Capítulo 3: Doblemente Marshall.
Gumball logró volver a su edad normal y echó a la Condesa Limón Agrio de su castillo. Todo volvió a la normalidad.
El príncipe trabajaba tranquilamente en su laboratorio, haciendo sus comunes experimentos. Al parecer, creaba una nueva fórmula. Cómo siempre, Marshall Lee estaba molestando por allí, y justo se le ocurrió molestar a su novio. Se le acercó por detrás y lo asustó. Gumball lanzó su experimento al aire del susto y cayó encima de Marshall.
-¡MARSHALL LEE! –Gritó este. - ¿Qué demonios crees que haces?
-Puaj – Se quejó Marshall. -¿Qué me cayó encima? Huele raro…
-Oh, no….Es una sustancia inestable. No sé con seguridad que puede hacerte….
-Si me deja calvo, te mato – Miró Marshall de una forma muy fea.
-¡Es tu culpa principalmente! ¡Si no hubieras estado molestando por allí, no te habría caído encima!
-Bah – Contestó sin hacerle caso.
Ninguno de los dos hizo nada. Ambos lo dejaron pasar. A la noche, Gumball se fue a dormir tranquilo, sin ninguna preocupación en sí. Durmió con tranquilidad absoluta, hasta que como a las 3 de la mañana empezó a sentir algo. Su cuerpo se estremecía al sentir un par de cosas pegajosas en su torso. Una estaba en su ombligo y la otra en su pecho. La de su ombligo comenzó a subir hacia su pecho. Gimió aún estando dormido. Se sentía muy bien. Abrió poco a poco sus ojos, para ver que le causaba tan buena sensación. Se sorprendió un poco al ver a Marshall, pero no de una forma común. ¡Eran dos Marshalls quien le hacían sentir tan bien! No pudo reaccionar gracias a la sensación. ¿Tal vez esto es a causa de la sustancia química?
-Aaaaaaah…Marshall…- Dijo, aún entre sueños.
-Hey, mira. – Dijo uno de los vampiros – Lo está comenzando a sentir….
-Hagámoslo disfrutar – Contestó el otro, con una gran sonrisa.
Uno de ellos se posicionó detrás del príncipe, tomándole los brazos y pasándolos hacia atrás.
El otro se dedicó a bajarle los pantalones y a lamer su polla. Gumball podía sentirlo, en medio de sus sueños gemía. Se movía ligeramente gracias al placer y pequeñas lágrimas comenzaron a salir. Sus pezones volvían a estar duros y el Marshall que tomaba sus brazos se dio cuenta de eso. Se inclinó, tomándole ambas muñecas con una sola mano, mientras lamía su pezón y jugueteaba con el otro con su mano desocupada. El príncipe lo podía sentir bastante, y era muy bueno. Arqueó su espalda lanzando un gran gemido. Ambos vampiros lo miraron, con una gran sonrisa, sabiendo que la diversión empezaba.
En cuestión de tiempo, Gumball ya estaba siendo follado. Se abrazaba a un vampiro, besándolo y chupándolo, mientras que el otro lo penetraba. El que lo estaba penetrando se había quitado su camisa gracias al calor, también empujaba con gran fuerza. Se desplomó ante la sensación en su trasero y cayó ante la cadera del Marshall que besaba. Gemía en silencio mientras este lo miraba. Acarició su cabeza y le sonrió.
-Yo no me siento bien…Hazme sentir bien ¿Quieres? – Sururró.
En cuestión de segundos, el vampiro sacó su erecto pene y se lo puso en frente al príncipe. El rosado lo vio con un gran sonrojo al vampiro, el cual le regalaba una sonrisa y acariciaba su rostro. El príncipe no se pudo resistir e introdujo el miembro en su boca. El vampiro se rió mientras el otro lo observaba. Se sentía celoso, así que empujó fuertemente, haciendo que el príncipe se arqueara y gimiera, sacándose el miembro de la boca. Podía sentir como el vampiro se corría en su interior, era bueno.
-Maldito egoísta – Miró el vampiro al descamisado.
-Prrrr, en este mismo instante me estoy encargando yo.
-Míralo como está – Dijo mirando al príncipe, mientras tomaba su rostro y secaba una de sus lágrimas. – Es una monada.
- Ahhh… - Fue lo único que pudo decir Gumball.
El vampiro con camisa acarició su rostro, Gumball lo miró y notó que tenía los ojos negros. Por lo que pudo ver con la poca fuerza que tenía, el descamisado los tenía rojos. Su rostro se sentía muy bien entre sus manos, lo acariciaba con dulzura, algo que hizo que el príncipe se relajara. Sin darse cuenta, el vampiro de los ojos oscuros lo había tomado de la pierna, levantándosela y comenzándolo a penetrar mientras sonreía.
-Ahora me toca a mi~ - Dijo mientras se reía.
-¡¿Qué?! – Miró sonrojado Gumball. - ¡P-pero si acabo de correrme!
-Shhhhhhhhhhhhhht, no importa~
Sin prestar atención, comenzó a empujar rápidamente, haciéndolo gemir. Mientras que el vampiro de ojos carmesí los miraba, con una mirada de envidia. Podía ver como el príncipe se volvía a endurecer y a estremecer. Gemía y gemía el nombre del vampiro, algo que no había hecho con él. Antes de que el príncipe se pudiera correr, empujó a su semejante.
-Hey – Se quejó el encamisado – No he terminado.
-No importa – Contestó – Tengo una idea~ Vamos a penetrarlo juntos. – Dijo con una sonrisa – Se ve que está disfrutando con uno, imagínate como gozará con los dos.
-No es mala idea – Sonrío el de ojos oscuros.
-N-n-no….Por favor… - Jadeaba Gumball, tratando de concentrarse en su corta respuesta.
Ninguno le hizo caso y lo levantaron. El vampiro de ojos negros lo levantó, tomándolo de las piernas y levantándolo ligeramente, para poderle dar paso al otro. Poco a poco, comenzó a entrar en el trasero del rosado, haciendo que este haga una mueca de dolor. Cuando ya estuvo dentro, el príncipe comenzó a llorar.
-Por favor….hic…Ngh…..No quiero….hic… - Decía de forma lamentable.
- ….No llores, Gumgum – Dijo el vampiro de ojos negros, mientras lo abrazaba por su espalda.
- Cierto, no queremos hacerte daño – Dijo el otro, acariciando su rostro - Sólo queremos hacerte sentir bien. Todo va a salir bien, te lo prometo – Sonrió y lo besó en la mejilla.
Gumball sintió una gran calidez ante como lo trataban los vampiros, ya había olvidado que después de todo era Marshall quien era ese par. Sonrió ligeramente ante el cariño de los vampiros y se abrazó a ambos. Poco a poco, comenzó a sentir el movimiento en su recto y a asimilarlo. Gimió un poco, ya que le dolió, pero los vampiros aliviaron su dolor con caricias y palabras de amor, haciéndolo sentir de maravilla. Al cabo del tiempo, se movía el mismo para poderle dar placer a sus chupa sangre, besándolos y haciendo todo lo que ellos le pedían.
-Aaaaaaaah…. Y-ya….Ya estoy…. – Decía Gumball, mientras seguía siendo penetrado por ambos.
- Espera un momento, Gumgum, ya casi terminamos.
Los pálidos vampiros se había corrido por lo menos unas cuatro veces dentro del príncipe, él ya estaba cansado y lleno de semen. Sin poderlo soportar, se corrió sin llegar avisar y los vampiros hicieron lo mismo. El rosado jadeaba y jadeaba, estaba exhausto.
-Puedes dormir, Gumgum – Sonrió el descamisado – Ahora puedes descansar, nosotros nos ocuparemos de lo demás.
Gumball sólo los besó a ambos, antes de terminar durmiéndose. Fue una noche maravillosa para él, se sentía más ligero a pesar de que su cuerpo estaba hecho un desastre. La mañana llegó y Marshall ya había vuelto a ser uno solo.
-Aaaahhh…Que noche… - Dijo el pálido – Hey, Gumgum, despierta.
Cuando Marshall abrió sus ojos, se sorprendió al ver a dos Gumballs, cada uno a su lado. Ambos se veían inocentes y con sus mejillas muy rosadas. Marshall Lee tan sólo sonrió.
-Esta es una buena forma de comenzar el día….
