Oyasumi!!! Ahorita acabo de termina de leer algunos reviews y de verdad muchas gracias!! Me han devuelto la inspiración!! Respondiendo algunos:

- goalbest : tranqui hay que acostumbrarse a que Naruto la friegue ya que… así es el… un fregón de primera.

- kierinahana : con respecto a lo de Hiromi (la hija de Naruto y Hinata) todavía no he imaginado cuando al fin el despistado de Naruto se dará cuenta de que es su hija.

De verdad infinitamente gracias a ustedes por sus reviews!!! Y a los que no se animan no sean malitos!! Dejen aunque sea un hola xDD… Sin más que agregar su loca escritora les recuerda lo de siempre.

Disclaimer: Naruto no me pertenece pero ya mi cochinito está a punto de reventarse!! Voy a ver si con eso me alcanza n.n

CAP 3. ENCUENTROS O REENCUENTROS INESPERADOS.

Era un día común en la vida de Hinata. En la mañana su pequeña Hiromi la había despertado saltándole encima diciéndole que tenía hambre. Desayunó junto con su hija y Ten-ten y después se dispusieron a ir a trabajar al Kunoichi´s Café. Muy bien, hasta ahora todo su día era normal. Al poner un pie en el establecimiento digamos que todo dio un giro de unos 180 grados, y no fue para bien.

En el café se encontraban dos hombres de aspecto tosco y que, en resumen, le erizarían los pelos a superman. Ellos estaban charlando seriamente con Kurenai, sus trajes negros estaban perfectamente planchados y milimétricamente hechos a la medida.

Poco tiempo después llegó Kiba, que al ver tal escena hizo lo que cualquier persona normal haría.

- Qué pasa? El FBI viene a llevarse a Ten-ten para experimentar con ella en sus laboratorios y poder descubrir la cura para la menopausia prematura?

- Ja, ja, ja muy gracioso Kiba – decía de forma sacástica Ten-ten mirando de manera asesina a su "querido" compañero de labores – y yo también quisiera saber que carajos hacen aquí… Aunque ahora que lo dices si es posible que sea el FBI y venga por ti para hacerte pruebas ya que eres uno de los pocos Homo-erectus sobrevivientes en el planeta Kiba.

- Homo… qué? Oye los insultos en otros idiomas te los guardas por el…

- Kiba-kun!! Ten-ten tranquilícense no ven que ya se van los señores – al decir esto los dos sospechosos hombres ya estaban saliendo del establecimiento.

Al verlos ya a una distancia prudente, los meseros del Kunoichi´s Café seguidos por la incansable Hiromi decidieron ir a preguntarle a Kurenai el por qué esos hombres tan extraños habían ido para allá.

- Antes de que me atosiguen con sus preguntas – dijo Kurenai de forma seria adelantándose a los movimientos de sus empleados – siéntense que tenemos una junta urgente.

Todos sabían que la visita de esos hombres no era precisamente de cortesía, podían leerlo en el ceño fruncido de Kurenai, algo iba a decir que cambiaría el ritmo de vida de todos de ahí en adelante.

- Nee… Kurenai-obachan… pasa algo malo? – preguntó la pequeña Hiromi rompiendo el incómodo silencio y sacando de sus pensamientos a los presentes.

- Iie Hiromi – dijo Kurenai con una sonrisa cálida en su rostro – sabes? Necesito que me traigas algo que tengo en el almacen… Está en un envase marrón. Podrías ir por eso?

- Hai!! – dijo de forma muy enérgica la niña apresurándose en ir al almacén.

- Díganos que pasa Kurenai – exigió saber Ten-ten dándole un ligero golpe a la mesa – Qué es tan grave para que Hiromi no pueda estar presente? – preguntó de forma demandante la castaña.

- Ahora guarden silencio y escuchen… Sé que no va a ser de mucho agrado esta noticia, pero ya no puedo hacer nada más. – decía una preocupada Kurenai con el ceño fruncido, con una postura firme y una actitud sumamente seria.

Definitivamente se acercaba una nube negra al panorama.

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En una de los edificios corporativos más importantes de toda la ciudad de Konoha, se encontraba él. Lo único diferente era su actitud. Ya no era aquel hiperactivo chico que todo lo veía con optimismo, ya no era aquel con sueños tontos. Ahora simplemente se dedicaba a ser el dueño de la Corporación Uzumaki, un hombre serio, frío y calculador. No sabía cuándo había cambiado tanto… O tal vez si… El día en que se enteró que aquella chica extraña que siempre estaba sonrojada, había desaparecido de su vida sin ni siquiera despedirse.

No supo el por qué, pero le dolió… Esa fue una única razón para intentar enterrar sus recuerdos y, al enterrarla a ella, también había enterrado al Naruto alegre, al Naruto sentimental, tonto y torpe que llamaba la atención por su testarudez y que siempre terminaba regándola.

Ahora no, hoy en día era uno de los jóvenes empresarios más exitoso del país sin contar uno de los solteros más deseados. Podía tener a la mujer que quisiera a sus pies, pero siempre terminaban fastidiándolo con sus cuerpos plásticos y sus mentes vacías, no había ningún sentimiento en aquellas aventuras, todo era netamente carnal. Ahora lo único que le faltaba para parecerse a Sasuke era tener instintos vengativos hacia Itachi. Sonrió de manera melancólica ante este pensamiento.

- Señor Uzumaki – se adentró en su oficina su, bien proporcionada secretaria, sacándolo de sus importantes pensamientos – dentro diez minutos llegarán los dueños de las empresas Suna… Quiere verificar que todo esté en orden? – decía de manera insinuante y sensual la pelirroja voluptuosa en todos los sentidos, más esa actitud al rubio lo asqueaba.

- No, ahora sal de mi oficina – dijo de manera fría y cortante sin ni siquiera ver a la mujer que se le estaba ofreciendo en bandeja de plata. Ella salió tambaleándo sus caderas de manera insinuante como si su vida dependiera de ello, cerrando tras de ella la puerta.

A penas salió se dispuso a poner una mano frotando su cien. Se preguntaba si esa mujer no tenía dignidad, ya la había rechazado incontables veces, además de tener que soportar sus irresponsabilidades laborales y prácticamente siendo una carga para la compañía. Se dispuso a apretar su intercomunicador.

- Dígame Señor Uzumaki – decían de la forma más sensual en la otra línea.

- Pon un anuncio en el periódico solicitando secretaria.

- Nani?

- Lo que escuchastes, porque desde hoy ya no trabajas más en esta empresa. Pasa por recursos humanos para que te den tu liquidación – decía de forma helada y sin ninguna expresión de ningún sentimiento el rubio. Definitivamente se había librado de un problema. Apagó el intercomunicador y se dispuso a volver a sumergirse en sus pensamientos. Viendo desde su gran ventanal como el día transcurría en la ajetreada ciudad de Konoha.

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En el aeropuerto llegaban y se iban aviones hacia distintos destinos. Pero un pelicastaño de ojos perla únicamente estaba esperando que bajaran los pasajeros del vuelo que arribó desde Londres, donde venía una ya crecida Hanabi Hyuuga. A lo lejos vislumbró a la joven y ella no tardo en reconocerlo y acercarse.

- Neji… por lo que veo los años no te han cambiado eh? – decía una Hanabi ya más madura y removiendo los grandes lentes que no dejaban ver sus aperlados ojos.

- Dónde quedó lo de onii-san? – preguntó un poco divertido al ver a su "pequeña" prima llegar y tutearlo como nunca lo había hecho.

- Oh vamos Neji!! Ya no soy la dolida joven que abandonó esta ciudad intentando huir de sus problemas – decía con un toque melancólico en su voz – Aún no sabes nada de ella?

- Hay indicios, creo que dentro de poco la encontraremos.

- Y al fin sabremos la razón por la cual se fue y nos dejó – dijo al tiempo que una solitaria lágrima comenzaba su recorrido el cual ella interrumpió removiéndola y cambiando un poco su semblante – Pero, mientras tanto, veamos como está la casa y la ciudad mientras me ausenté.

- Lo dices como si hace siglos no vinieras – dijo un poco fastidiado Neji viendo la actitud de su prima.

- Neji… 5 años no pasan en vano – dijo subiéndose en la lujosa limosina al tiempo que le sonreía a su primo.

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En una de las florerías del centro de Konoha se encontraba una rubia de ojos azules fastidiada en el mostrador pensando en cosas importantes como por qué el cielo era azul o qué vino primero la gallina o el huevo?... En fin estaba absorta en su mundo hasta el tintineo de la puerta le avisó que un cliente había entrado en la tienda.

- Bienvenido, Qué desea?

- Esa sonrisa servicial no va contigo Ino-cerda – decía una estresada Sakura entrando a la florería y poniéndose del otro lado del mostrador acompañando a su amiga de la infancia.

- Frontuda… y eso que no estás en el hospital? – preguntaba Ino volviendo su mirada hacia el frente como esperando que algo interesante pasara.

- Hoy es mi día libre – dijo en un tono despreocupado la ojijade.

- Y cómo no tenías nada que hacer me vienes a joder el día a mi no? – decía una desinteresada Ino. Segundos después las dos suspiraron de forma decepcionante – Frontuda, necesitamos un novio urgentemente.

- No hace falta que lo digas.

- Ahora tengo que ir a comprar unas cosas para el almuerzo – decía la rubia mientras se quitaba el delantal – si quieres puedes acompañarme y hablamos en el camino.

- De acuerdo, total, no tengo nada mejor que hacer.

Y así se dispusieron a ir al mercado por unas cosas. En estos cinco años la vida no ha sido muy agitada para estas dos chicas. Sakura se graduó de médico y trabaja en el Hospital Central de Konoha. Todo está en orden en su vida profesional, mientras que en su vida personal, estaba totalmente soltera. Había decidido al fin acabar con esa obsesión por el Uchiha y centrarse más en sus metas y objetivos. Hace poco se había enterado por la prensa que el azabache tenía un nuevo juguete, una chica que se llamaba Karin, no era nada más que una puta pelirroja con lentes, nada del otro mundo aunque la pelirosa no puede negar que le dolió, pero para ella eso era un tema prohibido.

Mientras en la vida de la rubia, digamos que todo era un desastre. Había terminado su carrera de diseño de modas, pero su verdadera vocación era ser modelo, y quien no con el cuerpo que se gastaba. Pero en fin, no ejercía ninguna de sus dos opciones, por lo menos no de forma profesional. Ahora se dedicaba a atender la tienda de sus padres y a hacer vestidos por encargo. En el ámbito personal, había tenido algunos pretendientes, pero nadie que le moviera el piso fuertemente, todos hacían lo que a ella le diera la gana y eso la aburría.

Ahora mientras analizaban sus vidas se daban cuenta de que no habían hecho nada por hacerla más divertida o llevadera, pero eso cambiaría, dentro de muy poco.

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Mientras, volviendo al Kunoichi´s Café, el aire se podía cortar con un cuchillo, el ambiente era muy tenso. Ninguno de los presentes podía creer lo que minutos atrás les había dicho Kurenai.

FLASHBACK

- Ahora guarden silencio y escuchen… Sé que no va a ser de mucho agrado esta noticia, pero ya no puedo hacer nada más.

- Ya termina de decirlo de una vez!! La incertidumbre me está matando!! – decía un desesperado Kiba.

- Kiba-kun!! – dijo reprendiéndolo por su actitud Hinata – prosiga Kurenai-san.

- Bueno, esos hombres han venido a decirme que el local tiene que cerrar porque va a ser embargado – soltó, y al ver las caras sorprendidas de sus empleados continuó – este local era mío hasta que, por apuros económicos lo tuve que hipotecar, eso fue hace unos meses.

- Por qué no nos dijo nada?!! – reclamaba una encolerizada Ten-ten que golpeó de forma notable la mesa – la pudimos haber ayudado!!

- No podían ayudarme, nadie podía hacerlo. Últimamente la clientela no ha sido suficiente y no he podido pagar las cuotas – decía Kurenai de forma seria.

- Pero por qué no nos dijo Kurenai-san? Hubiésemos hecho alguna estrategia o sino hubiese reducido nuestros sueldos – decía Hinata de manera un poco demandante.

- Dime Hinata, pero a qué costo…. Tú tienes una niña que mantener, Ten-ten tiene que de paso ayudarte a pagar el piso y aún así viven apretadas del sueldo. Sin contar a Kiba que aún tiene que pagar la pieza donde vive y mantener a un perro y de paso poder pagar la carrera de veterinaria y todo gracias a que lo ayuda la beca que le dieron – decía Kurenai con el ceño fruncido – desde mañana tendrán que salir a buscar empleo porque ya no hay más Kunoichi´s Café – y sin decir nada más se levantó de la silla y salió del establecimiento.

Nadie decía nada sólo estaban ahí sentados como si estuviesen pegados a la silla.

END FLASHBACK

Así permanecieron durante un tiempo más. Nadie se miraba ni decía nada, todos estaban absortos en lo más profundo de sus pensamientos. Hasta que la más pequeña del grupo hizo aparición.

- Okasan… pasa algo? – decía la pequeña Hiromi entrando a la sala con el rostro preocupado – es verdad lo que dijo Kurenai-obasan? Van a cerrar el café?? – dijo la niña a la par que sus azules ojos se ponían cristalinos y lágrimas comenzaban a salir de ellos.

- Hiromi-chan – dijo una preocupada Hinata tomando en brazos a su pequeña niña – tranquila, te prometo que vamos a salir de esto – decía mientras abrazaba en su regazo a la pequeña niña consolándola.

- Me prometes que nunca nos vamos a separar?? Ni tu, ni Ten-ten-oneechan, ni Kiba-oniisan, ni Kurenai-obasan, ni yo?

- Te lo prometo. Verdad chicos?

- Claro Hiromi, recuerda que las mujeres no somos débiles y sabemos salir de situaciones como esta y peores – decía Ten-ten dándole ánimos a la niña.

- Además dudo que Akamaru se separe de ti tan fácilmente no es cierto Akamaru? – el mencionado dio un ladrido en señal de aprobación.

- Ves mi pequeña, todos nosotros siempre estaremos contigo – decía mientras secaba las lágrimas de la pequeña niña mientras esta de inmediato recuperaba su semblante feliz y se separaba de su madre para decir.

- Entonces, yo prometo ser la niña más buena y nunca más sentirme triste!!! Dattebayo!! – decía Hiromi al más puro estilo Naruto, cosa que hizo reír un poco a Hinata quien ya había escuchado esas palabras tantas veces en boca de su amado Naruto.

- Qué pasa Okasan? Por que reiste?

- Por nada mi niña, ahora vamos comprar el periódico para ver si hay empleos disponibles que te parece.

- Iiata!!

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Una chica pelirosa estaba a punto de un ataque de histeria, ya que su "querida" amiga rubia hacía alrededor de una media hora que estaba debatiéndose entre comprar tomates naturales o enlatados. Definitivamente las excentricidades de Ino iban más allá de su entendimiento. A QUIÉN COÑO LE IMPORTABA SI LA SALSA ERA HECHA CON TOMATES NATURALES O ENLATADOS… IGUAL ERAN TOMATES… El hombre que se casara con Ino (si alguna vez se casaba) tendría que estar o muy enamorado o muy loca que, en resumen, es prácticamente lo mismo.

- Ino-cerda te falta mucho? Ya se está acercando la hora del almuerzo así que muévete!! – decía una ojijade un poco (inner Sakura: MUY) cabreada con una vena palpitando en su frente.

- Tranquilízate frontuda, Kami-sama que elección tan difícil has puesto en mis manos – decía la rubia mientras dudaba aún que comprar mientras la pelirosa maldecía cualquier cosa susurrando y entredientes – YA!! He tomado una decisión, me llevaré los dos y hoy cocinaré con uno y mañana con otros – concluyó feliz mientras escuchaba de su amiga un esperado Aleluya!!

Cuando estaban en la caja pagando lo comprado escucharon unos gritos que le parecieron muy conocidos, por lo menos para Ino.

- Kiba? – y volteándose se encontró con su viejo amigo quien, a la entrada del mercado, discutía con el encargado porque no podía entrar con un perro a la tienda.

- No insista señor, si dejo que entre mi jefe me mataría – decía constantemente el joven encargado y cansado de la discusión con el chico.

- Pero Akamaru es educado, vamos hombre – rogaba Kiba, quien se había quedado afuera ya que las chicas decidieron pasar al ver comenzada la discusión. De repente escuchó su nombre y volteó, cual fue su sorpresa al encontrarse con su amiga de la infancia Ino Yamanaka, quien lucía más bella que nunca, por lo menos para el – Ino?

- Lo sabía – decía la emocionada rubia – te reconocería a kilómetros de distancia y más con Akamaru – finalizó acariciando al perro quien estaba siendo cargado por Kiba y no se negaba a las caricias.

- Me da mucho gusto verte Ino, y qué ha sido de tu vida? – preguntó un poco sonrojado Kiba.

- Pues… - Pero antes de que pudiera responder una pequeña niña se acercó corriendo hasta donde estaba.

- Si Kiba-oniisan ni Akamaru pueden entrar Hiromi no entrará jum – dijo haciendo un puchero y agarrándose del pantalón del nombrado, sorprendiendo a los presentes, sobretodo a la rubia y la pelirosa.

- Nee Kiba ahora eres niñero – dijo la rubia mirando acusadoramente Kiba

- Esta niña… creo que se parece a alguien – pensaba una ojijade viendo a la niña minuciosamente. La niña la observó y le dijo.

- Que color de pelo tan gracioso – dijo mientras sonreía y Sakura se caía al puro estilo anime – Hiromi también quiere tener el pelo ashí!!

- Hiromi!! Oye!! Casi te pierdo de vista… No vuelvas a hacer eso!! – decía una cansada Ten-ten llegando a donde se encontraba el grupito.

- Y mi Okasan Ten-ten-oneesan? – preguntó una impaciente Hiromi aún agarrada del pantalón del amante de los animales.

- Ya está pagando dentro de poco viene – dijo y al tiempo vio a dos curiosas miradas sobre ella – Oh!! Disculpen que modales los míos… Mucho gusto me llamo Ten-ten – dijo haciendo una pequeña reverencia.

- No tranquila – dijo una serena Sakura – Mi nombre es Sakura Haruno y mi amiga se llama Ino Yamanaka, un placer.

- Y son amigas de Kiba-oniisan – dijo Hiromi muy emocionada – también van a ser mis amigas?

- Claro pequeña – dijo Sakura – al tiempo que acariciaba la cabeza de la niña.

- Que bueno!! Hiromi le tiene que avisar a Okasan que tiene nuevas amigas – dicho esto salió corriendo al interior de la tienda.

- Que niña tan agradable Kiba – dijo Sakura al moreno – y… quién es su mamá… la conozco? – preguntó con mucha curiosidad la pelirosa porque esa niña le parecía conocida de algún lado y tenía que averiguar de dónde.

- No se, lo más posible es que no – pensó el moreno, siendo interrumpido por la castaña que dijo.

- Miren ahí viene Hiromi arrastrando a su mamá – decía mientras se comenzaba a ver a una impaciente Hiromi empezar a entrar en el campo de visión de las chicas arrastrando consigo a una chica de su misma edad de tez blanca y cabello largo de negro azulado.

- Chicas se las presento ella es… - pero Kiba no pudo terminar la frase porque dos gritos y tres caras de sorpresa (incluyendo la de la Hyuuga) se lo impedieron.

- HINATA!!!??? – gritaron al unísolo las dos chicas con los ojos bien abiertos por la sorpresa. Mientras la ojiperla le pedía al cielo que la tierra se la tragara.

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Qué tal?

Espero que les haya gustado el cap y vuelvo a agradecer infinitamente por sus reviews que son mi fuente de inspiración!! xDD

Acepto sugerencia, ya que no tengo escrito el siguiente cap y disculpen si me tardo un poquito ok?  Bueno sin más que decirles se despide de ustedes

Emuma-chan!!