastante exigente con sus novias, y que una "cabeza-hueca" como Stevens no le interesaba en absoluto, él se decantaba por chicas más inteligentes y con más preocupaciones que la ropa o los cosméticos.
Aquellas insinuaciones enfurecían a Linda hasta límites insospechados y hablaba sin parar de aquello con sus amigas, igual de superficiales que ella y que siempre le daban la razón. Mike, por su parte, había llegado a preguntarse cómo alguien que había llegado a séptimo curso (aunque con dificultades y notas bajas) podía ser tan despreocupada en el tema de los estudios, y no sólo eso, tan despreocupada en todo lo que no se refiriera a ir de compras o hablar de chicos. Por eso había empezado a salir con Rose, porque no se enfrascaba en conversaciones a grito pelado sobre hombres o sobre ropa, porque se ocupaba de temas más interesantes y resultaba femenina y sexy sin proponérselo, sin vestirse ni maquillarse de modo exagerado. Aunque ambos lo habían dejado porque tenían demasiado genio y chocaban con frecuencia, seguían siendo amigos, algo que a Linda Stevens le fastidiaba.
La Ravenclaw rubia no creía aquellos cuentos de que sólo eran amigos, y estaba completamente convencida de que seguían siendo novios, o al menos lo intentaban, a escondidas de todos. Tampoco podía entender como un chico como Mike podía fijarse en alguien como Rose, que en sus maneras rudas y altaneras casi parecía un chico, siempre enfrentándose con todos y sin mantener las formas dignas de una mujer de bien. En eso se parecía a su padre Ron, según le había oído decir a su madre, que a veces despotricaba contra la familia Weasley.
Aquella tarde Linda y su inseparable, casi faldera, amiga Laura se disponían a llevar a cabo su plan. Cuando las clases de la mañana finalizaron y todos almorzaban en El Gran Comedor, ellas se habían escabullido y se encontraban enfrente del aula de pociones. Sabían que estaba cerrada, pero un sencillo hechizo Alohomora les abrió la cerradura de la gruesa puerta de madera.
-¿Sabes ya los ingredientes que tienes que coger? .- preguntó Laura mirando en todas direcciones, seriamente preocupada de que alguien las pillara allí de sorpresa.
-Claro, he estado varios días mirando libros en la biblioteca.- se quejó Linda que aseguraba que pensar y leer tanto producía arrugas.- estuve a punto de convertirme en Albus Potter.
La rubia ojeaba los miles de botes y probetas esparcidos por las estanterías, de vivos y burbujeantes colores, cada recipiente etiquetado con el nombre de el ingrediente que contenían, incluso habia pociones ya preparadas, aunque dudaba que la que necesitaba estuviera ya hecha. Uno por uno, hasta un total de siete, cogió los ingredientes necesarios y vertió lo suficiente en unos recipientes que ella misma había traido.
-Creo que ya está todo, lo prepararemos en la habitación.- sonrió triunfante la rubia asiendo la bolsa que contenía lo necesario para su perfecto plan.
-Venga vámonos .- susurró Laura cada vez más asustada y tirando de su amiga. Por fin pudo resoplar de alivio cuando se encontraron fuera del aula y se dirigían hacia sus habitaciones a depositar lo sustraído. Después, se marcharon a comer como si nada hubiera pasado.
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Los entrenamientos de Quidditch para el equipo de Gryffindor estaban siendo más duros que en años anteriores. La entrenadora Tisdale les empujaba a ser mejores, pues el año pasado la Copa había ido a parar a manos de Ravenclaw, aunque los leones seguían siendo muy buenos en el campo.
Rose Weasley sentía que no podría aguantar mucho más volando y cazando pelotas cuando Tisdale dio un soplo a su silbato que indicaba que el entrenamiento había finalizado. Los alumnos descendieron volando hasta posar los pies en tierra firme y tomaron aire tras el duro partido de prueba.
-Tenemos que dejar el campo libre, le toca entrenar al equipo de Slytherin .- anunció la entrenadora mientras metía todas las pelotas en sus cajas correspondientes.- mañana a la misma ahora aquí chicos, descansad y alimentaos bien, queda poco para el primer partido.
Todos se despidieron y se fueron marchando del campo, mientras las serpientes ya se preparaban para comenzar su entrenamiento. Malfoy, ataviado con el uniforme de su casa, sujetaba su escoba con una mano y caminaba mirando con arrogancia a los Gryffindors que ya se iban. Rose no pudo reprimirse en decirle algo.
-¿En qué te basas para mirar con esa soberbia, Malfoy? .- le preguntó indignada por la superficialidad del rubio.
-En lo cansada que pareces.- rió el Slytherin.- si estás así después de un simple entrenamiento no quiero imaginarme qué harás en el partido. Ah si… - se llevó una mano al mentón fingiendo estar pensando algo.- perder.
-Eso no te lo crees ni tú.- espetó la pelirroja entre jadeos, muy a su pesar, mientras Albus le tiraba del brazo para que se marcharan. Al pelinegro no le gustaba discutir tanto como a su prima, y prefería continuar su camino separado de Malfoy, evitando cruzar más palabras de las necesarias con él.
-Ya veremos que pasa el lunes .- dijo Scorpius andando para reunirse con sus compañeros de equipo y dejando a la pelirroja con la palabra en la boca dispuesta a replicar, pero su primo no la dejo y abandonaron el campo.
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Aquél era el gran día, el primer gran acontecimiento en lo que llevaban de curso escolar en Hogwarts. Slytherin se enfrentaría con Gryffindor en el primer partido de la temporada, y todas las casas, no sólo las de los respectivos equipos, temblaban de emoción y excitación ante la idea. Ver enfrentarse a Potter y Malfoy siempre era un acontecimiento debido a que se trataba de los dos mejores buscadores del colegio, y por mucho que la gente aborreciera a Scorpius no podían negar lo evidente.
También era un gran día para Linda Stevenes, que ya se relamía de gusto imaginando los resultados de su elaborado plan para fastidiar a Rose Weasley. Había convenido con su amiga Laura en que le darían de beber la poción a la pelirroja mezclada con el zumo de calabaza que se tomara después del partido, cuando estuviera sedienta y no se fijara muy bien en lo que tomaba.
El lunes resultó ser un día cálido y apacible, quizás demasiado caluroso para los jugadores de Quidditch que sudarían la camiseta más de lo normal, aunque al menos no llovía. Tanto el equipo de Gryffindor como el de Slytherin se preparaban ya para salir al campo, ataviándose con los uniformes correspondientes y aplacando su sed antes de comenzar a jugar. El estadio entero rugió en aplausos y vítores cuando los jugadores salieron al campo por su propio pie y con las escobas en la mano. Acudió todo el colegio, como era lógico, y las casas de los leones y las serpientes agitaban con ilusión los colores de sus bufandas, banderas y todo tipo de accesorios.
Los participantes se pusieron a calentar volando sin dirección ni rumbo por el campo, siendo aplaudidos cuando pasaban cerca de las gradas. Lily, James y Hugo daban ánimos desde sus asientos al equipo de Gryffindor, sobreotodo el pequeño Weasley que era verdadero fan de Albus.
El retransmisor del partido, Keith Stuart, acompañado por Lisa Luc, hablaba deprisa presentando a los jugadores ya conocidos por todos, aunque en el equipo de los leones había una nueva presencia. Pronto, el estadio quedó en silencio.
-¡Comienza el partido! .- el grito indicó el inicio de lo que prometía ser un duelo emocionante. La entrenadora soltó las Bludgers y la Quaffle, que salieron disparadas hacia arriba con fuerza. La snitch también quedó liberada y corrió vertiginosamente cortando el aire, impidiendo que ningún buscador la localizara todavía.
El primer tanto lo anotó el Slytherin Bruno Landon, lo que hizo que los espectadores verdes y plateados gritaran de júbilo, pero el partido no había hecho más que empezar. Albus y Malfoy volaban tranquilamente y no demasiado deprisa, recorriendo con los ojos el inmenso estadio en busca de la diminuta pelota dorada, que aún no se había dejado ver. Mientras, el resto del equipo seguía marcando y defendiendo. Una bludger se acercó peligrosamente a Rose, pero consiguió esquivarla con maestría y encima aquel movimiento le permitió meter la Quaffle en una de las porterias. Iban empatados 10-10.
Transcurrida casi media hora de insoportable espera, Albus se fijó en como Scorpius enfilaba en dirección a un lugar del campo: había visto la snitch. El pelinegro no tardó en reaccionar y en verla y voló vertiginosamente hacia allí. Consiguió situarse paralelo al otro buscador y le miró de reojo, el rubio tenía los ojos entrecerrados por el viento que le golpeaba la cara y se agachaba un poco más sobre su escoba para alcanzar mayor velocidad.
Los espectadores giraban las cabezas y los ojos a toda velocidad, intentando seguir el ritmo de los dos buscadores. Éstos, por su parte, estaban enfrascados en una ardua pelea por conseguir la snitch, que se resistía bastante. La diminuta pelota realizó un giro inesperado y ciertamente imposible de seguir, de tal manera que tanto Albus como Malfoy le perdieron la pista durante unos segundos.
El marcador indicaba 90-70 a favor de Gryffindor y la tensión se palpaba en el ambiente, pues los buscadores estaban muy cerca de la snitch. Un movimiento de ésta hizo que Malfoy casi se estrellara contra las gradas, y tuvo que girar su escoba a pocos metros de los asientos, casi cayéndose. Albus miró hacia atrás y sonrió al ver que había sacado algo de ventaja al rubio, que ahora se colocaba de nuevo en la correcta posición encima de su escoba y enfilaba hacia donde ese encontraba el pelinegro.
El Gryffindor vio la snitch a escasos centímetros de sus ojos, era suya, podía escuchar el suave aleteo de la pelota y alargó la mano para agarrarla. Se estiró todo lo que pudo y rozó con la punta de los dedos la superficie dorada. Malfoy había conseguido alcanzarle y también miraba la snitch con ojos desorbitados, intentando posicionarse un poco más cerca para alargar la mano y cogerla. La pelota alada realizó un giro favorable para Albus, pues la puso aún más a su alcance y sólo tuvo que alargar la mano para atraparla firmemente entre sus dedos.
-¡Albus Potter ha atrapado la Snitch! .- gritó eufórico el comentarista de Ravenclaw, seguido por los silbidos de aprobación de toda la grada, excepto de la de Slytherin.-
El pelinegro miró el marcador y exhaló un suspiro de alivio al ver que ellos, los leones, habían ganado a las serpientes. Pronto se vio rodeado de todos sus compañeros que, aún en el aire, le daban la enhorabuena y le abrazaban con el peligro que eso suponía. Decidieron aterrizar en el suelo para estar más seguros y allí sí que estalló la alegría. Rose saltaba y sonreía ampliamente, y abrazó a su primo con efusividad, mientras le felicitaba por su estupendo trabajo.
-¡Victoria para Gryffindor! .- repetía una y otra vez Keith Stuart, que simpatizaba claramente con los leones más que con las serpientes.
Los Sltyherin, por su parte, se bajaban cabizbajos de sus escobas y se dirigían a los vestuarios con aspecto cansado. Malfoy dirigió una última mirada de odio hacia Albus y se marchó con sus compañeros. El Gryffindor estaba sumamente contento, pero las serpientes habían jugado realmente bien, y le había resultado difícil ganar a Scorpius.
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Aquella noche, a la hora de la cena, la mesa de Gryffindor celebraba la victoria de su equipo. Muchos cantaban el himno de su casa orgullosos, aunque fueron acallados por los profesores porque molestaban a otras mesas y decidieron dejarlo para la celebración de esa noche en la sala común. Aún así, el aire de felicidad y alegría se respiraba en el ambiente, y los leones charlaban sin cesar de aquel emocionante partido que había tenido lugar esa mañana. A Albus no dejaban de darle felicitaciones y enhorabuenas por su trabajo, aunque ya estaban más que acostumbrados a que el pelinegro ganara casi todos los partidos que se proponía. Éste agradeció a todos su apoyo, pero insistió en que la victoria se debía a todo el equipo, no sólo a él, y que aún quedaban muchos partidos por disputar hasta que llegara la final.
En la mesa de los Ravenclaw también estaban felices, aunque bastante más comedidos que los Gryffindor, por la victoria de sus compañeros. Pero Linda Stevens poco o nada pensaba en ese partido, sino en que después de que éste finalizara no había podido llevar a cabo su plan. Había intentado colarse de mil maneras en los vestuarios de los leones, pero le fue totalmente imposible debido a que la entrenadora le impidió el paso varias veces, aún alegando la chica que sólo quería felicitar a un buen amigo de Gryffindor.
-¿Cuándo piensas hacerlo? .- le preguntó su amiga Laura en voz baja para que nadie las escuchara.
-Hoy, ahora mismo si puedo.- contestó la rubia con la mano introducida en el bolsillo de su túnica, agarrando firmemente el botecito contenedor de la poción.
-¿Qué? Pero ¿cómo?
-Tienes que distraer a Rose.- la miró fijamente a los ojos.
-Weasley y yo nunca nos hemos llevado bien, bueno, sencillamente, nunca hemos hablado. Resultaré estúpida.
-¿Y eso qué mas da?.- replicó Linda empezando a perder la paciencia.- lo importante es que se beba esto.- dejó entrever el botecito transparente y el líquido de un intenso color rojo y ligeramente brillante.
Tras unas reticencias más por parte de Laura y la insistencia por parte de la rubia finalmente se decidieron a llevar a cabo el plan. Ambas se levantaron con cuidado de la mesa, sin llamar demasiado la atención para que no les vieran los profesores, y fueron directas a la mesa de Gryffindor. Fue Linda la primera en hablar a Rose, que charlaba animadamente con Emily sobre lo bien que habían jugado aquella mañana.
-Enhorabuena Rose.- esbozó la sonrisa más amplia, y más falsa, que pudo. Mientras le pasaba suavemente la mano por los hombros. Al ver que Laura se quedaba callada y demasiado seria, le dio un codazo y enseguida esta habló también.
-Si Rose, felicidades.- asintió.- habéis hecho un partido magnífico.
-Em... gracias.- dijo Rose visiblemente confusa. Sólo había visto a aquellas dos chicas alguna vez por los pasillos pero nunca había cruzado ninguna palabra ni les había prestado mayor atención.
Laura siguió preguntándole cosas sobre Quidditch para entretenerla, mientras Linda permanecía en un segundo plano pero sin dejar de mirar a la pelirroja. Poco a poco sacó la poción del bolsillo y la destapó sin hacer ruido, la copa de Rose que contenía zumo de calabaza estaba muy próxima y sólo tendría que alargar un poco el brazo para verter el contenido del tubo. Linda miró un poco alrededor para asegurarse de que nadie la miraba, pero todos estaban demasiado enfrascados en sus propias conversaciones como para prestarla atención, incluida Rose que escuchaba a Laura atentamente aunque con un deje de extrañeza en su cara.
Cuando el tubito quedó vacío y la poción ya se mezclaba con el zumo de calabaza de Rose, la rubia hizo un gesto a su amiga y ambas se despidieron de la pelirroja con la mayor cortesía de la que sabían hacer gala.
-Qué raro.- exclamó Rose dirigiéndose a Albus y Emily.- estas dos nunca me han hablado en la vida, hasta juraría que me miraban mal cuando me veían.
-¿Quién las entiende? .- Albus se encogió de hombros refiriéndose así a todas las mujeres, lo que le valió un golpe en el brazo por parte de su prima.
-En fin...- la pelirroja asió su copa y la levantó ligeramente.- ¿Otro brindis por el triunfo?
Los tres asintieron y chocaron sus vasos con fuerza, a los que se unieron otros alumnos sentados a la mesa provocando el chin chin tan caracterísitco del cristal al brindar.
Las dos Ravenclaw, sentadas ya en su mesa, observaban ansiosas e impacientes como Rose se acercaba lentamente la copa a la boca, hasta que, por fin, dio un largo sorbo que acabó con toda la bebida. Linda y Laura sonrieron satisfechas, ahora sólo tendrían que esperar hasta la mañana siguiente cuando el hechizo daría sus frutos.
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Fin de este tercer capítulo ¿Qué os ha parecido? agradecería vuestros comentarios para saber si voy bien o mal, sólo espero que os entretenga y os guste. Un beso a toda las que me leeis! ^^
Parker : sii lo que va a pasar a partir de este tercer capítulo va a ser muuy divertido, y emocionante a la vez jeje, gracias por convertirte en mi fiel lectora!! no tardaré en publicar.
