Bueno pues como ya saben los personajes que aqui aparecen son de Rumiko y no mios.


Capitulo 3

- Es momento de comenzar a mover las piezas.

En un exquisito y enorme jardín, adornado de las más bellas flores, orquídeas, azucenas entre otras, custodiado por firmes, enormes, fuertes y frondosos árboles, la figura de un ser de plateada cabellera caminaba pausadamente, como cuidando de no distraerse de aquello que lo tenía ensimismado.

Una niña, mejor dicho una joven, en fin una niña para él, era la que había tenido un despliegue de enorme poder, a caso era la persona que había estado esperando todo este tiempo, una enclenque jovencita, una apestosa y desagradable humana, esa maldita raza que tanto odiaba.

Jamás un humano había podido llevar a cabo esa clase de acciones. Esa raza era inútil, insignificante, nunca se habían escuchado historias de seres poderosos pertenecientes a esa especie. Era simplemente suya, no había duda, siempre le había sido fiel, en el mundo no había otro ser capaz de tomarla¡Eso tenía que ser mentira, no podía ser verdad, y mucho menos un ser de clase inferior, y peor aún una hembra…….efectivamente aquel chisme familiar parecía tener su parte verdadera, pero tendría que corroborarlo por si mismo, para eso tendría que mandar a su ayudante a cumplir una significante tarea, no confiaría en nadie más, esperaba que ya se hubiese marchado…

- ¿En qué piensas?
- No es de tu incumbencia, deja de hacer preguntas tontas y retírate, tienes mucho por hacer todavía. - Los pensamientos del youkai fueron abruptamente interrumpidos y aquello le había molestado, y eso no era bueno.

- Eres un maldito -

El hombre no dijo nada, en su rostro continuó totalmente impávido, ni siquiera una mueca de desprecio o molestia lo alteraron. La mujer dio media vuelta y se retiró. Lo despreciaba más que a cualquier persona que hubiese conocido, pero no tenía otra opción más que hacer lo que él quería.

La única manera de tener un poco de paz era obedeciéndolo, pero tampoco es que sufriera mucho, y lo sabía perfectamente. Había estado con él el tiempo suficiente para conocerlo, siempre tratándola con desprecio, si le debía la vida, eso era cierto, y él se aprovechaba de eso. La mujer se retiró el lugar maldiciéndole.

Habiéndose desecho de la molesta presencia de aquella mujer, sus pensamientos volvieron a él, aquella condenada historia para cachorros, historia fantástica, donde dos seres poderosos se enfrentaban mortalmente con el fin de obtenerla, obtenerla a ella, la mejor arma jamás forjada, pero acaso………

- Pero amo, no me puede pedir eso. – un ser de aspecto verduzco e insignificante, y de ojos saltones rezongaba a causa de lo que se le había encomendado, un golpe en la cabeza fue lo suficientemente convincente para que dejase de repelar.

– No me puede pedir mezclarme con esos odiosos humanos – Se escuchó un golpe sobre algo hueco

- Auch -

- Vete ya –Por segunda ocasión lo interrumpieron.

- Sí, amo – Poniendo cara de compungido se retiró.

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Habían pasado varios días desde aquel desagradable encuentro en el bosque. Aome se encontraba entrenando su recién descubierto poder. Debía aprender a manejarlo totalmente, lo cual implicaba hacerlo aparecer cuando ella así lo requería, controlar la intensidad y fuerza con la que lo aplicaba.

Ese día se había levantado con el pie izquierdo, todo le había salido mal, desde que se despertó. Se levantó y andaba descalza por su habitación, y lo peor que puede pasar en esas circunstancias sucedió, se pegó en el dedo meñique con un mueble, no está de más decir que le dolió hasta el alma con sus obvias muestras de dolor y enojo. Después de un rato de estar sufriendo por su pie lastimado, de haberse calmado se arregló para el entrenamiento, antes de este decidió tomar un almuerzo y este se le derramó encima ensuciando su traje, entre estos y otros desastres ocurridos durante el transcurso de la mañana sobra decir que el horno no estaba para bollos.

Su poder no era sólo una fuerza de ataque, accidentalmente había descubierto que también podía curar. Había estado entrenando, llegó el momento en que se cansó, las cosas no salían no podía lograr si quiera desplegar un poco de energía, ni si quiera la suficiente para mover un pétalo de flor, Kikyo no dejaba de presionarla, finalmente se enojó tanto consigo misma por que ese día el entrenamiento no daba resultados, se enojó con Kikyo, y aunque parezca absurdo, también se deshizo de el estrés sufrido días antes en el bosque.

- Vamos, concéntrate, es inútil, avanzamos dos pasos y regresamos 3 – dijo con sequedad Kikyo, y comenzó a retirarse.

- ¡Déjame en paz! … - dijo mientras arrojaba una piedra en dirección contraria a su mentora, esa fue la gota que derramó el vaso, y fue suficiente para hacer surgir nuevamente el poder de la muchacha, todo sucedió rápido, una energía salió despedida de ella junto con la roca, impulsándola aún más, lastimando así a una ardilla. Esta vez su fuerza había sido menor que la primera vez, pero mayor que la de los días anteriores.

- K…Aome…- la voz de Kikyo fue un susurro y sus fríos ojos marrones se abrieron tan grandes como platos.

Aome al igual que Kikyo se hallaba totalmente sorprendida, había entrenado días y solo conseguía sacar energía para mover un cabello, o un pétalo de flor, y de repente su poco conveniente estado de ánimo había logrado sacar lo que días de entrenamiento no habían conseguido.

- ¡Esto es el colmo, tengo que enojarme para que todo salga bien!...¡Demonios! –

Se fijó en el lugar donde había caído la roca y se percató que junto a ella había un pequeño cuerpecito que yacía inconciente, corrió hacia ese lugar, y miró con preocupación y desencanto una pequeña ardilla herida, gracias a su derroche de mal genio.

- Lo siento mucho, perdóname por favor no era mi intensión lastimarte –

La tomó entre sus manos, una tibia y reconfortante energía emanó de ellas devolviéndole la salud al la inocente ardilla, que al sentirse bien saltó de sus manos y desapareció del lugar.

Una extraña mueca de satisfacción apareció en el rostro de la mujer de fría mirada, se volvió y continuó su regreso al castillo, en el camino se encontró con un gallardo joven de apiñonada piel, atractivo, alto, cuyo cabello negro estaba recogido en una larga trenza, intercambiaron miradas y continuaron su camino.

Aome se encontraba con la mirada perdida en dirección por donde la ardilla se había ido, analizando todo lo que acababa de ocurrir.

- Es extraño, para mover o golpear algo tuve que sobresaltarme, sin embargo para curar a esa ardilla solo tuve que pensar en sanarlo y sucedió…… estoy tan cansada…

- Es normal, cualquier tipo de entrenamiento suele ser exhaustivo.

- ¡Aaaaah! Por todos los cielos que susto me has dado, no te oí llegar.

- Jajajajaja, no fue mi intensión, lo siento.

- ¿Qué haces aquí¿A caso mi hermano o Kikyo te enviaron a vigilarme para que no vuelva a salir de palacio?

- No, nada de eso, estoy en mi tiempo libre, quería verte y hablar contigo.

- ¿Cc.. conmigo?

- Sí contigo. Es algo importante.

- Pues dime

- Verás,…… no quiero parecer rudo, pero iré directo al grano, es algo que llevo demasiado tiempo pensando y no puedo callar más.

- ¿Qué es¿Qué te pasa¿Es algo malo?

- No, al contrario, es sumamente importante…..lo que te quiero decir, - se acercó más a la muchacha, mientras su mano acariciaba su rostro delicadamente, el rostro de Aome palideció, y sus nervios se dispararon.

- Creo que ya te haz dado cuenta del interés que tengo por ti, - acortó aún más la distancia que los separaba.

Ella respiraba agitadamente, no sabía como reaccionar, y sus pies estaban pegados al piso impidiéndole salir corriendo, pudo sentir su aliento mezclándose con el suyo, el rubor tiñó poco a poco sus hasta hace unos momentos pálidas mejillas, mientras sus miradas se encontraban.

- Ban, kotsu es ... -

Bankotsu hizo desaparecer el espacio que los separaba y tomó posesión de su dulce y delicada boca con un beso suave, lento para el que Aome no estaba preparada, su mente estaba en blanco, simplemente no reaccionaba.

- Esto, esto es un ¿beso? – su mente y su cuerpo estaban tardando en reaccionar, sus ojos chocolates estaban pasmados y miraban al muchacho con sorpresa, sin embargo el muchacho no se percató de ello, ni parecía impaciente por no haber obtenido una respuesta por parte de ella, sino todo lo contrario, se estaba tomando su tiempo deleitándose con la boca femenina.

- ¡Me está besando! –

De pronto divina providencia le hizo el favor de iluminar su mente, y sin pensar más comenzó a corresponder tímidamente a Bankotsu, y todo a su alrededor desapareció, cerró sus ojos y se dejó llevar por el momento, sintiendo como los labios de su compañero se movían gentilmente sobre los suyos.
Una violenta ráfaga de viento los golpeó. Un grave y grotesco ruido ensordecedor inundó el lugar, haciéndolos reaccionar.

- Tú – Una voz firme, fría, grave surgió.


Hola a todas ya estoy de vuelta, les pido una disculpa disculposa por la tardanza la verdad es que, llegho de la chamba y muchas veces lo que menos tengo ganas es ver una computadora, me la paso pegada a ella todo el día, pero procuraré actualizar mas rápido., no es que no quiera escribir es que en verdad llego cansada. jijiji

Gracias a todas por sus revieus saludos nos estamos leyendo

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