Bueno, aqui estoy de nuevo!
Aetrtrfghjafsj :D Aqui les traigo una historia que se me vino a la cabeza y Chana na naaaa! Aqui esta *-*
En esta historia Damien tiene una raza distinta (Ya no es el anticristo pero si algo parecido) Pero aun asi espero les guste!
Por favor perdonen la demora mia para actualizar "SP Histories" Es que tengo muchas vainas y... Bah, lo que sea... Perdon T^T
Disfruten el cap!
"Pensamientos"
*Acciones/sentimientos/descripciones de las voces/Susurro*
(Notas mías)
-Charla normal
Narración
Grito
Los "comandos básicos" para poder entender mi forma de escribir(?...
P.D. South Park NO me pertenece! Es propiedad de Matt Stone & Trey Parker y Comedy Central!
Colmillos de Cristal 1: Colmillos
(DIP)
-"Frio, mucho frio, me pesa el cuerpo" Pensaba un niño de 8 años de melena dorada, que estaba tumbado en la nieve cerca de unos escombros pertenecientes a la ciudad en donde vivia.
-M-Madre... M-Madre... ¿D-Donde estáis? Pregunta el niño levantándose.
-¡MADRE! Exclama el infante al ver a su madre tumbada, golpeada y magullada, al borde de la muerte.
El pequeño niño salio corriendo hacia su madre.
-Madre, ¿Que te ha pasado? Trato de preguntar el pequeño niño mientras aguantaba el llanto lo cual no pudo.
- P-Phillip... Mi niño... M-Mi amado niño, corre ¡CORRE POR TU VIDA! Q-Que no te alcancé, corre y vive por los dos. Le decia con un hilo de voz la madre moribunda.
-Madre, no puedo, ¡No puedo dejarte aqui! Dice el pequeño infante ante la suplica de su madre.
-No, dejame aqui, yo ya estoy en las puertas del cielo y tú tienes una vida por delante ¡Corre, corre y vive por los dos! Solo corre, corre antes de que ÉL te alcancé. Volvio a suplicar la madre del rubio.
-Pero.. M-Madre.. Trato de protestar el rubio.
-¡PHILLIP! Alzo la voz la madre.
El niño solo sacudio la cabeza, con lagrimas en los ojos vio a los ojos sin brillo de su madre y bajo la cabeza, agarro su fiel boina y la puso gentilmente en el rostro de su madre que ya habia cerrado sus ojos para siempre. Se dispuso a escapar de quien quiera que fuera "ÉL", pues, con toda esta destruccion y esa masacre, no se quiere imaginar el rostro de "él" que tiene que ser una horrible criatura con odio, rabia y morbo en sus ojos endemoniados, una sangrienta e inmisericorde criatura.
-Me has imaginado bien, niño. Dice una voz seguida por una repugnante risa burlona y malévola.
El infante solo quedo estático, sabia que el propietario de esa voz era la criatura que hizo todo eso y tambien que estaba cerca, muy cerca. Tanto, que podia sentir su respiracion, era lenta y fria, demaciado lenta, como si fuerra una respiracion de alguien al que su corazon le ha dejado de latir.
-Sabes, debiste hacerle caso a tu madre. Dijo la criatura.
-PPero, tienes suerte, luego de jugar un poco aquí y tomar mi comida, estoy cansado y lleno. *Risa malefica* Es posible que te deje vivir. Agrego, mientras seguia con la sonrisa llena de morbo.
-C-O-R-R-É. Termino por agregar tras unos segundos, los cuales fueron eternos para Phillip.
-¿No me oiste? ¡Dije que corras! ¿Quieres vivir? ¡Corre, por un demonio! ¡CORRE! Grito en voz de mandato.
El rubio salio de su shock y sin más pensarlo salio corriendo por su vida, despavorido huye al bosque y busca un refugio. Tras largo rato de correr desesperadamente se estaba comenzando a cansar, ya no sentia las piernas y su respiración se estaba dificultando, se sentia debil y mareado, su vision ya se estaba tornandu borrosa, pero, por suertes, encontro una pequeña cueva entre las raices de un alto árbol con sus ultimos esfuerzos fue directamente a esa oscura fosa, la nieve que habia desntro era suave y reconfortante, el rubio no tardo en sucumbir ante el cansancio y caer en los brazos de Morfeo, quedando profundamente dormido.
-Oh! Que linda cosita es la que me encontre dentro de esta espantosa y oscura cueva. Le susurro una voz al oido, despertanto al niño.
Asustado al infante de melena rubia, el cual voltea y ve a la criatura, ahora más detalladamente, era un hombre alto, muy alto y más para un niño de 8 años con cuerpo pequeño y delicado, era de por lo menos 30 o mas años, le calculo el niño, tenia el cabello negro como la noche sin luna y unos ojos color escarlata que parecian que le miraban directamente al alma, tenia una tez blanca, muy blanca y palida, " Parece ser humano" pensó el niño antes de ver horririsado unos grandes colmillos aun manchados de sangre de quien sabe quien que brillaban y se mostraban en la sadica sonrisa de la criatura.
-Va-va-va-va-vam... ¡VAMPIRO! Tartamudeo el niño con un miedo infinito en sus ojos celestes.
-Jum... Como que por fin te das cuenta. Dijo el vampiro seguido de una sonrisa de lado.
El vampiro bufó y se acerco más al cuello del inmóvil niño, lo olfateo poniendo una cara de agrado y una sonrisa grata y clavo sus afilados colmillos, desgarrando todo a su paso, luego, dejo emanar un fluido carmesí, la sangre, brotaba incesantemente de la herida, probo un poco y se separo lentamente.
-Una sangre deliciosa, pura y sabrosa, como se esperaria de un pequeño infante inconsciente criado humildemente en un pueblo olvidado en mitad de la nada. Dijo la criatura mientras se relamía los labios y disfrutaba y saboreaba la sangre del rubio como su fuera un manjar del Olimpo.
-Pero, como te dije antes, estoy lleno ¡Que suerte es la que tienes, crío! No te matare... O por lo menos no directamente, pidele, ruegale a la vida, que tu suerte no te deje que te desangres hasta morir, que mueras de frío o hambre o, que alguna fiera te mate antes de que vuelva, recuerda, ese fluido que emana de ese cuello tuyo, tu carne, tu alma y todo tu ser, son mios y solamente mios y tambien son mi proxima comida. Dijo el vampiro.
-Y recuerda, me gusta la comida fresca. Añadio mientras una ola de oscuridad lo cubria, luego de eso desaparecio.
El niño quedo paralizado y perdio la noción del tiempo, se puede decir que quedo en un sueño profundo, solo que con los ojos abiertos aunque el mismo no lo creia, no te dolia la mordida, en absoluto, pero aun asi sabia que estaba ahí, poso sus fragiles manos sobre la herida, para parar el sangrado que no existia. El rubio se asusto y salio de su estado de shock, comenzo a revisar absolutamente todo el lugar y vio que ya no estaba en esa cueva, estaba en un lugar lujoso, con una cama comoda, miles de pinturas, adornos, decoraciones, que parecian pertenecer exclusivamente a la realeza, se asusto y dio un brinco en la cama, no sabia donde estaba, pero algo le decia que tenia que salir de ahí y urgentemente.
-Wowowow... ¿Donde crees que vas? Le dice un muchacho mas o menos de su edad, si no, mayor, pelinegro y con rubíes en ves de pupilar, palido, como aquel hombr... Vampiro que le ataco.
-*Hic*. Fue lo único que pudo alcanzar a medio pronunciar el rubio.
Phillip, al ver a ese chico pelinegro, se asusto aun mas, ademas, ¿Quien no lo haria? ¡Era como una version chibi del hombr... ¡VAMPIRO! que le ataco! Trato de salir corriendo, pero había algo que no lo dejaba, el rubio se dio cuenta en ese instante, su cuerpo casi que no le respondia, lo sentia pesado, como esa misma vez en la mañana, donde encontro a su madre moribunda. Haciendo todo el esfuerzo del mundo, pudo sentarse, todo eso era un martirio para el mas pequeño, solo esa acción proboco que ya estuviera jadeando y sudando frio. Sabia que asi no podia salir de ese lugar.
-No, no, no, no... ¡Tú quieto! Le grita/dice/ordena el ojicarmesí, halandolo del brazo y haciendo que se acostara otra vez, ganándose un quejido de parte del rubio.
-¿P-P-Por... Q-que? Trato de decir algo el infante, con un hilo de voz.
-¡¿No es obvio?! ¡Estas en ese estado y si te mueve vas a... Trato de decir el pelinegro, pero vio que el rubio se habia quedado profundamente dormido.
-*Suspiro* Tsk... Por lo menos dejame acabar... Dice mientras le acaricia sus mechones dorados.
El pelicarmesí se para y camina hacia la salida del inmenso cuarto, no antes de parar en la entrada y ver al pequeño rubio dormir placidamente en SU cama.
-Tsk... Ja, parece un angel... *Suspiro* ¿Por que sera que siempre me toca recoger el desorden de mi padre? Dijo, para finalmente salir del cuarto y dejar su "angel" dormir placidamente.
-¿P-P-Por... Q-que? Trato de decir algo el infante, con un hilo de voz.
-¡¿No es obvio?! ¡Estas en ese estado y si te mueves vas a... Trato de decir el pelinegro, pero vio que el rubio se habia quedado profundamente dormido.
El rubio se quedo dormido por inercia, su cuerpo lo sentia profundamente pesado, le dolia, no podia moverlo y estaba cansado, demaciado cansado, asi que sedio fácilmente ante los brazos de Morfeo apenas cerro los ojos.
Al encaminarse en el mundo de los sueños, el pequeño Phillip pudo divisar una pequeña puertecita, se acerco a ella y pudo ver un pequeño y alegre recuerdo de su infancia anterior.
Una mujer muy joven, de cabello dorados, largos lacios y sedosos, se hallaba leyendo tranquilamente un libro en un pequeño kiosko de marmol, muy delicadamente adornado, estaba sentada tranquila, llevaba un hermoso vestido de seda blanco y unas sandalias simples, el cabello suelto, estaba concetrada en la lectura, dejando que la brisa de ese verano le acariciara el rostro que parecía de porcelana.
-Madre, Madre. Llamaba un pequeñin rubio, que iba corriendo en direccion a la mujer, con algo entre los brazos.
La mujer apenas oyó la voz del infante, cerro el libro y embolso una muy hermosa y blanca sonrisa.
-¿Que paso, mi amor? Le dice con una voz muy amable y pasifica.
-¡Mira lo que me encontre! Dice el infante mientras habria las manos y dejaba mostrar una pequeña bola de pelos blanca.
-¡Un conejito! ¿Me lo puedo quedar? Agrego el infante mientras acariciaba al pequeño animal.
-Claro amor, pero, prometeme que lo vas a cuidar bien. Le dice con una sonrisa aun mas amplia.
-¿En serio? Pregunto muy inocente mente y lleno de jubilo el pequeño rubio, a lo que la mujer solo asintió con la cabeza.
El niño al oir que su madre le dejaba quedarse con la pequeña bola de pelos, abrio los ojos, dejando ver unas orbes azul celestes que tintineaban de alegria y una enorme sonrisa de la felicidad mas inocente se dibujo en su rostro, dejo gentilmente al pequeño conejo en el suelo y salto para darle un muy gran y fuerte abrazo a su madre.
-¡Gracias, Gracias, Madre! ¡Mil y un gracias! ¡Te juro que lo cuidare con todo mi ser! ¡Nadie tocara a este pequeño conejito! Le dice mientras siegue abrazando el torso de la mujer.
En esos momentos del sueño, Phillip se encontraba con una muy grata sonrisa en su cara, "parece un angel" cualquiera pensaria eso al verlo, pero, no duro mucho esa sonrisa tan grande, de la nada, las pequeñas risillas y sonrisas de jubilo que tenia entre sueños el rubio, se combirtieron en gemidos de angustia y ojos llorosos que amenazaban en dejar escapar un mar de lagrimas.
El infante, cerro la pequeña puertecita y camino un rato en la nada de su sueño, vio otra pequeña puerta y decidio abrirla, el pobre, no sabia a que recuerdo le iba a transmitir esa puerta.
Los recuerdos de esa mañana, o por lo menos eso pensaba, todo paso tan rapido pero lento a la vez, volvio a revivir todo, desde la muerte de su madre, hasta el momento de la pequeña cueva en el bosque, la angustia y tristeza se apoderaban del corazon del niño, entonces, volvio al momento en el que se quedo "dormido" con lo ojos abierto, se dio cuenta que esos sucesos anteriores no era de esa mañana, habia pasado una semana asi, no recuerda muy bien como fue que el pelinegro lo llevo hasta alla, pero, sabe que este lo ha cuidado desde entonces, paro su hemorragea y curo sus heridas, eso le dijo al niño que podia confiar en ese extraño niño no muy mayor que el.
-Hey, hey, ¡Hey! ¡Despierta! ¡Maldicion! Una voz trata de despertarlo a gritos/susurros.
-Ahh...?.. ¡AH! Dice el rubio despertando de golpe y pegando un salto.
-¿Estas bien? Le dice el pelinegro.
-Si... ¿P-Por que? Le pregunta.
-Estabas llorando entre sueños, ¿Era una pesadilla? Le pregunta el ojicarmesí.
El infante, solo recordo lo que vio en el sueño/recuerdo, despues del sueño/rescuerdo con su madre, la lagrimas le brotaron de sus ojos azules y en un solo movimiento se acerco al pelinegro para darle un muy gran y caluroso abrazo.
-Wow, ¿En serio estas bien? Le dice sorprendido.
-S-Si... Gracias, gracias, gracias, muchas gracias, gracias ¡Y MIL Y UN GRACIAS! Comenzo a decir el rubio descontroladamente.
-Oye, oye, tranquilizate. Le dice el mayor apartandolo.
El azabache al apartar al ojiazul se da cuenta que este estaba llorando descontroladamente, conmovido, le devolvio el abrazo y acerco su boca al oido de este.
-Tranquilo, no tienes por que agradecerme, lo hice por simple gusto. Le susurra suavemente.
-G-Gra... cias... Trata de decir el niño mientras se dejaba volver a caer en los brazos de morfeo.
El pelinegro lo deposito gentilmente en la cama, dio un suspiro y se acomodo a su lado, lo sabia por que, pero tenia un fuerte sentimiento de querer proteger a ese niño al que su padre habia atacado hace apenas unas semanas.
-En serio parece un angel. Dice el pelinegro, dando un profundo suspiro, se relaja y mira al techo del cuarto.
No paso mucho para que el tambien cayera ante los brazos del morfeo y quedara dormido al lado de su "angel".
Ñama, ñama... hasta aqui el capitulo, jejej, este creo que tendra mas de 2 caps.. (NO PUEDO HACER ESO D:) Me dije a mi misma que maximo 2 por cada historia u.ú me tocara separarla... bueno, eso se vera en el futuro... jeje...
Aryana, fuera.
