Sentimos la tardanza, pero aquí tenéis el tercer capítulo. Para todos los que tienen dudas, Emma tiene 16, lo hemos dado a entender en alguna ocasión. La edad de Regina saldrá más adelante :P. Muchas gracias por los comentarios y esperamos que sigáis disfrutando de esta historia. Saludos!
Capítulo 3.
Regina se había dado cuenta de que Emma Swan había estado en su mente más de lo que debería, de alguna manera le había cautivado su forma de ser y lo inteligente que era para su edad. De momento sólo era mera curiosidad, la morena era consciente de la diferencia de edad y de la inocencia de su alumna. Dándole vueltas al asunto, se encontró preparando una pequeña excursión con la clase para visitar la biblioteca de la ciudad de al lado que era famosa por su inmensidad y por contener algunos de los libros más antiguos. Regina dudaba que alguno de sus alumnos supiera apreciar lo que era estar en un lugar como aquel, todos excepto Emma.
La rubia, a la que su madre acababa de gritar y castigar, se encontraba de mal humor intentando concentrarse en el escrito que le había mandado la profesora Mills. Las voces de su madre retumbaban en su cabeza, le daba mucha rabia e impotencia no saber por qué estaba castigada, pero lo averiguaría. Puso el boli sobre el papel y empezó a descargarse escribiendo todo lo que sentía en esos momentos y apenas unos minutos después releyó su relato y sonrió para sí misma satisfecha por el resultado.
Al día siguiente, Regina vio llegar a Emma con mala cara, la miró intrigada, pero obviamente no podía preguntar. Comenzó a pedirles uno a uno que leyeran el relato que habían escrito, pero ninguno tenía nada bueno o decente. La morena rodó sus ojos y tomó aire esperando que al menos la rubia le alegrara la mañana.
-Señorita Swan, ¿nos lees lo que traes?-
Emma carraspeó y levantó la vista de su cuaderno, estaba bastante distraída, no le gustaba nada pelear con sus padres.
-Sí, claro- se puso en pie y comenzó a leer, era un relato supuestamente de ficción, pero había metido muchos datos de su vida, de sus sentimientos y de cómo le afectaban las cosas de su vida internamente.
"… Luces, luces de colores inundaban todo el lugar y encandilaban los ojos de la pequeña niña. A cualquier niño le hubieran encantado, pero a ella no. Cada vez que se acercaba más a la fuente de luz, sentía que estaba más lejos de llegar al final. -¿En dónde se encontraba?- Tuvo la necesidad de huir, de alejarse de todo aquello, pero terminó sintiéndose aún más sola, porque donde no había luz, no había nada. Las estrellas parecían desaparecer del cielo, cuando murmullos y gruesas voces comenzaron a resonar en su cabeza, diciéndole lo que tenía qué hacer y lo que tenía prohibido. 'Reconozco esas voces' pensó. Se sentía aturdida, necesitaba escapar definitivamente, pero sola no podría, deseaba hacerlo con alguien que la entendiera, pero por sobre todo, que la protegiera de todos los peligros que la acechaban…"
Regina escuchaba atenta, casi hipnotizada por la voz de la alumna, tenía una buena redacción y con la entonación mejoraba todavía más. Se le vino a la mente, la idea de que lo que estaba narrando tuviera algo de verdad y a pesar de que Emma llevaba medio minuto callada porque había terminado, la morena seguía en silencio.
-Wow- dijo al fin –Es muy bueno, deberías replantearte alargarlo y hacer una pequeña novela o algo así-
Emma sonrió al escucharla, pero no quiso tener actitud de alarde por si sus compañeros aprovechaban para meterse con ella.
-Gracias… pero creo que se quedará así-
La morena notó que la joven no quería destacar, así que no quiso insistir. Se preguntó a sí misma, si la cara de pocos amigos de Emma tenía que ver con el escrito. Giró la cara para dirigirse a otro alumno y continuó con la clase normal.
Cuando el timbre sonó dando por finalizada la hora, la rubia ya había recogido todo y salido rápidamente por la puerta. Sabía que probablemente su profesora la pararía para hablar sobre el relato y sobre volver a verse en su casa y no le apetecía dar explicaciones de que no podía volver a ir porque había sido castigada como una niña pequeña.
Regina observó decepcionada cómo Emma huía de la clase, suspiró pensando que quizás la había asustado invitándola a su casa. Decidió ultimar los preparativos para la excursión que tendría lugar al día siguiente.
Mientras tanto, la rubia se metía en su cuarto con la excusa de hacer deberes. Se había propuesto descubrir por qué había tenido tanto revuelo el libro que le había recomendado la profesora Mills. Encendió su ordenador y empezó a teclear el título del libro. Tuvo que llevarse la mano a la boca sorprendida cuando vio la portada del famoso librito. En la fotografía, se veía a dos mujeres, una de ellas estaba con las manos atadas y la otra sostenía una especie de fusta en dirección al pecho de la retenida. Emma no podía creer lo que estaba viendo y de repente se sintió muy pervertida porque le entraron muchas ganas de leerlo. ¿Por qué le habría recomendado un libro así?
Ya no había vuelta atrás, buscó un enlace de descarga y comenzó a leerlo, sólo llevaba un par de capítulos cuando sintió un cosquilleo en el estómago. [Mierda… estoy excitada] Se dijo a sí misma sin poder dejar de leer. "50 Sombras de Grey" le había parecido un libro subidito, pero esto lo superaba, era diferente. No sólo sentía la típica excitación por estar leyendo algo erótico, sino que sentía demasiada curiosidad por el hecho de que fueran dos mujeres. No dejaba de darle vueltas al asunto, si Regina le había recomendado algo así ¿significaba que era lesbiana? Estaba con la luz apagada leyendo y sintiendo calor por todo su cuerpo, hasta que de repente escuchó la puerta de su cuarto abrirse y cerró el portátil rápidamente.
-Ya está la cena, Emma- anunció David mirándola extrañado -¿Has estado todo el día aquí metida?-
-Sí… como estoy castigada no me he movido- la rubia pasó la mano por su cara, estaba ardiendo. Carraspeó y se levantó de la cama pasando por el baño para refrescarse antes de ir a sentarse en la mesa.
-Mañana como sabes, nos volvemos a ir de viaje- dijo Mary Margaret mientras servía la cena al resto –Nos ha llegado una nota de tu profesora diciendo que tenéis una excursión a la biblioteca. Como estás castigada no vas a ir, te quedarás ayudando a tu abuela con las tareas-
Emma miró fijamente a sus padres con cara de indignación cuando escuchó aquello.
-Perfecto…- dijo irónica y conteniéndose para no gritar -¿Hasta cuándo estaré castigada? ¿Hasta mis 18?-
-No uses ese tono con tu madre, hasta que nosotros creamos conveniente estarás así y no nos retes o la cosa irá a peor- David no solía meterse en las discusiones de su esposa e hija, pero después de lo sucedido el día anterior estaba tomando otra actitud.
La rubia no recordaba haber estado nunca tan enfadada con sus padres como en ese momento –Como si pudiera ser peor- se levantó de la mesa, no estaba dispuesta a seguir cenando con ellos.
-¡Emma! ¡Ven aquí! Cena como las personas normales- Mary Margaret aumentó el tono de su voz, pero la mano de su esposo en la pierna la retuvo de levantase.
-Déjala, ya se le pasará, mañana va a estar como siempre, ya la conoces- dijo tranquilo mientras seguía comiendo.
Emma se tiró en la cama, sentía que sus padres estaban completamente en su contra, normalmente, después de una pelea así, llamaría a Neal y se desahogaría con él. Pero el chico ya estaba harto de escuchar sus historias de siempre, así que decidió coger de nuevo el ordenador y seguir leyendo. Ese libro la tenía completamente atrapada.
Regina llegó temprano al instituto, tenía muchas ganas de empezar la jornada, ya pensaba en lo bien que lo iba a pasar en la biblioteca haciéndoles un tour a sus alumnos y en especial a Emma. Cuando llegó a clase se dio cuenta que habían varias bajas de chicos y chicas que pasaban de ir a una excursión, pero lo que más le sorprendía es que la rubia no hubiera llegado. Esperó unos minutos.
-Profesora, el bus nos espera- dijo uno de los alumnos.
Regina miró la hora, ya era tarde.
-Sí, vamos…- caminó hacia el autobús muy pensativa y extrañada, no comprendía porqué Emma no había ido.
Llegaron a la biblioteca y la morena inició el tour por todos los pisos, incluidas unas zonas especiales donde estaban algunos libros que eran considerados reliquias. No dejaba de pensar en lo mucho que aquello le hubiera gustado a la rubia, pero intentó concentrarse en sus explicaciones. Por la tarde volvieron a Storybrooke y cuando Regina ya estaba en su casa, se preocupó pensando en que quizás le había pasado algo a Emma porque era muy raro en ella faltar.
Decidió apuntar una serie de anotaciones de lo que habían visto ese día y cogió el coche con la excusa de visitarla para entregarle lo aprendido. Las direcciones de los alumnos estaban en sus expedientes, así que no le costó encontrar la casa de Emma. Una vez allí, y con los apuntes en su bolso, tocó el timbre y esperó a que la puerta se abriera.
-Hola, ¿quiere algo?- una amable mujer mayor le sonrió.
-Buenas tardes, soy Regina Mills, profesora de Emma- la morena le devolvió la sonrisa pensando que debía ser su abuela.
-Oh ¿ha pasado algo?-
-No, para nada, es que Emma es una de mis mejores alumnas y me he preocupado hoy cuando no la he visto- Regina esperaba no sonar raro diciendo aquello, aunque la sonrisa en el rostro de la otra mujer le hizo ver que no había problema.
-Bueno, es que está castigada, sus padres han decidido que es lo mejor y bueno… yo sólo soy la abuela no puedo decir nada-
La morena se quedó algo sorprendida porque no imaginaba qué podría haber hecho Emma para conseguir su castigo.
-He traído unas cosas útiles sobre la excursión de hoy ¿puedo dárselas?- Regina quería hablar con ella y saber qué había ocurrido.
-Claro, pasa, está en su cuarto- la señora la acompañó hasta la puerta de la habitación de Emma –Si quieren algo estaré en la cocina- sonrió de nuevo marchándose.
Emma estaba sentada en su cama con la laptop sobre sus piernas, a su lado tenía un vaso de leche. Al escuchar que golpeaban dijo "adelante" instintivamente, aunque se sorprendió porque en su casa nadie tocaba la puerta, sus padres entraban y salían de su cuarto cuando se les daba la gana. La puerta se abrió y levantó la vista poniéndose algo colorada al ver a su profesora ahí.
-¿Profesora?- cerró la laptop para que la morena no pudiera ver lo que estaba leyendo.
-¿Qué tal? Estaba preocupada…- se acercó y se sentó en el borde de la cama –Te he traído un par de folletos y cosas que seguro te interesarían…-
-¿A mí?- dejó la pc de lado y tomó en sus manos la bolsa que su profesora le había traído –Gracias… la verdad es que quería ir pero tuve algunos problemas en casa-
-Eso me dijo tu abuela- Regina cada vez estaba más curiosa. Emma parecía la hija ideal, ¿qué motivos podrían tener sus padres para castigarla? –Pero me cuesta creer que estés castigada, ¿qué pasó?-
-Creo que no querrá saberlo…- Emma hizo un gesto con su mano como para quitarle importancia –Tonterías de mis padres, siempre encuentran motivos para enojarse conmigo-
-¿No quieres contarme?- la intriga crecía más y más en la morena –Algo debe ser para que no hayas venido a la excursión-
La rubia tomó aire, no quería que su profesora se sintiera culpable, pero no tenía mucho sentido seguir ocultándolo, más cuando había venido personalmente a su casa.
-Tiene que ver con los libros que me recomendó…- bajó la mirada avergonzada –Particularmente con uno de ellos-
Regina la miró sorprendida, aunque con esa respuesta pudo entenderlo todo.
-Dios Emma… ¡lo siento! ¿Lo encontraron?- en ese momento se dio cuenta de que Emma podría contarle a sus padres quién le había recomendado ese libro, y los problemas podían caerle encima -¿Debería buscarme otro empleo?-
La rubia negó con la cabeza muy segura.
-No… les dije que había leído la recomendación en internet. Realmente ya no tendría trabajo si supieran que me lo recomendó usted…-
-Bueno- largó el aire más tranquila –Gracias por no decirlo, no sabía que tendrías problema…- a pesar de que la espantada era la madre de Emma, su alumna no se veía muy descontenta por la recomendación, eso le hizo pensar que después de todo, quizás, la rubia sí quería leerlo –No pudiste leerlo entonces ¿no?- esas cosquillas en el estómago, signo claro de excitación, comenzaron a propagarse en su interior.
-Bueno… yo…- hizo una pausa –Lo encontré en internet- pudo notar la mirada de su profesora aun sin mirarla a los ojos. Cuando levantó la vista sonrió un poco –Me intrigaba saber por qué tanto revuelo…-
Lo más curioso para Regina era que, no sentía nada de culpa de haberle recomendado ese libro a Emma. Sabía que no estaba bien, sabía que podía tener problemas, y lo peor era que jamás se había fijado en una alumna, ni siquiera en una de la universidad. Con Emma era todo más interesante, era como enseñarle a alguien que no tenía idea de nada, iniciarla en ciertos aspectos desde cero y poder observar ese proceso. Verla sorprendida y a la vez con intenciones de aprender sobre temas sexuales era muy excitante. Tenía que admitir que la situación cada vez aumentaba más su morbo por la pequeña.
-¿Y bien?-
-Me sorprendió… no creía que iba a encontrarme con algo así- sintió como de nuevo sus mejillas se tornaban de color rosado –Pero ya voy por la mitad-
-Oh, ¿en serio?- sonrió triunfante al ver cómo había acertado con su "alumna", y se sintió bastante aliviada -Algo me dijo que te gustaría… ¿tienes alguna parte preferida?-
-Me gustó mucho cuando…-
Granny hizo su apareció en el cuarto de Emma. Como era de esperar, sin llamar a la puerta. La rubia se sobresaltó, como si estuviera hablando de algo realmente malo, aunque para ella en parte lo era, el mundo lésbico era algo que perturbaba a su familia, ni se hablaba de eso en casa, mucho menos del sadomasoquismo.
-Les he traído algo para merendar…- una gran bandeja con cupcakes y té ocupaban sus manos.
Regina improvisó la mejor sonrisa que le podía salir en el momento, pero por dentro estaba odiando que las hubiera interrumpido.
-Oh, ¡qué amable! No hacía falta que trajera nada…-
-No hay problema- la abuela observó a su nieta, aún seguía rígida mirándola -¿Todo bien Emma?-
La rubia sacudió un poco su cabeza y se dio cuenta de que todo estaba bien, no había sospechas, sino por seguro lo sabría.
-Está todo bien abuela… estábamos hablando de la excursión que me perdí-
-Muy bien, si necesitan algo avísenme- sonrió amablemente y se marchó del cuarto.
Mordiendo uno de los cupcakes de chocolate, Regina miró a Emma, quería que su pregunta fuera respondida.
-¿Qué me estabas contando?-
-Hablábamos del libro… bueno, es todo interesante. Mi preferida es Kyle, pero la personalidad de Dane también es bastante intrigante, aún no sé qué le hicieron para que se comporte así…-
-Bueno, ya lo irás descubriendo… pensé que había arriesgado mucho recomendándote algo así- bebió un sorbo de té –Ya sabes, con las escenas sexuales…-
-No son mucho más fuertes que en 50 sombras aunque… es de mujeres, eso sí me sorprendió un poco- sonrió divertida –Aunque no en el mal sentido-
La sonrisa en los labios de Emma no se borraba y eso le daba a entender a la morena que podía darle a conocer un poco más de su vida, después de todo su alumna era bastante ingenua y tímida como para preguntárselo en la cara.
-Sí… a mi particularmente me gusta más así- no pudo evitar hablar en un tono sensual y con expresión pícara. Luego dirigió la vista a la pc de Emma -¿Lo tienes ahí? ¿Puedo mirar?-
Emma no podía sacar de su mente las palabras de su profesora… "a mi particularmente me gusta más así". [Oh mierda ¿Es lesbiana?] Abrió su pc y se la pasó.
-Justo ahí me quedé-
-Mmmh, a ver…- mientras miraba la pantalla –Qué buena parte…- se detuvo en un fragmento y comenzó a leerlo, era una parte sexual bastante subida de tono y con su provocativa voz la intensificaba aún más.
"Gimió suavemente cuando unos dulces labios dibujaron la curva de su cuello y unas gentiles manos rodearon sus pechos. Los minutos iban pasando y la única conexión que tenía con la mujer que estaba tras ella eran unos dedos que le pellizcaban metódicamente los pezones"
Emma la escuchaba leer con mucha atención mirando sus labios. [¿Por qué diablos no puedo dejar de mirarle la boca?]. Ahora la que tenía la sensación en el estómago era ella, la voz de Regina era demasiado sensual y ni hablar de lo que estaba leyendo. Sus mejillas no podrían estar más rojas [Espero que no lo note]. Su boca estaba muy seca, intentó mojarla con mi lengua pero era como si se le secara enseguida de nuevo. Respiró profundo y sintió como sus bragas se mojaban [Esto está mal, no puede estar pasándome esto]-
Al levantar la vista, Regina pudo notar lo acalorada que estaba su alumna predilecta. Estaba excitada, podía notarlo, tanto o más que ella.
-¿Estás bien? ¿Te incomoda esto?-
-No, no… ¡estoy bien! Es sólo que tengo miedo de que entre mi abuela es todo- era mentira, su abuela no se le había cruzado por la cabeza hasta ese mismo momento. Intentaba disimular, pero su estado era evidente.
-¿Segura?- se acercó a la rubia y le puso la mano en la frente suavemente –Estás caliente…- nunca había dicho una frase con más doble sentido en su vida.
El tacto de la profesora provocó que se desencadenara en Emma una serie de escalofríos por su cuerpo. Tragó grueso mirándola.
-Creo que la calefacción está muy fuerte…-
