Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, pero la historia si.
Lo que está escrito "entre comillas" son los pensamientos de la gente.
Lo que está escrito en cursiva son conversaciones telefónicas o en la lejanía.
La historia está escrita desde el punto de vista de Renesmee.
En esta historia los personajes son humanos.
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3.
Caí de rodillas al suelo al oír la noticia. Ya no sentía el dolor en las manos, sino en el corazón. No podía dejar de llorar.
Mi hermanito. Mi hermano pequeño había desaparecido de casa. No me lo podía creer. Pero... ¿como? ¿cuando? ¿por qué?
- Renesmee.
No me moví. No podía. Me dolía mucho el pecho. Tanto que incluso me dolía respirar.
- Renesmee, ¿que te pasa?
Unos fuertes brazos rodearon mi cuerpo y empezó a acariciar mi espalda.
- ¿Que te pasa?
- No... No... puedo... respirar.. No... - estaba teniendo un ataque de ansiedad.
- Sht... Vamos.
Sentí como mi cuerpo abandonaba el suelo. Apenas podía ver nada por las lágrimas, pero pude ver un poco del rostro de Jacob. Entramos en una casa, subimos por las escaleras, entramos en un dormitorio y me dejó sobre una cama que se movía mucho.
Jacob se movía por la habitación. Yo seguía intentando respirar, pero cada vez se me hacía más difícil.
- Bebe un poco de agua.
Abrí un poco la boca, pero no podía tragar y se me cayó todo el agua por encima. Jacob me incorporó un poco más y volvió a intentarlo, pero volví a empaparme, aunque no tanto como antes. Pude beber un poco.
- ¿Que ha pasado?
- No... yo... mi... hermano...
- ¿Que le ha pasado a tu hermano?
- Desaparecido...
- ¿Como? Bueno, no hables. Intenta respirar con tranquilidad. - sentí como me abrazaba por la espalda. - Respira... Respira...
Poco a poco, logré respirar con más calma.
Estaba tumbada en la cama, con Jacob a mi lado, abrazándome. Sus dedos secaban mis lágrimas y sus ojos recorrían mi rostro, preocupados.
- ¿Te encuentras mejor? - susurró.
- Un poco. - dije, en el mismo tono de voz.
- ¿Quieres contarme lo que te ha pasado en las manos? - dijo. Estaba claro que lo hacía solo para distraerme.
- Me peleé con un árbol.
- ¿Y que te hizo el pobre árbol?
- Él nada. - dejé de abrazarle, pero él no me soltó.
- Perdóname. Te peleaste con el árbol por mi culpa. - acarició mi mejilla y sonrió con tristeza. - Es todo muy dificil.
No dije nada.
- ¿Quieres que llame a tus padres para enterarnos bien de lo que ha pasado?
Negué con la cabeza.
- ¿No quieres saberlo?
Volví a negar.
- ¿Quieres estar aquí, viviendo con la incertidumbre?
Negué por tercera vez.
- ¿Quieres que llame a tus padres? - preguntó de nuevo.
Asentí con la cabeza. Jacob tenía razón. No podía vivir sin saber si mis pares sabían algo.
Vi como Jacob sacaba mi móvil del bolsillo de sus vaqueros y marcaba el botón de la rellamada. Dejó el móvil entre nosotros y puso el manos libres.
Mi madre nos contó que, al llegar al trabajo, ni Emmett ni Eddie estaban en casa, Llevaban casi un día desaparecido y no me lo habían dicho. Me puse a llorar otra vez.
- Renesmee, ya has oído a tu madre. La policía ya le está buscando.
- Ya...
- Vamos. Tienes que pensar en otras cosas. Vamos. Me toca quimio. - dijo, como si estuviera hablando de ir a comer. - Venga, Renesmee.
Él mismo me levantó de la cama y me llevó casi a rastras hacia la habitación de la puerta azul. Se sentó en una silla y se me quedó mirando.
- Empecemos.
Aun en estado zombie, preparé las cosas y le puse la medicación a Jacob. Cogí una silla y me senté cerca de él, con el móvil en la mano, mirando la foto de mi hermanito.
- Seguro que le encuentran pronto.
- Ya...
- ¿Sabes lo que más voy a echar de menos? - dijo. Levanté la vista y vi como Jacob se tocaba el pelo. - Me ha costado muchos años conseguir tener el pelo tan largo.
- Tal vez no se te caiga el pelo. - comenté.
- Pero lo más probable es que así sea.
- No se que decirte, Jacob. - guardé el móvil y volví a mirarle.
- Se va a notar mucho que estoy enfermo.
- ¿Por qué no te hacen la quimio en el hospital?
- Porque no quiero que nadie se entere de lo mío. - me di cuenta de que una lágrima se deslizaba por su mejilla. - Por eso no pienso salir de casa. No quiero que nadie me vea sin pelo.
- Eso es una tontería.
Jacob me miró sin decir nada, pero sabía que no le había sentado nada bien mi contestación. No me dijo nada en todo el rato en que estuvimos en la habitación. Cuando terminamos, se levantó de la silla y se encerró en su dormitorio. Yo bajé a la cocina, donde estaban desayunando todos mis compañeros. Alice me indicó que me sentara a su lado.
- ¿Qué es lo que haces ahí arriba? - susurró, al tiempo que me pasaba una tostada.
- No sé si puedo hablar de ello. Lo siento. - dije, dando un bocado a la tostada, pero no me lo pude tragar. No me entraba la comida.
- Claro. Lo entiendo.
- Gracias.
Intenté comer, pero seguía sin poder hacerlo. Estuve en la mesa hasta que todos se marcharon a trabajar. Cuando me quedé sola, fui hacia el jardín. El señor Black estaba allí, leyendo.
Echaba de menos ser yo quien estuviera leyendo mientras los demás trabajaban para mí. "Madura. Las cosas ya no son como antes y no volverán a serlo. Ahora tú eres la empleada."
- Hola, señorita Cullen.
- Buenos días, señor Black.
- ¿Como se encuentra Jacob?
- Le preocupa el hecho de perder el pelo. - dije, acercándome a él.
- Lleva muchos dejándoselo largo. - dijo, cerrando el libro.
- No quiere que se le note la pérdida de pelo. - murmuré. - Tal vez debería cortárselo.
- Eso no lo hará nunca. - dijo, poniéndose a reír.
- Pues va a tener que hacerlo si quiere disimular. Voy a... Voy a ducharme.
- Muy bien.
- En un par de horas iré a ver como se encuentra su hijo. - me despedí del señor Black con la mano y me fui a la casita.
Me duché con calma y, aun envuelta en la toalla, me dejé caer en la cama. No estube mucho rato sola. Uno de los chicos, creo que el jardinero, entró en el dormitorio. No dijo nada Vi como sacaba ropa de uno de los tres armarios que había en la habitación y fue al cuarto de baño.
- Hola. - miré hacia la puerta del baño y vi al chico, que solo llevaba una toalla en la cintura.
- Hola.
- Perdona que ni te saludara al entrar, pero es que necesitaba la ducha para volver a ser persona. - dijo, sentándose en la cama que habñia a mi lado.
- No pasa nada. Yo tampoco te saludé.
- Entiendo. Por cierto, me llamo Jasper.
- Yo soy Renesmee. - estrechamos nuestras manos y ambos nos tumbamos en nuestras respectivas camas. - ¿Cuanto tiempo llevas trabajando aquí?
- Un par de años.
- Uau!
- Si. Empezó como un trabajo de verano, pero no pagan nada mal. - le miré de reojo y vi que sonreía. - Ahora trabajo aquí hasta que encuentre algo de mi carrera.
- ¿Y cual es tu carrera?
- Psicología. Pero en una consulta no me puedo poner así de moreno. - aun no sé como logré pero sonreí. - La verdad es que por las tardes voy al pueblo. Tengo una decena de clientes allí.
- Eso está muy bien.
- Si... ¿Que te llevó a querer ser médico?
Quise decir que lo había hecho porque quería salvar vidas, pero no había sido por eso. Siendo médico se trabajaba poco y se cobraba mucho.
- Mi padre es médico. Y mi abuelo también. - dije, intentando que se olvidara de la pregunta que me había hecho.
- Entiendo. Viene de família.
- Así es.
- ¿Y te gusta?
- Si. No está nada mal. - me incorporé y me senté en la cama. - ¿De que va el hijo de los Black? Es un poco... eso.
- Si. Es un poco... eso - dijo, como si con esas simples palabras nos entendiéramos. - Te lo voy a contar, pero no se lo digas a nadie.
- Prometido.
- Hace unos meses, Black salí con una chica. Ella siempre estaba por aquí o él iba a su casa. - dijo, sentándose también, mirándome, hablando entre susurros. - De repente, hace un mes, Jacob empezó a encontrarse mal. Apenas salía de casa y parecía que eso a Leah no le gustaba. Un día, estaba trabajando en el jardín trasero, y ellos estaban hablando.
- ¿Escuchaste la conversación?
- Era imposible no oirlos. - se levantó de la cama y vino a sentarse a mi lado. - Ella le reprochaba que apenas salían de casa y, entonces, él dijo... le dijo que tenía cáncer y que las cosas ya no eran como antes. Y entonces ella le dejó.
- ¿Por qué? - exclamé. No lograba entenderlo.
- Porque ella no quería tener que cuidar de un enfermo.
- ¿Eso dijo?
- No exactamente, pero es lo que ambos entendimos.
- Que puta. - dije, sin poder evitarlo. - Pobre Jacob.
- Es un buen chico. No se merecía que le hicieran algo así. - miré a Jasper, que había empezado a acariciar mi muslo con ternura. - Desde entonces no es el mismo. Apenas se le ve.
- Jasper...
- ¿Si?
- Saca la mano de ahí. - dije, al ver que iba metiendo la mano por debajo de mi toalla.
- Perdona. - dijo, aunque no sacó la mano. - Eres muy simpática y agradable. Y guapísima.
- Gracias, pero eso no es motivo para que me metas mano.
La puerta se abrió en el momento en que Jasper se abalanzaba sobre mí para besarme. No vi la cara de quien era, pero lo supe en cuanto la puerta se cerraba de un portazo
- Aparta.
Me lo quité de encima y salí corriendo de allí. Alcancé a Jacob antes de que entrara en la casa. Le cogí por la muñeca y se detuvo. No se movió, ni siquiera para mirarme.
- No es lo que parece.
- ¿El qué? - dijo, en un tono que no me gustó nada. Me dolió.
- Él... se abalanzó sobre mí.
- Oye. Tú puedes hacer lo que te de la gana con quien quieras. - se soltó de mi mano y se dió la vuelta. - Al fin y al cabo, tú y yo no somos nada.
- No fue esto lo que me dijiste ayer.
Apartó la vista y se recogió el pelo en una coleta.
- Jacob, por favor. - susurré.
- Yo solo he ido al dormitorio porque te dejaste el móvil en la silla. - dejó el móvil en mi mano y se cruzó de brazos. - Solo te voy a decir que, por muy seductor que sea Jasper, se tira a todas las tías que puede. Te engañaría.
- Pero si yo no quiero estar con Jasper! - exclamé. - Grr. Eres de lo que no hay!
- Madre mía.
Jacob no dejaba de mirarme. Había levantado los brazos y no me había dado cuenta de que se me había caído la toalla. Y me di cuenta cuando Jacob se tapó los ojos con las manos.
Aprobeché el momento para coger la toalla y salí corriendo. Jasper seguía sentado en mi cama, pero le ignoré y me encerré en el cuarto de baño.
"Tierra, trágame."
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He aquí otro capítulo.
Espero que os haya gustado. Y me gustaría conocer vuestra opinión.
Muchos besitos.
