-Cenizas-
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Observo la taza da café negro que descansaba enfrente suyo, con total tranquilidad se llevo el humeante liquido a sus labios, para así tomar de este. No pudo evitar soltar una mueca de completo desagrado al sentir el amargo sabor de la cálida bebida posarse en sus papilas gustativas. A pesar del desagradable sabor, el joven se aventuro a tomar otro sorbo, la verdad es que lo necesitaba. Por mas que le costara admitirlo, últimamente había desarrollado cierta adicción por la cafeína. Por mas que su madre se lo recriminará como un mal habito.
"¡..debiste haber visto como me miro! Pero bien que se lo tenia merecido. Ya era hora de que alguien le dijera su par de verdades a la muy...¿Ryujii?"
Tomo otro sorbo de café, antes de darle un pequeño mordisco a su delicioso panecillo. Reposo la mejilla izquierda en su mano, y apoyo el codo sobre la mesa mientras que con la otra sostenía su delicioso bocadillo. Estaba demasiado concentrado como para prestarle atención a su acompañante.
"¡Ryujii!"
Otro sorbito de café...Ya no le estaba empezando a saber tan mal.
"¡RYUJII!"
Finalmente el oji-azul decidio volver a la realidad, parpadeo dos, tres veces, para después posar su mirada grisácea en la exasperada muchacha que tenia enfrente. La miro aburrido y con total tranquilidad, antes de pronunciar un simple:
"¿Qué?"
La muchacha lo miro indignada por la poca importancia que su presencia tenia para el peli-negro, y lo peor de todo es que este no hacia ningún esfuerzo por ocultarlo.
"¿Podrias al menos, "pretender" que me estas prestando atención? No entiendo para que me pides que salga si tanto te aburro...," habló la joven sinceramente ofendida.
Ryujii la miro atentamente por un momento, pero sin mostrar ni una sola señal de culpa en sus facciones, al contrario parecía cansado, como si escuchar sus quejas ya fuera algo cotidiano.
Suspiró.
"Lo siento, Keiko...," se disculpó de forma casi mecánica, sin ningún sentimiento de arrepentimiento en su voz, cosa que paso totalmente desapercibida por su pareja que pronto cambio su expresión a una feliz. Conforme con la supuesta disculpa.
"¡Ay! No te preocupes cariño, debes de estar cansado, yo te entiendo. Bueno, de todos modos lo que te decía es que...," dijo abanicando una de sus manos de un lado a otro restándole importancia al asunto para después retomar su emocionante historia, y seguir con la platica donde la única participante era ella misma.
Ryujii la dejo de escuchar, y se dedico a examinar a la preciosa mujer sentada enfrente suyo. Muchos le dirían que era un malagradecido por no sentirse feliz por tener...¿Como la había llamado uno de sus amigos?...Ah si..."tremendo bombón" por novia.
Cualquier hombre se sentiría envidioso con tan solo verla.
Era una mujer hermosa, de largos y castaños cabellos que le llegaban hasta un poco mas abajo de la cintura. Sin mencionar sus expresivos y gigantes ojos color verde esmeralda, que combinaban perfectamente su piel ligeramente bronceada que le daban una tonalidad casi dorada. Tenia un cuerpo escultural, que muchas mujeres envidiaría y desearían tener. Bueno no solo las mujeres, habían muchos hombres que también desearían aquel cuerpo, aunque para ellos la palabra "desear" tenia un significado diferente.
Finalmente era una mujer que ante todo denotaba picardía y lujuria, o como un compañero de trabajo suyo había dicho... "todo lo que un hombre quiere."
Pues a él no le interesaba en lo mas mínimo, para ser sinceros la única razón por la que todavía no había salido de esa relación, de la que la verdad no le encontraba sentido alguno, era porque la única razón por la que se metió en esa relación en primer lugar fue por las insistencias de su madre.
No hubo día en el que no le dijera que ya era hora de seguir con su vida, que el pasado era el pasado, y que el debería concentrarse en su presente y todavía mas importante, en su futuro.
No le estaba pidiendo que se casara, por supuesto que no, apenas estaba empezando su vida como un adulto, acabando de cumplir los veinte años. Pero por lo menos quería verlo hacer algún tipo de esfuerzo por socializar, buscarse una novia formal, tratar de volver a encontrarle sentido a la vida.
Finalmente tubo que aceptar a regañadientes.
No podía evitar sentirse enojado con su madre, que a pesar de conocer sus sentimientos por cierta jovencita de ojos marrones, ella todavía le exigía salir con otras chicas. ¡Como si fuera tan fácil!
De todos modos él no tenia ninguna intención de olvidarla, solo soportaba a esas féminas que su madre le presentaba para complacerla, pero tarde o temprano terminaría en lo mismo. Un simple: "No eres tu soy yo", y dramáticas y bien ensayadas lagrimas tras una lista de insultos y reclamos, y si tenia la suficiente suerte, de vez en cuando algunas hasta le regalaban una linda bofetada o puñetazo. Bien, no se quejaba.
Aburrido, y al ver que Keiko seguía hablando, dirigió su mirada hacia la ventana, para observar las frías gotas de lluvia resbalando por el fino vidrio, distorsionando levemente la imagen del paisaje. Aunque no lo suficiente como para no poder apreciar la imagen de un linda muchacha de larga melena azulada sosteniendo un bonito paraguas color verde lima, quien hablaba animadamente con otra joven cuya identidad le era desconocida ya que esta le daba la espalda, aunque si pudo apreciar el peculiar color purpura de los largos cabellos de la chica, que caían detrás de sus espalda en una linda trenza...
Observo como Aoi se despedía de su amiga con una amigable sonrisa, para después posar su mirada chocolate en él, cosa que lo asusto. ¿Tanto tiempo llevaba observándola?
La peli-azul curvo sus labios en una sonrisa, para después hacer una leve reverencia en forma de saludo, a lo que Ryujii simplemente respondió con una pequeña sonrisa, mientras se inclinaba levemente, al igual que ella, en forma de saludo.
Pudo notar como la joven desvió su mirada, para ahora observar a la bella mujer sentada a su lado platicando felizmente, sin saber que había sido ignorada por al menos quince minutos.
Aoi sonrió con picardía, y alzó una ceja a la vez que se llevaba una mano a los labios de forma coqueta ocultando su sonrisa, para después guiñarle un ojo con complicidad, causando que Ryujii se sonrojara levemente para después bajar la mirada, extrañamente avergonzado, no muy seguro porque sentía un pequeño sentimiento de culpa posarse en su pecho, bueno si lo sabia pero...
"Malditos sentimientos."
Aoi río divertida ante la inocencia de su joven vecino, y finalmente se dio la vuelta para cruzar la calle y seguir su camino.
Ryujii la observo irse, viendo el gracioso bailar de la falda de su vestido al moverse.
"Boba...Al menos pudo haberse mostrada un poco celosa...," pensó levemente enojado.
Volvió a prestar su atención las gotas de lluvia que abrazaban la ciudad.
Ese día también estaba lloviendo.
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-Capitulo 3-
¿Cuando fue la última vez que se había alegrado tanto de sentir el agua fría recorrer su cuerpo? No lo recordaba, pero no hizo ni el mas mínimo esfuerzo en ocultar su sonrisa al sentir las frías gotas de lluvia resbalar por su cuerpo. Su cuerpo masculino.
Poso una de sus manos en su fornido pecho, que no había sufrido cambio alguno ante el contacto con el agua. Permanecía plano, como debía ser. No le importaba las extrañas miradas de los demás, al notar que el joven oji-azul no hacia ningún esfuerzo por cubrirse de la lluvia. Estaba demasiado feliz.
"¡Lo logre!", gritó feliz antes de taparse la boca con la mano, extrañamente sorprendido. Lentamente retiro su mano. Su voz, seguía siendo grave y masculina, no esa voz aguda y femenina que adoptaba cuando cambiaba de sexo.
Sabía que parecía un completo idiota, pero todavía no se podía hacer a la idea de que en verdad se había librado de su maldición, parecía un sueño, un sueño del que despertaría en cualquier momento para darse cuenta de que todo esto solo fue parte de su cruel mente que le encantaba burlarse de el.
Aunque honestamente, no lo podían culpar. El pobre muchacho estaba tan acostumbrado a los problemas, y a las desdichas, que le era difícil creer que el destino por fin se había compadecido de él y había decidido ponerse de su lado. La primera vez que se sintió así fue cuando descubrió que su prometida lo amaba tanto como él a ella, ella nunca sabría lo feliz que se sintió en aquel maravilloso día que por fin pudo probar la miel de sus labios y estrecharla en sus brazos como tantas veces soñó poder hacer.
Y por puesto que él no tenia ninguna intención de hacérselo saber, se habría declarado pero todavía mantenía su orgullo.
También decidió que omitiría el pequeño detalle de que ese día, una vez que estaban en casa y cada uno en su habitación, el paso al menos unos bueno cuarenta y cinco minutos dando saltitos de felicidad por todo el cuarto como un completo idiota.
Si Ryoga lo hubiera visto le hubiera dado una buena excusa para llamarlo "nenita."
Aun así, todavía estaba la pequeña vocecita en su cabeza que le recordaba que tuviera cuidado. Y es que así lo había entrenado la vida, le había enseñado a estar siempre a la defensiva, a estar preparado para cualquier ataque, a no confiar en nadie. Cosa que no lo dejaba tranquilo, y no era solo esa necia vocecita, si no también ese extraño sentimiento que había algo de lo que tenia que preocuparse. Que algo no andaba bien, que no se confiara...
Era un sentimiento que no lo había abandonado desde que partió de Nerima, hace casi un mes, y que hacia que todos los vellos del cuerpo se le erizaran con solo pensar que podría tener algo que ver con su prometida.
"Akane...," pensó con nostalgia. Quería verla. No había oído nada de ella desde que se fue, la verdad no había oído nada de nadie de la familia Tendo desde que dejo Nerima.
Había mandado infinidades de cartas dirgidas mas que nada hacia su prometida, y algunas hacia la familia, pero no resivio respuesta alguna. Cosa que también le preocupaba de sobremanera, muchas veces optó por regresarse a Nerima, pero al final desistió pensando que si algo de verdad hubiera pasado de seguro se lo hubieran echo saber de algún modo.
Ya le reclamaría a Akane por no haberle respondido su cartas una vez que llegara a casa. De seguro solo lo hacia para preocuparle, la muy desconsiderada.
"Pobre muchacho..."
"Se nota que no sabe nada todavía..."
"Lo compadezco..."
El cuchitreo, y los murmullos de varias personas lo sacaron de sus pensamientos. Miro a su alrededor con bien justificada curiosidad. Conocía a esas personas, eran gente que veía a diario por la vecindad, vecinos suyos y conocidos del progenitor de la familia Tendo, algunos hasta amigos de la familia. Lo que no entendía era a que se debían esas miradas llenas compasión y lastima. ¿Se había perdido de algo?
Se estaba empezando a preocupar seriamente. Empezaba a sentir como el estomago se le revolvía por la angustia.
"Tengo un mal presentimiento..."
No le importo le dolor que sintió después de haber caído tan bruscamente contra el duro y frío asfalto, en el momentos que sintió como sus piernas le fallaron. Muy poco le valió el hecho de que sus ropas estaban completamente empapadas debido a todo el tiempo que había permanecido debajo de la lluvia.
Sus ojos no daban crédito a lo que veían.
Cada uno de sus músculos tembló mientras sentía un escalofrío recorrer su cuerpo, y no exactamente debido al frío.
Simplemente no podía ser cierto, la confusión tanto como el miedo se inyecto en sus venas para ahora fluir por su sangre y hacerlo temblar como solo una vez lo había echo.
Recordaba perfectamente ese sentimiento, uno al que creyó nunca volver a tener que enfrentar. Uno que le quedo tan marcado en su corazón que el solo recordarlo le dolía, un dolor tan real y palpable como un golpe en carne fresca.
El dolor de perder a Akane.
El dolor que creerla muerta.
Justo como aquella vez en Jusenkyo, cuando tubo la desdicha de sostener su inerte y frío cuerpo en sus brazos. El segundo en que se dio cuenta de que ella ya no respiraba ni lo volvería hacer, que su corazón había dejado de latir permanentemente, y con el de ella, también el de él.
Todavía podía sentir como se le crispaban los dedos al palpar la piel fría y sin vida, al saber que nunca mas volvería a ver esos preciosos obres chocolate que él tanto amaba. Nunca jamas había sentido tanto dolor en su vida, y nunca creyó volver a sentirlo.
Hasta ahora.
Con mucha lentitud, levanto la mirada que hace unos minutos atrás estaba posada en el piso, como si tuviera miedo de volver a ver lo que estaba enfrente de sus ojos. Pero tenia que comprobarlo, asegurarse que todo esto no era más que un mal sueño, una pesadilla. Oh no saben cuanto deseaba que todo fuera una simple jugada de su subconsciente, y saber que en cualquier momento despertaría.
Pero no era así.
Estaba despierto, y no saben cuanto lo lamentaba.
Sacando fuerzas de quien sabe donde, el artemarcialista se puso de pie, se tambaleo un poco en su lugar hasta por fin agarrar el equilibrio necesario para al menos mantenerse de pie. Tomo una bocanada de aire, necesitaba calmarse. Todo era demasiado repentino, no podía sacar conclusiones así porque si, los mas probable es que todos estuvieran a salvo en algún otro lado, y el estaba parado allí como un completo imbécil llorando por una tragedia que no había tomado lugar.
Dirigió su mirada al residencia de los Tendo...o mas bien lo que quedaba de ella.
La negra y quemada madera que apenas podía sostener las deterioradas paredes crujían con desesperación, advirtiendo que muy pronto llegarían a su limite, después de haber sido obvias victimas de un incendio. La madera estaba empezando a abandonar su dura confexión para ahora empezar a suavizarse, debido a los varios días que había tenido que pasar bajo la lluvia, pudriéndose poco a poco. Cada rincón de la residencia estaba cubierta en hollín, siendo clara evidencia que el abrazador fuego no tubo misericordia, y recorrió con sus llamas cada parte de la casa, hasta dejar la mayor parte de lo que una vez fue su hogar en nada mas que cenizas. Cenizas que poco a poco decidían acompañar al viento en su pequeña jornada por el mundo, y pronto iban abandonando el lugar, quitando todo recuerdo o seña de lo que una vez existió.
¿Qué demonios estaba pasando? No entendía absolutamente nada, le estaba empezando a dolor la cabeza, y su mente era una maraña de pensamientos. La incertidumbre de no saber nada sobre Akane o su familia lo estaba matando.
¿Qué debia hacer?
Por una lado estaba la posibilidad que todos estuvieran sanos y salvos, quizás lo mejor era aferrarse a la esperanza de que todo se resolvería, después de todo todavía no había recibido ninguna noticia concreta acerca del estado de su familia. No debería ser tan negativo. Lo mas probable es que al final todo esto no seria más que un mal recuerdo que al final el viento se llevaría consigo al igual que las cenizas que ahora bailaban en el aire para después desaparecer de su vista.
Sin embargo algo en su interior le decía que las cosas no iban a ser tan fáciles, para él nunca lo eran, y si ese era el caso, entonces podía empezar a despedirse de la idea de ser feliz algún día, ya que si algo le hubiera llegado a pasar a ella, él sabía que su ausencia sería su calvario por el resto de su vida.
"Ranma...," la grave voz un hombre lo trajo devuelta a la realidad. Era una conocida voz, la de una persona que él estaba seguro podría darle toda las respuestas que su cerebro le pedía.
"¡Docotor Tofú!"
Ranma encontró al joven doctor parado detrás de él. Estaba vestido con unos pantalones holgados color negro, y un grueso abrigo color azul marino, una de sus manos descansaba dentro del bolsillo izquierdo del abrigo, mientras que con la otro sostenía un paraguas. Su cabello el cual siempre lo mantenía bien peinado, y amarrado en una pequeña coleta, estaba ahora completamente suelto y caía desordenadamente por sus anchos hombros. Su rostro estaba pálido y demacrado, sin mencionar las grandes ojeras que cubrían sus ojos, que por cierto se veían inchados y rojos, como si hubíera pasado las últimas semanas llorando sin parar. Sin mencionar la pequeña sombra que se empezaba a formar por la barbilla del castaño, evidencia de que no se había afeitado en un par de días.
Su expresión era seria y sin emoción alguna, dejando atrás cualquier rastro del tranquilo y amable hombre que una vez fue. Ranma observo al castaño quien lo miraba con una frialdad que no era propia de él. El oji-azul, también pudo apreciar un profundo dolor y odio reflejados en los ojos del hombre, un odio que sin embargo no iba dirigido hacia el peli-negro si no mas bien hacia el mismo.
Ranma conocía muy bien esa mirada, esos ojos perdidos y sin brillo, mostrando su poco interés en lo que pasaba a su alrededor, o en la vida misma.
Ese era el rostro de un hombre al que le habían roto el corazón.
"Veo que te libraste de tu maldición...Felicidades," pronunció sin cambiar su expresión, o siquiera molestarse en aparentar algún tipo de alegría por el peli-negro. Mas que nada, estaba buscando un tema de conversación para romper el incomodo silencio.
"Eso no es lo importante ahora mismo. ¿Qué rayos paso aquí? ¿Donde esta Akane, y el resto de la familia? ¿Se encuentran bien, verdad?"
"Ranma...muchas cosas pasaron en tu ausencia. Necesito que te calmes y..."
"¡No necesito calmarme! ¡Necesito que me diga que demonios esta pasando, porque no entiendo nada!," gritó exasperado antes de agarrar al oji-negro por el cuello del abrigo, y sacudirlo con brusquedad causando que este perdiera el equilibrio levemente y tirara el paraguas que antes sostenía en sus manos.
A pesar de esto, Tofú no cambio su expresión, simplemente observo al joven que lo miraba con el entrecejo fruncido y la mandíbula tensa, mientras apretaba los dientes, haciendo un obvio esfuerzo por no estallar. El joven doctor pudo apreciar como el juicio del artemarcialista estaba empezando a ser nublado por el miedo, y de cierto modo lo comprendía.
"Esta bien...," posó amabas manos en los hombros del oji-azul, y sonrió levemente, cosa que no había echo en semanas. "Sin embargo este no es lugar para hablar. Mejor vallamos a mi consultorio, allí podremos platicar con mas tranquilidad." Ante esto Ranma empezó a suavizar su agarre, hasta que finalmente lo soltó, bajando la mirada, ahora un poco apenado por haber sido tan impulsivo.
"Bien. Vamos, tu madre se alegrará de verte."
"¿Mamá?," no pudo evitar sonreír levemente al escuchar esto. Al menos sabía que su madre se encontraba bien. Aunque después no pudo evitar fruncir el ceño levemente, "¿Vive con usted?", preguntó extrañado.
"Te dije que han pasado muchas cosas durante tu ausencia," respondió tranquilamente mientras recogía su paraguas para después empezar a caminar con el oji-azul detrás de él, quería salir de allí lo mas rápido posible, el solo estar parado allí le dolía demasiado.
Dio un ultimo vistazo a la deteriorada casa por el rabillo del ojo antes de volver a dirigir su mirada al frente.
"Dime, Ranma ¿Bebes alcohol?"
"Eh...No...No me gusta mucho..."
"Ya aprenderás a hacerlo," bufó con amargura, antes de sacar una pequeña botella de ron de uno de los bolsillos de su abrigo, y llevársela a los labios para así tomar de esta.
"¡Ranma! Oh Ranma, no sabes cuanto me alegro de verte," habló una emocionada Nodoka antes de abrazar fuertemente a su hijo. Lo había extrañado tanto.
"Hola mamá," dijo Ranma, correspondiendo cálidamente al abrazo de su madre. Después de un momento se separo de ella para poder mirarla mejor, y no pudo pasar por alto los hinchados y rojos ojos de su madre, evidencia de que lagrimas habían salido de ellos.
También pudo apreciar que se le veía un poco mas delgada, y a pesar de la sonrisa que se posaba en sus labios, la profunda tristeza reflejada en sus ojos no paso desapercibida para su hijo. Ni tampoco el elegante kimono negro que esta llevaba puesto, cosa que no era normal para su madre quien normalmente vestía colores mas vivos y alegres. Pensó en bromear un poco, y preguntarle si estaba de luto o algo por el estilo, pero por alguna razón, le pareció que no sería una buena idea.
"Mamá, ¿Qué es lo que esta pasando? ¿Dónde estan todos? Pase por la casa pero...", Ranma pudo notar como su madre empezó a bajar la mirada a medida que el hablaba, sin embargo su interrogatorio fue interrumpido por el hombre que venia detrás de el.
"Haces demasiadas preguntas. ¿No te dije que hablaríamos una vez que llegáramos al consultorio?
"Bienvenido a casa Doctor Tofú," Nodoka hizo una leve reverencia para después esbozar una pequeña sonrisa, "Les preparare un poco de te. Ustedes dos tienen..."muchas"...cosas que hablar."
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Dirigió sus ojos la taza de te que sostenía en sus manos, después al Doctor Tofú, y de nuevo su taza de te; la cual por cierto ya estaba fría ya que este no se había molestado ni en probarla, no tenia ganas. Un vez mas dirigió su mirada al castaño, quien parecía estar demasiado entretenido jugando con su botella de ron, pasándola una mano a la otra. De izquierda a derecha y viceversa.
Ahora posó su mirada en el reloj que colgaba en la pared, habían pasado quince malditos minutos y el hombre no había pronunciado ni una sola palabra. Se le estaba empezando a acabar la paciencia, no le importaba cuantas veces ese buen hombre había curado sus heridas cada vez que se metía en una pelea, si no empezaba a hablar pronto él lo haría. Y le iba a sacar la información a las buenas o las malas, no tenía tiempo para jugar al detective. Ni si quiera entendía como el hombre sentado enfrente suyo se podía ver tan tranquilo.
"¿No vas a tomarte tu te?," habló el oji-negro, todavía jugando con la condenada botella.
"Déjese de rodeos, y empiece a hablar o si no..."
"Fue un incendio," habló de golpe interrumpiendo al oji-azul quien calló repentinamente.
"E-Eso ya lo sé...Es más que obvio, pero a lo que me refiero es a que..."
"Es de mala educación interrumpir a alguien cuando están hablando. Déjame terminar, y después podrás hacer todas las preguntas que quieras."
"Esta bien," accedió el joven.
"Bien...El día que te marchaste, hubo un incendio en la casa de los Tendo, fue horrible, destructor. Nunca había visto algo parecido...," Tofú dejo de jugar con la botella para ahora sostenerla con amabas manos, observándola como si fuera la cosa mas interesante del mundo.
"¿Qué..?"
"No lo sé," respondió rápidamente, adivinado la pregunta que el peli-negro iba a elaborar, "Yo no me percate de nada hasta que una de tus amiguitas...Eh...Olvide su nombre...La que viene de China...¿Como se llamaba?"
"¿Shampoo?," respondió no muy seguro.
"Si, esa. Esa jovencita llegó a mi consultorio llorando y gritando desesperada, pidiendo ayuda, no entendía muy bien lo que me estaba diciendo, hasta que al final me guió a la casa de los Tendo para encontrar el fuego que ya se había desatado."
Ranma asintió temeroso, parte de él se sentía un poco mal por haber juzgado a Shampoo tan duramente todos estos años, quizás no era tan mala persona como el creía. Aunque ya pensaría sobre eso en otro momento.
"Cuando llegamos allí los bomberos y la ambulancia ya se encontraban en el lugar pero...", Ranma trago con dificultad, el corazón se le estaba empezando a acelerar. "Yo intente entrar por mi propia cuenta, estaba dispuesto a morir en el intento, pero no me dejaron entrar por mas que grité y empuje, al final todo fue inútil...", el oji-azul pudo observar como la voz del castaño estaba empezando a sonar ronca y entrecortada, podía sentir el gran dolor que recordar aquello le causaba.
"E-Entonces ellos...?," se aventuro a preguntar, tenía miedo, una parte de el quería huir de ese lugar para no tener que oír su respuesta. Pero tenia que estar seguro. Tenia que cerciorarse.
"No sobrevivieron."
El Doctor Tofú pudo apreciar como los ojos del artemarcialista eran lentamente opacados, hasta el punto de perder todo brillo, para después soltar la pequeña taza de te que este sostenía en sus manos, la cual cayo en el piso haciendo un pequeño "crack", bueno el quiso pensar que fue la taza, aunque algo le decía que ese fue el corazón de Ranma. El liquido se esparció por el piso, casi rozando los pies del castaño.
Estaba siendo un poco cruel y lo sabía. Sin embargo una pequeña parte de el sentía cierto rencor hacia el joven de la trenza. ¿Por qué a el tuvieron que quitar lo que mas amaba en este mundo? ¿Por qué la vida fue tan cruel con en el pero tubo misericordia con el muchacho que tenia enfrente? El no creía haber cometido ningún pecado tan grave en este mundo como para haber sido castigado de ese modo, esta bien no era perfecto, pero en resumen se consideraba una buena persona. No entendía porque el destino decidió ser tan duro con él.
Sonrió resignado, esa seria su pequeña venganza. Un pequeño placer que nunca le diría a nadie, y que se llevaría a su tumba, sin importar que tan malo fuera.
"Solo uno de ellos sobrevivió..."
Lentamente, un pequeño brillo de esperanza empezó a brillar en los ojos azules de Ranma.
"¿Qui...?"
"Tienes muchas suerte Ranma. Tu prometida es una chica muy fuerte," sonrió con sincera alegría, por más que le doliera la muerte del amor de su vida, jamas se arrepentiría de saber que cierta jovencita de ojos marrones permanecía en este mundo. Después de todo siempre había sentido cierto cariño por la peli-azul, casi como una hermana pequeña o hasta una hija.
"¿A-Akane esta viva?!," el peli-negro se puso de piel de golpe, "¡Tengo que ir a verla ahora mismo!¿Dónde esta? ¿En el hospital? ¿Se encuentra bien? ¡Tengo que ir a verla inmediatamente!"
No es que a Ranma no le importara el resto de la familia, por supuesto que no. El los quería a todos y cada uno de ellos de una manera especial, y la gratitud que sentía hacia ellos era infinita, jamas podría pagarles por haberlo recibido en su hogar, y aun más que eso, haberle dado la oportunidad de pasar cada uno de sus días al lado de Akane. Sin embargo para él su prometida era su mundo entero, y jamas podría ocultar su alegría al saber que su corazón todavía latia.
"¡Ranma! No eh terminado de hablar, necesito que me escuches. Akane..."
"No tengo tiempo. Ya después me puede dar todos los detalles," dijo antes de empezar a dirigirse a la puerta.
"Ranma deja de ser tan impulsivo por una vez en tu vida y escúchame," espetó el doctor poniéndose de pie y agarrando a Ranma por el antebrazo.
"No tengo tiempo que perder aquí. ¡Entiendalo!," dijo soltándose bruscamente del agarre.
"Escúchame, Akane no se encuentra en Nerima, y aunque así fuera de nada te serviría verla."
El oji-azul paro en seco.
"¿D-De que esta hablando?"
"Akane...Akane no tiene idea de quien eres, ni siquiera sabe quien ella misma es...Ella perdió todos sus recuerdos..."
Ranma lo miro aturdido, para después volver a su sitio lentamente y sentarse.
Al ver que este no respondía, Tofú se ajusto los lentes, y tosió un poco para después continuar.
"Después del incendio la encontramos inconsciente en el jardín trasero de la casa. Su cuerpo sufría de graves quemaduras, y apenas podía respirar debido a la falta de oxígeno, sin embargo estaba viva", Ranma seguía callado, "Estuvo inconsciente por lo menos dos semanas, los primeros días se quedo en el hospital de Nerima, pero al final fue decidido que lo mejor seria trasladarla al hospital central de Tokyo, donde podrían atenderla mejor, por supuesto que yo la acompañe."
El entrecejo del castaño se frunció levemente, para después continuar, sabia que la siguiente parte del relato era lo que mas le iba a doler al muchacho.
"Finalmente Akane despertó hace mas o menos una semana, sin embargo había perdido todos y cada uno de sus recuerdos. No me recordaba a mi, ni tampoco las circunstancias que la llevaron a quedar postrada en esa cama."
"¿Ella sigue en Tokyo?," finalmente Ranma se aventuro a hablar. La verdad es que se sentía un poco confundido, recibir tanta información estaba empezando a hacer que le doliera la cabeza.
"Según tengo entendido, hoy le daban de alta. Por lo que asumo que debería estar de camino a Kyoto con su familia..."
"Un momento. ¿De que esta hablando? ¿Familia? Pero ellos..." Bien ahora si que no entendía nada, la cosa solo se estaba poniendo más y más complicada.
El hombre lo miro por un momento antes de responder.
"Veras Ranma...Antes de que Akane despertara yo...yo pensé que lo mejor para ella sería tener la oportunidad de crecer con una familia. Claro que tampoco la iba tirar en la casa de cualquier extraño, por supuesto que no. Sin embargo si conocía una familia que sabia con certeza la recibiría con los brazos abiertos. Fue por eso que llame los señores Kinomoto."
"¿Kinomoto?"
Tofú asintió, "Tú nunca los llegaste a conocer, pero eran amigos muy cercanos de la familia Tendo, a decir verdad eran vecinos, Akane prácticamente creció a su lado. Tú no tuviste la dicha de conocerlos ya que ellos se mudaron a Kyoto unos meses antes de que tú llegaras."
"P-Pero, aún si ese es el caso Akane ya no los recuerda. Entonces ¿Por que dejaría que se fuera con ellos?"
"Al conocer de la amnesia de Akane...Pensé que lo mejor seria si ella se quedaba con la idea de que esas dos personas, eran sus padres biológicos."
"¡¿Qué?! ¿Por qué haría algo así?"
"¡Piensalo Ranma! ¿Crees que sería justo para Akane el saber que toda las personas que una vez amo se habían ido para siempre? ¿Como crees que se hubiera sentido al saber que estaba completamente sola en este mundo?"
"¡Ella me tiene a mi!"
"¡Yo ni siquiera sabia en que momento ibas a volver, o si siquiera pensabas volver! ¿Qué querias que le dijera? '¡Oh si lo único que te queda es tu prometido, aunque él se fue a China y no se si vuelva. Esperalo a ver si viene, y así le puedes hacer toda las preguntas que quieras!'"
"¿Acaso piensa que yo en verdad hubiera sido capaz de abandonar a Akane?!", gritó ofendido.
"¡Ese no es el punto! No solo era eso, pero ¿Quién me asegura a mi que ibas a tomar la responsabilidad de hacerte cargo de ella? Te recuerdo que antes de irte, tu vivias insultandola y renegando tus sentimientos por ella, y yo no podía dejarlo a la suerte. ¿Por qué negarle la oportunidad de vivir una vida feliz como una adolescente normal?"
"¡Quera decir vivir en una mentira!"
"¿Entonces prefieres contarle la verdad? Entonces ve y hazlo, pero debes entender algo, Akane podrá sanar físicamente, pero mentalmente no sera así."
"¿Qué quiere decir?"
"Puede que la perdida de memoria de Akane, sea amnesia discociativa, en otras palabras puede que sea debido a algún tipo de trauma o suceso que su mente bloqueo debido al gran estrés y dolor que este originaba, en otras palabras las muerte sus familiares. Fue como su escudo de autodefensa..."
Ranma lo miro atento, no muy seguro de haber comprendido lo que doctor quiso decir, pero aun así asintió.
"Sin embargo, el estado psicológico de Akane es muy delicado, a pesar de haber bloqueado aquellos recuerdos, cualquier palabra o imagen podría inmediatamente empezar a traer algún tipo de recuerdo relacionado con su pasado, y si esto llegara a pasar podría poner en peligro tanto la salud mental como física de Akane, ya que no estamos seguros si ella podría soportar tal noticia."
"Pero..."
"Esa es otra de las razones por la que pensé que seria mejor dejarla pensar que su verdadera familia y hogar se encontraba en Kyoto, aquí los recuerdos hubieran vuelto en cualquier instante, después de todo este es el lugar donde creció y vivió. Tan solo caminar unas cuantas cuadras por el vecindario podría traer algo de vuelta."
"Doctor, aun así no me parece una buena idea..."
"Ranma debes entender, por el bien de la salud de Akane, ella no puede relacionarse con nada ni NADIE que alguna vez tubo que ver con su pasado," dijo el hombre haciendo cierto énfasis en la palabra "nadie".
"¿Qué me esta queriendo decir? ¿Qué no me puedo acercar a ella? ¿Acaso quiere que la deje sola cuando esta pasando por algo tan difícil? ¡Aunque esas personas digan ser sus padres, para ella no seguirán siendo mas que unos completos extraños!¡Con o sin familia se sentirá sola y perdida!."
"¿Y qué te hace a ti diferente? Déjame recordarte que también te olvido a ti." Golpe al corazón.
"A-Aun así yo..."
"Ranma, tu formas gran parte del pasado de Akane, el estar a tu lado o simplemente escuchar tu nombre seria demasiado peligroso. Sin en verdad te importa entonces debes dejarla en paz."
"¡No! No quiero, no importa si no me recuerda ella sigue siendo Akane Tendo. ¡Mi prometida!"
"¡Ella ya no es Akane!," gritó colérico el doctor, estaba empezando a cansarse.
Ranma lo miro si comprender.
"Ranma ya te lo dije...ella no debe saber nada sobre lo que alguna vez tubo que ver con su pasado. Y para eso ella debe olvidar de quien la misma Akane Tendo es, quien ella una vez fue."
"¿Qué..?"
"La Akane que tu consiste ya no existe, y no volverá. Su nombre ahora es Aoi...Aoi Kinomoto, y tu jamas debes volver a verla."
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Era impresionante como la lluvia no había parado en todo el día. Ni que le importara, ya nada importaba realmente. ¿Cuanto tiempo llevaba caminando? No estaba seguro, después de haber salido del consultorio del Doctor Tofú se fue por las calles de Nerima sin rumbo alguno.
"Ah...Ya anochecío...," miro al cielo aburrido. Ni siquiera de eso se había dado cuenta, bufó con amargura. Era tan patético.
"Maldición...," apretó los puños con rabia. Hoy se suponía que iba a ser un día feliz, un día de risas y sonrisas, pero parece que la vida no estaba de acuerdo con su pequeño plan. Ya decía el que las cosas estaban resultando demasiado bien, que estúpido fue al creer por un solo momento que quizás el destino se había puesto de su lado.
Apretó los puños con fuerza, hasta sentir como sus uñas se clavaban en la carne, dejando un pequeño ardor en sus palmas. Nunca creyo que abandonar el seno de su familia traeria consequencias tan graves.
"Ranma ¿De verdad piensas abandonarme?"
Esa voz...Con brusquedad volteo su rostro solo para encontrar su propio reflejo en el viejo ventanal de una tienda abandonada. Estudio su reflejo detenidamente, se veía horrible. Con lentitud, alzo su mano derecha y la dirigió hacia el fino vidrio, mientras el hombre del otro lado del ventanal lo imitaba.
Con la yema de los dedos acarició el frío cristal antes de volver a bajar la mirada.
"Ranma...por favor no me dejes..."
"¿Akane?", al volver a subir la vista el joven ya no encontró su reflejo si no la imagen de su Akane mirándolo con una profunda tristeza, mientras cristalinas lagrimas salían de sus preciosos obres marrones.
"Ranma no te vayas...no quiero quedarme sola...te lo suplico..."
"¡Akane!," guiadó por la emoción el joven apoyo ambas manos en el fino cristal , que debido a los años que llevaba allí, y la fuerza bruta del artista marcial quien no supo medirse, causó que este se rompieron en pequeños pedazos, que consecuentemente causó que un espeso rojo empezara a emanar las palmas del oji-azul. Aunque esto no le importo. Observo el espacia vacío donde antes estaba situado el fino vidrio.
"No lo haré Akane...No te dejare"
No importaba que nombre o apellido ella adoptara, el lugar donde viviera, no importaba si era en esta vida o la siguiente. El viviría para amarla, y protegerla. Su vida le pertenecía y él ya no podía cambiar eso, él vivía por ella y si no la tenía a ella entonces su vida era en resumen, completamente inútil. ¿Qué sentido tenía respirar si ella no estaba a su lado? ¡Ninguno!
Había tomado una decisión, él sería su guardián, su protector, entendía la situación y los peligros que acercarse a ella podían traer, pero él no pedía mucho. Con solo admirarla desde lejos y saber que ella era feliz, él estaría satisfecho. Nadie, jamas, lo alejaría de su Akane, aunque ese alguien fuera el mismísimo Ranma Saotome.
Renunciaría a todo con tal de estar a su lado, a su nombre, a su apellido, nada de eso tenia valor.
Con cuidado se agachó para tomar en sus manos uno de los pedazos de vidrio roto que descansaban en el suelo, y con la otra mano agarro el final de su trenza. Esa trenza que siempre lo había caracterizado, que lo hacia él, pero si para poder seguir a Akane tenia que dejar de ser él, entonces que así fuera.
Como si fuera un cuchillo, el filoso cristal atravesó las hebras azabaches, dejando caer en el frió asfalta, el pedazo de cabello que todavía seguía atado por una pequeña cinta. Mientras el resto de los cabellos del joven caían desordenados sobre sus hombros.
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Examinó las radiografías que tenia en sus manos. Definitivamente no era normal.
Se ajusto los anteojos, para después rascarse la parte superior de la cabeza, no lo entendía.
Estiró la mano libre para alcanzar la pequeña botella de ron que había escondido de la Señora Nodoka dentro del cráneo de Betty, y bebió de ella, seguía sin comprender.
"Tres huesos rotos, dos costillas fracturadas, y varias dislocaciones...", volvió a posar las radiografías en su escritorio para después rascarse la barbilla pensativo.
Que el recordara el fuego podría hacer muchas cosas pero, fuego solo no podía romperle los huesos a nadie.
Todavía no tenia nada concreto, sin embargo aquellas radiografías que había tomado de Akane antes de que fuera traslada al hospital central de Tokyo le estaban insinuando que aquel incendio no fue un simple accidente.
Todavía no había mencionado nada a nadie, ya que la acusación que estaba elaborando en su cabeza era de gran magnitud. Esto no era ningún juego de niños, no era acusar a alguien por robarle su dulce favorito, o coger su juguete. Esto era insinuar un atento de asesinato contra toda una familia, algo que no podía tomarse a la ligera, y que por eso decidió no mencionar a nadie. Por lo menos no todavía, ya que no tenía la evidencia necesaria, tendría que investigar un poco más.
Dirigió su mirada a la ventana, había parado de llover pero todavía se podían apreciar algunas traviesas gotitas de lluvia resbalando por el fino cristal de la ventana.
"Me pregunto si ya se le habrá ocurrido algo...," dijo mirando el reloj de la pared. Se sentía un poco mal por haber sido tan duro con lo joven artista marcial, pero si no se lo hubiera dicho así el joven no hubiera entendido la gravedad del asunto. Por supuesto que no quería separarlos, en especial cuando todavía no estaba completamente seguro de la seguridad de la menor de los Tendo, necesitaba a alguien que la protegiera y cuidara mientras él hacia su papel de detective. ¿Y quién mejor para eso que Ranma Saotome?
El sabía a la perfección lo necio y testarudo que el joven Saotome podía llegar a ser, en especial cuando se trataba de su prometida. Sin embargo necesitaba que el oji-azul entendiera bien la delicadeza del estado de Akane, para que si quería quedarse a su lado supiera tomar las precauciones necesarias, para no perjudicarla. No podia ignorar que se sentía terriblemente mal por el oji-azul, porque si el optaba por tomar el camino que el pensaba que iba a tomar, entonces le esperaba un camino muy díficil y doloroso.
Suspiró, en verdad lo compadesia.
Aun así conocía la astucia del muchacho, y que jamas haría algo que perjudicara a Akane, confiaba en su juicio y en que tomaría la decisión correcta.
"No debe tardar en llegar...3...2...1..."
"¡Doctor Tofú!," la grave voz de Ranma interrumpio el silencio de la noche.
Tofú sonrío satisfecho.
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Holaaaaa guapos! Como están? Espero muy bien! Antes que nada quiero deciarles a todos un muy Feliz Ano Nuevo! Se me olvido decirlo en mi ultima actualización Q_Q Bueno aquí vengo con el tercer capitulo de esta historia muajajaja. Espero que esto les empiece a aclarar un poco mas las cosas... o.o Y si no pues lo siento xD jajaja Perdonen me por dejarlos es suspenso, lo que pasa es que soy un persona malvada que le encanta dejar a la gente picada owo
Ranma: Vieja malvada...
Yo: Cállate imbécil que tengo la misma edad que tu!
Ranma: Vieja...
Yo: Otra palabra mas y no voy a dejar que le toques ni los pies a Akane en todo este fic...
Ranma: ...
Bueno ehhh en donde estaba ? Ah si la historia! No se que pensar de este capitulo hmmm la conversación con Tofu y Ranma me dio medio pereza, creo que me pase jaja Aunque tengo que admitir que amo la nueva personalidad de Tofu, es tan "no me jodas" xD jaja pero ay que entender al pobre hombre quedo traumado...Bueno de todos modos chicos en el siguiente cap veremos unos cuantos detalles la muerte de la familia! Si no me equivoco sera un POV de Akane, bueno ya veremos jajaaj xD
Reviews:
Isakura Tendo: Muchas Gracias ! Me alegra que te guste la historia, espero te haya gustado este cap! :D La verdad es que me gusta ser fiel a los personajes lo mas posible jeje aunque en este fic va a estar difícil porque todo mundo queda traumado de algún modo como Tofu xD
nancyricoleon: Muchas gracias!
KattytoNebel: jajaja soy malvada! Espero este cap te aya aclarado algunas dudas jeje gracias por tu review!
azucenas45: Muchas gracias! Asi lo hare! :)
Paula Andrea: Jajaja me alegro mucho! Si al principio es un poco confuso, pero me alegro de que te gusto en serio muchas gracias!
bry: Jajaja lo siento pequena espero este capitulo te haya ayudado en algo. Aunque lo de Nodoka ya es una buena pregunta que se responderá en el siguiente cap muajaja. Me alegro que te haya gustado la confesión, me gusta ser fiel a los personajes porque si los pusiera cursis y diciéndose un montón de palabras bonitas ya no serian ellos u_u Buen linda muchas gracias!
elieth: Muchas gracias! Tus palabras me hacen muy feliz, el saber que puedo transmitir los sentimientos de Ranma atreves de la escritura me alegra tanto!
ka-chan: jajajaja me encanta el suspenso xD Inicialmente iba a cortar el cap donde Tofu dice"No sobrevivieron", pero no soy tan mala ajajaja xD oh siii? e.e Bueno espero este capitulo te aya aclarado algunas dudas! :D Muchas Gracias!
Bueno eso es todo por hoy guapos! Hasta Luego! Bye~Bye :*
