Aclaraciones: Ángelo es Seborga.

Capítulo III: Cuidando de los Vargas

Luego de nuestro éxito cuidando a Bonnefoy, el director nos llamó a su oficina. Tal vez por fin me dejen vender de nuevo en la escuela, mi mercancía era la mejor y no, no son drogas. Era lo que las personas clasificarían como "baratija", pero eso no significaba que no eran populares, a las chicas les gustaba mucho los accesorios para el cabello.

-Señor Wang, señor Braginski- nos llamó una voz femenina –Pasen con el director-.

Nos levantamos, debo de admitir que estaba nervioso, no se Iván pero yo tenía los nervios de punta. Caminamos el largo pasillo que separaba a las personas corrientes del mandamás de la escuela, hasta que chocamos con la puerta.

-Abre tú- dijo Iván

-No mejor tú-.

-Insisto, Yao tienes que abrir-.

-Los rusos son mejores abriendo puertas-.

-Los chinos son mejores en todo-.

-Pero mi horóscopo dijo que no debo de abrir puertas hoy- le dije.

-Hoy abriste la puerta del salón-.

-Pero no debo abrir puertas de directores- Trate de argumentar con lo mejor que tenía-.

-Hola- la voz del director nos espantó –Estaba tan cansado de escuchar su discusión marital que decidí abrir la puerta-.

¡Discusión marital! No estábamos casados, tonterías. Primero tendría que casarme con Iván y ser Yao Braginski o ¿El será Iván Wang? De todos modos no me casare con él. Nos disculpamos y entramos a su oficina. Estaba decorada con fotos de sus tres nietos, de mujeres y…el ¿subdirector? Los italianos sí que son raros.

-¿Tienen idea de por qué los llame?- el semblante del director cambio de uno feliz y atolondrado a uno serio.

Espero que no me hayan atrapado vendiendo.

-No señor, no tenemos idea- respondió Iván.

-Adivinen- respondió el director.

-No es para dar lastima a las mujeres y que salgan con usted, ¿Verdad?- trate de decir en un hilo de voz.

El director soltó una carcajada y continuo –No, para eso tengo tres adorables nietos, los llame para que cuiden de ellos-.

-Disculpe señor Vargas- comenzó Iván -¿Pero no son los suficientemente grandes para cuidarse?-.

-Perdón por las molestias- el director comenzó a rascarse la nuca –Por lo general le digo a Ángelo que los cuide, pero tiene un importante partido de Fútbol-.

Ángelo acababa de cumplir los ocho años, y él se encarga de cuidar a los que le doblan de edad. Vaya sorpresa, es como si pusiera a Yong a cuidar de todos.

-A todo esto ¿A dónde se va ir?- preguntó Iván.

-Pues el amable subdirector y yo, vamos de un viaje de pesca a conquistar a todas las mujeres del mundo-.

Y como relámpago apareció el subdirector, agarró un libro y con él golpeo la cabeza del director.

-No seas idiota- le regañó el subdirector –Solo vamos a pescar, no vamos a ningún motel-.

-Oye fíjate- se quejó el señor Vargas – Eso me dolió-.

Dicho esto empezó a hacer un berrinche que el subdirector, el señor Beilschmidt, no podía controlar. Pasó el tiempo y no terminaban su acto. Levante la vista al reloj, ya teníamos 25 minutos en la oficina del director sin resolver nada ¡Más vale que recupere mi recreo!

-¿Por qué eres tan malo?- chillaba el director.

-Solo te golpee suavemente- respondía el otro.

Al parecer ambos ignoraban el hecho de que aún seguíamos aquí.

-Ya no eres mi amigo- el señor Vargas sollozaba.

-Si te compro una paleta ¿Te callas?- dijo el subdirector ruborizado.

Para sorpresa nuestra, el director abrazó al subdirector mientras balbuceaba cosas en italiano.

-Como les decía- ¡Qué rápido recupero la compostura! -¿Pueden cuidar de Feliciano y Lovino?-.

Se me hace increíble que ellos mismos no puedan cuidarse solos.

-Por supuesto- aceptamos de inmediato.

-Muy bien, el sábado vengan al medio día- guiño – Y si pueden traer algo que los distraiga mejor-.

Salimos de la oficina del director disfrutando de nuestros últimos cinco minutos de recreo que jamás recuperaremos.

-¿Quieres leche de chocolate?- me ofreció Iván –Tiene minerales-.

Acepte gustoso, mientras caminábamos por los pasillos nos encontramos con los tres chiflados.

-Tenemos que llevar todo esto al club- dijo Arthur.

-¡Qué suerte que el jardín de la escuela tuviera todo esto!- exclamo el supuesto vampiro -¿No Lukas?-.

-Si Vlad- respondió secamente el mencionado.

-Ustedes- apuntó Arthur –Ayúdenos con esto-.

-¿Nosotros?- pregunto Iván.

Arthur pareciera que quería decir algo, pero se abstuvo y solo asintió.

-¿Por qué traen tanta cosa?- pregunte extrañado, esos tipos sí que son raros.

-El fin de semana vamos a salir- contesto Vladimir – Construiremos casas de hadas en el club para dejarlas en el bosque-.

Nos quedamos en silencio procesando la información.

-No hay tiempo, solo ayúdenos a cargar todo eso- interrumpió Arthur.

Caminamos hacía su querido club, ellos estaban por delante de nosotros y escuchábamos todo lo que hablaban sin entender nada.

-Yo quiero que mi casa parezca un castillo abandonado- decía Vladimir emocionado.

-No digas eso, las hadas les gusta más las casas naturales que las fortalezas raras que quieres hacer- señaló Arthur – Mi casa en cambio, será como un paraíso tropical para ellas-.

-Mi casa va a ser de piedra- expresó Lukas. Vaya que es chico es más seco que una pasa.

Seguían hablando de cosas sin sentido hasta que llegamos.

-La próxima actividad la propongo yo- grito el "vampiro" –Vamos a buscar cadáveres-.

-Es mi turno, y digo que mejor busquemos troles debajo de los puentes- menciono Lukas.

-Dejen de pelear- Arthur interrumpió –Podemos hacer ambas cosas, y ustedes dejen todo eso en el rincón de allá-.

Dejamos sus materiales y rápidamente salimos de ahí, esos tres pueden llegar a espantar.

-Buscar cadáveres- repitió Iván horrorizado.

-Buscar troles- repetí igual de horrorizado –Realmente me llegan a espantar-.

La mañana del sábado llegó rápido, me dispuse a hacer el desayuno y servir la mesa. Deje a mis hermanos dormir un poco más. Pasado un tiempo los llame a que bajaran.

-¡Buenos días!- salude con alegría.

Pero nadie respondió, cada uno estaba inmerso en su mundo. Se sentaron y Li no despegaba su vista del celular, Kiku de su manga, Mei tenía sus audífonos, Linh leía su nuevo libro y Yong estaba inmerso en su dorama.

-¡Todos ustedes!- grite -¡Pásenme sus cosas!-.

Acto seguido les quite todo objeto de distracción, me suplicaban y chillaban para que se los devolviera pero me negué.

-Vamos a actuar como una familia feliz, así que alguien hable de su semana- indique –Y no nos iremos hasta que convivamos como una familia-.

-Mi celular- susurro Li.

-Li vas a ser el primero- ordene.

-Pero yo no…- guardo silencio cuando vi mi cara súper amistosa.

-Está bien- dijo –Pues fui a la escuela, fin-.

-Vamos Li, porque no nos hablas de mi cuñado Emil- se burló Yong.

-¿Te vas a casar hermanito?- pregunto Mei.

-Que prematuro eres- añadió Linh

-N-no solo es un amigo- temblaba Li –Además, ¿Te parece si hablamos de cierto chico Tailandés?-.

Le había pasado la papa caliente a Linh.

-Cuéntanos Linh- dijo Yong con un raro tono.

-Hermanita- susurraba Mei.

-Y-ya paren, además ¿Desde cuando estás tan interesado en Grecia Kiku?-.

La papa caliente ahora se dirigía a Kiku.

-Intercambio cultural- se apresuró Kiku –Solo eso-.

Kiku estaba rojo a más no poder, parecía tomate de Antonio.

-Oye Yong, ¿Nos podrías platicar de tu altar hacía Lee Min Ho?-Pregunto Kiku con tono burlón.

Y la papa quemaba a Yong.

-¿Y-yo? Amar a alguien tan carismático y talentoso como el- los nervios lo comían –Con su piel tan perfecta y cabello de ensueño- Ahora Yong empezaba a fantasear con las personas de nuevo –Pero que quede claro que su pecho me pertenece-.

-Qué lindo que la familia se reúna para desayunar- exclame sin ganas.

Luego del desastre que fue el desayuno, cada uno de mis hermanos volvió a su mundo. Tenía que llevar algo para distraer a los dos hermanos.

Llegamos a la casa de los Vargas y nos recibió un contento Feliciano.

-¡Buon Giorno!- nos saludó - ¡Qué alegría que estén aquí!-.

Le devolvimos el saludo, el siguiente en venir fue Lovino, que se quedó helado al ver a Iván.

-¿Qué haces aquí b-bastardo?-.

Inmediatamente se escondió en su hermano, y es que Iván aún poseía esa aura intimidante. Pero en realidad no era tan malo.

-¿Esto es lo que consiguió el abuelo?- Lovino no dejaba de temblar.

-Ve~ fratello no te escondas- suplicaba Feliciano.

-No me estoy escondiendo grandísimo idiota, solo me gusta contemplar la alfombra- contesto -¿Algún problema?-.

Luego llego el señor Vargas con atuendo de lo que creo que es un pescador.

-¿Les gusta lo que ven?-.

-Abuelo te ves genial- respondió Feliciano.

-Abuelo te ves ridículo- contestó Lovino.

La respuesta hizo que el director riera –No tienes sentido de la moda-.

-Claro que lo tengo- vociferó Lovino –Soy italiano-.

-Abuelo- la voz de Ángelo resonó – Ya es hora de irnos, deséenme suerte chicos-.

-Claro que sí-.

-Como sea-.

Nos quedamos solos en la casa.

- Es cumpleaños de Luddy, quiero dibujarle algo-.

-Pues adelante- le dije.

-¿Me pasan el papel? El abuelo lo deja en lugares altos-.

Fuimos a la biblioteca e Iván saco un paquete de hojas blancas.

-Gracias- sonrió Feliciano -¿Quieres dibujarle algo a Luddy Fratello?-.

Lovino se le quedo viendo muy poco convencido. Al final acepto por insistencia de Feliciano. Los sentamos en la mesa de la cocina para que dibujaran, al final nosotros también acabamos dibujando.

-Voy a agregarle mucha brillantina- sonreía el menor de los dos.

Lovino le escribía una carta que iba así:

Querido, que va, mal nacido bastardo:

Espero que el idiota de mi hermano te haya dado algo que valga la pena. Lo único que hace es tontear por doquier.

Todo es tu culpa, tus patatas del demonio idiotizaron más a mi fratello, pero no dejare que se quede así.

El día que menos lo esperes, voy a eliminar las patatas del universo para que te arrodilles ante mí y pidas perdón por tus pecados.

Espero que este cumpleaños te la pases muy mal junto con tu hermano bastardo, y si contagias a Feliciano tu enfermedad patatosa te advierto que yo si te doy.

Te voy a golpear tan fuerte que desearas no haber nacido bastardo. Morirás y reencarnaras en una patata que herviré, comeré y vomitare.

Con odio: El guapo Lovino Vargas

Este tipo tiene algo mal en la cabeza, pero qué más da, mientras no hagan nada raro estaremos bien. De repente Feliciano empezó a llorar.

-¿Qué pasa?- pregunte preocupado.

-M-me corte con la hoja- sollozaba –Arde-.

-No pasa nada- tranquilice – Solo vamos al baño a lavarte- salimos de cocina y lo lleve a lavarse. Vi a Lovino tenso diciendo cosas como: ¿Qué me miras idiota? No hago nada ¿Por qué no me dejas en paz? Suspire ese niño sí que le teme a Iván.

Al llegar al baño lave su dedo índice y le puse un curita.

-¿Lo ves? No dolió-.

-Ve~ gracias-.

Regresamos a la cocina para ver a Iván dibujando girasoles y a Lovino debajo de la mesa temblando.

-Se tardaron mucho- nos regañó -¿Por qué me dejan a solas con él?-.

Decirle que no tenía por qué temerle a Iván era como explicarle a un niño como resolver una ecuación de tres incógnitas. Decidí que sería inútil y me concentre en mi dibujo. Mi dibujo era una Shinatty-chan en una nube.

Luego ayudamos a Feliciano con su regalo para Ludwig, debo de decir que es un buen regalo. Era su dibujo y un peluche de un perro adornado con un listón de color rojo.

A determinada hora los Vargas nos suplicaban por comida, ellos sabían cocinar, pero no sabían cómo prender el viejo horno de su abuelo.

-Solo agarran un encendedor- explique –Y listo-.

Les pase el encendedor, Lovino lo puedo prender pero a costa de que se quemó el dedo. Como un deja vú, fui de nuevo al baño y le coloque un curita. En ese momento entendí por qué no los podían dejar solos, se accidentan a cada rato.

Luego de que prepararan la comida, nos invitaron bueno más bien Feliciano nos invitó a jugar fútbol. Hicimos los equipos pero a Lovino no le gusto estar con Iván, hizo un puchero para que lo cambiarán con el pretexto de que los hermanos se entienden mejor.

Debo de admitir que son muy buenos en el fútbol, más Lovino que Feliciano.

-A todo esto ¿Cuándo es el cumpleaños de Ludwig?- pregunté.

-Es ahora, invite a muchos a que vinieran- respondió el menor.

-A qué bien- ¡Espera ahora! La noticia nos cayó como balde agua fría ¿Cómo se le ocurre hacer una fiesta? Y peor, si viene el director nos matará ¡Qué irresponsable soy! En eso se escuchó el timbre, Feliciano fue a abrir y de la puerta entró un español.

-Feli ¡Te ves genial!- dijo.

-Muchas gracias hermano Antonio-.

Lovino solo gruñía por lo bajo, sus celos eran demasiado obvios.

-Tú también Lovi- Antonio acariciaba su cabeza.

Antonio nos saludó y dejo un plato de churros en la mesa. Luego llegaron Gilbert y Francis, que trajeron el pastel y las papas.

-Hola a todos- gritó Francis.

Poco a poco la casa se iba llenando y mi preocupación aumentaba ¿Cómo sacaríamos a tantas personas? De pronto sentí algo en el hombro.

-Cálmate Yao- sonrió mi compañero ruso –No es tanta gente, además el señor Vargas se fue a pescar a algún lugar lejos de aquí-.

En eso tenía razón, no debía de preocuparme tanto. Solo son diez personas más, no es para tanto.

-Ya viene- dijo Elizabetha, la chica húngara.

-Escóndanse- pidió Francis.

Ludwig toco la puerta y salió Feliciano a abrirle.

-Feliciano, te traje el queso de cabra montés de las montañas del Congo con el treinta por ciento de calcio, con leche semi- descremada, adicionado con vitaminas y minerales que ayudan al crecimiento y formación de los huesos para una mejor calidad de vida y parcialmente frío que querías- apuntó el alemán – Y lo corte en triángulos isósceles como querías-.

¿Esa era la distracción? ¡Un queso!

-Gracias Luddy, por favor pasa-.

Cuando entro todos gritamos: ¡Sorpresa! Pasamos a felicitarlo y me acababa de acordar que no teníamos un regalo. Lleve a Iván a los baños…

-Van a hacer cosas en los baños y apenas empezó la fiesta, kesesese~-.

¿Por qué cuando dicen baños se tiene que malpensar?

-Necesito una cámara- dijo Elizabetha

-¡Aiyah! No vamos a hacer nada aru~- Me salió mi tic.

Como decía me lo lleve a los baños sin hacer nada malo.

-¿Qué pasa Yao?-.

-Este es el único lugar que tenemos para estar solos-.

Era la tercera vez que iba a los baños en este día.

-Y-Yao no me vas a hacer nada, ¿Verdad?-.

-¡¿Por qué todos piensan en eso?!- exclame – Solo quería decirte que no teníamos ningún regalo-.

Iván suspiro aliviado y me dijo que no hay problema. Solo era cuestión de agarrar un periódico y cortar todos los cupones. El plan parecía terrible, y lo era pero acepte y terminamos por hacer recortes en el baño.

Cuando salimos muchos estaban comiendo papas y bebían refresco, no parecía fiesta sino más bien una reunión. Si eso era. La música no estaba tan alta y eso era bueno, no nos echarían la culpa.

-Si Beethoven estuviera vivo, de seguro diría que esa música es horrible- se quejaba Roderich, esa era su forma de decir que la música no le agradaba.

Gilbert y Elizabetha solo asintieron. Era mala idea interrumpir la lista de quejas de Roderich porque si lo hacías la volvía a repetir hasta terminar.

-Luddy mira- dijo Feliciano a punto de perder el equilibrio pero Ludwig lo evito. Esto parece película de comedia romántica –Ten es para ti-.

-Danke! Feliciano- acto seguido todos se apresuraron en darle los regalos.

-¡Mira West! ¿A que son monos?- comentó Gilbert señalando a un nuevo par de boxers.

-Creo- contestó.

-Gilbert no seas idiota- regaño Elizabetha.

Seguíamos nosotros, teníamos que vender la idea de que los cupones son los mejores.

-Como sabemos que te gusta ahorrar, pensamos en regalarte mi colección de cupones, no tienes por qué agradecer-.

Paso el tiempo, incluso olvidamos que se suponía que estábamos trabajando. Comimos, reímos, bailamos. Incluso Elizabetha desafió a Gilbert a un duelo de vencidas, y como era de esperarse la chica ganó. Nos la pasamos tan bien que olvidamos por completo al señor Vargas.

-¿Qué pasa?- preguntó una voz confundida.

Esa voz era nada más y nada menos que el mismísimo señor Vargas. Ahora sí, estábamos destrozados nos va a acusar de malos niñeros. Esperábamos la condena eterna.

-Es la fiesta de cumpleaños de Luddy- respondió Feliciano.

Al director se le prendió el foco.

-¿Era hoy? Pensé que era la próxima semana- expreso –Si me hubieran dicho no hubiera ido de pesca-.

-Pero te recordamos- le dijo Feliciano.

-Bueno, lo hubieran escrito en un papelito para pegármelo en la frente-.

-¿Usted sabía de todo esto?- preguntó Iván.

-Pues claro, ¿Ustedes no?-.

Negamos con la cabeza.

-Pues, perdón- se disculpó –Como recompensa les daré veinte billetes más de lo acordado-.

-Gracias director- estábamos muy felices por su oferta.

-¿Qué hacen todos inmóviles? La fiesta continua- grito el señor Vargas -¿Quién quiere bailar conmigo?-.

Silencio.

-Nadie me quiere- lloraba -¿Ni siquiera las señoritas?-.

La única chica del grupo negó la cabeza.

-¿Por qué hay tan pocas chicas?-.

-Ve~ es que la mayoría no pudo venir- explico Feliciano – Vash prohibió que Lily viniera, Emma se quedó ensayando su obra y Michelle se fue a una competencia de natación-.

-Que mal- le respondió el director – Castigare a Vash en detención por dos horas-.

-Vamos no seas tan malo abuelo-.

-Tiene el derecho, Vash es el provocante que una damisela no asistiera- añadió Lovino con aire ¿Romántico?

-Pero vine yo Lovi-.

-¡Tú no eres mujer idiota!-.

Luego de la interrupción continuo la fiesta.

-Saben, creo que olvide algo-.

-¿Qué cosa abuelo?-.

-No lo sé, pero es una sensación-.

Fin del capítulo III

Siguiente capítulo: ¡No confíes en las hormonas de Emil!

Omake:

-Tonto abuelo, me dijo que iba llegar hace dos horas- dijo un niño afuera de un campo de fútbol –Esto no puede estar peor-.

Se escuchó un relámpago y empezó a llover.

-Al diablo me voy en autobús, si es que pasa uno- el niño trataba de cubrirse la cabeza –Abuelo, si te vuelvo a ver esconderé todas tus revistas de adultos-.

Espero que les haya gustado ¿Encontraron la referencias al anime del capítulo pasado? ¿Saben de quién hablaba Yong? ¿Encontraron la iluminación? Por favor coméntenlo en un review.

¡Nos vemos!