Capitulo 2

Mas de cinco años después, debía de tener mas que aprendida la lección, un día de compras de chicas con Alice nunca terminaba con el propósito con el que empezaba. Si la idea original era comprarse un vestido, la realidad final fue que salí de allí con un vestido, un par de zapatos, un bolso, demasiado maquillaje, una falda, tres blusas y unos vaqueros, todo por cortesía de la tarjeta de crédito de Alice, y que ni se me pasase por la cabeza sacar la mía para pagar, eso seria hacer un feo a un regalo y a una amiga, demasiado generosa y chantajista para su propio bien. Nunca he entendido como Alice nunca utilizo el dinero que tiene para hacerse con un nombre en el mundo de la moda, tiene contactos, dinero, influencias y cualidades de sobra para triunfar, pero ella dice que el dinero de sus padres no se toca, que bastante hicieron ya por ella, quiere construir su futuro desde cero. La cosa cambia cuando el tema monetario escasea a fin de mes y las compras son "urgentes", en ese momento papa siempre es la mejor solución.

Viernes por la tarde. 9 de a noche. Habitación de mi casa. Compañía: una hiperactiva duende obsesionada con todo dándome los últimos retoques a mi estilismo. Mi vestido negro palabra de honor se ajustaba a mi cuerpo como si se tratase de una segunda piel, con ese escote palabra de honor que hacia parecer mis pechos unas cuantas tallas mas grandes de manera sombrosa, con mis zapatos negros y el pelo ondulado que caía en cascada por mi espalda, me daban un toque totalmente serio a la vez que informal, y demasiado sexy también. Mis párpados pintados con una sombra negra, que junto con el lápiz de ojos me daban una profundidad a la mirada misteriosa y el brillo de labios un toque mas jugoso a mis ya de por si, carnosos labios.

-Alice, esto es excesivo- dije mirándome al espejo y dándome la vuelta par a mirar mi parte trasera. –Es una gala benéfica-.

-Pero aunque parezca frívolo, es lo que menos les interesa. Pagan cantidades desorbitadas para entrar a la fiesta, pero dentro corren ríos de champán y de rock and roll y pop comercial barato. Este es el look perfecto, y te queda como un guante-.

-Alice, hasta yo que soy una chica me giraría para ver quien lleva un atuendo como este-.

-¿Y no es eso lo que queremos?-.

-No. Soy de las que pasan desapercibidas, es lo que se me da bien y llevo entrenando toda una vida-.

-Bella, tienes que entrevistar a gente, y si tu no vas a ellos, ellos irán a ti, siempre que vayas así vestida, así que deja de subirte el escote que esta perfecto-dijo dándome una cachetada en las manos para quitármelas del escote, con el cual no se podía hacer nada, no subía ni aunque una grúa tirase de el. –¿Me ves a mi que me queje de mi ropa?-.

-Alice, adoras tu ropa-.

-¿Verdad que es divina? Dijo dando una vuelta sobre un solo pie, algo imposible de imaginar en mi persona, antes del primer segundo mis dientes ya estaba pegados al suelo. Y la verdad es que estaba espectacular con ese vestido verde casi mas corto que el mió y sus zapatos, los cuales juraría, que tenían el doble de tacón que los míos, y con os cuales andaban como si fuesen chanclas de menos de un centímetro de grosos. La naturaleza, que a veces es así de injusta. –Y ahora vamos, que la noche es joven y larga-.

-¡Papa!- dije saliendo de la habitación detrás de Alice. Me lo encontré en la cocina sacando su cena del microondas. –Nos vamos ya-.

-Pero hijas mías, estáis echas unas bellezas- mi padre consideraba a Alice una hija mas, al igual que Alice consideraba a Charlie como su segundo padre.

-Gracias papa. Llegare tarde. Que tengas buenas noches- dije dándole un beso.

-Buenas noches Charlie. Me encargare de que Bella disfrute, no se preocupe- dijo mientras ella también le daba un beso.

-Confió e ellos Alice. Adiós guapas-.

Esa noche era Alice la que se había encargado de todo, y como no podía ser de otra manera, si bebes no conduzcas, por lo cual el taxi seria esa noche el medio de transporte. Notaba como el taxista no dejaba de mirar a los asientos traseros echándonos miradas descaradas tanto a Alice como a mi. Fue in viaje extremadamente incomodo pero que gracias al cielo termino antes de lo que esperaba.

-Alice Brandon e Isabella Swan. Del Los Ángeles News- dijo Alice presentando nuestras acreditaciones al señor de la puerta.

-Estáis. Vaya con Los Ángeles News. Cada vez envía mejor material. Dijo observándonos de arriba abajo como si nos estuviera comiendo con la mirada.

-Si, y tu empresa envía a los mas babosos. Todo sigue igual- dijo cogiendome de la mano y tirando de mi hacia dentro. Estaba segura de que si ese comentario lo hubiese dicho antes de que el señor dijese "dentro", nosotras no pasábamos a esa fiesta.

-Dame el abrigo- dijo Alice quitándose el suyo. –El bolso quédatelo-.

-Alice, quiero mi abrigo, no me siento cómoda sin el. Se me ve… demasiado-.

-Se ve lo que se tiene que ver. No me obligues a hacer un espectáculo- me quite el abrigo bufando una sarta de barbaridades entre dientes, no era el mejor momento para hacer saber al mundo lo que pasaba por mi mente en esos momentos. –Ten- dijo dándome un ticket mientras lo metía en mi bolso, -cuando salgamos damos este papelito y te dan tu abrigo. Y ahora vamos a beber unos tragos, si no lo hacemos ahora no lo haremos luego cuando estemos trabajando-.

Nos acercamos a la barra y después de que el camarero nos hiciese un exhaustivo escáner de nuestro escote, sabia que pasaría y todo por culpa de Alice, pedido un par de chupitos de tequila, para empezar la noche como nos merecíamos a lo grande.

-Por nosotras y nuestro trabajo-dijo Alice levantando el segundo-.

-Simplemente por nosotras por favor-dije chocando el vaso y bebiendo de una vez todo su contenido para después morder el limón. Sabia que si me bebía un tercero la cosa empezaría a ir peor así que a partir de aquel momentos la botella de agua fue mi fiel compañera, mientras que Alice no paraba de pedir mas copas, "son gratis" decía cada vez que decía que parase. Cuando empezaron a llegar "los importantes" Alice ya iba como una cuba, y a mi me faltaban manos para sujetarla y no se cayese, agarrar mi bolso y subir el vestido por arriba y bajarlo por abajo.

-Bella, esta fiesta esta increíble- dijo separando los brazos de su cuerpo todo lo que podía. El alcohol podía hacer milagros confusos, porque la fiesta se reducía a buena música y corros de personas hablando con copas de champan en la mano. –Bueno, dentro de un rato estará mucho mejor-.

-Alice dudo de que en estos momentos seas consciente de que vas a tener que escribir un articulo de cada vestido y traje, y no estas en condiciones-.

-¡Para eso están las cámaras amiga! Esta en mi bolso, una foto y mañana haré el mejor reportaje del mundo-.

-¿Cómo vas a hacer las fotos si no mantienes tus brazo elevado mas de dos segundos?-.

-Siempre me puedes ayudar tu Bellita-.

-Yo tengo que trabajar. Vamos al baño que te refresco la cara-.

-¡No! Mi maquillaje. Bella te juro que como hagas eso te dejo de hablar. Además estoy perfecta, mira- dijo dando una vuelta de bailarina, freno en seco, me miro y se empezó a reír cuando estaba llegando a mi posición, tropezó y si no fuera porque estaba en frente suya se hubiese caído.

-Alice-dije sentándola en una banco que había libre, -eso de tropezarse en superficies lisas es mas propio de mi que de ti. Anda bebe esto- dije dándole una de mis botellas de agua, -todavía tenemos un rato para disfrutar, esto se empieza a llenar-. Media hora después Alice estaba en condiciones de decir que parecía persona y empecé a entender la parte de "fiesta increíble". Ríos de champan corrían a través de los asistentes, vestidos y esmóquines a cada cual mas caro se juntaban en grupos para hablar de cosas posiblemente intrascendentes y que poco tendrían que ver con el acto por el que se encontraban allí, y yo… yo no sabia ni por donde empezar.

-Vamos Alice, es nuestra hora- mire si era capaz de levantarse sola, al comprobar que así era la espere hasta que llegase hasta donde yo estaba y empezar a recorrer aquel lugar. Pasábamos entre la gente viendo en los grupos que se reunían, El índice de felicidad que expresaba cada uno, los vestidos y complementos… solo vimos a dos personas mas, que como nosotras, estaba trabajando en aquella fiesta, así que eso podría decir que solo 3 periódicos de tirada nacional e internacional relatarían la gala desde dentro, una noticia siempre buena. Alice solo se dedicaba a hacer fotos, previo consentimiento de la duela del vestido, la cual siempre accedía feliz a posar, "lógico" pensé, le han prestado el vestido y su trabajo es hacer publicidad de la marca. La música cada vez se convertía en algo mas comercial, no era como al principio un estilo chill out que relajaba en ambiente no, la de ahora se ponía calificar fácilmente como ruido.

-¡Bella, adoro esta canción! Baila conmigo- dijo Alice cogiendome de la mano mientras empezaba a caminar hacia atrás.

-No Alice, no me gusta nada. ¡Cuidado!- dije antes de que ella frenara al colisionar con una espalda de dimensiones desproporcionadas y cayese casi al suelo. Me agache a su altura y después de comprobar que estaba perfecta, esa risa tonta no podía indicar otra cosa, la ayude a incorporarse dispuesta a pedir disculpas.

-Disculpe, mi amiga no se encuentra…-.

-¿Isabella? ¿Eres tu?- e dijo esa voz. Levante mi cabeza y me encontré la primera gran sorpresa de la noche.

-Emmet McCarty, si soy yo. Que bueno volver a verte- dije tendiéndole la mano mientras el me la devolvía.

-Que sorpresa volver a verte. ¿Qué haces por aquí?-.

-Trabajando. Debo e informar sobre la gala-.

-¿Te preparas de esta manera cada vez que vas a trabajar?- dijo mirándome de arriba abajo, un gesto algo molesto, pero que decidí pasar por alto.

-No, mi amiga jugo un rato conmigo y termine así. Perdona, esta es Alice Brandon, Alice, este en Emmet McCarty-.

-Encantado Alice- dijo Emmet levantando su mano en forma de saludo.

-Igualmente Emmet, perdón por caerme encima tuya. ¿Puedo hacerte una foto?-.

-¿Disculpa?-.

-Si, soy compañera de Bella en el periódico, moda. Y necesito escribir sobre el vestuario y como no traje blog de notas o fotografió o me quedo sin artículo y sin trabajo-.

-Vas a tener suerte, una exclusiva diría yo. No pase por photocall- se alejo un par de pasos y se metió las manos en los bolsillo, saco su famosa sonrisa y Alice tenia una de las mejores fotos de la noche.

-Gracias Emmet- dijo mirando su cámara y comprobando que salía perfecta. –Es genial-.

-Y bueno señoritas, ¿me dejan que las invite a algo?-.

-Hay barra libre- dije sin entender nada.

-Si, lo decía en un intento para hablar un rato Isa…-.

-Llámame Bella solo. Y claro, vamos-. Nos sentamos un unos bancos y charlamos durante un rato, mas que como actor/periodistas, como unas personas normales entablando una amistad. Sorprendentemente, Emmet no era uno de esos actores que a través de la pantalla en el prototipo de actor joven con demasiadas ilusiones en la vida y que se machaca n el gimnasio 26 horas al día para aparecer e las carpetas de las adolescentes. Era un tío simpático, con un sentido del humor desconocido para la opinión publica y unas salidas infantiles bastante cómicas. Como me imaginaba su sueño era el de ser actor, pero para el era tan complicado encontrar un papel donde se sintiese cómodo que tenia que aceptar lo que le venia si quería seguir comiendo, aunque su sueldo precisamente no era de los peores en aquel mundo. A la mitad de la conversación se nos unió la chica rubia que estaba el día anterior junto a el, la tal Rosalie, que resulto ser su novia, pero era mucho mejor si se conservaba en secreto la noticia, y yo no tenia ningún problema e no abrir la boca. Era una chica espectacular, todo había que decirlo, y hacían una pareja de lo mas complementada, aunque cada uno superaba en belleza al otro. Al principio se notaba un poco retraída, éramos periodistas y aquel era su secreto, era totalmente lógico, pero una vez le prometimos que aquello no saldría que aquella mesa su carácter dio un giro de 180º y paso a ser un encanto de persona.

-Y bueno, ¿Qué es de vuestras vidas?- dijo Rosa tomando un trago de su bebida.

-Nos conocemos desde que empezamos la carrera. Diseño- dijo señalándose Alice, a la cual os efectos de alcohol empezaban a pasarse, pero su dolor de cabeza aumentaba.

-Periodismo-.

-¿Y como una chica licenciada en diseño y otra en periodismo acaban aquí? Estoy segura de que este no era precisamente vuestro sueño- dijo Rose poniendo su mano encima de la mía de forma comprensiva.

-Pues no la verdad, detesto esto, pero hasta que no quede una bacante libre en otra sección es lo que hay. O esto, u otro trabajo a la mitad de sueldo escribiendo lo mismo, y no me lo puedo permitir-.

-Yo quiero abrir mi propio taller, pero hasta que no tenga el dinero nada. Podría utilizar el de mis padres, pero quiero llegar a lo alto por mi misma-.

-Vaya, sois dos luchadoras-.

-Lo de Bella tiene mas merito que lo mió-.

-Eso es una tontería- dijo dije bajando la cabeza y evidenciando tras mi sonrojo mi vergüenza.

-Ahora entiendo la cara que llevabas ayer- dijo Emmet riéndose. –Parecía que nos querías matar-.

-Os quería matar, fue un día horroroso-.

-Pero nosotros no teníamos la culpa-.

-Vosotros erais el motivo de mi día horroroso-.

-¡Oye! ¿Y que hicimos nosotros?-.

-No te lo tomes como algo personal, es solo que… Mira, la película fue un tostón previsible, y tus compañeros de reparto unos desagradables que ya me esperaba. Llevo un año haciendo lo mismo sin que me empiece a gustar ni un poco. Es solo eso. Pero agradéceme que la crítica fue buena-.

-¿Y por que escribiste esa critica? La productora estaba feliz ante tal alabanza-.

-Quiero y necesito mi trabajo, en mi vida se me ocurriría poner una mala critica a una peli cuya productora financia parte del periódico-.

-Bueno, eso s comprensible. Aunque estoy de acuerdo contigo, es un tostón previsible-.

-Yo no la definiría mejor- termino por decir Rose. –No nos miréis así, es lo que sale, al igual que vosotras o escribís eso o no tenéis trabajo, el tiene que hacer lo que le llega, y creedme cuando digo que últimamente esa película es lo mejor que hay sobre mi mesa-.

-No quiero ni saber que es lo peor- dije-.

-No, desde luego que no lo querías saber-.

-Pero Emmet tiene suficiente capacidad para interpretar mejores papeles que el mejor amigo de un tío desesperado por que la chica le vuelva a amar- dije.

-Isabella me acabas de reventar la peli- dijo Alice cruzándose de brazos.

-Ya te dije que era previsible, solo he dicho en voz alta lo que pensabas-.

-¿Qué hace el aquí?- pregunto Rose mirando hacia algún punto de mi espalda y con una mirada de incredulidad y enfado al mismo tiempo. –Tendría que estar preparándose el papel, empieza a rodar dentro e 3 días y todavía no se sabe ni medio guión-. Me dio miedo girar mi cuello y ver de quien se trataba así que solo seguí discutiendo con Alice hasta que el personaje misterioso apareciese.

-¡Osito!- dijo alguien cambiando notablemente su voz mientras se tiraba encima de Emmet y le abrazaba. Ahí fue cunado mire al frente y mi mirada debió de parecerse un escándalo a la de Rose hace un momento. Edward Cullen. Genial.

-¿Qué haces aquí Edward?- dijo Rose sin ni siquiera mirarle.

-Disfrutar de una fiesta y colaborar. Es un buen gesto Rose-.

-Tu tendrías que estar preparando la siguiente película amigo- contesto Emmet quitándoselo de encima.

-Por favor solo es un poco de diversión. Además, así damos un poco de publicidad a la película, -"¿mas?" pensé yo sin meterme en la conversación. –Fue Tanya la que me obligo de todas formas-.

-¿Qué hace esa aquí Edward?- Rose empezaba a enfadarse por momentos, y por lo poco que la conocía, una Rose en modo enfadada no era lo mas agradable de ver en este mundo.

-Es una… amiga, si, una amiga solo. ¿Tampoco puedo salir con amigas?-.

-No si esas amigas te dan la fama que estas empezando a coger Edward. es una mala influencia. Me prometiste que después de la película la olvidarías, y no entiendo que sigues haciendo con ella. Me estoy cansando Edward, trabajo para ti de representante y publicista porque me lo pediste, si no me haces caso no se que quieres que haga-.

-Vamos Emmet, dile a tu novia que se tome dos copas mas y disfrute de la fiesta. Y por cierto, ¿Dónde habéis dejado la educación?- dijo mirándonos a las dos con su media sonrisa. –Edward Cullen, un placer señoritas- dijo dándonos a cada una la mano.

-Alice Brandon, un placer conocerte, pero no me interesan los idiotas, lo siento-.

-Isabella Swan, ya nos conocíamos. Tampoco me va tu rollo- dije dejando a Edward mas sorprendido de lo que ya estaba con la primera declaración.

-Sabia que en algún lugar del mundo tendría que haber chicas inteligentes a parte de mi Rose. Me declaro fan vuestro chicas- dijo Emmet dándole en el hombro a Edward.

-¿Y de que nos conocemos?- dijo mirándome a los ojos directamente. –Si te hubiese visto antes te recordaría… ¡Eres la periodista de ayer! ¡Si, claro que me acuerdo de ti! Te dije que no pusieses lo de "Eddie" en el articulo- y por supuesto yo no le hice ni caso, fue lo único del articulo cargado de grandes dosis de humor y de verdad.

-Deberías dar las gracias a Emmet, me dio o mejor del articulo. Pero no te preocupes, en cuanto tenga oportunidad el mote de "osito" aparecerá por alguna parte-.

-Dar una imagen tierna de Emmet nos beneficiaria mucho Bella. Gracias- dijo Rose sonriendo.

-No me puedo creer que estéis hablando con una periodista-.

-En realidad estamos hablando con dos periodistas- dijo Rose señalando con la mano a Alice mientras esta le saludaba y le dejaba con una cara de mas asombro todavía.

-¿Me dejarías hacerte una foto Edward?- dijo sacando su cámara y empezándola a encender.

-¿Qué?-.

-Es una larga historia, ¿puedo sin o no? Mira que mi visión de ti era perfecta hasta ahora, no lo estropees mas, una foto arreglaría gran parte del destrozo que has causado por conocerte en vivo-.

-Cla… Claro, supongo- dijo parándose y posando. Tras el flash cada uno volvió a su sitio. –Y bueno, leí en tu critica que te gusto la película_

-Soy una buena periodista- le dije tirándole a indirecta.

-Nunca dije lo contrario-.

-Veo que sigues sin coger ni una-.

-¿Qué quieres decir?-.

-Déjalo Eddie, nunca lo entenderás- dijo Emmet riéndose mientras Rose y Alice se unían descaradamente a las risas. Yo tampoco pude contenerme una vez visto el panorama.

-Y buena, ¿la señora buena periodista bailaría un rato conmigo en condición de… amiga?- mi risa freno en seco y le mire para ver donde estaba la broma en todo aquello, pero no la veía.

-La verdad es que mi amiga y yo ya nos…-.

-Su amiga y ella van a esperar un ratito mas. Te la puedes llevar- dijo empujándome de la silla y obligándome a levantarme. "Maldita duende".

-Un baile- dije poniendo con mi mano un dedo en señal de advertencia mientras el con la mano me indicaba el camino a seguir. La musica levaba ya un rato siendo mas melódica, lo que quería decir que me tendría que juntar al cuerpo de Edward.

-Te aviso de que soy muy torpe y bailar no es lo que mejor se me da-.

-No pasa nada, lo importante es quien te lleva- me dijo en el oído haciendo que mis nervios se pusiesen de punta. -¿Y por que no sabes bailar? Hasta ahora todas las chicas guapas que he conocido tenían un don para el baile-. ¿Me estaba llamando guapa?

-¿Acabas de decir lo que yo creo que has dicho?-.

-¿Tu que crees?-.

-Soy torpe. Eso es todo-.

-No me lo puedo creer. A todas las chicas vuestras madres os enseñan-. Me frene en seco y le mire a la cara sin separarme de el. De repente, el clima entre nosotros ya no estaba tan relajado.

-Quizás es por eso. Nunca tuve una madre- dije entre dientes y viendo como en su mirada se empezaba a ver que sentía que había perdido todo.

-Dios Bella, lo siento muchísimo, no tenia ni idea. Discúlpame. Soy un bocazas sin remedio…-.

-No tenias que saber nada, en serio, olvídalo-dije volviendo a seguir el ritmo de la musica con los pies, mientras el me apretaba un poco mas a su cuerpo.

-Por cierto, ya entendí lo que querías decir antes con que eras una buena periodista- dijo riendo y tratando de quitar hierro al asunto. Y lo consiguió.

-Vaya, empezaba a preocuparme que el gran Edward Cullen fuese un poco corto-.

-¿Eso quiere decir que eres una buena mentirosa?-.

-No, la verdad es que soy pésima mintiendo, en distancias cortas. Como puedes ver escribiendo tengo mucha labia en el arte de mentir-.

-¿Lo consideras un arte?-.

-Puede llegar a serlo. Uno malo, pero un arte al fin y al cabo-.

-Tengo entre mis brazos una chica inteligente. Emmet tenía razón-.

-¿Por qué tendría que ser mononeuronal?-.

-Créeme cuando te digo que es raro encontrar a chicas como tu-.

-Eso esta claro. Yo soy única-.

-No te lo pienso negar. Eres especial- no me volví a frenan porque hubiese sido un shock pero no entendía nada de aquel momento. Yo, una ciudadanaza mas que común de aquel extenso país, es decir, una cualquiera, estaba en una de las fiestas mas exclusivas de la ciudad bailando con el personaje del momento a nivel mundial y encima estaba ligando conmigo, o yo con el o yo no entendía nada. Y lo peor de todo es que no entendía porque me sentía tan bien con el, y encima bailando, una de las peores cosas de mi vida.

-Ejem- alguien a nuestro lado se aclaro la garganta de una manera un tanto exagerada, lo que hizo que nos separásemos y viésemos quien interrumpía semejante momento. Claro, Tanya tenía que estar presente de alguna manera aquella noche. –Me disculpas eh… tu, ¿me dejas bailar con mi novio?- ¿novio? Perfecto.

-Tanya, tu y yo no somos n…-.

-Claro, por supuesto- dije separándome totalmente de el. A estas alturas lo que menos necesitaba eran problemas.

-Bella, ha sido un placer. ¿Hasta pronto?- me dijo mirándome sin hacer todavía caso a Tanya.

-Adiós Edward-.

Aquello no se volvería a repetir, así que si, era un adiós a una noche que no sabia si era para recordar o para olvidar.