Disclaimer: FMA no me pertenece yo solo uso los personajes para entretenerme un poco e inventar historias con ellos.

Bueno ya lo dije en los capi anteriores, así que saltémonoslo, bla bla blab esto es un EdxTú, bla bla bla imagínense que ustedes son la chica de la historia bla blá blá bla la chica no tiene nombre así que pueden ponerle el suyo propio bla bla bla bla

Y como desde el primer capi lo vengo haciendo, este fic se lo dedico a Dragonazul quien siempre me a apoyado desde mi primer fic, y por eso le dedico todas mis historias ^^ (la chica en la historia está inspirada en ti :3) Espero que te guste!

Por cierto, este capi es más pequeños que los demás y además lo subí hoy martes, ¿la razón? La próxima semana salgo de vacaciones y no podré actualizar hasta mediados de abril. Así que mejor subo este capítulo hoy, por el de este viernes y quizá martes de la semana que vine el siguiente capi de esa semana ^^ Para que no se queden sin actualizaciones. Pero después de ese capi nos estaríamos leyendo hasta mediados de Abril ¿ok? :D

Creo que no se me olvida nada más, así que pueden leer: ^^


Capítulo 3

Llevaba una hora esperando a que apareciera lo que mi papá denominaba "mi guarda espaldas" ya que a le preocupaba mucho que estuviera sola en una ciudad como esta sin ninguna compañía para protegerme, sobre todo después de los asesinatos que habían ocurrido en Lirium en los últimos meses. No me agradaba mucho la idea de tener a todo un ejército de hombres detrás de mí siguiéndome a todos lados, así que preferí tomar la decisión que me parecía más discreta: un guarda espaldas, aunque tampoco quería a un adulto observándome las 24 horas del día viendo que hacía y que no, pero en fin, esto era mejor que la primera opción.

Supuse que tratándose de la hija de un general, enviarían a un francotirador experto, un policía militar o algo por el estilo, pero poco después me entere de que sería un alquimista. Alquimista… apenas y sabia lo que era eso, pero en fin, se suponía que alguien lo recibiría en la posada de Arthur para guiarlo hasta mi casa, pero preferí ser yo la que fuese, ya que así, por lo menos, no estaría torturándome todo el santo día por imaginarme quien seria.

Me pregunto… ¿Qué clase de persona será el alquimista? No es que me importara demasiado, pero había escuchado rumores de la gente del pueblo acerca de "los perros de los militares" y la verdad, no quería que ninguno se me acercara a mí. Pero mi papá había insistido que era eso o diez militares. Así que al final no tuve opción. Además, mi papá jamás me dejaría con alguien así ¿verdad? Claro que no.

Había llegado a la posada de Arthur como a eso de las cinco, era muy temprano aún, así me senté en un sillón a esperar a que el alquimista llegara, pero al ver que no era así, Arthur me invitó una taza de té, él siempre me ha caído bien, de hecho, él es un viejo amigo de la familia y en ocasiones lo he llegado a considerar mi segundo padre, ya que Arthur siempre cuidaba de mi cuando mi papá se iba a una misión. Fije mi vista en el cielo que ya estaba comenzando a teñirse de tonos naranja y dorado, mientras que el azul apenas y se distinguía. Pero que aburrida estaba. Comenzaba a preguntarme si eso de elegir ser yo quien le diera la bienvenida a esa persona avía resultado ser una buena idea.

-¿Aun nada?- oí la voz de Arthur que me llamaba desde la cocina y gire mi cabeza hacia él.

-No, aun no pero no te preocupes yo te avisare cuando llegué para que por lo menos lo conozcas- le respondí sonriendo-

-Sí, me parece bien, quiero saber con quién vas a vivir durante estos meses- dicho esto, regreso a la cocina y yo volví a posar mí vista en el cielo.

Siempre, incluso de pequeña, me gustaba contemplar el horizonte. Me gustaba observar el crepúsculo, y admirar como el cielo azul, iba tejiéndose de un tono dorado al alcanzar el alba nocturna. Como toda la cuidad parecía otra, al carecer de su habitual brillo.

¿Cómo me sentía respecto a mi padre? Pues… la verdad es que lo extrañaba, no voy a mentir. ¿Pero qué chica de 15 años no le gustaría estar en mi posición? Sin papá que te ordene que es lo que debes hacer, sin responsabilidades, sin horas de llegada a la casa, sin quehaceres por un tiempo. En fin, esto era lo mejor que pudo ocurrirme. Claro que estaba eso otro problemilla… el alquimista seguramente habría recibido órdenes de mi padre y daría exactamente igual quien estuviera a mi cuidado. Adiós diversión.

De todas formas no es como que tuviera muchas cosas que hacer. Con todo eso de los secuestros ya nadie se aventuraba a salir de sus casas entrada la noche. Claro que esa había sida, en primer lugar, la razón por la cual mi padre había insistido en un guardaespaldas.

¿Qué no entendía que ya no era una niña y que soy perfectamente capaz de cuidarme sola? No necesitaba de un tonto adulto que estuviera cuidándome como a un bebé. Yo soy perfectamente capaz de salir adelante con o sin niñero.

Pero bueno, lo hecho, hecho está, y ya había aceptado todo esto. No podía echarme para atrás ahora. ¿Qué diría mi padre si lo hiciera? Seguramente me soltaría otro de esos largos sermones suyos que utilizaba con otros soldados, cuando estos no querían acatar sus órdenes.

De mis labios escaparon un largo y cansado suspiro. No, ya no podía arrepentirme de esto. Y aunque lo hiciera de nada serviría ya. Lo mejor que podía hacer en este momento era resignarme y acostumbrarme a ello. Porque esto y apenas estaba comenzando. Siempre era mejor empezar todo con el pie derecho.

Mantuve mi vista clavada en el cielo. Observando como unos pequeños puntitos en el cielo brillaban intensamente. Eran estrellas.

De pronto, de entre las estrellas que estaba admirando, surgió un pequeño putito en el cielo. Era un pequeño puntito en el cielo, del mismo tamaño que sus compañeras. Solo que esta, era de un color un poco más amarillento. Pero hermosa de todas maneras. La seguí contemplando. ¿Cuál fue mi sorpresa al ver que esta nueva estrella, se movió dejando tras de sí, una pequeña estela de su mismo color, para luego desaparecer?

Sonreí sintiéndome muy feliz, esta era la primera vez que veía una estrella fugaz. Solo las conocía mediante dibujos o descripciones. Así que ver una por mis propios ojos, no tenía precio. Mantuve mi vista posada en el lugar donde había desaparecido la pequeña estrella.

Poco después, escuche como la campana de la puerta sonaba indicando que alguien había entrado a la posada. Arthur salió de la cocina y me hiso un ademán para seguirlo. Cuando llegamos a la recepción, pude ver a un niño pequeño no más grande que yo frente al escritorio, el chico no era muy alto, tenía el cabello de un color dorado y vestía una curiosa chamarra roja que le llegaba a los pies, también portaba un par de guantes blancos en sus manos, supuse que era por el clima en el que estábamos. Al parecer solo era otro chico más que quería pasar una noche aquí, ni rastro del alquimista que venía a cuidarme. ¡Vaya mal educado que era! Pero… pensándolo bien, quizá esto era mejor, quizá se arrepintió de venir y ahora tendría todo el tiempo que quisiera para mí misma. Era tan feliz.

Retrocedí unos pasos para que Arthur pudiera atender al muchacho, ¿Cuánto más pensaba hacerme esperar el alquimista? No es como que quisiera que llegase. Pero si quiera si no iba a venir, lo mínimo que pudo hacer era haber llamado para cancelar.

-¿Bienes a pedir posada, muchacho?- le pregunto Arthur

-En realidad no. Busco a esta chica- dijo el muchacho, pasándole un sobre a Arthur, el cual abrió.

-¿Cómo te llamas? ¿Y por qué quieres conocerla?- ¿chica? ¿De qué chica podrían estar hablando?

-Mi nombre es Edward Elric y estoy aquí porque me contrataron a una misión para protegerla- contesto el chico, que, por lo que él mismo había dicho, se llamaba Edward. Arthur me miró.

Casi me echo a reír, ¿este niño, que no tenía más edad que yo iba a cuidarme? Si como no. Seguramente esto se trataba de una broma. Mi guardaespaldas era un alquimista. No un chico con aires de grandeza.

Pude observar que él sacaba algo de su bolsillo, me acerque un poco más para ver mejor, al parecer era un reloj de bolsillo como los que usaban los alquimistas estatales, ¿entonces eso significaba que él era un alquimista estatal? Eso no podía ser cierto. El ejército no dejaría que un niño ingresará a sus filas ¿verdad?

- ¡Oh! Eres tú, perdóname no te había visto- agregó cuando se dio cuenta de mi presencia.

-¿No eres muy joven para ser un alquimista Estatal?- pregunte.

-¿Eso crees?- me respondió con una enorme sonrisa dibujada en la cara, ahora, a esta distancia, podía notar que el chico poseía dos hermosos ojos color miel. Edward abrió su reloj –Ya es muy tarde, tenemos que irnos. Gusto en conocerlo señor- dicho esto salimos de la posada, mientras el aire frío golpeaba con fuerza nuestros rostros.

No sé porque, pero me alegraba mucho que hubieran mandado a un alquimista tan joven para cuidarme. Al menos no tendría que comportarme como un soldado en frente de él, como lo hubiera hecho de haberse tratado de alguien más. Incluso quizás podríamos ser amigos.

Más tarde le preguntaría todas esas dudas que querían salir de mis labios. Pero tenía que contenerme, ya abría tiempo para eso. Y más que de sobra para preguntarle.

-¿Vienes, o piensas quedarte toda la noche ahí parada? No es que no lo sepas, pero yo no me sé el camino a tu casa- solo hasta ese momento me di cuenta de que había permanecido parada, contemplándolo.

Emprendí la marcha hacía mi casa, Edward solo se limito a sonreírme. Qué lindo juego hacían ese hermoso para de ojos color miel, al unirse con su sonrisa.

Sin notarlo, el cielo había adquirido más oscuridad. Y había empezado a nublarse un poco.


N/A: ola!!! ^^ Bueno, aquí de nuevo con el tercer capítulo de esta historia ^^

¿Qué les pareció? Ah! y por si no lo notaron este capi está escrito como si fueran ustedes. Creí que sería muy aburrido seguir a Ed por todo Lirium hasta que diera con la posada. No se perdieron de nada, no se preocupen. Solo se perdió, lo persiguió un perro, termino del otro lado del pueblo y casi lo vuelve a arrollar un carro xD No se perdieron de nada, créanme xD

Bueno, espero que esta continuación haya sido de su agrado.

Por cierto, lo de la estrella fugaz, lo agregue por dos razones. La primera porque, se supone, ver una estrella fugaz simboliza que se puede iniciar un feliz encuentro, alguien que conocerás y que te aportará toda clase de beneficios y ayudas, o alguien a quien quieres y que hace tiempo que no ves. En este último caso, la interpretación, está habitualmente impregnada de ternura o melancolía, pero en cualquiera de los dos casos, siempre tiene implícito un espíritu romántico. Muy buena predicción para su historia, ¿no les parece? xD

Y la segunda razón, es porque hace poco yo también vi una estrella fugaz a vivo y a todo color el fin de semana. Y quería que la historia también lo tuviera xD

Eso me recuerda, así como yo, ustedes también pueden poner algo que les haya pasado a ustedes. Como dije en el capi anterior, desde este capítulo acepto experiencias, sueños, anécdotas o cualquier cosa que se les ocurra para poner en la historia. ¿De todas maneras es su historia no? xD Así que también ustedes pueden ser parte de este fanfic (¿a que suena como un comercial barato de televisión? xD) solo envíenme un review con lo que les gustaría que pasara y quizá, conforme el fic avance agregaré su coment ^^

En fin, ya tengo que despedirme nos leemos después ^^

FanFic dedicado a Dragonazul, quien, además de ser una gran amiga mía, es una gran escritora con mucho talento para inventar historias fascinantes. A ella le dedico esta historia, por su apoyo en mi y su total entrega para leer este fic ^^

Nos leemos en la conti!!! Bye!!! ^^

¿REVIEWS?