Y llegó el cordero y enamoró al lobo.
Lyserg había visto partir hace más de unos minutos a Boris, Billy y otros tres, rumbo al laberinto de nuevo. Hace bastante que el equipo estrella había llegado a la aldea Apache y era la primera vez que varios se ponían en movimiento; además Hao tampoco estaba. La interacción con este había vuelto a la normalidad en pocos días, con él tomándole el pelo cada que podía con la ayuda del equipo Hana que al parecer disfrutaba de molestarlo; incluso Kanna le regaló un vestido, tradicional de la tribu Apache, enfrente de Hao; por suerte basto una pila de platos aventados para que ninguno volviera a pronunciar las palabras póntelo.
Sin tener nada que hacer el chico de la radiestesia decidió practicar su técnica, enfocándose en buscar a shamanes con su mismo espíritu de la naturaleza; a su sorpresa se llevó la grata satisfacción de que Morphin mejoró muchos sus habilidades. Lo llevó primeramente a tres chicos en distintas direcciones, después a dos mujeres que tenían mala cara al verlo y al último, Morphin lo guío a través del laberinto o al menos al principio de este, pues volver a tomarlo no convencía de todo a Lyserg, quién sabe si los grandes espíritus volverían a aceptarlo. En fin, iba dar marcha atrás hasta que escuchó algunos reclamos.
—Ren es todo un amargado. —se quejó Ryu al salir primero. Lyserg reconoció entonces que estaba delante del sequito de Yoh Asakura. —Oh…
— ¡No quiere admitir que se muere de hambre! —protestó Horokeu con los brazos en el aire. — ¡Todos nos morimos de hambre, incluso Bason!
— ¡No es verdad, señorito! —aclaró rápidamente su espíritu, materializado en una esfera.
Ren iba a reprochar con el pico de su cabello aumentado de tamaño cuando se detuvo abrupto a la par de Yoh. El inglés esperó que ninguno de ellos lo recordara de ir en el espíritu del fuego o se metería en problemas, no estaba seguro de poder con cuatro shamanes y mucho menos con el descendiente de Hao.
—Espera—paro Yoh, sonriente. Incluso en eso se parecía a Hao. — ¿Sabes si estamos en la aldea Apache?
—Hummm…
—Parece más perdido que nosotros, Yoh. Lo mejor será preguntarle a otro. —dijo HoroHoro, desinteresado.
—Siento que he visto su rostro en otra parte. —comentó Ren, cerrando los ojos para poder concentrarse mejor.
— ¡Yo no hubiera podido olvidar un rostro así! —gritó Ryu, sorprendiendo a todos, tomó rápidamente la mano de Lyserg entre las suyas, hincándose. —Eres una verdadera belleza.
— ¿Disculpa? —el tono huraño de Lyserg, ese por el que Hao tanto lo molestaba ya que no quedaba con su rostro, salió a relucir.
— ¿Quisieras ser mi lugar especial?
— ¡Qué!, ¡No! —respondió Lyserg apartándose de él. Morphin se materializó a su lado, enfurruñada con Ryu.
— ¡Oh, tu espíritu también es muy hermosa!
— ¡No toques a Morphin! —grito de nuevo, apartándose varios pasos lejos de él, junto a su tesoro. El hada volvió a desaparecer en el péndulo.
—Lamentamos mucho lo de nuestro amigo Ryu. —se disculpó Yoh al notar que el de espada de madera se le venían los cabellos abajo, ante la decepción. —Tampoco queríamos asustar a tu espíritu acompañante, parece ser que los dos se cuidan el uno al otro, me alegra mucho verlo.
Lyserg de forma inconsciente dio un paso a Yoh con un poco más de confianza. Ren Tao seguía pensando en donde lo había visto y Horokeu consolaba a Ryu del otro lado.
—Sí, se encuentran en la aldea Apache. —contestó a la primera pregunta formulada. La sonrisa que puso volvió a atraer la atención de Ryu. —Disculpen, pero de casualidad ¿alguno tiene un espíritu de la naturaleza?
— ¿Eh? ¿Para qué quieres saber eso? —HoroHoro se puso a la defensiva, frunciendo la boca. Kororo se materializó a su lado, confundida.
— ¡Ah, lo sabía! —festejó, aplaudiendo mentalmente a Morphin. Ante la mirada confusa de todos decidió, un poco apenado, explicar. —Estaba practicando mi método de radiestesia sobre encontrar cosas, en este caso espíritus de la misma naturalidad que Morphin. Me señaló que aquí había uno, pero no quería entrar de nuevo en el laberinto.
—Es cierto, si te encuentras con los seguidores de Hao podrías tener problemas. —dijo Ryu, preocupado.
—Parece que eres inteligente, aunque no se ve que seas fuerte. —olvidando su objetivo de querer encontrarlo en sus recuerdos, Ren se unió a la plática. —Podrías terminar muerto.
—Dices eso, pero él llegó mucho antes que nosotros.
— ¡Los seguidores de Hao no debieron estar ahí para recibirlo!
—Al menos no se encontró con los X-I.
— ¿X-I? —interrumpió Lyserg; era la primera vez que escuchaba de ellos. — ¿Qué es eso?
—Son soldados vengadores o algo así. —explicó Horokeu molestándose. —Su sentido de justicia perturba a cualquiera. Todavía recuerdo como mataron a Boris sin consideración.
La palidez se dio a notar en el rostro del británico. ¿Boris estaba muerto? No es que llevara una estrecha relación con el vampiro, sin embargo, ambos compartían orígenes y hubo una ocasión donde converso con él sobre varios libros en común. ¿Hao lo sabría? ¿Cómo reaccionaría?
— ¿Te encuentras bien? —preguntó Yoh, tomándolo por el hombro. —Te afecto mucho lo que acabas de oír, ¿conocías a Boris?
—Quizás solo simpatiza con él. —comentó Ren, cruzado de brazos. —Piensa que así terminara si se encuentra con Hao.
—Tranquila, yo voy a protegerte. —anunció Ryu, aprovechando para abrazarlo de los hombros. — ¿Cuál dijiste que era tu nombre?
—Es verdad—siguió Yoh, menos angustiado—no nos hemos presentado. Yo soy Yoh Asakura. Él es Ren, es bueno en el fondo, él es Horokeu y quién te está abrazando es Ryu.
Ante el escepticismo que todavía lo desconcertaba, atinó a pronunciar su nombre. —Lyserg Diethel.
—Lyserg, si no tienes lugar a donde ir yo podría…
—Debo marcharme. —cortó de pronto la propuesta de Ryu, separándose de él. —Me deben estar esperando.
—Está bien, gracias por la información. —se despidió Yoh, tendiéndole la mano, a su pesar Lyserg la aceptó. —Si necesitas ayuda puedes confiar en nosotros.
— ¿Ahora ayudaremos a nuestros enemigos?
—Todavía te esfuerzas en ver enemigos en donde no los hay, Ren—reprochó Yoh, negando con la cabeza. —a este paso no harás más amigos.
— ¡Cómo si lo quisiera!
Lyserg se escabulló de ellos, escuchando el grito de Ren al fondo. Debía informar al equipo estrella, además era probable que el gran Billy y los demás también hubiesen sufrido el mismo destino por los X-I. ¿Serían tan fuertes como para enfrentarse a Hao? Con eso en mente, se perdió por las calles en busca de su casa de hospedaje. Extrañamente al llegar, Mohamed, uno de los que fue con Boris, ya se encontraba ahí platicando con Peyote. La noticia no tardó en expandirse por todo el equipo estrella, Boris ya no estaba entre ellos y Billy se había perdido en el laberinto, peleando con los Soldados X. Lejos de lo que pensó Lyserg ninguno se veía realmente afectado por lo ocurrido, todos seguían en sus propias tareas o conversaciones.
Eso ciertamente lo incomodo un poco, ¿acaso él sería recordado de la misma forma?
—Luchist. —llamó a su tutor que se encargaba de la cena de ese día. Él le sonrió esperanzado de que le pidiera lecciones. — ¿Por qué nadie esta pensando en Boris?
El hombre suspiró con decepción, siguiendo con sus tareas, pasándole a Lyserg un bol lleno de harina, huevos y mantequilla para que este lo comenzara a amasar.
—Todos saben que esta con los Grandes Espíritus. —explicó Luchist una vez que Lyserg acató su orden. —Tú lo sabrías si pusieras atención a mis lecciones. —el británico se sonrojo al ser expuesto. —Y ¿Quién va a ser dueño de los Grandes Espíritus?
—Hao.
—Correcto. —contestó Luchist con una enorme sonrisa. Lyserg hubiera agradecido si aquella conversación no tomara el rumbo de un examen. —Así que Boris al fin de cuentas seguirá con el señor Hao incluso después de su muerte.
—Ya veo…—Lyserg realmente no entendía como eso era una respuesta correcta. Si alguien moría lo normal era estar triste por él, velarlo un poco y después seguir adelante. ¿Hao no se sentiría ni un poco mal por un seguidor suyo? Si el llegaba a morir… ¿Hao no estaría ni un poco triste? Aunque después de todo, una vez que se convirtiera en Shaman King pertenecería a él.
—Lyserg, no, detente. —paro Luchist preocupado por el pastel. —Estás haciéndolo demasiado golpeado, no quedara de esa manera.
—Oh… lo siento. —quitó sus manos del bol, dejando que el mayor se encargara. —Luchist, ¿Dónde está Hao?
—Me pareció salir por la mañana y creo que no ha regresado. Aunque siendo el señor Hao puede que haya entrado por su ventana.
Lyserg puso los ojos en blanco, ¿a quién se le ocurría hacer semejante cosa? Claro, Hao. Ya ni sabía porque se sorprendía.
—Luchist, tengo una última pregunta. —dijo Lyserg, limpiándose las manos en el lavabo. El exsacerdote hizo un sonido, indicándole que continuara. Extrañamente Lyserg sentía que se estaba metiendo en un terreno prohibido y eso conseguía excitarle, su sentido de detective estaba presente en esa conversación. — ¿Quiénes son los Soldados X?
—No tengo idea. —mintió descaradamente, estremeciendo al hijo de Liam. —Si son todas tus preguntas, ve a estudiar un rato más, te haré un examen de lo aprendido reciente.
Lyserg sintió bastante enojo creciendo en él. ¿Cómo podía mentirle de esa manera su tutor? ¡Eran ellos quienes habían matado a Boris sin ninguna consideración! Y, hasta donde él sabía, matar estaba mal. En el torneo se mostraba tu fuerza, sin llegar a esos extremos y ellos ni siquiera se encontraban en una batalla registrada, debían ser descalificados. Salió de la casa Apache sin prestarle atención a nadie, estaba seguro que a todos les daba igual ese asunto, excepto quizás a las chicas del Hana-Gumi, sin embargo, no deseaba usar ropa de chica para saber la respuesta.
Siguió caminando metido en sus pensamientos, andando por lugares que no conocía muy bien, después de todo con la radiestesia podía volver a encontrar su lugar sin ningún problema. Cuando comenzó a darle hambre se metió en el primer restaurante que encontró, tal vez Luchist lo regañaría por no comer su pastel, pero se arriesgaría. Lo que no pensó fue que ya había sido localizado por otra persona.
—Eres Lyserg, ¿verdad? —preguntó Yoh, tocándole el hombro. Lyserg casi tiró su café sobre su ropa, contemplándolo sorprendido. — ¡Sí que eres tú!
—Yoh. —saludó sorprendido de verlo ahí.
Ahora el gemelo Asakura iba aún más acompañado. HoroHoro lo saludo amistosamente, junto con otro chico llamado Chocolove que empezó a contar chistes a diestra y siniestra. Ren asintió con la cabeza, y Lyserg apenas pudo evitar a Ryu cuando se le lanzó encima. También había un hombre que parecía medico llamado Fausto, un chico bajito llamado Manta y una señorita, que se presentó como la prometida de Yoh, Anna. En el fondo Lyserg se preguntó si Hao estaba al corriente de eso.
Su mesa de repente se llenó.
— ¿Quién será tu equipo en el torneo? —preguntó Ryu, emocionado de pedirle que participara con él.
—Ah. —la verdad no tenía idea de lo que le estaba hablando, pero conociendo a Hao y lo mucho que le gustaba no decirle las cosas, seguro que ya lo tendría contemplado. —Estoy con unas personas que me acompañan.
—Las dos veces que te hemos visto has estado solo. —comentó Ren, alzando una ceja. —Aunque bueno, no importa, yo terminaré ganando el torneo.
— ¡Tú no eres tan fuerte! —le espetó Horokeu, comenzando una pelea con Ren.
—Puede que yo no gane el torneo, pero conozco a otra persona que es mas fuerte que tú, Ren. —comentó Lyserg formando una mueca en su rostro. Hao lo aplastaría en un instante en la lucha.
—Lyserg me parece que tú no quieres convertirte en el Shaman King, ¿no es verdad? —preguntó Manta, uniéndose a la conversación.
—Oh, no. Esta fuera de mis límites. —Lyserg sacudió su mano, disipando la idea. —El puesto pertenece a… —se quedó mucho tiempo en silencio, dudoso de decir si estaba con Hao o no. ¿Estaría mal? ¿El shaman del fuego se enojaría con él?
— ¿A quién? —Horokeu paso una mano por el frente de su rostro, intentando descongelarlo.
—A mí, por supuesto. —completó Ren, bastante satisfecho con la pausa de Lyserg.
—Eso no es verdad. —de manera brusca Anna intervino, enojada. —El Shaman King no será otro que Yoh.
—Vamos Annita, todavía falta mucho para decidir eso.
—Es verdad. No será ni de Yoh ni mucho menos de Ren, el trono del shaman le pertenece a Horokeu Usui.
— ¡Yo también cuento! —gritó Chocolove bastante animado.
Lyserg sonrió notando a todos llenos de energía. Pasó una hora más antes de que se atreviera a preguntar la duda que le rondaba por la cabeza. Ren y Horokeu de nuevo estaban peleando y Chocolove intentaba contar chistes que fueron silenciados por la mirada sepulcral que le mando la prometida de Yoh.
—Ustedes…, ¿qué saben de los Soldados X? —preguntó curioso.
—Son malas personas. —reconoció en automático HoroHoro. —No se tentaron el corazón con Boris.
—Tenemos diferentes ideales. —contestó Yoh con absoluta tranquilidad. El inglés pudo notarlo, él era casi igual a Hao y no solo físicamente, Yoh también tenía esa manía de examinarlo con la mirada. —Pareces interesados en ellos, Lyserg.
— ¡N-No quiero unirme a ellos! —aclaró de inmediato, sorprendido de lo dicho. —Solo tengo curiosidad. Por qué nadie les dijo nada cuando asesinaron a Boris.
—Ellos buscan erradicar a Hao. —explicó Ren, concentrado en su comida. Lyserg sintió el peso del mundo sobre sus hombros. ¿Qué? ¿Erradicar el qué de Hao? ¿Por qué? —Si te quieres unir a ellos tendrás que convertirte en un asesino, al igual que si estuvieras con Hao.
— ¡Lyserg es un ángel, no lo voy a permitir! —gritó Ryu. Nadie le prestó atención.
— ¡Hao no es un asesino! —gritó golpeando la mesa con ambas manos.
Silencio. No solo en su mesa, sino en todo el restaurante, todos se giraron a él, murmurando lo dicho al mismo tiempo. Ren fue el primero en ponerse serio, contemplando casi con una sonrisa al chico de cabello verde, se le había escapado algo demasiado importante.
— ¿Eres seguidor de Hao? —preguntó Horokeu sin salir de su sorpresa.
Anna e Yoh no comentaron nada al respecto solo se mandaron unas rápidas miradas.
—Debo irme. —dijo Lyserg fríamente.
— ¡Nooo, Lyserg, dime que no es posible! —chilló Ryu.
—Deberías quedarte. —comentó Yoh, igual de sonriente.
— ¿Estás loco? —reclamo Horokeu. — ¡Es un seguidor de Hao!
—Pero no se ve mala persona. —se quejó el japonés, haciendo un mohín.
—Si pudieras dejar de repetirlo me harías un favor, todos me ven mal. —gruñó Lyserg, notando los susurros de los demás competidores que se decían unos a otros, mirándolo. —Lo mejor es ya no estar aquí.
—Jugarás un juego muy peligroso, Lyserg. —Yoh seguía sonriéndole, Lyserg no tardó en captar que se refería a su pregunta de los soldados X. Había algo en sus ojos que el inglés no pudo descifrar, ¿tendría una especie de conexión con Hao como gemelos? —Me encantaría que te unieras a uno de nuestros equipos, sin embargo, ya tenemos a los seis.
—Es muy amable tu oferta, Yoh, como he dicho tengo el propio. —finalizó la plática, tomando el único sorbo de café que le quedaba. —Debo irme. Esta anocheciendo y no quiero que alguien del equipo venga a buscarme.
—Nos veremos después Lyserg.
Él asintió con la cabeza, sonriendo. Ren quiso objetar algo, sin embargo, Yoh lo detuvo con una mano para que lo dejara marchar. Antes de salir del restaurante se volvió a la mesa donde estaba sentado, observando que el ambiente volvía a ser el mismo relajado de siempre. Un efecto que tanto como Hao e Yoh tenían en las personas que los rodeaban.
Si Hao sabía que se había encontrado con Yoh, ¿qué pasaría? ¿se enojaría? Aunque no debería molestarle, ¿verdad? Después de todo eran hermanos gemelos.
Con Morphin a su lado activó la radiestesia, caminando tranquilamente por las calles de la aldea Apache. El cielo ya era nocturno y la verdad Lyserg lo estaba contemplando de vez en cuando, acreciendo la sensación en su pecho, llena de confianza, valor e ilusión. Todo eso era nuevo para él. Nunca había salido de Inglaterra y deseaba guardar cada parte de ese lugar en su corazón. Después de que Hao se volviera el Shaman King quién sabe si podría volver a verlo, el pensar en eso hizo que su corazón se entristeciera, Morphin al parecer se dio cuenta pues dejo la posesión y lo fue a consolar, revoloteando sus alitas.
— ¿Estás perdido? —preguntó una voz madura, acercándose.
Lyserg alzó la mirada encontrándose a un sujeto rubio de ojos azules, siendo estos cubiertos por unos lentes cuadrados, portando un uniforme blanco con dos insignias en las hombreras, que no tardó mucho en descifrar sus siglas X-l. Soldados X. La mente del inglés proceso muy lento en el peligro que debía suponer eso, ¿y sí ya sabía que estaba con Hao? ¿habría escuchado su grito en el restaurante y ahora venía por él igual que con Boris? ¿podría sostenerle una pelea con Morphin?
—No. Gracias. —cortó intentando avanzar, él no lo permitió.
—Está bien, no voy a hacerte daño. Las peleas extraoficiales están prohibidas. —aclaró intentando tranquilizarlo. Lyserg se guardó una maldición, aquello debieron recordarlo cuando mataron a su compañero de equipo. —¿Cuál es tu nombre?
—Yo…
—Mi nombre es Marco Lasso, pertenezco a los X-I. —se presentó estirándole la mano. Lyserg la miró paralizado; si Hao o cualquiera del equipo lo vieran podía considerarse una traición. Con todo el temor de que eso pasara, estrecho la mano del contrario, incomodo.
—Lyserg Diethel.
—Eres bastante simpático. —sonrió soltándolo. —Puedo darte indicaciones de cómo llegar a tu posada, ¿en dónde te estas quedando?
—Es innecesario. —respondió Lyserg cortésmente. —Practico la radiestesia así que puedo encontrar cualquier lugar con poco esfuerzo. Me detuve un poco a aclarar mis pensamientos, es todo.
—Ya veo, me alegro. Te dejaré marcharte entonces. —Marco le hizo una reverencia suave con la cabeza, despidiéndolo. El inglés contuvo un suspiro de alivio al sentirlo tras su espalda, no obstante, antes de que pudiera hacer la posesión de objetos de nuevo con Morphin, Marco giró sobre sus talones.
Por un segundo pensó que había sido descubierto.
—Si no tienes equipo para el torneo, ¿qué te parece unirte a los X-I? —preguntó Marco. Lyserg volteó medio rostro, tieso hasta los huesos. —Pareces un chico bastante inteligente, puede que nos seas de gran ayuda para el futuro.
—Pensé que solo aceptaban a los que odian a Hao. —al pronunciar esas palabras, notó que Marco cambiaba su mirada alegre por una más seria, y que, al mismo tiempo, Lyserg le enojaba el hecho de pensar que alguien pudiera odiar a Hao Asakura.
—Toda acción tiene justificación, Lyserg Diethel. —contestó Marco. —Cada uno de nosotros ha sido afectado terriblemente por Hao.
—Yo no. —dijo con la misma seriedad que Marco.
—Mientras busques erradicar el mal la doncella Jeanne te aceptará. Y ese mal, es Hao Asakura.
Lyserg sintió todos los vellos de su piel erizarse y la cólera recorrer de arriba hacia abajo su cuerpo. Estuvo a punto de gritarle que Hao no era ningún mal, al igual que a Ren, solo que su mente tuvo la buena idea de procesar dos veces su ocurrencia, no podía defender a Hao sin quedar expuesto. Lo mejor era irse.
—Lo pensaré. —gruñó entre dientes, mordiéndose la lengua al final. Marco pareció complacido y desapareció por las calles de la aldea. Lyserg caminó una media hora por varios senderos, perdiéndose apropósito por si alguien lo estaba siguiendo; su mente de detective, que heredo de Liam, no le permitía pensar que todo fuera casualidad. Quizás el tal Marco ya sabía que era seguidor de Hao y buscaba una forma de llevarlo a su cuartel para extraerle información; pese a esto una parte de su mente le decía que estaba siendo paranoico.
Terminó por llegar con el equipo estrella después de la hora de la cena, no sin primero asegurarse con ayuda de Morphin que nadie lo siguió hasta ahí. Al entrar todos se giraron a él, algunos de inmediato dejaron de prestarle atención. Otros en cambio lo unieron rápidamente a la plática, las chicas del equipo Flor para ser precisos.
—Escuché que el señor Hao está molesto contigo, Lys. —dijo Kanna en tono burlón, enredando con uno de sus dedos un mechón del verde cabello de Lyserg. Este estaba tan pálido cuando la escuchó terminar que ella se echó a reír junto a Matilda.
— ¡Pareces una lechuga! —gritó con su estruendosa risa la bruja.
—No llegaste a comer, eso molesto al señor Hao. —contó Marion. Las otras dos formaron un puchero ante la sinceridad de la rubia. —Tal vez debas ir a verlo.
—Sí, lo haré, Marion. Gracias. —por eso era que a Lyserg del equipo Hana, Marion le caía mucho mejor.
Subió lo más lento posible las escaleras, tanto que Peyote subió y bajo estas antes de que él llegara al segundo piso. ¿Cómo podría ver a Hao a la cara después de decir que pensaría la proposición de los X-l? Lyserg se estremeció al pensar que el rey del fuego lo llamara traidor, por otro lado, si eso ocurría no sería capaz de salir de ese lugar en una sola pieza. De todas formas, no tendría a donde ir. Así que, sin poder postergar más visita, tocó suavecito la puerta, rogando a los grandes espíritus que Hao estuviera dormido o no pudiera atenderlo.
—Te tardaste mucho en llegar a mí, Lyserg. —comentó el shaman del fuego, sentado sobre su cama con los brazos cruzados. — ¿Por qué?
—Acabo de llegar. —contestó con el mismo tono de siempre, intentando no titubear. —Salí por un momento.
—Se ve que tuviste un día muy interesante. —dijo Hao recargado en su mano, sentado sobre la cama.
— ¿Cómo lo sabes? —preguntó Lyserg, regularizando su respiración. Opacho apareció dándole unas palmaditas en su pantalón, a donde ella llegaba.
—Intuición. —mintió.
—El señor Hao fue golpeado por una chica. —interrumpió la niña poniendo los ojos acuosos. Lyserg se puso recto, contemplando al shaman del fuego.
—Ya te dije que no fue nada Opacho.
— ¿Qué sucedió? —sin querer, Lyserg comenzó a sentir una molestia que consideraba innecesaria. Hao nunca había mostrado interés en alguna mujer o mejor dicho en alguna persona con fines amorosos. ¿Qué tendría de especial esa chica y por qué lo habría rechazado?
—Me encontré con la prometida de Yoh Asakura. —confesó Hao, sin borrar la sonrisa de su rostro. Lyserg relajó al instante sus hombros, ahora todo tenía sentido.
—Y ella lo golpeó por decirle que sería una buena esposa para el Shaman King. —terminó Opacho.
—Ah…—. Apretando sus labios en una delgada línea Lyserg no articulo palabra o burla, como Hao esperaba. Él incluso parecía sorprendido de que no se burlara, después de todo era en lo que estaba pensando hace algunos momentos el británico. —Vine solo por que las chicas me dijeron que estabas molesto conmigo por saltarme la comida, pero veo que no es así, por lo tanto, me retiro.
—Lyserg, ¿estás enojado? —preguntó Opacho, preocupada.
—Claro que no. —susurró apretando el tomo de la puerta.
—Hey, Lys…
—Iré a dormir, con permiso. —cortó a Hao, saliendo de la habitación.
El shaman del fuego se quedó con una mano extendida en el aire, sin saber cómo reaccionar, una sonrisa incrédula apareció en su rostro. La cual después se convirtió en una carcajada, logrando sonrojar al furioso Lyserg que caminaba por el pasillo.
Tal vez había sido demasiado evidente en algo que él todavía no llegaba a comprender.
Lamento no haber subido la semana pasada, pero tuve mis exámenes de la Uni y se me olvido por completo. Pero aquí estoy de nuevo. -corazón-. Este capítulo salió más largo de lo que esperaba, pero espero que les guste.
Muchas gracias a Guest y Cecick C. Iugetsoiru (jaja usted me comenta un día antes del nuevo capitulo :'D).
Con cariño,
MimiChibi-Diethel.
