Capítulo iii:
(&)we were growing up with so much hatred.
En la primera semana de estudio no faltaron las presentaciones.
En serio, ¿pero por qué los maestros tenían que seguir tanto el protocolo? Si para eso ya estaba la lista, para que supieran nuestros nombres y creo que eso es más que suficiente. ¿Es qué no piensan que una mala presentación te puede arruinar la infancia? Sí, lo digo porque me pasó. Yo no sé qué estaba pensando al gritar "¡… Uzumaki Naruto, me gusta Haruno Sakura y los pantalones naranjas!".
Todo el salón se quedó en completo silencio y luego el chillido furioso de Sakura-chan le abrió paso a las burlas de mis queridísimos compañeros. La enorme sonrisa se me congeló y lentamente me senté en el puesto preguntándome que había dicho que había resultado ser tan estúpido.
—En tu cabeza no existe el término sutileza, Naruto. —escuché a Sasuke murmurar a mi lado. Yo fruncí el ceño molesto: lo que más me faltaba era que ese tonto me ofendiera.
—¿Sí? Bueno, al menos no me hago el chulito. —farfullé soltando el aire ruidosamente. Sasuke entornó los ojos y- en serio, que un día de estos terminará visco.
En fin, recuerdo especialmente algunas presentaciones, quizás porque desde niños ya tenían marcado su carácter, también porque fueron los que más me llamaron la atención y porque mi memoria es un asco, literalmente.
Chouji, bueno, un alma de Dios. Se había parado de su asiento, con sus ojos entrecerrados, su cabello erizado y las piruletasen las mejillas. Me recordó vagamente a un cachorrito. Murmuró un "mi nombre es Akimichi Chouji y espero que todos nos llevemos bien". Ah, sí, mucho mejor que mi ruidosa presentación, pero es que ni lo pensé, eso hay que decirlo.
En realidad, yo no pensaba mucho pero no es cómo si tuviera que hacerlo, al fin y al cabo, mi presentación fue cierta. No soy lo suficientemente iluso cómo para hacerme el interesante, no cómo el teme. Como sea.
Al llegar el turno de Sasuke, éste sólo miró a todos como si fueran cucarachas y murmuró un "realmente no les importa que me gusta y qué no". Las niñas suspiraron enamoradas (¿EN SERIO? ¿PERO QUÉ RAYOS TENÍAN EN LA CABEZA? ¿ASERRÍN?) Y yo lo remedé cuando se sentó. Sobra decir que me pegó un puño en las costillas.
Sakura-chan fue más refinada y delicada, cómo no. Se levantó con seguridad de su asiento y le sonrió a Iruka-sensei. Comenzó diciendo que se llamaba Haruno Sakura, que tenía once años y tres meses, qué se sabía todo la historia de La Hoja y no menos importante, dejó al aire el "…y me gusta" señalando discretamente a Sasuke con la mirada. Yo suspiré como un reverendo tonto bajo los efectos de Cupido. Tenía la cabeza en las nubes y en mi mente esa mirada iba para mí. Y- ¿qué? No me pueden culpar de ser un tontorrón enamoradizo.
Shikamaru fue un caso. No se levantó y apenas movió los labios. No le entendí mucho pues estaba en el último puesto, pero sí que me llegó la reprendida de Ino. Rayos, qué chillona era. Pero el mejor fue Kiba, quién me cayó bien de inmediato pues le jaló las greñas a Ino para que se callara. Después la pelea que se armó ya que Ino le pellizcó en el brazo y en respuesta al ataque a su amo, Akamaru (el perro más genial en el planeta) la mordió en la mano. Ino gritó y después Sakura le había pegado a Kiba porque le gusta lo sado y porque las mujeres se unen para estas cosas; y entonces se armó el despelote.
A Iruka-sensei le quería dar un infarto y se iba a quedar afónico, de eso no había duda. Yo estaba subido en la mesa apoyando a Kiba y las niñas se habían transformado en una sola masa hambrienta de dolor. Por ahí saltaban lazos y zapatos y mis demás compañeros terminaron golpeados sin haber hecho nada, porque como ya les dije, las mujeres en todas sus etapas están chifladas.
Sasuke se salvó porque era el adonis del salón y por el aire de depresivo que se mandaba; y cualquier niño con dos dedos en la frente no se metería con él. Al final lo más golpeados fueron Kiba y yo, pues las niñas habían aprovechado la oportunidad de demostrarme cuanto me odiaban por estar cerca de Sasuke –y por ser un perdedor, citando a la queridísima Ino-. El abuelito, del cual su nombre nunca me acuerdo, no cabía de su estupor.
— ¿Me está diciendo Iruka que la señorita Yamanaka empezó la pelea? —preguntó sorprendido El abuelitobajó esas espesas y canosas cejas que le cubrían la frente.
Ino estaba a punto de mandarse a llorar, pero yo todavía no entendía si de vergüenza o si por pura actuación. En fin, que yo no lo creía nadita. Kiba tenía arañazos en el cuello y no paraba de mirar mal a Ino. Akamaru gimoteaba. Chouji miraba sus pies. Shikamaru se sobaba el brazo murmurando algo entre dientes. Sakura-chan me enviaba al inframundo con sus ojos. Yo seguía refunfuñando y las demás niñas lloraban en silencio.
Ikura-sensei estaba enojadísimo y sobre todo avergonzado por no haber contralado a un montón de críos.
—Está en lo correcto, Sandaime.
Esa misma cosa. Siempre se me olvida(ba) pero con razón, porque es de lo más pomposo. El abuelito suspiró cansado y pensé que iba a soltar uno de esos discursos que te hacen revolver los intestinos por la culpa, pero al final atinó solo a fruncir el ceño y mirar a Ino inquisitivamente. Ya estaba, Ino se iba a morir ahí mismo.
— ¡Lo siento tanto, Sarutobi-san! ¡Es qué Kiba es un tonto abusivo y bestia, y me jalo el cabello y casi me sale sangre! ¿ve? Me duele mucho la cabeza, tendré que ir al médico y-
Kiba quería matarla ahí mismo. Yo le iba a ayudar, pero Sakura-chan probablemente nos mandaría al hospital de por vida.
—De cualquier manera esa no es la manera de actuar de una señorita, mucho menos de una de once años. Lavará los platos en la cocina por tres días y si se vuelve a repetir su inaceptable conducta, citaré a sus padres.
Por un momento los ojos azulinos de Ino se quedaron fijos y congelados. Había algo de rencor en ellos que me hizo sentir pegajoso y extraño, pero la dicha no dejó que lo notara por más tiempo. Mientras tanto Kiba y yo hacíamos nuestro mejor esfuerzo por no largarnos a reír. Ino se lo merecía, por loca, mentirosa y dramática.
—No se rían mucho, que el castigo es el mismo para ustedes. Señorito Inuzuka, bajo ningún motivo se debe levantar la mano contra una mujer. Hay otras mejores maneras de solucionar conflictos con las damas. —Kiba torció el gesto pero no fue capaz de mirar alabuelito— Y tú Naruto, también es inaceptable que promuevas la violencia y menos contra una señorita.
Ah no, eso si que no.
— ¡PERO NO ES JUSTO! ¡Ino es una salvaje! ¡todas son unas salvajes! ¿Qué quiere, que nos dejemos golpear? –grité sin pararme a pensar en nada.
—Naruto, ten más respeto, ¡es el Sandaime! —Iruka-sensei me reprendió furioso. La exaltación se me bajó lentamente y al final me fijé que todos me miraban como si estuviera completamente loco.
—Naruto, no existe excusa para golpear a una dama. —fue lo único que dijo elsandanoséquéantes de despacharnos.
Kiba salió rozando hombros con Ino, a la qué nunca se me va a olvidar la sonrisa odiosa que le dedicó a mi amigo. Akamaru gruñó y Kiba sólo atinó a patear inútilmente el suelo.
(&) (Nobody can't understand us. We are two faces of the same coin.)
Sasuke no se había movido de su puesto para cuando entramos al salón, pero honestamente no estaba en el planeta tierra, sino en el penúltimo piso de la elevación.
— ¡Hey, teme! ¿Te abdujeron los alienígenas o qué?
—Cállate, imbécil.
—Ay, y yo que pensé que me ibas a consolar por la injusticia que cometieron conmigo. ¡Tres días lavando platos! ¿puedes creerlo? ¡sí yo soy un alma de Dios!
—Me parece genial, son tres días que no tendré que aguantarte.
—Tsk, tsk, empatía, Sasuke, empatía, es lo que te falta a ti, un poco de endorfina en ese cerebro apático. —le golpeé la cabeza con mi dedo índice. Mala elección: terminé con el abdomen adolorido. Joder, qué pegaba duro— Oe, por cierto, ¿me invitarás a tu casa para familiarizarm-
Me detuve lentamente, algo en él había cambiado. No sé puede describir con las palabras, solo se puede sentir. Algo en su aura se había vuelto repentinamente seria, o al menos, más de lo usual, eso hay que decirlo. Luego como si un cuchillo hubiera cortado la tensión en el aire, Sasuke entornó los ojos.
Respiré aliviado: ese era el engreído al que estaba acostumbrado.
—Estás bromeando o tienes algún retardo mental, definitivamente. Escúchame bien: nunca-pisarás-un-pie-en-mi-casa. Nunca.
— ¿Cuánto quieres perder, eh? Porque me haría bien algo de dinero..
Sasuke se levantó y me pisó el pie fuertemente.
—Nunca.
— ¡AUSH, qué sí, joder, ay, mi ded-Teme,espérame, tengo algo que contarte! ¡estúpida mochila ¿quién la amarró al asiento?! ¡OYE QUÉ ME ESPERES!
(&)
Sasuke paró en seco y cerró los ojos.
—Deja de perseguirme, Uzumaki. —masculló irritado.
Yo salí de unos arbustos, quitándome unas hojas que se me habían pegado a la ropa.
— ¡No te estoy persiguiendo! —repliqué orgullosamente. Sasuke se acarició el tabique de la nariz. Parecía estar extrayendo paciencia de la bolsa de donde sacaba su estirada personalidad.
—Entonces, ¿por qué te mueves por los arbustos como un jodido acosador?
—Porque me gusta la naturaleza, el olor de las rosas y las espinas en mi…culo.
—…Tienes un problema, Uzumaki.
— ¡Bueno, al menos no me quedaré visco de tanto rodar los ojos!
Podría seguir, pero si vamos al caso, después de eso Sasuke sólo musitó monosílabos irritados.
El camino hasta su casa era un trayecto largo.
(&)
Muchísimas gracias, en serio, sus comentarios y su apoyo son importantes para mí.
Por cierto, sé que les extrañará la conducta fangirl de Naruto para con Sasuke, pero como él mismo dijo: es su único amigo y hará hasta lo imposible para conservarlo. Quiero creer que en el fondo Naruto sabe que Sasuke no es tan odioso y que como él, sólo necesita a un amigo. Además, de que obviamente, aquí no está rivalizando con Sasuke, o al menos, no todavía.
Y no, tampoco estoy haciendo bashing contra Ino, no me malinterpreten, yo adoro a Ino, es sólo la manera en cómo la ve Naruto.
