"Los villanos muchas veces necesitan de los héroes para poder existir".

Héroe y Villano.

Tú siempre seguiste las normas, mientras que yo buscaba la manera de romper las reglas. Tu perfecta moral por momentos me resultaba enfermiza, porque siempre de cualquier forma tú lograbas resultar el niño del que todos debíamos aprender, el que hacia todas las cosas bien, el responsable, el consciente, el que pensaba en las consecuencias antes de llevar a cabo los actos, el que luchaba en contra de lo malo... el héroe.

Yo, el hermano mayor, el rebelde, el que no quería escuchar consejos, porque le importaba un bledo lo que los demás opinen, el que se escapaba en medio de la noche, dejando la cama vacía para vagar por el bosque del que se suponía teníamos que alejarnos, el que se divertía haciendo lo prohibido, el que a veces hacía llorar a su hermano pequeño, y con intención, porque le divertía ver la forma en que lloraba por nada... El que te enseñó a maldecir con las palabras más hirientes y ofensivas, el que te enseñó a concentrarte para descubrir el punto débil de un enemigo en medio de cualquier enfrentamiento, el que te enseñó lo que es el odio, la ira, el rencor, el dolor... Ése soy yo, el villano.

Ambos papeles nos eligieron, ambos aceptamos los roles con orgullo y a través del tiempo fuimos adaptandonos a ellos, identificandonos con ellos como si hubiesemos nacido para eso y sólo para eso, sabiendo que aquella marca la llevaríamos por toda la eternidad.

Estaré esperando un enfrentamiento, cara a cara, héroe y villano. Esperando que pongas en práctica todo lo que una vez te enseñé, queriendo sentirme orgulloso al final de la pelea, teniendo la certeza de que he sido un buen maestro para ti.

Damon Salvatore