*Zafy llega agitada y corriendo*

Hola a todos, Espero que hayan tenido un buen fin de semana, que se hayan divertido, descansado y que estén listos para retomar el trabajo o los estudios con buen ánimo.

Sé que debo las respuestas a los comentarios, la semana pasada he estado muy ocupada en el trabajo, y mentiría si dijera que esta semana será más simple, pero me pongo a contestar los comentarios después de colgar este capítulo.

Las advertencias de siempre:

Los personajes (todos lo sabemos) son de JKR, no gano nada más que entretenerme al escribir sobre ellos. Lo que le pase a los personajes a partir de ahora si va por mi cuenta.

Advertencias: Este fic es slash, significa chico/chico en una relación, si esto no es de tu agrado y caíste de casualidad por aquí, te recomiendo no leer.

Habrá: infidelidad, lemmon, celos, uso de objetos; partes empalagosas, y algo OoC, así que quedan advertidos.

Ahora a leer, espero que disfruten:


CONTRICCIÓN:

TERCERA PARTE

La primera noche que intentó ir a uno de los bares gay del mundo mágico, había estado en su departamento, dando vueltas, ya vestido y listo, mientras bebía una cerveza, sin encontrar el valor para hacerlo. Había ido a algunos de los bares gay del mundo muggle, incluso con Draco un par de veces, pero esto era diferente, sabía que en cuanto pisara uno de esos sitios, muchos lo reconocerían y entonces las especulaciones empezarían.

Luego de beberse un par de cervezas y fumarse unos cuantos cigarros, se quedó dormido en el sofá, cuando despertó ya eran más de las tres de la mañana, se le había pasado la noche y, después de todo, no podría ir.

La segunda vez que lo intentó, trató de no pensarlo mucho, se dio una ducha, se vistió y salió sin siquiera meditarlo, apareciendo en el Soho; luego de avanzar unas cuantas calles logró encontrar una de las entradas a la zona mágica.

Se encontró en medio de un gran boulevard, lleno de luces y letreros que se movían mágicamente, esa zona era enteramente gay, Harry lo sabía porque Draco se lo había contado varias veces, todas las veces en que lo había querido convencer de ir con él allí; pero Harry se había negado, era demasiado arriesgado y alguien los podría ver.

Aplanó un poco más su flequillo sobre la frente, tratando de cubrir su cicatriz y anduvo mirando los letreros y nombres de los lugares, hasta que se animó por un edificio blanco, con luces celestes y que tenía una gran fila en la puerta. El lugar se llamaba "Invierno" lo cual le hizo gracia. Caminó hasta la entrada, donde dos hombres altos y fornidos vigilaban y miraban a todos severamente.

—Hola… —saludó Harry, mirando hacia la fila de muchachos y muchachas y de vuelta hacia los hombres, pensando en que tal vez tendría que esperar demasiado tiempo para entrar.

—Vaya… tenemos uno guapo hoy —sonrió uno de los hombres, dándole una mirada apreciativa, su sonrisa se congeló en cuanto vio su frente.

—Yo quisiera…

—¡Por supuesto! —se apresuró a decir el otro hombre, abriendo el cordón que restringía la entrada y haciéndose a un lado —, faltaba más, disfruta la noche.

—Eh… Gracias —respondió Harry, algo extrañado, mientras se internaba por el oscuro pasillo; podía escuchar la música electrónica retumbando contra las paredes. Llegó a la taquilla y pagó su entrada, la mujer que lo atendió, sonriendo emocionada luego de reconocerlo, le puso en la muñeca una pulsera plástica color celeste con miniaturas de copos de nieve moviéndose dentro, y también le deseo que se divirtiera.

—Bueno, al menos que me reconozcan no será difícil —suspiró Harry, levantando su botella de cerveza y apoyándose contra la barra, que estaba a un nivel más bajo que la pista de baile.

La música era estridente y al centro, en su mayoría chicos, bailaban aceleradamente, mientras sobre ellos algunos hombres y mujeres, vestidos de ángeles con alas blancas y poca ropa, bailaban suspendidos en plataformas, en grupos de dos o tres, una constante lluvia de escarcha caía, lanzando destellos por las luces que se agitaban al ritmo de la música.

Se terminó su primera cerveza, mirando a los chicos que pasaban cerca, agradeciendo que la oscuridad le diera algo más de privacidad que en la entrada, y pidió una cerveza más, encendió el primer cigarro de la noche, preguntándose qué debía hacer; no se sentía con ánimo de salir a menearse en medio de la pista ni de tratar de conseguir conquistar a algún chico, como un par de años atrás.

—Hey… ¿Qué tal? —dijo la voz de un chico a su lado, a Harry le pareció algo conocida, y se giró con lentitud, abrió los ojos sorprendido cuando se dio cuenta que se trataba de nada más y nada menos que Colin Creevey, su compañero Gryffindor de la escuela, un gay declarado desde antes de la guerra.

La expresión de Colin no tenía comparación, y Harry estuvo muy tentado a soltar una carcajada, de no haber estado tan nervioso, seguramente lo habría hecho. Sus ojos estaban completamente abiertos y su boca había formado una graciosa "o".

—Hola... —sonrió Harry, levantando su cerveza y dándole un sorbo más.

—¿Harry? —preguntó el chico, casi en un susurro, parecía aún incrédulo.

—¿Colin? —replicó Harry, queriendo sonar gracioso y no nervioso.

—¿Qué…? —negó con la cabeza y miró alrededor, como si buscara a alguien más —¿Qué estás haciendo aquí?

Harry se encogió de hombros y miró hacia la pista de baile un instante, antes de enfocar nuevamente a su compañero, Colin ahora usaba el cabello más largo, generalmente sujeto por una coleta, había ganado sus buenos centímetros, aunque permanecía siendo más bajo que él, y su cara de niño había cambiado un poco, ahora era un chico apuesto y que daba la sensación de ser muy dulce.

—No lo sé, supongo que pasando el tiempo, ¿y tú?

—Pues… ¿Estás en una misión o algo así? —preguntó, mirando nuevamente alrededor —. ¿Hay algún maleante que debas atrapar y que se haya refugiado por aquí?

Harry soltó una carcajada y negó con la cabeza.

—Claro que no. ¿Acaso tú estás en tu papel de fotógrafo? —le preguntó, recordando recién que Colin era uno de aquellos fotógrafos que trabajaban para el mejor postor, tomando fotografías, comprometedoras de preferencia, y ofreciéndolas a los diarios y revistas.

—No, yo no… No te tomaría una foto, si es que no quisieras, claro….

—Genial —sonrió Harry, aunque no le creía, probablemente el chico ya estaba buscando la mejor forma de tomarle una fotografía sin que lo notara. Por un momento estuvo tentado a decirle que no se molestaría si lo hiciera, pero se abstuvo.

—Y entonces… —Colin le dio un sorbo más a su gran copa, con un contenido multicolor, fijando su mirada de manera interesada en Harry —, escuché que habías roto con Ginny.

—Sí, hace algunas semanas —asintió Harry —, ella está ahora en Francia.

—Ya veo…

Harry asintió nuevamente, empezando a aburrirse de la conversación y analizando la posibilidad de regresar ya a casa, total, ya había entrado allí, tomado unas cervezas y sido visto, no necesitaba mucho más para que las sospechas iniciaran.

—Y… ¿vienes seguido por aquí? No te he visto antes, y eso que yo siempre ando por aquí y no habría forma de que no te viera.

—No, esta es la primera vez que vengo aquí, por lo general ando por el mundo muggle.

—Oh… ¿Y has venido solo…? ¿Ron y Hermione no…?

Harry suspiró y terminó de beberse el contenido de su cerveza, antes de girarse completamente hacia él, que pareció encogerse un poco sobre su sitio.

—¿Por qué no preguntas lo que quieres preguntar de una vez? No te morderé, ¿sabes?

Colin abrió la boca, pero nada salió de sus labios, luego negó con la cabeza y miró alrededor una vez más, antes de encarar a Harry nuevamente.

—¿No es una broma de esas estúpidas o algo así?

—¿Bromas estúpidas?

—Ya sabes, hacerme creer que eres tú y luego… —Colin negó con la cabeza —. No, no tiene sentido.

—Si tú lo dices —suspiró Harry, entendiendo poco a su compañero.

—Entonces eres… ¿gay?

Harry frunció el ceño y se acercó un poco más a él, que pareció contener el aliento.

—Creo que sí —susurró, en tono confidencial.

—Ya —respondió él, sonrojándose un poco cuando Harry se alejó, con una sonrisa divertida. —Yo me acerqué porque te vi desde el otro lado —explicó, señalando hasta el otro lado de la pista, donde varias mesas pequeñas estaban llenas de gente bebiendo y hablando —, y pensé invitarte un trago, pero supongo que…

Harry hizo un gesto de disculpas y se negó.

—Lo siento, es que no me gusta enredarme con mis amigos, ¿lo entiendes, no?

—¡Claro! —asintió el rápidamente —Por supuesto, a mí tampoco me gusta eso.

—Genial.

—Entonces yo… creo que mejor me voy de vuelta con mis amigos.

—De acuerdo, pásala bien.

—Tú también —asintió Colin, alejándose unos cuantos pasos de él, Harry permaneció observándolo, hasta que el chico se detuvo y se giró nuevamente hacia él.

—En todo caso tú también eres mi amigo, y si quisieras, ya sabes, unírtenos… Pues, la pasarías bien, mejor que aquí, solo y aburrido y…

—No lo sé… —respondió Harry, sintiéndose un poco presionado, levantó la vista hacia el grupo del fondo, todos parecían estársela pasando muy bien, y no era como si estuviera coqueteando con Colin, después de todo le había dicho que eran amigos.

—Bueno, si te animas, yo estaré allí —Colin señaló una de las mesas del fondo, aunque Harry no supo exactamente cuál, antes de alejarse.

Harry le dio una mirada más al chico y luego a las mesas y suspiró vencido, unas copas y un poco de compañía no le haría daño.

—Espera —llamó, mientras lo trataba de alcanzar. Colin volteó, sonriente —, te acompaño.

—Genial.

****

El grupo de Colin había sido muy entretenido, todos habían quedado en estado de shock cuando habían aparecido juntos, Colin parecía muy contento de poder presentarlo como un amigo suyo, y rápidamente le habían hecho sitio en la mesa, donde una copa multicolor, similar a la que todos allí tenían, apareció.

Aunque en un inicio parecieron algo cohibidos por su presencia, pronto dejaron de mirarlo raro, excepto cuando ese chico, Eloy, le había estrechado la mano y le había dicho que lo admiraba un montón; lo que había desatado las burlas hacia el chico, que se había sonrojado. Luego de eso las cosas fueron más simples, se tomó un par de copas, conversando con ellos acerca de sus trabajos y de las cosas que les gustaban hacer, descubrió que Eloy y otro chico más, un par de años mayor, estudiaban enfermería, que Patricio, al que le gustaba que le dijeran Pat, se preparaba para pociones y que Soleil estaba estudiando para Auror. Indiscutiblemente era un grupo muy variado, que sólo tenía en común sus ganas de divertirse y pasarla bien durante los fines de semana.

Intercambió teléfonos y direcciones flú con todos ellos y prometió que se encontrarían otro fin de semana más para salir a bailar, ellos le prometieron mostrarle una par de discotecas en York, que estaban bastante a la moda y que estaban, además, llenas de chicos muy guapos. Lo que más le gustó a Harry fue que ninguno de ellos quiso coquetear con él, eso, contrario a lo que se pudiera creer, no afectó su ego, sino que lo hizo sentir mucho más tranquilo y a gusto.

Ya eran más de las cuatro de la mañana cuando apareció en su departamento, agotado y algo mareado, se desprendió de la ropa de la mejor manera que pudo y luego se dejó caer en la cama, no despertó sino hasta la tarde siguiente, cuando el día casi estaba terminando.

***

No fue sino hasta el lunes que el primer indicio de su homosexualidad salió a la vista, Harry, pese a que no había sido un titular, se alegró de haber hablado antes con los Weasley, explicándoles, sin mencionar su infidelidad, cuáles habían sido las reales razones para que Ginny y él cortaran. Los señores Weasley se mostraron asombrados, y Harry no pudo decir que realmente los dejó felices, pero al menos no le habían hecho ningún reproche. Fred y George simplemente se encogieron de hombros, dándole a entender que no veían la diferencia en él por con quienes se acostaba y Bill y Fleur sonrieron mucho y dijeron que se sentían muy honrados de que hubiera querido decírselos personalmente; al final de aquella tarde, mucho más complicada de lo que Harry había pensado que sería, y en la que contó con el apoyo de Ron y Hermione, todos lo hicieron sentir en familia, y eso fue suficiente para darle más seguridad aún. Después de todo, pese a que él sabía que la prensa y la comunidad mágica siempre estaban al pendiente de sus acciones, las únicas críticas negativas o represalias que le hubieran dolido hubieran sido la de ellos.

La noticia había aparecido en la sección de espectáculos de "Eloquor", un diario no tan popular como "El Profeta" o "El mundo mágico hoy", pero que sí tenía sus seguidores; casi al final de la columna que escribía Wagnalls, conocido por provocar escándalos:

Y nos han contado, fuentes muy fidedignas debo agregar, que el último fin de semana, en la discoteca "Invierno", conocido club gay de Soho mágico, ha sido visto nada más y nada menos que Harry Potter, auror y salvador del mundo mágico, compartiendo la noche con un grupo muy animado de chicos, y que estuvo bebiendo y bailando con ellos hasta casi el amanecer. Debemos recordar que hace más de un mes se hizo pública la ruptura de Harry Potter y Ginny Weasley, jugadora de Quidditch que actualmente se encuentra en Francia, haciendo un muy buen papel en el torneo de la primera liga de ese país; en ese entonces ninguno de los dos quiso dar explicaciones respecto a su separación, sin embargo, tras descubrir a Potter en este tipo de lugares, nos podemos hacer una idea mucho más clara de lo que estaba pasando allí. Potter, con quien no nos hemos podido comunicar, no ha dado declaraciones al respecto; por todos es sabida su renuente actitud a dar entrevistas o explicaciones sobre su vida, así que supongo que tendremos que esperar un poco más para confirmar si realmente Potter es gay, o sólo se está divirtiendo y tratando de confundirnos.

—No se ve tan mal —masculló Hermione, ella y Ron habían llegado la noche del lunes, luego de terminar con sus estudios, trayendo pizzas y cerveza, dispuestos a pasar una tranquila noche, seguramente pensando que Harry necesitaba un poco de apoyo.

—No, aunque pensé que Colin finalmente lograría tomar una fotografía.

—No lo creo, es decir, seguramente tendría miedo de tu reacción si es que tomaba una fotografía y luego la vendía.

—Ron tiene razón —aceptó Hermione.

—Es un buen punto —suspiró Harry —, pero en fin, no me interesa mucho, no estoy haciendo nada malo y este periodista, pese a sus insinuaciones, no está insultándome ni nada por el estilo, así que creo que todo está bien.

—¿Nadie te ha querido contactar?

—Sí, pero he bloqueado la chimenea y además desviado el correo, llegaron muchas cartas y no me gusta llamar la atención de los muggles con tantas lechuzas volando por todos lados.

—¿No has leído lo que ponen?

—No me interesa mucho, por lo pronto no le haré caso a nadie —afirmó Harry, que había revisado el correo pensando que tal vez Draco le había escrito algo, pero aquello no había ocurrido.

—Pero, Harry —negó Hermione —, en cuanto asomes la cabeza estarás rodeado de periodistas que querrán saber si era cierto que estabas en esa discoteca…

—Les diré que sí.

—Y también si eres gay.

—A eso también tendré que decirles que sí. Después de todo no creo que se arme un gran escándalo, ni que se les ocurra poner esa noticia como titular de los diarios.

Hermione bufó, mientras Ron negaba con la cabeza.

—Cómo si no los conocieras —refunfuñó Hermione, antes de tomar una tajada más de pizza.

Pero en verdad a Harry no le interesaba mucho, tenía claro que no quería seguir escondiéndose y además no estaba saliendo con nadie, ni comportándose de manera desmedida, como para que los medios lo condenaran.

***

Harry se mantuvo alejado del mundo mágico por unos cuantos días más, el siguiente fin de semana se reunió con sus amigos de siempre, todos lo miraban extrañados y curiosos cuando llegó al bar muggle en el que habían quedado, y antes de que ninguno preguntara nada, se encargó de decirles que eso sí era cierto, que era gay y que ese era el fin de la conversación, que no tenía ánimos de darles una explicación más detallada.

Por un momento más sus amigos parecieron incómodos, pero luego las cosas se fueron relajando, continuando con sus conversaciones y bromas, se alegró de que ninguno lo tratara diferente o quisiera cuestionarlo pese a que había pedido que no lo hicieran.

Al lunes siguiente apareció por el callejón Diagon, en busca de Ron, y entonces fue inevitable que Lavender, que parecía haberlo estado esperando en las afueras de la tienda de bromas de los gemelos Weasley, se le acercara, con una libreta en la mano y una pluma en la otra, con esa sonrisa que ponía cada vez que estaba detrás de una gran noticia.

Harry ensayó su mejor sonrisa y la saludó, fingiendo no ver la libreta y la pluma, preguntándole cómo se encontraba.

Ella no le dio tregua y en lugar de contestar, arremetió con la primera pregunta:

—¿Eres o no gay?

Harry sonrió un poco más y se inclinó hacia ella.

—Si te respondo a eso, ¿me dejarás en paz?

—Pero no te estoy molestando —protestó ella, haciendo un mohín de descontento.

—No, pero no quiero dar una entrevista tampoco. ¿Qué dices? Una sola respuesta y punto.

Ella pareció pensárselo un poco y luego asintió, apretando un poco más fuerte la pluma.

—¿Eres o no gay?

—Sí —asintió Harry, hizo un gesto de despedida y se dio la vuelta para colarse en medio de la gente hasta la entrada de la tienda, dejándola parada y con una expresión de confusión en el rostro.

****

—De lo que el mundo se ocupa —bufó Harry, al día siguiente, mientras desayunaba y leía los diarios, Lavender había vendido su supuesta entrevista a "Mundo mágico Hoy" y ellos habían decidido que aquella noticia merecía un encabezado en la primera plana.

HARRY POTTER SE CONFIESA

—Menos mal que sólo le respondí a una pregunta —negó con la cabeza Harry.

Después de la insinuación acerca de la homosexualidad de Harry Potter, días atrás en otro diario, logramos finalmente contactarlo y preguntarle lo que todos han querido preguntar; no podemos negar que nos sentimos asombrados por su respuesta, ya que la vida sentimental de Harry se ha limitado a Ginny Weasley, una chica, sin embargo, él ha reconocido que en realidad si es gay, y que además está orgulloso de serlo, que no tiene ningún problema en admitirlo y que sus amigos e incluso la familia Weasley lo apoya por completo.

Creo que ya tenemos en claro que el motivo de la ruptura con Ginny Weasley se debió a algo más que a aquel excelente contrato en Francia; aunque hemos intentado hablar con ella al respecto, se ha negado a dar declaraciones, aduciendo que se encuentra demasiado ocupada en los entrenamientos y partidos, ya que la primera liga francesa se encuentra en medio del campeonato, donde por cierto, el equipo de los Quiberon Quafflepunchers , en el que ella juega, se encuentra en primer lugar.

Según Melvyn Bakker, jefe del área de Aurores, Potter no les ha informado acerca de su homosexualidad, pero aquello no supone ningún problema, ya que Potter es uno de los mejores a la hora de trabajar y sus gustos no tienen nada que ver con su desempeño profesional. Enfatizó además que en el Ministerio no se hace ningún tipo de discriminación por gustos sexuales, estados de sangre, razas u otros.

También estuvimos por "Invierno", donde algunos de los empleados declararon haber visto a Potter hace un par de fines de semana, según ellos, se veía bastante relajado y contento, bebiendo y pasándola bien, con un grupo de amigos, asiduos clientes al lugar.

Por lo que hemos indagado, Potter no está saliendo con nadie en la actualidad, así que supongo que lo tendremos que mover de la lista de solteros codiciados, a la lista de solteros homosexuales más codiciados, donde, luego de que Draco Malfoy dejara su lugar al declarar estar en una seria relación formal con Lior Freuchie Friern, estoy segura, ocupa ya el primer lugar.

Harry sintió un pequeño amargo en el pecho y se le quitaron las ganas de comer, lamentando que le hubieran recordado que Draco no estaba ya disponible, sino feliz y contento con ese extranjero que efectivamente parecía no querer irse del país.

Pese a eso no dejó que la rabia le ganara y telefoneó a Colin, preguntándole si el fin de semana se reuniría a tomar unas copas con sus amigos. Colin se mostró más que indignado, lamentando que la prensa y que los empleados de la discoteca hubieran sido tan indiscretos; Harry le dijo que no había problema y que todo estaba bien, que no era nada de qué preocuparse. Sólo entonces Colin pareció más tranquilo, seguramente había esperado algún reproche de su parte.

Luego de un par de llamadas más quedaron de acuerdo para encontrarse la noche del viernes en una concurrida calle del centro de York, donde podrían cenar algo antes de ir a recorrer las discotecas que le habían comentado.

Harry, contento ante la perspectiva de hacer algo más que sólo pensar en Draco, se alistó esa noche del viernes, y se apareció a la hora y en el lugar indicado, donde los amigos de Colin lo saludaron como si se tratara de un viejo conocido de toda la vida. Durante la cena, ninguno de ellos mencionó nada respecto a las noticias de las pasadas dos semanas y se la pasaron hablando acerca de las anécdotas de sus trabajos y escuelas. Harry les contó entonces que en sólo unos cuantos días más debía volver ya a trabajar, que sus vacaciones estaban llegando lamentablemente a su fin. No había pensado en eso durante todo ese tiempo, y no fue hasta que ellos mencionaron el trabajo, que lo recordó.

Dispuesto a pasarla bien una vez más, se encaminó con ellos hacia la zona de bares y discotecas, finalmente decidieron por "Attis", un local que parecía estar de moda, por la cantidad de gente que había fuera, entrar fue fácil, sobre todo cuando los de seguridad vieron que se trataba de él; y no que le gustara usar su nombre para cosas como esas, pero de alguna forma estaba ya acostumbrado a que la mayoría de puertas se le abrieran cuando lo veían.

El interior de esta discoteca, a diferencia de la anterior, era mucho más oscuro, las luces y la música acelerada lo hacían sentir algo ansioso. No había mesas para beber, sólo una larga barra en cada lado de la pista de baile y en el fondo los baños. Se acomodaron apretadamente en la barra más lejana y pidieron cuatro Long Island, mirando hacia la pista de baile, bastante llena ya, y apreciando el lugar y sobre todo a los chicos.

—¡Oh, sí! —gritó Eloy con mucho entusiasmo, mientras se inclinaba un poco más hacia el frente.

Harry, algo curioso, siguió su mirada, hacia una de las esquinas de la pista de baile.

—Es por eso que vale la pena venir hasta acá —continuó comentando Eloy, mirando fijamente al mismo punto que Harry.

—¿Ya vas a empezar de nuevo? —le reprendió Pat, negando con la cabeza.

—No tiene nada de malo mirar —suspiró Eloy.

Pero Harry ya no seguía sus conversaciones, su garganta se había secado y sus manos habían comenzado a sudar, su corazón latía con más velocidad que minutos antes, debido a la rabia, mientras observaba a Draco, pegado a Lior, bailando de manera bastante descarada.

Draco estaba vestido completamente de negro, con unos pantalones tan ajustados que parecían una segunda piel, la camiseta de mangas cortas y cuello en V se le pegaba al cuerpo y se elevaba unos centímetros cuando hacía algunos movimientos, dejando ver una porción de su abdomen y su cintura. Su cabello estaba suelto, un poco más largo que antes, y parecía refulgir gracias a las luces de la discoteca.

—¿No me dirán que no es una de las cosas más sexys que han visto? —preguntó Eloy, hacia Harry y luego hacia los demás.

—Particularmente prefiero a Lior, Malfoy se ve demasiado… —Colin arrugó un poco la nariz —dominante.

—Ya lo creo —susurró Harry, sintiendo la necesidad de ser él quien estuviera apresado entre los brazos de Draco, que esos besos que repartía sobre el cuello de Lior fueran dados sobre su propio cuerpo, y que esas mordidas que, Harry estaba seguro, le seguirían a los besos, marcaran su piel y la de ningún otro.

—¿En serio? —preguntó Soleil, mirándolo fijamente.

—¿Qué? —preguntó Harry, no entendiendo a qué se refería el chico.

—Que si Malfoy te parece demasiado dominante.

—Pues… —no recordaba haberlo dicho en voz alta —supongo…

—Yo no lo creo —negó rápidamente Soleil, mirando ya hacia otro lado de la pista, pese a que sus amigos y Harry seguían apreciando a Draco y Lior.

—¿Por qué? —quiso saber Harry, tratando de no parecer descortés al no prestarle atención, y algo curioso también.

—Me parece que es de esos que les gusta mantener el control —explicó Soleil, en tono más confidencial —, pero que también es de los que les gusta que alguien rete ese control, que alguien les de la pelea —sonrió ampliamente —, no sé si me entiendes.

—Ah… —Harry sabía exactamente a lo que se refería.

—Y ese chico… Lior, no parece de los que luchan mucho.

—¡Oh, vamos! —protestó Pat —Sí parece bastante más dominante que Draco.

—No, claro que no, basta ver como bailan para saber quién es el que lleva el talante allí —señaló sin recato Soleil, Harry, que hubiera preferido no seguir mirando, giró para verlos, efectivamente, las manos de Draco sobre la cadera del chico, la forma como lo dirigía y lo besaba… Sí, Lior no parecía darle demasiada batalla, desasiéndose entre sus brazos.

—No puedes decir cómo es una pareja con sólo mirarlos bailar —protestó Colin.

—En realidad creo que Soleil tiene razón —argumentó Harry —, Draco es el que manda allí.

—Como sea, iré a ver si puedo ganar algo de oro para la siguiente fiesta —negó Colin, guiñándole un ojo a sus amigos y apartándose.

—¿No les irá a tomar una fotografía? —preguntó Harry, algo alarmado.

—Seguro que les tomará miles —suspiró Eloy, que en ningún momento había quitado la vista de Draco.

—Pero esas fotos ya están muy vistas —explicó Pat —, lo que verá es si puede sacar algo diferente, tal vez una discusión, una indiscreción… —se encogió de hombros —, ya sabes, las cosas que realmente venden.

—Ah… —Harry inclinó el rostro y miró a Draco por un rato más, aunque le gustaría que él y Lior terminaran, no le gustaría que se viera envuelto en un escándalo de ese tipo, sabía que no sería beneficioso para esa imagen que estaba tratando de construir desde que había vuelto a casa.

—Pero a ti te respeta mucho —se apresuró a aclarar Pat de pronto —Harry lo miró extrañado —, nos lo dijo el otro día, no te tomaría ni una sola fotografía, y eso ya es decir mucho, a él no le importaría tomarle una foto a cualquiera de nosotros con tal de ganar algo de oro y hacer un escándalo.

—La verdad no me importa mucho que me tome fotografías… es decir, no me refiero a que quiero que me tome algunas, sino a que yo no hago nada que merezca un gran escándalo.

—Cierto, eres demasiado santito —se burló Soleil.

Harry se encogió de hombros, sonriendo apenas un poco.

—No lo creas tanto.

Por mucho rato más permaneció en ese lugar, debatiéndose entre los reproches de haber ido para ver tremendo espectáculo –Draco y el extranjerito besándose y manoseándose como si no tuvieran una habitación para hacerlo- y las ganas de volver a casa. Sus amigos de fiesta se habían dispersado ya, cada uno encontrando con quien bailar, algunos chicos se le habían acercado a él también, y a todos los había rechazado. Prefería quedarse allí, apoyado contra la barra y consumiéndose de celos a la espera de que Draco notara su presencia, pero aquello no ocurría, Draco parecía no tener ojos –ni manos o labios- para alguien más que no fuera Lior.

—¿No te estás aburriendo? —preguntó Colin, acercándose a él, estaba algo sonrojado y despeinado.

—No, para nada.

—¿Y entonces por qué no bailas? ¿No me dirás que nadie te ha invitado?

—No es eso, es sólo que me siento bien aquí, viéndolos bailar y disfrutando de mi bebida.

—Ah… —Colin miró hacia atrás, seguramente hacia el causante de su sonrojo y luego hacia Harry, que sonrió amablemente.

—Hey, por mí ni te preocupes, que en verdad estoy bien.

—De acuerdo —aceptó Colin, mucho más rápido de lo que Harry había esperado, agitando una mano y perdiéndose entre la multitud de cuerpos danzantes.

Harry negó con la cabeza, terminándose el contenido de su bebida de un solo trago. Ir al baño sería buena idea, tal vez luego podría irse a casa, no era necesario seguir abriendo sus heridas de esa manera. Dio una mirada alrededor y se dio cuenta de que Draco y Lior habían desaparecido, tal vez al fin habían vuelto a casa.

Rumiando de rabia se encaminó hasta el baño, por suerte ese sitio, a diferencia de muchos otros a los que había ido, tenía un baño de verdad, no un baño para ligar, para eso, por supuesto, estaba el cuarto de ligues. Sonrió ante su propia broma y empujó la puerta, entrecerrando los ojos por la luminosidad del interior y cuando la puerta se cerró y la música estridente bajó unos cuantos decibeles, jadeó, sorprendido al encontrar que la única persona que estaba en ese momento dentro, no era otro más que Draco.

Draco estaba lavándose las manos y levantó la vista para mirar a través del espejo, y por un instante pareció quedarse congelado ante su presencia, antes de cerrar el grifo de agua y sacar unas cuantas toallas de papel para secarse las manos. Pese a que quería parecer relajado, Harry sabía que no lo estaba, y eso era algo que lo hacía sentir especial, ser capaz de leer esas pequeñas señales en el cuerpo de Draco, de descifrar cosas que sabía que muy pocos podían.

Por un momento más Harry se quedó de pie, casi en la puerta del baño, sin saber qué hacer o decir, hasta que su mente pareció conectar al fin con el resto de su cuerpo y se obligó a caminar hacia el interior.

—Hola —saludó con cautela.

Draco hizo un simple asentimiento, desechando las toallas de papel en un enorme cubo de basura y caminando hacia la salida. La mano de Harry se cerró alrededor de su muñeca, como había hecho durante el partido de quidditch, donde se habían encontrado la última vez, sólo que esta vez sus intenciones eran diferentes. No pudo negar que se regocijó al sentir el temblor en el cuerpo de Draco cuando sus dedos entraron en contacto con su suave piel.

—¡Potter! —protestó Draco, airadamente, tratando de desprenderse de él.

—No, escucha, quiero decirte algo.

—Ya te he escuchado muchas veces, pensé que estábamos claros en esto —Draco finalmente se pudo soltar de él y trató de llegar a la puerta, pero Harry lo siguió y lo tomó de un hombro, haciéndolo girar con mucha más brusquedad de la que había esperado.

—Lo lamento —se apresuró a decir Harry, soltándolo, Draco arqueó una ceja y no hizo ningún intento de marcharse.

—¿Lo lamentas?

—Por lo del otro día, y por haber ido a importunar a tu casa hace tiempo también, de madrugada, cuando… ya sabes… él… —realmente estaba desarrollando una fobia al decir ese nombre.

—Lior —ayudó Draco, con tono de impaciencia.

—Sí, cuando Lior me dijo que estabas durmiendo. Yo quería decirte que en verdad me alegra ver que estás bien y que… bueno, si es que eres feliz con él, y ya no quieres nada conmigo, lo entiendo, más de lo que crees, es obvio que no tengo derecho a reprocharte nada.

Draco le dio una mirada intrigada, frunciendo un poco los labios.

—¿Estás diciendo…?

—Que ya entendí que perdí y que ahora me alegra que estés feliz.

Por un instante más se quedaron en silencio, mirándose el uno al otro y a pocos pasos de distancia, Harry apreciando a Draco, recordando el tiempo que habían pasado juntos.

—¿Qué es lo que haces aquí? —preguntó entonces Draco, parecía un poco más relajado, aunque su mirada permanecía cautelosa, y no hacía ningún intento por acercarse a él.

Harry frunció un poco el ceño.

—¿A qué te refieres exactamente?

—A este lugar.

—No te estuve siguiendo, si es lo que piensas, no suelo hacer esas cosas.

—Ajá…

—Sólo salí con unos amigos.

—¿De los que hablan los diarios?

Harry sonrió un poco.

—Sí, esos mismos.

—Interesante —masculló Draco y Harry avanzó un par de pasos más hacia él.

—Yo sé que no sirve de nada, pero por si no te has dado cuenta, ya he dejado de esconderme y todo eso…

—Ajá.

—Y si tú quisieras...

—Ya veo —Draco retrocedió los dos pasos que Harry había avanzado, con una mirada más enfadada aún.

—No… no me refiero a que…

—Cómo sea, debo irme —interrumpió Draco —, me esperan.

Antes de que Harry pudiera aclararle que no lo había dicho con intensiones de meterlo en su cama, sino de simplemente volver a ser amigos, la puerta del baño se abrió, dejando escuchar la música estridente, antes de volver a cerrarse, dejando todo silencioso.

Harry hizo un sonido de frustración y decidió que ya había tenido demasiado por una noche, salió del baño y buscó a sus amigos, encontró a Pat, bailando de manera bastante insinuante con un chico alto y de cabello castaño. Algo azorado se acercó a él y, dándole una mirada de disculpa a su acompañante, le dijo que ya se iba a casa y que la había pasado bastante bien. Pat le preguntó si es que todo estaba bien, Harry asintió, sonriente y le aseguró que se comunicarían pronto para quedar nuevamente.

Apareció bastante temprano en casa, apenas era media noche, pero no estaba de ánimos para seguir bebiendo o siquiera intentar bailar y ligar con alguno de los chicos de la discoteca, en ese momento lo único que le apetecía era que Draco lo besara y lo reclamara como suyo, como parecía hacer con Lior en esa pista de baile, como había hecho tanto tiempo atrás con él. Se dejó caer en la cama, mientras cerraba los ojos se imaginó que Draco bailaba con él de esa manera tan dominante, en medio de todas las luces y el humo, y con esos pensamientos se quedó dormido.

Vamos… —susurró Draco con voz insinuante, mientras sus manos le acariciaban los costados del cuerpo, enviándole pequeños chispazos de placer por todos lados.

Draco… —suspiró Harry.

Está bien —masculló Draco, antes de darle una larga lamida a su miembro.

Mmm —Harry jadeó y se arqueó un poco, no era la primera vez que Draco le insinuaba intercambiar roles en la cama, y aunque siempre había sabido como rechazarlo de buena manera, esa tarde Draco parecía mucho más decidido, algo en su mirada le decía que esta vez no aceptaría un no como respuesta, y eso no lo dejaban relajarse por completo, lo cual fue mucho más evidente cuando Draco acarició sus testículos y luego un poco más atrás, lo que provocó que saltara como si se tratara de un resorte, alejándose de él.

Harry —resopló Draco, sin apartarse del todo, parecía estar buscando paciencia —, vamos… estoy seguro de que te gustará, una vez que te relajes verás…

No… yo no… —interrumpió Harry, apartándose un poco más de él —, no es algo que haya hecho antes, ni algo que piense que me pueda gustar.

Draco hizo un mohín de descontento, mientras retrocedía en la cama, hasta estar en el lado opuesto.

Draco —suspiró Harry, tratando de acercarse a él, lo recibió una mirada helada, la primera que había recibido desde que habían empezado a quedar para algo más que tomar una copa o alguna cena, casi un mes atrás.

No quiero oír tu teoría de que eres demasiado heterosexual como para intentarlo, honestamente, ya aburre —replicó Draco, recitando una de las excusas que Harry le había dado la última vez; le dio una mirada más y se puso en pie. Harry pudo ver su cuerpo desnudo y aún algo excitado, a la luz del atardecer que se colaba por el ventanal abierto del dormitorio de la Mansión, las antorchas permanecían apagadas, y el ambiente, hasta sólo minutos antes, había sido perfecto.

Pero… ¿te parece correcto presionarme para hacer algo que no quiero hacer, sólo por un capricho tuyo? —preguntó Harry, no queriendo dar su brazo a torcer —¿No te parece que te estás comportando de manera egoísta?

Draco, que por fin había encontrado una bata y se la estaba poniendo encima, giró, luciendo más enojado aún, sus ojos se entrecerraron de manera que, Harry adivinó, era peligrosa, mientras sus labios se tensaban, perdiendo un poco el color.

¿Yo soy el caprichoso y el egoísta aquí? —increpó —Te recuerdo, Potter, que yo no soy el que tiene una novia en casa, ni una vida pública llena de tapaderas y mentiras.

Y ese había sido el primer reclamo, Harry no podía negar que lo había estado esperando, que sabía que en cualquier momento Draco le increparía su relación con Ginny, aunque hubiera esperado que fuera en otra situación.

Ah… ¿la culpabilidad por fin puede contigo? —continuó Draco, amarrando el cinturón de su bata color azul y jalando la varita mágica de la mesa de noche.

Harry entrecerró los ojos, no estaba dispuesto a contestar, sobre todo porque no sabía qué contestar al respecto. Tras la primera noche en que habían estado juntos, se había sentido culpable, pero aún así había insistido en verlo una vez más, "sólo una", había pensado, "para terminar de sacarme la obsesión que tengo con él de la cabeza", pero esa "una vez más" se había convertido en dos y dos en tres, para luego perder la cuenta, en más de cuatro, o tal vez cinco semanas, y sí, algunas veces se sentía culpable, sobre todo cuando Ginny lo esperaba en casa, o le escribía a la mañana siguiente, deseándole buen día y que hubiera descansado, pero no había forma de que se decidiera a apartarse de Draco, no sabía por qué, pero no podía hacerlo.

¿Qué? ¿Ya no dirás nada?

Draco agitó la varita, y la ropa de Harry, desperdigada por el suelo, se levantó y giró con aire teatral, antes de volar hasta sus brazos, Harry la abrazó de la mejor manera que pudo, sorprendido por esa reacción y tratando de cubrir su desnudez.

¿Me estás echando porque no quiero dejar que me folles? —preguntó Harry, con voz herida, pero no dispuesto a moverse ni a tocar el tema de Ginny con él en ese momento.

No, te estoy echando antes de que sea demasiado tarde y las cosas se salgan de control, no eres más que un chico experimentando y… —Draco pareció dudar un instante, apartó la mirada de Harry y cuando la retomó parecía más seguro y frío —, no me gusta estar con quien aún no sabe lo que es.

¿Y qué tal si te dijera que sí dejaré que me folles? ¿Eso cambiaría en algo tu decisión? —preguntó Harry, dejando caer la ropa al suelo y caminando hacia él con lentitud, la mirada de Draco permanecía fija en él.

¿Por qué lo harías? ¿Por qué te sientes obligado? —Draco bufó y se cruzó de brazos.

¿No es acaso lo que quieres? —preguntó Harry, deteniéndose delante de Draco, percibiendo su aroma y luchando con las ganas de jalarlo y besarlo, de obligarlo de alguna manera a que no lo botase de su casa o de su cama.

Draco negó con la cabeza.

No.

¿Entonces qué es lo que quieres? Porque me da la sensación de que es eso precisamente lo que estás buscando. Que yo me sienta tan culpable por toda esta situación, por engañarla a ella y a ti, y que me deje follar, sin importar que en el fondo yo sienta que no estoy listo, o que tenga dudas respecto a que si es algo que quiero o no intentar o…

No lo quiero de esa manera —interrumpió Draco.

Y entonces, ¿de qué manera lo quieres?

Convenciéndote —respondió rápidamente Draco, su voz sonaba más ronca, más sensual y Harry se estremeció por ello —. Hacerte desearlo, hacértelo pedir —la mano de Draco se elevó y acarició con un par de dedos su cuello, provocando que Harry inclinara la cabeza hacia un lado, dándole más espacio.

¿Cómo…? —Harry sentía los dedos de Draco recorriendo su cuello con inusitada lentitud, despertando su piel a sensaciones de placer diferentes —¿Cómo lo harías…? —se obligó a continuar preguntando, pese a que sabía que se estaba metiendo en un juego peligroso —Nadie antes a podido...

Es que nadie ha tratado de la manera correcta —susurró Draco, hablándole al oído y provocándole un jadeo.

No se trata de... —trató de argumentar Harry.

Sí... —interrumpió Draco, el aliento en su oído lo hacía estremecerse nuevamente —, se trata de que confíes en alguien lo suficiente para dejarlo intentar.

Oh… —Harry se mordió los labios, tratando de evitar que el gemido escapara de su garganta, mientras la lengua de Draco hacía cosas que debían ser catalogadas de pecaminosas en su oreja.

Potter —dijo entonces Draco, apartándose sólo un poco y haciendo que su aliento barriera la humedad que su lengua había dejado. Harry sintió su espalda arqueándose, mientras su miembro parecía reaccionar a la forma en cómo Draco mencionaba su apellido.

Yo… —tragó duro, sintiéndose completamente perdido.

Draco no le dio lugar a más palabras, con una mano desató el nudo de su bata, mientras que con la otra lo jalaba de la cintura, pegándolo a su cuerpo ahora casi desnudo, la tibieza de esa piel se sintió reconfortante contra su propia piel, mientras esa lengua volvía hasta su oído, recorriéndolo con lentitud, provocándole jadeos; sus manos se anclaron de los hombros de Draco, sintiendo que si no se sujetaba de algo caería por la forma en que sus piernas estaban temblando. Sus encuentros anteriores habían estado siempre teñidos de ansiedad, de necesidad y hasta de algo de rudeza, nunca de ternura y delicadeza y, mientras la lengua de Draco hacía un camino hacia su cuello, Harry sintió que algo más estaba cambiando nuevamente entre ellos.

Draco —gimoteó cuando los labios de Draco, de manera gentil, se posaron sobre su cuello, repartiendo besos por toda su piel.

Shhh… —susurró Draco, sus manos lo sujetaban con fuerza por la cintura, no permitiéndole apartarse —, tranquilo… no te obligaré.

Yo… —su réplica murió cuando Draco elevó un poco el rostro y lo besó, de manera lenta y pausada, recorriendo el interior de su boca con su lengua, haciéndolo sentir la necesidad de más, de que esos labios no se apartaran de allí nunca más.

No tuvo tiempo de asustarse de sus pensamientos, pues las manos de Draco abandonaron su espalda y se posaron sobre sus hombros, acariciándolo de la misma lenta manera en que lo estaba besando, sus dedos arrastrándose apenas perceptiblemente sobre su piel y aún así, estremeciéndola. Las manos siguieron bajando, recorriendo sus brazos hasta llegar a sus muñecas, donde empezaron a hacer caricias circulares por un momento, para luego dirigirse a sus manos, aún sujetas a los hombros de Draco. Acariciaron con cariño el dorso, obligándolo a relajarlas, mientras esa boca seguía poseyéndolo de una manera que no creía posible.

Luego de lo que pareció una gloriosa eternidad, los labios de Draco se apartaron, provocando que soltara un gemido de frustración, pero sus caricias no se detuvieron, sus manos lo obligaron a soltarlo por un instante, mientras dejaba caer la bata hasta el piso. Harry no perdió el tiempo y lo volvió a abrazar, esta vez pasando sus brazos por la cintura de Draco y pegándolo nuevamente a su cuerpo, sus erecciones se encontraron y se frotaron, haciendo que ambos gimieran conformes.

Sus labios volvieron a unirse y las manos de Draco no se detuvieron en ningún momento, recorriendo su espalda y sus caderas, apenas rozando una que otra vez sus nalgas de manera demasiado rápida como para sentir aquello como una insinuación, mientras lo iba empujando hasta la cama.

No fue sino hasta que la parte interna de sus rodillas golpeó contra el colchón, que se dio cuenta de que estaban ya al pie de la cama, abrió los ojos algo sorprendido, como si despertara de un placentero sueño, y lo recibió la mirada brillante de Draco.

Draco no le dijo nada, aunque su mirada hablaba de ansiedad y deseo, y sus labios volvieron a posarse sobre su cuello, bajando lentamente por la clavícula, dejando un rastro húmedo a su paso que, encontrándose con el aire fresco de la noche, le provocaba estremecimientos. Las manos de Draco recorrían los costados de su cuerpo con lentitud, mientras esos labios y esa lengua seguían bajando poco a poco, mordisqueando sus tetillas, y haciéndolo gemir mucho más fuerte. No se detuvieron allí y siguieron bajando, le introdujo su caliente lengua en el ombligo y Harry se tuvo que sujetar de los hombros de Draco para no caer al piso, mientras sentía más que veía, al chico arrodillándose delante de él. Dio una mirada hacia abajo, hacia la cabellera rubia detenida delante de su erección y se agitó hacia adelante, tratando de hacerle entender lo ansioso que estaba.

Una de las manos de Draco se apoderó de su erección, mientras la otra lo sujetaba de las caderas, Harry quiso dejarse caer en la cama, pero el agarre de Draco le daba a entender que no lo tenía permitido. Exhaló profundamente cuando sintió el cálido aliento de Draco soplar sobre su miembro, duro y algo húmedo ya, y gritó de manera vergonzosa cuando esa lengua, roja y caliente, lo recorrió de arriba abajo por primera vez.

Dios —tiró su cabeza hacia atrás mientras sus caderas se impulsaban hacia adelante, insinuándose de manera descarada.

Draco no dijo nada, su boca pronto estuvo alrededor de su miembro, acogiéndolo y absorbiéndolo, subiendo, bajando y dejándolo cada vez más húmedo y tembloroso. La mano de Draco, la que sujetaba su cadera, lo apresaba con fuerza, evitando que se empujara más de lo que ya estaba haciendo contra él, mientras la otra mano lo acariciaba desde la base, dándole el encuentro a esa boca que se estaba convirtiendo en su perdición.

Enredó los dedos en la platinada cabellera rubia, disfrutando de su suavidad y trató de no jalarlo demasiado, mientras sus caderas luchaban por no empujarse mucho más fuerte, en tanto esa boca seguía recorriéndolo y haciéndolo gemir y jadear. No fue hasta un poco después que sintió esa otra mano bajando por su miembro hasta sus testículos, balanceándolos un par de veces antes de retroceder un poco más; Harry contuvo el aliento conforme sintió los dedos de Draco acariciar la piel tras sus bolas y antes de que pudiera protestar, esos dedos se alejaron, encargándose ahora de acariciar la parte interior de su pierna.

Oh… Draco… si no paras, yo… —trató de advertir, sabiendo que si Draco incrementaba tan sólo un poco la velocidad, se correría.

Draco se apartó de él, y elevó la mirada, sus ojos estaban más oscurecidos y sus labios rojos e hinchados. Arqueó una ceja de manera burlona antes de volver a lamer su erección por completo, de la base a la punta y de regreso, provocando que su espalda se arqueara y que tuviera que apretar los ojos por la sensación. La lengua de Draco bajó hasta los testículos, y los lamió un par de veces, antes de irle a hacer compañía a esa mano que seguía acariciando con lentitud el interior de una de sus piernas. Cuando esa lengua recorrió esa parte de su pierna, que Harry nunca había imaginado fuera tan sensible, separó un poco más las piernas, tratando de darle más espacio y tratando de no dejarse caer contra la cama, pues eso solo provocaría que las caricias se detuvieran. Draco continuó con sus caricias, bajando por toda la pierna, mordiendo el interior de su rodilla y cambiándose hacia la otra pierna y haciendo el mismo camino de vuelta, hasta sus testículos, los cuales mordisqueó apenas un poco antes de subir hasta el miembro erecto y a punto de estallar, dio unas lamidas más y se levantó, sin apartarse demasiado de él. Para ese punto Harry estaba hecho gelatina, si Draco lo giraba y lo quería follar, sabía que no se resistiría, no había forma en que se pudiera resistir a nada de lo que él le quisiera hacer.

Draco se acercó a sus labios y a sólo milímetros de él, susurró:

Voltéate.

Harry gimoteó, y siendo incapaz de dar alguna respuesta, dejó que Draco lo girara, sintió su erección dura y caliente, entre sus nalgas, mientras esos labios ahora besaban sus hombros, pasó una mano hacia atrás, sujetándose de la pierna de Draco para tener de qué sostenerse, cuando esos labios bajaron un poco más, recorriendo su espalda. Cuando Draco se apartó de él, quiso protestar por su ausencia, pero no tuvo oportunidad de hacerlo, pues casi inmediatamente unos dientes mordisquearon el final de su espalda, haciéndolo arquearse nuevamente y buscando apoyarse en algún lugar, el único sitio que encontró fue la cama, dejándose caer hacia delante y quedando completamente inclinado, las mordidas de Draco siguieron bajando por una de sus nalgas, presionando sus dientes contra ellas y luego pasando la lengua de manera consoladora.

Draco… espera —pidió, apretando más fuerte las sábanas entre los dedos y sintiéndose demasiado expuesto con Draco arrodillado detrás de él, a la altura de su culo.

Draco no le contestó, no con palabras al menos, su lengua se coló entre sus nalgas, arrasando la sensible piel entre ellas, un escalofrío le recorrió la espalda mientras gemía más alto aún.

Las manos de Draco, que habían estado sobre sus caderas hasta ese momento, separaron sus nalgas, dejándolo completamente expuesto, pero nada de eso le interesaba ya, sólo la posibilidad de que Draco volviera a hacer aquello con su lengua y… y entonces Draco lo hizo una vez más, recorriendo toda la piel que había entre ellas, deteniéndose apenas un instante en el centro antes de volver a subir.

Draco… —gimoteó, doblando las rodillas y buscando más apoyo en la cama, las manos de Draco permanecieron separándole las nalgas mientras esa lengua continuaba torturándolo de esa manera, deteniéndose cada vez más tiempo en el centro, hasta que la sintió presionarse con fuerza, como si quisiera entrar en él.

¡Merlín! —gritó, girando el rostro un poco y tratando de hacer que el aire llegara a sus pulmones cuando esa lengua se hundió un poco en él. Nunca, en toda su vida, había imaginado que eso pudiera sentirse así. Cierto que había follado con algunos chicos, y que había experimentado muchas cosas, pero eso, permitir que alguien llegara a ese punto tan íntimo era algo que no había siquiera considerado, era algo que siempre había pensado que no intentaría. Y entonces venía Draco y volteaba todo su mundo, haciéndolo descubrir que todo eso no era tan malo. Nada malo en realidad.

La lengua de Draco seguía introduciéndose y saliendo de él con lentitud, acompañada de ruidos de succión y de lamidas entorno a su entrada, las manos de Draco presionaban con tanta fuerza sus nalgas que estaba seguro de que le quedarían marcas, y aún así no era capaz de detenerlo.

Hasta que Draco se detuvo de pronto, presionando sus labios contra su entrada antes de apartarse.

¡No! —gimoteó Harry, desesperado —, Draco, no te pares… por favor, no…

¿Estás seguro? —susurró Draco, su aliento golpeó contra la piel húmeda de sus nalgas, haciéndolo estremecerse.

No pares —repitió Harry, apoyando más las rodillas sobre la cama, Draco lo sujetó por las caderas y lo elevó un poco más, cuando se dio cuenta, ya completamente arrodillado y ofrecido hacia él.

Fue recompensado con una nueva serie de lamidas y mordidas, la lengua de Draco presionándose contra su entrada y sus labios succionándolo y dejándolo ansioso y necesitado. Necesitaba más, lo sabía, sabía que aquello no era suficiente, mientras levantaba las caderas y se refregaba contra él, esperó que Draco entendiera el mensaje.

Y vaya que lo entendió.

Antes de darse cuenta siquiera, un largo dedo se hacía camino en su interior, mientras esa lengua seguía revoloteando alrededor. No le pareció algo tan incómodo, mucho menos doloroso, y siguió disfrutándolo, gimiendo y lloriqueando, pidiendo por más y más, entonces un segundo dedo le hizo compañía al primero, abriéndolo con lentitud y paciencia, hasta que fue demasiado, hasta que supo que no podría más.

Una de sus manos soltó la arrugada sábana, se metió bajo su cuerpo, hasta su dura erección, y se la presionó con fuerza, luchando con las ganas de acariciarse y dejarse ir por el orgasmo que lo estaba rondando desde hacía mucho rato.

Por favor —lloriqueó, empujando sus caderas para darle el encuentro a ese par de dedos y esa lengua.

Mmm… —rugió Draco, apartándose de él un poco, sus dedos aún seguían en su interior, mientras volvía a besarlo en la espalda.

Draco —pidió nuevamente Harry.

¿Lo quieres, verdad? —preguntó Draco con voz burlona, pero a Harry no le interesaba que Draco se riera de él, ni que luego se lo sacara en cara, sólo que las sensaciones no terminaran, que Draco le demostrara cuánto más podía sentir.

Sí…

Dilo, Potter —dijo contra su oreja, mientras esos dedos giraban en su interior, Harry pensó morir en ese momento, mientras su cuerpo entero temblaba de necesidad.

Dámelo —se escuchó decir con voz ronca y ansiosa —. Draco, hazlo… por favor, no… —otro giro más en su interior y su ruego se convirtió en un gemido estridente.

¿Cómo negártelo? —preguntó Draco, dándole un beso en el hombro, uno que era extrañamente tierno en medio de esa situación, antes de apartarse.

Harry sintió como esos dedos abandonaban su interior, pero no tuvo tiempo de quejarse, pues inmediatamente el resbaloso miembro de Draco se frotaba contra él, Harry, en respuesta, frotó su culo contra él, remarcando su aprobación a lo que sabía que pasaría a continuación y esperando que Draco no quisiera hacerlo rogar más.

Y gracias a Merlín que no lo hizo.

Apretó los dientes un poco, conforme sentía la cabeza entrar en su interior, causándole hincones de dolor que consiguieron mantener a raya su erección, pero aún así, el dolor no era tanto como para alejar completamente su excitación.

Lo sintió entrar un poco más, y lo escuchó sisear mientras se apartaba y empujaba nuevamente, apoyó sus manos con más firmeza en la cama y para el tercer empuje estuvo listo para darle el encuentro, su culo chocó entonces con las caderas de Draco, y gruñó, perdido entre la sensación de sentirse completamente invadido, y algo adolorido.

Salazar bendito —gimió Draco, su voz se escuchaba apretada, mientras presionaba los dedos contra sus caderas —, estás tan… te sientes tan bien…. ¡demonios!

Draco… —Harry giró sus caderas un poco, acostumbrándose a la sensación.

¿Estás bien? —preguntó Draco, se notaba que se estaba conteniendo, y Harry supuso que estaba haciendo un gran esfuerzo por no empezar a moverse, la idea de tenerlo así de ansioso lo hizo sentir de alguna manera poderoso.

Sí —Harry tomó una bocanada de aire —, sólo… no te pares… no te detengas.

¡Oh, Harry! —gruñó Draco, alejándose de él, saliendo un poco y clavándose una vez más en su interior.

Sí… —Harry comenzó a empujarse contra él, escuchando la forma como sus cuerpos golpeaban, mientras la sensación de dolor se alejaba, dejando únicamente placer. Draco empezó a golpear con más fuerza, dándole en cada golpe a su próstata, haciéndolo jadear y gemir sin control. No se pudo contener por mucho tiempo más, y dejó caer su cuerpo hacia delante, apoyando el pecho contra la cama y colando una mano entre su cuerpo y el colchón, hasta poder sujetar su erección, la cual acarició con rudeza, demasiado ansioso ya.

Bastaron sólo unas cuantas caricias para correrse, gritando vergonzosamente; sus piernas y brazos temblaban conforme su cuerpo expulsaba una gran cantidad de semen, y escuchó a Draco gimotear algo que no alcanzó a entender, lo sintió apartarse de él y salir de su interior, frotando su erección furiosamente entre sus nalgas y un instante después un líquido caliente salpicando su espalda y sus piernas.

Estuvo seguro de haber perdido la conciencia al menos por un instante, mientras su cuerpo se dejaba caer desparramado sobre la cama, respirando agitadamente, incapaz de hacer nada más que jadear como si tuviera un serio problema respiratorio. Cuando abrió los ojos, Draco estaba a su lado, apoyado sobre su codo y mirándolo fijamente, estaba sonrojado y con el cabello pegoteado a la frente, quiso levantar una mano para apartarlo, para acariciarlo, quiso decirle algo, pero su cuerpo parecía completamente desconectado de su mente.

Draco le sonrió un poco más y le dio una muy suave nalgada, antes de dejarse caer sobre su espalda, la mano con la que lo había golpeado se quedó allí, acariciando lentamente la piel, mientras Harry por fin parecía recuperarse.

Draco… —susurró.

¿Harry? —replicó Draco, girando el rostro hacia él y sonriendo, al parecer, de manera triunfal.

Eso no fue justo —protestó Harry, hablando un poco más firme, las cejas de Draco se elevaron un poco, de manera burlona.

Hace un instante parecías estar disfrutándolo bastante.

Imposible no hacerlo —admitió Harry —, me refiero a la forma en que… ¿Eso no es delito?

Draco soltó una gran carcajada y se giró un poco más hacia él.

¿Delito? ¿Qué harás ahora, arrestarme?

Tal vez lo haga —Harry arrugó un poco la nariz, siendo ya consciente de lo pegajoso que estaba por todos lados —, pero primero tomaré una ducha.

Claro —suspiró Draco —, tal vez luego me puedas convencer de hacértelo de nuevo.

Harry le dio una mirada más, notó como la expresión de Draco se había tornado cauta nuevamente.

Estoy seguro que se me ocurrirán maneras de hacerlo —susurró, apoyándose sobre los codos y elevándose lo suficiente para darle un beso en los labios.

Cuando se apartaron Draco parecía mucho más relajado.

¿Te encuentras bien, cierto? —le preguntó Draco luego de un momento más, pese a sus intensiones de ir a tomar una ducha, su cuerpo se sentía demasiado relajado para intentar siquiera ponerse en pie.

¿Bien? Claro, por qué no habría de… —entonces Harry se giró, para quedar sobre su espalda, y un pequeño pinchazo de dolor le llegó a su culo —Oh…

¿Entonces…?

Sí, bien —dijo Harry, luego de darse cuenta que aquel dolor no lo mataría —, pero agotado.

Suelo dejarlos así —replicó Draco de manera ufana mientras se sentaba en la cama.

Idiota.

Eso no es lo que decías hace un momento —se siguió burlando Draco, jalando la varita de los pies de la cama —, haré un hechizo de limpieza, para que descanses un poco más.

Harry no contestó, sintió la agradable sensación de la magia recorriendo su cuerpo, mientras el sudor y todo lo demás era arrasado de su piel, suspiró contento y cerró los ojos, Draco se recostó junto a él y, sin siquiera mirarlo y con toda la familiaridad que habían desarrollado en ese corto tiempo, Harry pasó un brazo sobre su abdomen, jalándolo hasta tenerlo pegado a su cuerpo.

Mañana tengo turno temprano —mintió, recordando que no debía quedarse mucho rato más en esa cama, pues tenía que ir a casa, Ginny había dicho que iría a desayunar.

Claro —respondió Draco, su voz de pronto sonó algo apagada, pero no lo apartó ni reprochó nada.

Harry abrió los ojos, percibiendo que Draco seguramente le había pillado la mentira, se pegó más a su cuerpo y le dio un beso en el cuello.

Gracias —susurró —, por convencerme…

Harry sintió la mano de Draco apretarse en torno a su brazo y cerró los ojos, mucho más relajado, quedándose rápidamente dormido.

Cuando despertó, bastante tarde ya, tenía una gran erección entre las piernas y estaba completamente seguro de haber estado soñando con Draco, sin pensárselo mucho, llevó una mano hasta su erección y se la apretó con fuerza, mientras pateaba las sábanas para tener más comodidad. Recorrió todo su miembro de arriba abajo con fuerza y bastaron sólo unos cuantos minutos para que terminara corriéndose, jadeando y con la imagen de Draco en la cabeza.

Esa noche había quedado en salir con sus otros amigos, y pese a que se sentía algo triste por el encuentro de la noche anterior con Draco, no estaba muy dispuesto a dejar que el tiempo se le siguiera pasando así. Era consciente ya de que quedarse en casa, recordándolo y vegetando no era la solución.

****

Varios días después, luego de pasar bastante tiempo fuera de su departamento, dividiéndose entre sus amigos de siempre, y los nuevos; evitando a los periodistas que rondaban algunos de los lugares que normalmente frecuentaba, dispuestos a tomarle fotografías y hacerle preguntas; cenando con los Weasley; e incluso yendo a visitar a Remus, que vivía en casa de Andrómeda, con su esposa Nymphadora Tonks y su pequeño hijo Ted, a quienes no visitaba tan seguido como quería, y que sabía además, eran familia de Draco, y a quienes Draco visitaba únicamente en los días festivos, como parte de la cortesía que se le debía a la familia consanguínea, volvió a la rutina del trabajo.

Su jefe le dijo que se sentía muy contento de verlo tan recuperado y que había estado al tanto de los diarios, que había sido algo muy sorprendente, pero que no tenía que temer ninguna represalia, que en el Ministerio no eran tan cabezas duras como algunos argumentaban. Por supuesto que Harry sabía que aquel discurso no era más que una formalidad, que por ley no podían discriminar a nadie, no importaba si su jefe estaba o no de acuerdo con tener a un chico gay entre los suyos, y además ya había escuchado antes como algunos compañeros bromeaban acerca de los chicos gay en el departamento, menos mal que a él nunca se les ocurrió siquiera seguirles la corriente antes, por lo menos no sería tildado de hipócrita, y en cuanto a que algunos se burlaran de él, pues, debía agradecer que en la escuela y durante la guerra, gracias a Rita Skeeter, había aprendido a manejar ese tipo de presiones, simplemente ignorándolas.

Además, el poner en su sitio a los idiotas, tratar de atrapar algunos delincuentes y no bajar su rendimiento en el trabajo servían de mucho, por lo menos durante sus turnos de trabajo era capaz de mantener la cabeza alejada de Draco y todo lo referente a él…

***


Gracias a todos por leer.

Este capítulo contiene una de mis partes favoritas del fic, espero que les haya gustado, como saben la historia tiene cinco partes, así que estamos cada vez más cerca del final, Harry está ya oficialmente "fuera del closet" aunque Draco parece no estar dispuesto a perdonarlo. Hagan sus apuestas sobre qué pasará al final.

Un beso para todos y disfruten el día. Nos leemos el lunes que viene.

Zafy.