UNA PUERTA HACIA EL PASADO

CAPITULO 3: LA BODA DE DUDLEY

-¡Sra. Amy! -le gritaba Harry por tercera vez a su secretaria el miércoles por la mañana-. ¿Cuántas veces tengo que decirle que me traiga los programas de estudio de Hogwarts? Tengo que revisarlos y aprobarlos para mañana temprano.

-En un momento se los traigo -dijo la Sra. Amy saliendo de su despacho-. No sé qué les pasa hoy, mejor dicho toda la semana. El Sr. Weasley furioso porque se va a casar con la Srita. Brown y usted furioso porque no será usted quien se case con la Srita. Granger ¿Quién los entiende?

-¿Ya envió la respuesta a los gemelos Weasley? -preguntó Harry antes de que ella cerrase la puerta de su despacho

-Ya -dijo la Sra. Amy Waltkins- aunque opino que no debió autorizarlos

-Son pastelillos inofensivos -concluyó Harry.

La Sra. Amy Waltkins salió de su despacho y Harry continuó revisando papeles y documentos, tenía la certeza absoluta de que trabajaba mucho más que los antiguos elfos domésticos esclavos antes de que Hermione lograse sus derechos.

-Sr. Potter -dijo la Sra. Waltkins a través de la chimenea, varias horas después-. Tiene una llamada telefónica

Había sido muy buena idea instalar el teléfono en el Ministerio de Magia, muchas cosas podían solucionarse con una simple llamada.

-¿De quién se trata? -preguntó Harry-. Si es otra vez del Departamento contra el uso Indebido de objetos Muggles, dígales que no estoy

-No, señor -dijo la Sra. Waltkins-, se trata de su Tía Petunia

-Ah, no -dijo Harry horrorizado-, dígale que estoy en un viaje de negocios

-Pero Sr. Potter, eso le dije la semana pasada

-Entonces dígale que estoy en una junta muy importante

-Eso le dije hace quince días.

-Está bien, comuníqueme con ella

-Hola -dijo Harry levantando la bocina del teléfono

-Hola, querido sobrino -dijo la voz de tía Petunia

Si Harry hubiese oído hace varios años a su tía llamándole "querido sobrino", hubiese creído que tía Petunia estaba al borde de la locura, pero ahora le era natural oírla con aquellas palabras. El había salvado la vida de toda la familia Dursley, los salvo de morir en un ataque del mismo Lord Voldemort, fue precisamente aquella la noche en que Harry venció definitivamente a Voldemort.

Ahora Harry se llevaba mejor con la familia Dursley, en parte por haberles salvado la vida, en parte porque cuando Harry salió de Hogwarts y se fue a vivir con Sirius, les dio dinero para remodelar la casa de Prive Drive, como agradecimiento de que "cuidaron" de él durante varios años. El se había negado a hacerlo, pero Sirius insistió, finalmente Petunia era hermana de Lily.

Otro detalle que influía en la buena relación con los Dursley, era que ellos sabían que Harry era importante, y que como toda persona importante, Harry vestía elegantemente y tenía como coche nada más y nada menos que un Ferrari; por lo que lo invitaban a su casa a cenar por lo menos una vez a la semana para que los vecinos pudieran ver aquel magnífico auto y a su sobrino muy bien vestido. Harry no entendía cómo los Dursley podían presumirlo con sus vecinos si antes no hacían más que hablar de los golpes que recibía en el Centro de Seguridad San Bruto para Delincuentes Juveniles Incurables.

-¿Cómo has estado? -preguntó tía Petunia

-Bien -dijo Harry monótonamente

-Te llamo para invitarte a cenar -dijo tía Petunia

-Ya sabía

-¿Vienes?

-Tengo trabajo -contestó Harry

-Ay -suspiro tía Petunia- mis pequeños niños todos unos profesionales, Dudley tampoco viene a cenar por culpa del trabajo.

Dudley era contador, Harry no sabía cuántas libras le había costado el título, pero en cuanto tío Vernon se jubiló, quien ocupó su puesto en la empresa de taladros fue Dudley.

-¿Seguro que no puedes venir? -preguntó tía Petunia

-De verdad no puedo ¿qué te parece si lo dejamos para otra ocasión?

-De acuerdo -asintió tía Petunia- cuídate mucho, te mando un beso

Harry torció la boca

-Gracias, salúdame a todos -dijo Harry colgando la bocina

-Sr. Potter -dijo la Sra. Waltkins entrando-. Ha estado trabajando todo el día, creo que debería salir a comer, me gusta que trabaje, pero no me gusta que trabaje tanto. Además no ha probado bocado, el café que le traje ni siquiera lo probó.

-Aún no he terminado -dijo Harry sin levantar la vista de los documentos que revisaba

-Pero lo que le falta por hacer son cosas poco importantes que no urgen -insistió la Sra. Waltkins-. Usted sabe perfectamente bien que lo que quiere es llenarse de trabajo, para olvidarse de la boda de Hermione Granger.

Había dado en el clavo

-Usted debería salir, pasear, viajar, conocer gente... Es usted muy joven y un gran hombre, estoy segura que cualquier chica sería muy feliz a su lado. ¿Por qué quiere seguir aferrado a un noviazgo ya terminado?

-Porque aún la amo -contestó Harry-. No puedo quitármela de la cabeza, ni un solo día he dejado de pensar en ella. Yo soñaba con que ella regresaría y así las cosas volverían a ser como antes, pero resulta que regreso para casarse

-Lo ve -dijo la Sra. Amy- ahora es usted quien tiene que olvidarla, porque ella ya lo ha olvidado...

Harry sabía que la Sra. Waltkins trataba de animarlo porque le tenía cariño, pero en ese momento le había puesto el dedo en la llaga, justo donde más dolía, le había dicho una verdad que él mismo no quería admitir

-Hay muchas chicas que me llaman y me piden una cita con usted ¿Por qué no intentarlo con alguna de ellas?

-Eso no ha dado resultado -dijo Harry

-Perdóneme que insista, pero...

-Creo que iré a dar un paseo -dijo Harry poniéndose de pie, queriendo dar por terminada esa conversación-. Regresaré más tarde.

-Creo que eso le hará mucho bien -dijo la Sra. Waltkins sonriendo-. No se preocupe, yo me encargo de todo.

Harry fue a caminar a un parque muggle que quedaba cerca del Ministerio, en el que de vez en cuando llevaba a pasear a Erynn. Dio varias vueltas sin rumbo fijo, estaba envuelto en sus pensamientos: sabía que lo mejor que le había pasado en la vida fue conocer a Hermione, pero ahora ella se casaba, sin siquiera ponerse a pensar un momento en que él la seguía amando.

-¡Harry! Ten cuidado que vas a chocar con el árbol -dijo Hermione

-¡Hermione! -dijo Harry sonriendo al verla, pero Hermione no venía sola, para suerte de Harry tampoco venía con Justin, sino con una chica que Harry jamás había visto.

-Te presento a mi amiga: Sally Ehrmann -dijo Hermione, acercándose al chico.

-Mucho gusto, soy Harry Potter -dijo Harry

-El gusto es mío -contestó la chica, quien era gordita y baja de estatura, pero de cara bonita-. Hermione me ha hablado mucho de ti.

Hermione no pudo evitar sonrojarse.

-Sally no es de nuestro mundo -dijo Hermione-. Es una excelente chef, tiene un magnífico restaurante y cocina exquisito.

-¿Cómo es que se conocen? -preguntó Harry

-Hermione y yo estudiábamos juntas, en la misma escuela cuando éramos niñas -explicó Sally

-Y hoy me ha acompañado a escoger mi vestido de novia -dijo Hermione

-Ah, ya -dijo Harry apesadumbrado

-¿A qué no adivinas a quién nos encontramos? -dijo Hermione

-Ni idea

-¡A Lavender! Ella también estaba eligiendo su vestido de novia

Harry se rió al pensar en lo entusiasmada que estaba Lavender y lo poco animado que estaba Ron.

-Yo ya tengo que irme -dijo Sally-. No quiero dejarte Hermione, pero quede de ver a mi novio y ya se me hizo un poco tarde

-No te preocupes por mi -dijo Hermione- gracias por haberme acompañado

-Hasta luego -dijo Sally despidiéndose de Hermione y de Harry con un beso en la mejilla-. Fue un gusto conocerte Harry.

-Igualmente -dijo Harry

Sally se fue

-¿Qué haces aquí a estas horas? -preguntó Hermione

-Daba un paseo -explicó Harry- ¿caminamos?

Hermione asintió

-¿Y Justin? -preguntó Harry mientras paseaban

-Ha vuelto a Escocia, tiene varios asuntos que arreglar, ya sabes el trabajo, estará aquí dentro de un mes para nuestra boda

-¿Y tú? ¿Por qué no regresaste a Escocia?

-Porque quiero casarme en Londres, por lo tanto tengo que hacer los preparativos aquí -explicó Hermione-, aunque yo también he dejado mucho trabajo pendiente en Escocia.

-¿Problemas para obtener derechos para los gigantes y semigigantes? -preguntó Harry

-Así es -dijo Hermione-. Yo sé que tú apruebas esos derechos, pero no es fácil convencer de ellos a todo el Departamento de Regulación y Control de Criaturas Mágicas, mucho menos al congreso.

-No me explicó por qué estás todo el tiempo en Escocia, aquí también puedes luchar por los derechos de las Criaturas Mágicas

-Es más fácil allá -dijo Hermione-. Además, Escocia es muy bonito

-Me imagino que tú y Justin se habrán dedicado a recorrerlo juntos -dijo Harry sarcásticamente

-En realidad no, aunque no lo creas nuestra relación siempre fue laboral. Fue hace quince días que Justin me propuso matrimonio.

-No me explicó como una mujer tan ocupada como tú, puede pensar en matrimonio

Hermione se encogió de hombros

-Así que fuiste a probarte tu vestido de novia -comentó Harry

-Si -admitió Hermione

-¿Recuerdas cuando estábamos en Hogwarts y hablamos de casarnos? -comentó Harry

-Decías que tenía que usar el vestido blanco más hermoso de todos -recordó Hermione

-Sigo pensando lo mismo -dijo Harry-. ¿Te acuerdas cuántas veces no hablamos de nuestros planes sentados a la orilla del lago?

-Sí -dijo Hermione con el mismo tono nostálgico de Harry- muchas veces nos quedamos en el lago viendo la puesta del sol

-¿Y te acuerdas cuando a media clase te pasaba un pergamino diciéndote que te amaba?

-Sí, nunca se me va a olvidar cuando te descubrió Snape

-Me castigo una semana limpiando su mazmorra

Hermione río

-¿Te acuerdas cuando te regalaba rosas para hacerte enojar sabiendo que te gustaban más las orquídeas?

La chica asintió, le hacía daño pensar en los tiempos de Hogwarts, era algo que se había propuesto olvidar, algo que trataba de dejar atrás en vano.

-¡Hermione! -exclamó Harry-. ¿Qué nos pasó? De tener el noviazgo más hermoso de todos, lo nuestro se convirtió en una rutina, en un amor de cartas...

-No sigas, por favor

-Sabes perfectamente que yo te amaba más que a mi vida, que por ti hubiera dejado todo -continuó Harry- y aún así ¿quieres explicarme en qué fallé? ¿Por qué ahora piensas casarte con Justin?

-Harry -dijo Hermione visiblemente afectada-. Es muy tarde para ponernos a pensar en qué fallamos, ya no hay nada que hacer. Lo nuestro terminó hace muchos años. Yo voy a casarme con Justin y tú vas a encontrar a alguien que te ame como tú mereces...

-¿Ya no sientes nada por mi? -preguntó Harry

-Tú sabes que una buena parte de mi sigue enamorada de ti y siempre lo estará, pero no se trata de ver hacia el pasado, sino hacia el futuro

-Para mi, tú sigues siendo mi futuro -dijo Harry

-Harry, no nada más es perderlo todo por un amor de adolescencia, piensa en todo lo que hemos luchado, aunque quisiéramos regresar el tiempo, nuestros caminos nos separan

-¿Todo lo que he luchado? -exclamó Harry-. ¡Todo lo que he luchado fue por ti! Cuando me hice Ministro de Magia, muy pocos querían que yo ocupase ese puesto, para ellos yo no era más que un nombre famoso por derrotar a Voldemort. Y luché, luché por demostrarles a ellos, que yo podía estar en ese lugar, que yo tenía la capacidad suficiente para desempeñar ese cargo, pero sobre todo luché por ti, para demostrarte que era digno de ti, para tener algo que ofrecerte, para ...

-Harry -dijo Hermione llorando- por favor no sigas, no sigas... Es mejor que me vaya, creo que no debimos encontrarnos

-Siempre supe que tú eras una mujer exitosa -continuó Harry- eres capaz de enfrentar una corte, pero no eres capaz de enfrentar el pasado...

-Tengo que irme -dijo Hermione tratando de escapar

-Te llevaré a tu casa -dijo Harry

-No es necesario, prefiero caminar

-¿Prefieres caminar a que yo te lleve a tu casa? -le preguntó Harry ofendido.

-No, no es eso, es que no quiero seguir hablando de este tema -dijo Hermione

-Te prometo que no tocaré más ese tema, pero, permíteme llevarte a tu casa.

Hermione dudó

-Por favor -insistió Harry-. Mi coche está a la vuelta, en el Ministerio

-Está bien


-¿De qué quieres que hablemos? -preguntó Harry mientras conducía a casa de Hermione

-Platícame cómo te va siendo Ministro de Magia -dijo Hermione

-Bastante bien, aunque me sobran problemas que ni siquiera son míos.

-Y por ejemplo ¿quién se encarga de todo ahorita que no estás?

-Mi secretaria: Amy Waltkins, no sé qué haría sin ella

-¿Amy Waltkins? -preguntó Hermione con voz de novia celosa

-Sí

-¿Cómo es ella?

-Bonita, inteligente, trabajadora, con una sonrisa dulce y ojos azules.

-En pocas palabras la Sra. Waltkins es miss universo -dijo Hermione enfadada

-En sus años mozos debió haberlo sido, pero ahora a sus cuarenta y ocho, los años han hecho su trabajo

-Ah, tiene 48 años -dijo Hermione aliviada

-Así es

-Mejor hablemos de los derechos de los gnomos -dijo Hermione quien no quería seguir hablando de la secretaria de Harry

-¿Los gnomos? -preguntó Harry incrédulo

-Sí -dijo Hermione-. No tienen condiciones laborales justas, son sometidos a varias horas de trabajo duro

-¿Trabajo duro? -exclamó Harry-. Sólo se encargan de cuidar el banco

-A eso me refiero -dijo Hermione- no es fácil hacerse cargo de un banco, mucho menos un banco tan grande como Gringotts. Los gnomos están sometidos a mucho estrés y el sueldo que les pagan es insuficiente

-¿Sueldo insuficiente? -volvió a exclamar Harry-. Son criaturas mágicas muy bien pagadas, ganan mejor que algunos funcionarios en el Ministerio de Magia

-No son bien pagados -continuó Hermione-. Además, no tienen un representante en el Departamento de Criaturas Mágicas y tampoco hay quien los represente en el Congreso

-Ellos no necesitan representación en el Congreso -dijo Harry-. Admito que quieras que haya un representante de ellos en el Departamento de Criaturas Mágicas, pero en el Congreso, eso sería también permitirles votar

-Exacto, también es necesario darles el derecho al voto

-Con lo poco amigables que son. ¿Tú crees que votarían?

-Por supuesto que sí

-Hermione, nuestra discusión ha ido demasiado lejos, te pido que te olvides de los gnomos. Creo que ellos están bien, mucho mejor que otras criaturas mágicas

-No pienso olvidarme de ellos, como tampoco de los gigantes, ni semigigantes y...

-¡Llegamos a tu casa! -dijo Harry cortando la discusión y apagando el motor del auto.

-¿Gustas pasar? -dijo Hermione-. ¿Podríamos seguir hablando de los derechos de las criaturas mágicas?

-Gracias, pero no creo que sea conveniente.

-Hermione -dijo Harry mientras la ayudaba a bajar del auto- por favor, deja en paz a los gnomos

-Hasta luego, gracias por traerme -dijo Hermione dándole un beso en mejilla y entrando a su casa

-Fue un placer.


Una semana después:

-¡Buenos días! -saludó Harry a Ron, el miércoles por la mañana, al llegar al Ministerio de Magia

-Harry, tienes que ir al Callejón Diagon -dijo Ron en tono grave

-No me digas -dijo Harry- Neville volvió a tener problemas con su tienda

-No, es algo mucho más grave

-¿De qué se trata?

-Gringotts

-No me digas que otra vez no hay dinero en el banco -dijo Harry preocupado

-Peor que eso, mucho peor

-¿Quieres decirme de qué se trata?

-Los gnomos se han ido a la huelga -explicó Ron-. Gringotts es un todo un caos porque no hay quién preste dinero, todas las actividades económicas están detenidas... La economía mágica se está viniendo abajo…

Harry se dirigió a Gringotts. El banco estaba totalmente cerrado, los gnomos estaban en la entrada con cientos de pancartas en las que exigían aumento de salario y varias prestaciones más.

-¡Granger! ¡Granger! -exclamó Harry furioso al encontrarla entre la multitud- ¿Quieres suspender todo este circo y poner a los gnomos a trabajar?

-No -exclamó Hermione-. Exigimos aumento salarial del 12 por ciento, además vacaciones pagadas tres veces por año y representación en el congreso.

-¡Escucha! -le gritó Harry acercándose a ella-. Levanta la huelga y después hablaremos de los derechos de los gnomos en mi despacho

-Primero quiero que aceptes el aumento salarial -dijo Hermione

-Primero levanta la huelga -gritó Harry

-La huelga va a seguir hasta que gente como tú entienda que los gnomos tienen derecho a un buen sueldo y también necesitan prestaciones

-Ocho por ciento de aumento salarial y no pienso discutirlo -gritó Harry

-Acepto -dijo Hermione- pero, quiero que tengan vacaciones tres veces por año y representación en el congreso.

-Escucha, acepto lo del congreso, pero vacaciones una vez al año

-No -gritó Hermione

-Ocho por ciento de aumento salarial, representación en el congreso y vacaciones 2 veces por año, y es mi última palabra

-De acuerdo -dijo Hermione sonriendo al fin

-¡Genial! - gritó Harry fuirioso-. Tengo demasiados problemas en el Ministerio de Magia. Lo único que espero de mis amigos es que me comprendan y me apoyen, y resulta que tú vienes a poner en huelga a los gnomos, como si yo no tuviese suficiente trabajo...


-¡Que pelea te aventaste con Hermione! -dijo Ron ya una vez en el despacho de Harry

-No me lo recuerdes

-¡Harry! -dijo Percy entrando en ese momento-. Tienes que firmar estos papeles, es sobre lo que acordaste con Hermione

Harry revisó muy bien los papeles antes de firmarlos y después se los regresó a Percy, aún muy molesto por la forma en que Hermione había conseguido la firma de aquel documento.

-¡Harry! -dijo Percy-. Si quieres puedo enviar a arrestarla. Si mis cuentas son correctas, por el simple hecho de gritarle al Ministro de Magia merece un mes de prisión en Azkaban

-¡Genial! -dijo Ron-. Así Hermione no podrá casarse con Justin, porque la boda es en quince días, de paso mándame a arrestar a mi también, así no tendré que casarme con Lavender en una semana

-Sólo necesito tu autorización -dijo Percy

-Jamás haría eso -dijo Harry un poco divertido por la ocurrencia de Percy, si mandaba arrestar a Hermione para mañana tendría en huelga a todos los presos en Azkaban.

-Aquí tienes -dijo Harry devolviéndole el documento a Percy

-Gracias -dijo Percy saliendo

-Bien -dijo Harry a Ron-. ¿Qué hará mi amigo en sus últimos días de soltero?

-Suicidarme -dijo Ron

-¿Acaso no quieres a Lavender? -preguntó Harry-. Imagina que ella fuera a casarse con otro que no fueras tú ¿qué harías?

-Le pediría hoy mismo que se casará conmigo -dijo Ron por fin sonriendo

-Yo en tu lugar, iría a buscar a Lavender -dijo Harry

-Tienes razón -dijo Ron-. Te veré mañana

-Hasta mañana

-Descansa, has tenido un día bastante largo

-Aún me faltan varias cosas por terminar -dijo Harry-, pienso quedarme trabajando hasta tarde.


Harry decidió trabajar hasta muy tarde, todos los demás abandonaron el Ministerio de Magia, dejándolo completamente solo.

Poco antes de las 9 de la noche, el chico escuchó el leve chillido de la puerta.

-¡Percy! -exclamó Harry sin levantar la mirada del documento que revisaba-. ¿Cuántas veces tengo que decirte que toques antes de entrar?

-Perdona -dijo una voz que Harry conocía perfectamente bien-. La puerta estaba abierta

Harry levantó la mirada, Hermione estaba parada en la entrada

-¿Has venido a exigir más derechos para alguna otra criatura mágica? -preguntó Harry fríamente

-No he venido a exigir nada -dijo Hermione-. Vine a disculparme, lamento la forma en que me comporte hoy

-Disculpada -dijo Harry volviendo a mirar el documento que tenía en las manos y tratando de ser lo más indiferente posible-. Ya puedes irte.

-Harry, de verdad, lo siento

-¿Tienes idea del lío en que me metiste hoy? -soltó Harry-. Todo el dinero detenido porque Gringotts estaba en huelga, sin dinero no hay comercio, ni salud, ni educación y toda la economía mágica se viene abajo. Aún así, a ti te valió, y mandaste a los gnomos a la huelga... Sabes que si por mi fuera les daría todos los derechos a las criaturas mágicas, pero no solo depende de mí. No se tiene tanto dinero como para solapar TUS berrinches

-Lo siento -dijo Hermione-, sólo quería condiciones justas para ellos

-Ellos tenían condiciones justas y TÚ lo sabías -dijo Harry visiblemente molesto-. Ellos tenían un buen sueldo y ahora tendré que aumentarles el salario habiendo cosas mucho más importantes en las cuales gastar el dinero, por ejemplo: el hospital, la educación, las artes y muchas cosas más

-Actué como una tonta, no vi más allá

-Si no te mandé arrestar, fue porque no quiero que pongas en huelga a los presos en Azkaban

-¿Hablas en serio? -preguntó Hermione

-Muy en serio -dijo Harry, recordando las palabras de Percy-. Según mis cálculos, por el simple hecho de gritarme, merecías un mes de prisión.

-Harry, ya te dije que lo siento. ¿Podrías perdonarme?

Harry ya no podía resistirse y le sonrió por fin.

-Claro que sí -dijo Harry poniéndose de pie y acercándose a ella-. Sabes perfectamente bien que no te mandaría a prisión por nada del mundo, ni aunque así pudiera impedir tu boda con Justin -y la abrazó

-Harry -dijo Hermione correspondiendo a su brazo-, por favor, no volvamos a tocar ese tema

-De acuerdo -dijo Harry, ambos se miraron sin romper el abrazo, sus bocas estaban tan cerca que cada uno podía sentir la respiración del otro.

-¿Y qué hacías antes de que llegará? -preguntó Hermione separándose

-Revisaba el presupuesto que se destinará al Departamento de Seguridad Mágica, de echo ya había terminado

-¿Tienes pensado hacer algo?

-No. ¿Tú si?

-Tampoco -dijo Hermione con una sonrisa

-¿Quieres ir a cenar conmigo? -preguntó Harry

-¿Por qué no? -contestó Hermione aceptando la invitación


-Te va a encantar el lugar -decía Harry a Hermione mientras entraban en un lujoso restaurante muggle-. La comida es deliciosa, además no hay elfos domésticos atendiendo las mesas, puedes comer tranquila.

Un mesero se acercó hacia ellos y les asignó una mesa, Harry abrió la silla para que Hermione se sentará, posteriormente él tomó asiento.

-¿Puedo ordenar por ti? -preguntó Harry mientras ella leía la carta

-Sí, pero no me hagas engordar -dijo Hermione riendo, al tiempo que hacía a un lado la carta.

Harry ordenó dos platillos de comida francesa, cuyo nombre fue casi ininteligible para el mesero.

-¡Harry! Aún recuerdas cuál es mi platillo favorito.

-Jamás podría olvidarlo

Ella sonrió sorprendida y feliz

-No, no puede ser -dijo Harry con horror.

-¿Qué ocurre? -preguntó Hermione

-Mis tíos, los Dursley -dijo Harry.

Hermione volteó, un hombre bastante pasado de peso y una mujer extremadamente delgada, venían acercándose a su mesa.

-¿Qué hacen aquí? -preguntó Hermione

-No lo sé -dijo Harry

-¡Buenas noches! -saludaron tía Petunia y tío Vernon, en cuanto llegaron a su mesa

-¡Buenas noches! -contestaron Harry y Hermione

-¿No nos invitan? -preguntó tío Vernon

Harry y Hermione se miraron y con gran pesar invitaron a los Dursley a cenar con ellos.

"Siempre tienen que arruinarlo todo" pensó Harry con disgusto.

Los Dursley conocían a Hermione, sabían que había sido novia de Harry por varios años y también sabían que Harry seguía enamorado de ella.

Por alguna extraña razón para Harry, Hermione era la única de todas sus novias que los Dursley habían aprobado, de allí en fuera todas las demás siempre tenían defectos... En fin, los Dursley siempre eran un misterio para Harry.

-Me alegra mucho que se hayan reconciliado -dijo tía Petunia-. Ustedes dos siempre han hecho muy bonita pareja.

-Opino lo mismo -dijo tío Vernon

Harry los considero unos barberos, pero no quiso decirles que Hermione y él no habían regresado, mucho menos decirles que Hermione pronto se casaría con otro, aquello los escandalizaría. Para tranquilidad de Harry, Hermione tampoco dijo nada.

-¿Y Dudley? -preguntó Harry para cambiar el tema

-Ya no debe de tardar -dijo tío Vernon-. Nos ha citado aquí, dice que tiene una sorpresa que darnos

-Estoy segura que a mi pequeño Diddy le han dado un puesto más importante -dijo tía Petunia

-A la mejor lo han nombrado vicepresidente -dijo Vernon

-¿Y si lo despidieron? -dijo Harry

Tía Petunia le dirigió una mirada molesta. Hermione rió discretamente, Harry le guiñó un ojo.

-Ustedes tienen que oír la sorpresa de Dudley con nosotros -dijo tío Vernon-. Son parte de la familia.

-Gracias -contestaron Harry y Hermione.

-Oh -dijo tía Petunia mirando hacia la entrada del restaurante-. Ahí viene mi pequeño Dudley.

-Y no viene solo -dijo Harry pícaro.

-Viene con Sally Ehrmann, mi amiga -dijo Hermione.

-¡Buenas Noches! -saludaron Sally y Dudley en cuanto llegaron a su mesa

-¡Buenas Noches! -saludaron los allí presentes

-Siéntense -dijo tío Vernon

Tía Petunia no hablaba, sólo veía cómo su pequeño Dudley había llegado tomado de la mano de esa chica extraña, lo miró con preocupación en el momento en que él abrió la silla y pidió a Sally que se sentará, y palideció en el momento en que Dudley mandó pedir champaña.

-Me alegra que estén ustedes aquí -dijo Dudley a Harry y a Hermione.

Harry lamentaba no poder decir lo mismo, pese a que su primo parecía sincero.

Todos los allí presentes cenaron. Hermione nunca imaginó que hubiera personas que pudieran comer tanto como Vernon y Duddley, mientras que tía Petunia apenas probó la comida.

-¿Qué celebramos? -preguntó Harry-. ¿Por qué la champaña?

-Dinos la sorpresa -dijo Vernon.

Duddley tomó su copa con la mano derecha y con la izquierda, tomó la mano de Sally.

-¡Me caso! -dijo Dudley

Tía Petunia se desmayó y tío Vernon envejeció de repente.

-¡Felicitaciones! -dijo Harry

-¡Felicidades! -dijo Hermione dando una abrazo a Sally.

-¿Estás seguro de tu decisión? -preguntó tía Petunia a Dudley con voz grave después de que la hicieron volver del desmayo.

-Sí, amo a Sally

Vernon miró muy seriamente a Sally

-¿Y tú, muchacha? ¿Por qué quieres casarte con mi hijo?

-Yo también lo amo, Sr. Dudley.

Tía Petunia lloró llevándose un pañuelo a la nariz

-¿Y ustedes? -dijo Tío Vernon volviéndose a Harry y a Hermione-. Ya lo sabían y no nos dijeron nada

-Nosotros no lo sabíamos -explicó Hermione- yo sabía que mi amiga Sally tenía novio, pero nunca me imagine que fuera Dudley.

-Ah -lloró tía Petunia-. No puedo creer que mi pequeño Dudley vaya a casarse


-¡Que pareja! -comentaba Harry a Hermione mientras conducía el auto a casa de Hermione-. Apuesto a que Sally lo conquistó por el estómago ¿O no es una chef?

-Sally es una buena chica -dijo Hermione

-Dudley no es un buen chico -dijo Harry quien todavía tenía muy malos recuerdos de su infancia- pero, si la quiere, sabrá comportarse.

-Me alegra que piensen casarse

-Pero eso de casarse este fin de semana -dijo Harry-. Francamente es tener mucha premura, han roto el record de Ron y Lavender. Presiento que tía Petunia no tendrá tiempo de organizar las cosas como a ella le gustan, apenas tendrá tiempo de divulgarlo por todo Privet Drive

-Tendré que ir mañana temprano a comprar un vestido nuevo. Jamás me imagine que Sally me pidiera ser su dama de honor

-Y yo jamás me imagine que Dudley me pidiera ser su padrino

-Con esta boda y la mía, habrás sido padrino dos veces

-Cierto -dijo Harry dando un volantazo un tanto brusco al recordar que Justin le había pedido que fuera padrino.

-Llegamos -dijo Harry varios minutos después, mientras abría la puerta del carro para que Hermione bajará y dándole la mano para ayudarla a bajar

-Gracias por traerme y por invitarme a cenar -dijo Hermione.

-Sabes que para mi es un placer.

-Hasta el sábado -dijo Hermione, despidiéndose con unbeso en la mejilla.

-Hasta el sábado -contestó Harry

Harry estaba a punto de irse cuando se volvió hacia Hermione:

-¿Puedo pasar por ti el sábado para irnos juntos a la boda? -le preguntó.

-¡Harry! -dijo Hermione-. No es correcto. Tus tíos hoy creyeron que habíamos regresado y yo estoy comprometida con Justin. No es correcto que acepte salir contigo

-¿Qué quieres decir? Somos amigos...

-Lo sé, pero hoy fue lo del restaurante, la semana pasada el paseo en el parque. ¿El sábado la boda? Tú eres muy famoso y yo no quiero más chismes, ni de Rita Skeeter, ni de nadie...

-Despedí a Rita Skeeter

-Aún así,, no debería de estar pasando nada de esto. Yo voy a casarme en dos semanas, sólo nos estamos haciendo daño, más del que ya nos hemos hecho...

-¿Cómo puedes casarte con alguien a quién no amas? -exclamó Harry

Hermione lo miró ofendida

-Mis sentimientos son mi problema

-Haz lo que quieras -exclamó Harry molesto-. Te veré el sábado en la boda de Dudley

-Hasta entonces -dijo Hermione viéndolo irse.


El sábado llegó demasiado rápido. Harry quería invitar a Sirius y a su familia a la boda de Dudley, pero seguramente aquello haría desmayar a sus tíos y primo: ¿el preso profugo de Azkaban en la boda del pequeños Diddy?

-¿Va a salir? -le preguntó la Sra. Waltkins a Harry al verlo interrumpir su trabajo

-Sí -contestó Harry-. Se casa mi primo y yo soy el padrino

-Tengo entendido que también será padrino en la boda de la Srita. Granger

Harry asintió, no le importaba tener que apadrinar todas las bodas del mundo, pero la de Hermione nunca. Sentía que no tenía el valor suficiente para verla casarse con otro, mucho menos para ser el padrino.

-Lo olvidaba -dijo la Sra. Waltkins-. Llamó su ex novia

-¿Cuál de todas?

-La Srita. Jeanne McCarthy, pidió una cita con usted.

-Le dije que ya todo había terminado con ella -dijo Harry molesto-. Le pedí que no volviese a darle otra cita.

-Lo siento, Sr. Potter, ella insistió mucho.

Harry negó con la cabeza

-Si me lo permite -continuó la Sra. Waltkins-. Opinó que debería distraerse un poco más. Ella es muy guapa, toda una veela y está realmente enamorada de usted.

-Es completamente inútil -sentenció Harry-. Y ahora debo irme, se me está haciendo tarde.

-La Srita. Jeanne vendrá el miércoles en la mañana -dijo la Sra. Waltkins al tiempo en que Harry se iba, sin escuchar esto último


-Hola -saludó Harry a Hermione al llegar al lugar de la boda

-Hola -contestó ella con una sonrisa

-Te ves guapísima -dijo Harry al verla con un vestido de fiestas muggle color perla y un elegante peinado.

-Gracias -dijo Hermione-. Tú tampoco luces nada mal

Y era cierto Harry se veía muy apuesto con el smoking que llevaba puesto. El ojiverde le sonrió.

-Harry -dijo Hermione

-¿Si?

-¿Por qué tu tía Petunia viene vestida como si la fiesta fuera un funeral?

-No lo sé -dijo Harry observando a su tía vestida de negro con sombrero y pañuelo del mismo color.

La boda fue muy privada, sólo familiares y amigos. Tía Petunia lloró durante toda la ceremonia y tío Vernon no lograba hacerse a la idea de ver casado a su único hijo, no hablaba nada y se limitada a fingir una sonrisa que denotaba la palidez de su cara.

Tía Marge era todo lo contrario, estaba orgullosamente sentada abrazando a uno de sus perros, y era toda sonrisas, claro que como siempre miraba con muy malos ojos a Harry

Dudley y Sally estaban felices, los dos parecían muy enamorados y sonreían a diestra y siniestra, realmente aquel día parecía ser el más importante de sus vidas.

Después de la ceremonia llegó la hora del banquete, había mucha comida, pese a la premura de la boda, Sally demostró a todos sus invitados que era una excelente chef, pues ella misma se encargó de preparar aquella comida exquisita.

Harry y Hermione platicaron durante todo el banquete, no volvieron a tocar el tema de la boda de Hermione, simplemente hablaron de cosas distintas, ninguna realmente importante: el ministerio, el Departamento de Regulación y Control de Criaturas mágicas, los tiempos de Hogwarts, Escocia, etc.

-¿Y tú novia también estudió en San Bruto, Potter? -preguntó tía Marge, interrumpiéndolos

-Por supuesto -contestó Harry riéndose-,ella también estuvo en el área de delincuentes juveniles incurables

Tía Marge la miró con muy malos ojos.

-Supongo que es lo menos que podría esperar de una novia tuya -dijo tía Marge a Harry.

-No me importa lo que usted piense, a mi me encanta mi novia -dijo Harry, mirando a Hermione.

-Son tan para cual -dijo tía Marge, y después se fue.

Harry comenzó a reír.

-¿Por qué le dijiste que eramos novios? -dijo Hermione

-Porque cuando una mentira se repite muchas veces en algún momento se vuelve verdad -dijo Harry, guiñándole un ojo.

-Tengo que irme ya -dijo Hermione, poniéndose de pie.

-¿Adónde vas? -preguntó Harry-. ¿Por qué te vas tan rápido? Si te ofendí, discúlpame.

-No es eso -dijo Hermione-. Tengo que ir a recoger mi vestido de novia

-Te acompaño

-No -dijo Hermione-. Ya sabes que estoy comprometida y que voy...

-Lo sé -dijo Harry interrumpiéndola-. Ya sé que vas a casarte y lo desapruebo por completo

-Bien -dijo Hermione sin querer darle importancia-. Te veré en la boda de Ron

-Hasta entonces -dijo Harry fríamente.

Hermione iba saliendo de la fiesta, cuando se regresó hacia donde estaba Harry

-Lo olvidaba -dijo Hermione entregándole un sobre-. Tu invitación

-Gracias -dijo Harry con sarcasmo, aceptando el sobre

"¿Por qué te quiero tanto si eres tan cruel conmigo?" -pensó Harry, viéndola irse.


Aquella noche antes de dormir, Harry contemplaba la invitación, la había leído y releído cantidad de veces y aún no podía hacerse a la idea que aquella invitación tenía impresos los nombres de "Hermione Granger y Justin Finch-Fletchley". Mucho menos podía hacerse a la idea de que dentro de quince días Hermione sería la señora Finch-Fletchley

-Harry -tocó a la puerta Erynn-. ¿Puedo pasar?

-Claro -dijo Harry parándose para abrir la puerta de su recámara

-Hola

-¿Qué se te ofrece? -preguntó Harry cargando a la niña y sentándola en sus rodillas

-¿Por qué te he visto tan triste estos últimos días? -preguntó Erynn

Harry le sonrió con tristeza

-¿Es porque Hermione se va a casar? -preguntó Erynn, Harry asintió

-¿Vas a impedir la boda como en las películas muggles?

-No es tan fácil -rió Harry imaginándose a sí mismo gritando que detuvieran la boda

-Los adultos siempre se complican la existencia -dijo Erynn-. Temo que el miércoles que cumpla cinco años, me convierta en una persona tan complicada como ustedes.

Harry se rió por la ocurrencia de la niña

-Me había olvidado que el miércoles es tu cumpleaños -dijo Harry

-Mis papás me están organizando una fiesta, voy a invitar a todos mis amigos

-Me parece muy bien

-Y también te tengo una sorpresa

-¿Y de qué se trata?

-El miércoles lo sabrás.

-Erynn -dijo Susan entrando en ese momento-. Es hora de dormir

-Obedece a tu mamá -dijo Harry

-Buenas noches -se despidió la niña, dándole un beso en la mejilla

-Que descanses