Capítulo 3- Batalla en Altamar
Los días que pasé con Green en el hotel de las aguas termales fueron increíbles, mi Green podrá ser frio pero bajo toda esa seriedad se esconde un chico romántico, nos bañábamos juntos, comíamos juntos, en fin, todo fue magnifico pero ya era momento de volver así que decidí quedarme con Green un poco más, estar con él me hacía feliz por lo que no tenía ganas de volver al Monte Plateado, a pasar días sin ver su rostro, sin sentir sus caricias, sin saborear sus labios, sin oler su aroma y sin escuchar su voz, Green invadía mi alma a través de cada uno de mis sentidos. En el crucero de regreso a Vermilion pasamos momentos muy divertidos, jugando en la piscina y bailando en la discoteca, quería congelar ese momento para siempre pero Green tenía que cumplir con sus responsabilidades como líder de gimnasio, así que después de mucho pensar y considerar mis posibilidades tome la decisión más importante de mi vida… dejaría de ser entrenador pokémon, ya había llegado el momento acertar mi realidad, amo a Green y quiero estar con él, ya era tiempo de que empezara a pensar en el futuro, conseguir un trabajo y empezar a tomar más en serio mi relación con Green, incluso podríamos casarnos… esa idea siempre me había hecho suspirar, ver a mi amado junto a mi frente un altar jurándonos amor eternos y uniendo definitivamente nuestras vidas. Cuando fui a buscar a Green para comentarle mi decisión me topé con Silver, que al verme sonrió:
S: Red, ¡que sorpresa verte!
R: Silver, cuanto tiempo sin verte.
S: Gracias por el obsequio, nos encantó.
R:…
S: ¿y cómo esta Green?
R: Muy bien, venimos de regreso de las aguas termales.
S: en serio, pues qué raro que no nos hayamos visto antes.
R: estabas allí.
S: si, con Gold, ya sabes. (Poniéndose rojo como tomate)
R: ¡Gold está aquí!, ¿Dónde está?
S: Red te agradecería que no retes a Gold, al menos no hoy.
R: Pero que dices, no hay forma de que deje pasar esta oportunidad de comprobar los frutos de mi entrenamiento.
G: Red por favor, deja a Silver y Gold tranquilos, porque no programan una batalla la próxima semana.
S: Debo irme, discúlpenme.
G: (Susurrándole a Silver) No dejemos que esos dos se encuentren y disculpa las molestias.
R: Silver, dile a Gold que quiero retarlo a un combate.
G: Red por favor, este viaje es para los dos, si no pasaras tanto tiempo entrenando en el Monte Plateado te enterarías de lo que pasa a tu alrededor.
R: ¿por qué dices eso?
G: Olvídalo, me largo.
Sé que soy algo despistado pero no entendía nada, pero supongo que debería disculparme con él, aunque en estos momentos es mejor no decirle nada. Así que decidí ir a la piscina del barco, a relajarme un rato mientras Green se calmaba, para mi sorpresa en la piscina se encontraba Gold, no podía creerlo, que suerte la mía poder retar a Gold y así comprobar que yo soy el mejor entrenador de todos. En un principio Gold se negó a pelear conmigo pero finalmente lo convencí, tuvimos un largo encuentro que duro por varias horas y finalmente fui derrotado por su Explotaro, así que quede devastado, debía volver al Monte Plateado a seguir entrenando, mi vida con Green debía esperar, no podía dejar las cosas así.
Gold se despidió y me dijo que debíamos luchar de nuevo pronto, así que le dije que nos encontraríamos en 2 meses en la cima del Monte Plateado para nuestro encuentro, él acepto y se fue rápidamente, parecía que tenía algo de prisa, ya era de noche, cerca de las 9 de la noche y estaba hambriento, pase por el camarote para ver a Green e ir juntos a cenar pero no estaba allí y con lo hambriento que estaba decidí cenar sólo, al llegar al restaurante vi a Gold sentado en una mesa, estaba bien arreglado y aunque mi relación con Green es magnífica no soy ciego, Gold se veía guapísimo, me acerque a saludarlo y me pregunto si había visto a Silver, le dije que lo había visto antes de nuestro encuentro, después de eso no he sabido nada de él. Se veía un poco decepcionado, aun así me invito a sentarme con él ya que no quería cenar solo y la verdad yo tampoco, pero quería cenar con Green. Estuvimos un largo rato conversando amenamente hasta las 11 de la noche y siendo tan tarde el sueño era inevitable, nos despedimos y nos dirigimos a nuestros respectivos camarotes, sin embargo al llegar allí noté que Green no estaba así que salí a buscarlo. Cuando lo encontré estaba sentado en la barra del bar, llorando… cuando me acerque a él me percato que recuesta su cabeza a alguien junto a él, al ver esa cabellera larga y rojiza supe que era Silver, ninguno había notado mi presencia:
S: no te preocupes Green, no es tu culpa.
G: aun así lo siento mucho.
S: de que hablas, yo suponía que a estas alturas estarías acostumbrado a las conductas propias de Red.
G: así es… pero no por eso dejan de ser menos hirientes.
S: Red puede ser muy apasionado con las batallas pero aun así te ama.
G: pero no tanto como ama las batallas.
S: ya basta Green, has bebido demasiado. Olvídate de eso.
G: gracias por apoyarme, sé que siempre puedo contar contigo Sil.
S: bueno, entiendo mejor que nadie por lo que pasas, como no ayudarte, después de toda la ayuda que me has dado.
Al escuchar esas palabras provenientes de Green fueron como sentir rocas afiladas clavándose en mi corazón, yo hacía sufrir a Green, yo soy quien provoca esas lágrimas, yo soy la causa de que su sonrisa se borre. Me sentía devastado, primero derrotado por Gold y luego saber que Green esta mejor sin mí. Me dirigí al camarote, recogí mis cosas y volé con Aero hasta la casa, recogí lo necesario para 2 meses en el Monte Plateado y partí hacia allí.
