03. SHINEE vs Kamikorosu.
Ochako miró asombrada la pelea delante de sus ojos, tanto Hibari como Bakugou se mantenían al margen uno del otro. Katsuki alejándose con sus explosiones y atacando al mismo tiempo, Hibari cubriéndose con las esferas gigantes que cada vez eran más y atacándolo con las tonfas igualmente. El prefecto de Namimori atacaba de frente, justo como ella en el festival escolar, no obstante, su velocidad era mucho mayor, su fuerza igual y su agilidad increíble.
—Ninguno ha bajado la guardia ni un solo momento. —dijo Yamamoto.
—El primer golpe solo fue suerte. —dijo Kirishima con una sonrisa. —Sólo tomó a Bakugou desprevenido.
¿Qué demonios eran esas esferas? Entre esquivar al maldito que lo atacaba incesante y ver que una de las espinas no se le clavara, llevaba al menos siete rasguños, dos de ellos parecían profundos y seguían sangrando. ¿No se supone que no tenían quirk? ¿De qué se trataba eso sino?
— ¡Oye, imbécil! —gritó Kastuki, impulsándose con una explosión logró subir a una de las esferas, manteniendo la distancia se Hibari. — ¿Qué es esto?, ¡dijeron que no tenían quirk!
—Yo dije que no necesitaba nada de eso para morderlos hasta la muerte. —dijo Hibari, pegando algunos saltos, brincando sobre las espinas para ir a donde Bakugou.
Katsuki chasqueó la lengua al sentir que una espina, de las enormes esferas provocadas por Roll, le arañaba de nuevo la cara. Las malditas explosiones no servían más que para alejarse pero, a su vez, lo acercaban a otra pues lo rodearon en cuestión de minutos por el efecto de propagación de la nube. Bakugou afiló la mirada en dirección a Hibari, ¿cómo podía ser que el maldito ni siquiera tuviera un rasguño de su parte? ¡Lo mataría! ¡Él era el mejor de la Academia, un maldito sin quirk no vendría a destronarlo de su lugar!
— ¿Es lo único que sabes hacer, herbívoro? —preguntó Hibari con un deje de burla en su voz. Las pasos que daba hacía el rubio resonaban en el pavimento. — ¿Escapar?
— ¡Te mataré, imbécil! —protestó Bakugou, enojado. ¿Cómo demonios le había llamado? ¿Herbívoro? ¡Ese era un nuevo nivel de descaro, no se lo permitiría! Le mostraría de una vez por todas quién mandaba en ese lugar.
—Aunque lo intentes, no hay manera en que puedas escapar de mí.
Y lo golpeó directo en el estómago, mandándolo de nuevo abajo. Katsuki formó una explosión con sus manos, evitando caer de llenó al suelo, una sonrisa se formó en su rostro; eso es lo que había estado esperando, una brecha de longitud, pues el maldito lo había estado atacando incesantemente sin darle tiempo de contratacar. Sin embargo, las esferas de Roll volvieron a expandirse, cerrándole el paso todavía más a Katsuki. Si no se movía rápido de ahí terminaría siendo perforado y dudaba mucho que la vieja Chiyo pudiera hacer algo con un pulmón perforado. Bakugou miró otra vez a Hibari, ignorando por un segundo lo malditamente tranquilo que estaba, ¡lo cual pagaría, nadie lo subestimaba!, y se concentró en hacer trabajar su mente; en busca de un plan que lo ayudara a acabar con él de una vez por todas.
—Si no vas a atacar, entonces yo lo haré. —espetó Hibari, irritándose. El bebé había dicho que esos tipos eran fuertes, ¿de dónde pues? Lo único que hacía ese herbívoro era escapar de las esferas y de él, no tardaría más de tres minutos en eliminarlo y después iría por otro, alguno de aquellos herbívoros héroes debería funcionar. O si no, haría que Tsunayoshi se transformara o que la chica apareciera al cabeza de piña, necesitaba liberar de una buena vez toda la frustración a la que la manada Vongola lo sometió.
Hibari de nuevo corrió a él con las tonfas alzadas, listas para atacar, impregnadas por completo con la llama de la nube.
—No te dejaré golpearme de nuevo, bastardo. —Katsuki apuntó una de sus manos dirección abajo, haciéndose volar en el aire para poder esquivarlo de nuevo; odiaba tener que esquivarlo, pero ahora con un plan en su mente, fue la primera fase para derrotarlo. Aún en el aire, en el segundo que Hibari se dio la vuelta para seguir contratacando, Katsuki formó de nuevo una explosión que lo separó todavía más de Hibari, sin embargo, que al mismo tiempo mandó a este en dirección a una de las esferas. Una sonrisa se formó en el rostro del rubio, la espina terminaría haciéndole un rasguño pronunciado o máximo clavándosele en el hombro.
—Eso no va a funcionar. —dijo Reborn, mirando la pelea. —Debió haberlo previsto.
— ¿Eh? ¿Por qué no? ¡Fue bastante bueno, inmovilizarlo con su propia arma! —exclamó Kirishima, confundido.
—Él tiene razón, Bakugou no sabe el funcionamiento de las esferas solo está suponiendo que no se moverán y… —Aizawa vió el humo disiparse, confirmando sus sospechas. —en efecto, ellas no van a lastimar a su dueño.
— ¿Desapareció? —preguntó Jiro, sorprendida.
—Puff, lo bien que nos habría caído eso cuando perdió el control de ellas. —exclamó Gokudera.
—Pero incluso si han desaparecido, eso le abre una brecha a Kacchan. —dijo Deku, sin perderse de vista la pelea.
— ¡Aquí, bastardo! —gritó Bakugou saliendo del humo. Hibari sostuvo el golpe con sus tonfas, las manos del contrario se aferraron a ellas, en busca de quitárselas de encima.
Bakugou no era ningún idiota, supuso desde el momento en que dio a relucir las esferas que estás actuarían en voluntad del moreno. Por lo que su primera idea fue deshacerse de ellas, una vez desaparecidas tan sólo tenía que hacer los ataques mucho más contantes, de tal forma que Hibari no fuera capaz de volverlas a llamar.
—Esto no funcionará, soy más fuerte que tú. —sonrió Bakugou, haciendo una nueva explosión que logró separar a ambos, mandando principalmente a Hibari al suelo. Katsuki rasguñó el suelo para detenerse, dándose a su vez el impulso necesario para lanzarse de nuevo adelante.
Hibari estaba en el suelo, producto del ataque anterior, le dolían un poco los brazos pero las tonfas hicieron un gran trabajo cubriendo el hueso de sus brazos aunque ahora estás estaban algo mallugadas por la fuerza del fuego. Aunque no lo suficiente para considerarlas inservibles. Sintió el sabor metálico de su sangre, tenía el labio roto; una diminuta sonrisa se formó en su rostro, agudizando a su vez la mirada al intuir el plan contrario. Estaba bien, no necesitaba del todo a Roll para ganarle, tenía todavía dos armas mucho más poderosas.
Al ver a Bakugou salir del nuevo humo dispuesto a atacarle, Hibari esperó el segundo suficiente fingiendo incorporarse para lanzarse a la misma velocidad contraria, pegándole con la tonfa directo en el rostro; mandándolo algunos metros lejos de él. Bakugou se estrelló contra el suelo, ahogando un gemido de dolor, ese golpe había sido demasiado fuerte ¿por qué demonios le quedaba una fuerza tan monstruosa dentro?
— ¿Qué carajos eres, bastardo? —gruñó Bakugou, poniendo una rodilla en el suelo, limpiándose su sangrante nariz. —Esa fuerza no es para nada normal, imbécil.
Kyoya no contestó, veloz como siempre, corrió de nuevo a él. Al verlo correr, con la pose anterior, Bakugou extendió su mano derecha en dirección a Hibari, poniendo la otra en forma de circulo delante de ella. Estaba seguro que a primera instancia, él lo esquivaría, no obstante, a su suerte tenía mucho más poder para realizar más de un disparo.
— ¡AP Shot!
Fue por un instante que todos vieron el rayo dirigirse a donde ellos, Kyoya lo había esquivado muy bien, no obstante el público tuvo que tirarse al suelo para que ninguno de esos disparos les dañara.
— ¡Bakugou fíjate por dónde estás tirando! —gritó Mineta, cubriéndose la cabeza.
— ¡Hiiiii! —Tsuna hizo lo mismo, pecho a tierra, mirando a los demás miembros de su familia para ver si todos se habían puesto a salvo. — ¡Lambo, agáchate!
— ¡Lambo-san verá los fuegos artificiales! —gritó la vaca, encima de la cabeza de Gokudera.
— ¡Vaca idiota, te van a fundir el cerebro!
Deku sonrió nervioso al verlos pelear de nuevo, sin embargo, pudo percatarse que de nuevo uno de los disparos venía en su dirección justo al del niño vaca. Sin pensarlo nada se puso de pie de inmediato, corriendo a ayudarlo.
— ¡Te dará en la cabeza, Deku! —gritó Uraraka, preocupada.
— ¡Lambo, agáchate! —protestó Tsuna, captando también el disparo.
—Tranquilo Midoriya, yo lo cubro. —dijo Kirishima, interviniendo antes de que Deku llegara, poniéndose delante de Lambo y Gokudera.
—Menos mal. —murmuraron las chicas, aliviadas.
— ¡LAMBO-SAN NO PUEDE VER LOS FUEGOZ ARTIFICIALES! —chilló este, haciendo un desplante en la cabeza de Gokudera.
—Parece que está bien. —sonrió Kirishima, tomándolo entre sus manos. —No tienen de que preocuparse.
— ¡Eso fue extremo! —gritó Ryohei, emocionado. — ¡Me muero de ganas por luchar contigo!
— ¡Cuidado que vienen más disparos! —advirtió Kaminari.
Tsuna suspiró al ver que los disparos cesaron por un momento, pues Hibari había conseguido llegar hasta Bakugou y ahora ambos se estaban tirando golpes uno al otro, con algunas explosiones incluidas. Mientras se sentaba en el suelo en forma de mariposa, más que nada si se tenía que volver a echar al suelo, miró con cierta admiración a Kirishima, en definitiva esos eran los chicos que se convertirían un día en héroes. Y aunque Namimori era una de las pocas ciudades dónde los quirks no eran valorados, más que nada porque casi su cien por ciento de población no la tenía, no cabía duda que Japón estaba en buenas manos.
Miró a Reborn que seguía concentrado en la pelea de Bakugou y Hibari, después al tipo aterrador de la bufanda y por último a Nezu. No entendía por qué estaban ahí, después del futuro, todos necesitaban un descanso de tanta pelea y de la perdida tan significante que tuvieron. Aunque a decir verdad, Tsuna sabía que muy en el fondo Reborn tenía razón. Byakuran no sería con lo último que se enfrentarían, ¿y si después venían enemigos mucho más fuertes que no podrían derrotar? Pese a no ser el objetivo del arcobaleno del sol, Tsuna veía ahí una gran oportunidad para tener a quién recurrir en caso de que todo se saliera de control.
Es más, ¿por qué el Noveno no buscó a un sucesor entre la línea de héroes?
— ¿Qué estás pensando, Inútil Tsuna? —preguntó su tutor, al parecer lo vio demasiado concentrado en sus pensamientos.
Al verlo, el castaño supo que no le convenía nada mentirle. Así que intentando ser lo más discreto posible, se acercó al arcobaleno, hablándole entre murmullos. Aizawa los miró de reojo, al igual que Nezu, no obstante ninguno dijo nada.
— ¿Por qué el Noveno no hizo a algún chico de estos su sucesor?
—Ya te lo dije. —comentó Reborn, obviando. —Todo se define por el linaje, además, ¿Quién dijo que no?
— ¿Eh?
—Te dije que a cualquier sucesor, Xanxus lo eliminó.
— ¿Incluso a los héroes? —preguntó sorprendido, hablando mucho más alto. La mayoría se giró a él, pero volvieron a concentrarse en la pelea en cuestión de nada, a excepción de unos cuantos; los profesores, Deku y Todoroki. Tsuna volvió a hablar más bajo. —Xanxus de verdad da mucho miedo, ¿cierto?
— ¿Aún le tienes miedo? —Reborn negó, metiéndole una patada. —Eso no es digno de un sucesor.
Midoriya alzó una ceja, tomando su pose pensativa. ¿Sucesor? ¿Acaso todos esos chicos habían heredado una especie de poder como él de All Might? Eso explicaría mucho las armas que portaban, además, incluso en la sociedad de quirks, ningún civil tenía al alcance ese tipo de cosas. ¿Por qué ellos sí? ¿Quizás era una organización las que les dio cobijo y les brindó ese tipo de habilidades? Porque viéndolo bien, Hibari era una cosa monstruosa, demasiado fuerte para ser un chico de su edad. Estaba seguro que incluso podría hacerle frente a algún héroe profesional o villano sin titubeárselo mucho.
¿Qué eran esos chicos? Esperaba averiguarlo antes de comenzar a pelear.
De nuevo en la pelea, Bakugou jadeó. Las manos ya estaban lastimándole por la cantidad de explosiones utilizadas, por suerte había logrado que dos tiros del AP Shot dieran en el blanco. No importaba que tan rápido corriera el maldito, había funcionado; ahora tenía una pierna sangrando por el roce al igual que un brazo. Se supone que eso debería hacer mucho más lentos sus movimientos y así podría acabar con él de una buena vez.
Se suponía.
¡Maldita sea, ¿Qué era ese imbécil?! ¿Un robot?
— ¡Muérete de una vez! —protestó Bakugou, esquivándole un golpe con la tonfa.
Hibari lo ignoró, justo como la mayor parte de la pelea, tenía ese destello en sus ojos de haber encontrado una presa valiosa y no se detendría hasta hacerlo caer por completo. Además, si ese herbívoro era uno de los más fuertes no significaba que fuera el mejor, podía tener un montón de diversión todavía con el tipo greñudo de la bufanda, con el bebé y con los demás héroes.
Bakugou corrió hacía el guardián de la nube, con las manos listas para mandarlo a volar. Algunos metros más cerca, liberó la explosión, tirándose a un lado para que el prefecto no pudiera atravesar el humo de improviso y tirarle un golpe. No obstante, Hibari fue mucho más rápido, intentando darle un golpe provocó que se fuera a la derecha donde una tonfa ya lista lo esperaba.
Hibari volvió a salir de la brecha de humo, dejando caer su saco negro al suelo, ya que estaba bastante rasgado por las explosiones.
Katsuki se mordió el labio, mirando las heridas superficiales del prefecto de Namimori, comparadas con las suyas donde sentía ya el sabor metálico de la sangre en su boca. Maldito infeliz, ya se las pagaría, había estado observando sus movimientos muy bien por lo que tenía una idea para contratacar.
— ¡MUERE! —gritó, volviendo a lanzar una explosión, esta vez mucho más potente gracias a todo el sudor que tenía acumulado.
Tenía que acabar con ese herbívoro de una. Así que sin posponerlo más, se detuvo por un momento, volviendo a sacar su caja arma.
—Esas técnicas baratas no funcionarán conmigo. —dijo Kyoya, haciendo un movimiento de manos para que la esfera lo protegiera.
— ¿Otra vez con eso? —murmuró Bakugou, mirando la pequeña esfera en la que se volvía a convertir Roll luego de proteger al prefecto.
—Buscaré a alguien más poderoso que tú. —dijo Hibari, indiferente. —Hagamos esto, Roll. Cambio-forma.
Bakugou se irritó notablemente ante el primer comentario, no obstante, al ver que la esfera con el erizo comenzaba a brillar sintió una especie de escalofrío recorrerlo. No estaba seguro del porqué, sólo sabía que, maldita sea, debía pensar en una excelente estrategia si quería salir en dos piezas de ahí.
