Cap III: "Planes"
Rachel había tomado los últimos dos días solo para ella. Se había decidido a pensar como piensa Quinn y a ponerse en su lugar; sin embargo, en ningún segundo comprendió su decisión y mucho menos si quiera pasó por su cabeza tomar la misma. Pero tal vez no podía hacer nada para cambiarla.
Abandonó la silla con cansancio y depositó su taza de café vacía bajo el grifo de agua caliente y observó ese acto tan cotidiano solo un momento: se sentía justo de esa manera desde que había hablado con Quinn. Todo se resbalaba y terminaba escapando de entre sus manos de la manera más rápida y tonta posible.
Suspiró casi ahogadamente y cerró el agua con fuerzas. Fuerza que ya no tenía para hablar con Quinn y pedirle cambiara de opinión.
- ¿Qué te pasa?
- ¡Mamá!...me asustaste- le reclamó a Shelby que estaba parada bajo el marco de la puerta y la observaba con diversión- Nada…estaba terminando de desayunar
- Claro…por eso estabas hablando sola por lo bajo y…- murmuró Shelby llegando al fregadero y tomando la taza- la quebraste… ¿Qué sucede, Rachel?
- No…no noté haberla roto. Lo siento- dijo ella en un suspiro y evidenciando su desánimo. Shelby frunció las cejas y se acercó a ella con lentitud-
- ¿Qué te pasa hoy, Rachel? Y ayer…y desde hace varios días-
- Nada - respondió ella esquivando su mirada
- Rachel- insistió la mujer en un tono severo y con una igual mirada. La morena suspiró una ultima vez y se arrojó de lleno contra la silla más cercana-
- Voy a ser madre, mamá…Voy a tener un hijo- aseguró la morena con la mirada fija en su madre y todo se volvió silencio solo diez segundos.
Tiempo suficiente en el que Shelby parpadeó intentando entender y Rachel jugó con sus manos esperando por su reacción.
Cuando la mujer alzó ambas cejas sorprendidas y se cruzó de brazos para recostarse contra la mesada, Rachel supo que en algo servía ser tan intensa y segura de si misma. Su madre nunca la tomaba en broma.
- Un… ¿un hijo, Rachel?...Rachel tú no pued…
- Lo sé… ¿Pero te acuerdas de aquella visita al médico dos años atrás? ¿Cuando él me dijo que…bueno que después de mis primeras experiencias todo podía cambiar?- preguntó algo sonrojada y observando instintivamente la ventana de la cocina-
- Si, lo recuerdo pero…eso quiere decir que tú…
- Sí, mamá, si…pero eso no es lo importante…Quinn no quiere tener el niño
- ¿¡Quinn!?...Quinn Fabray ¿nuestra vecina?
- Shhh, mamá, no grites ¡por favor!- le pidió la morena poniéndose de pie rápidamente mientras Shelby paseaba en un mismo círculo-
- ¿Quinn?...Rachel, Quinn es la hija de…
- ¡Ya lo sé!...pero…tú sabes lo que siento por ella
- ¿Y el martes?
- ¿El martes qué?
- El martes cuando fuiste al médico ¿se lo contaste?
-Flashback-
Rachel abandonó su casa solo cinco minutos antes de su visita mensual al médico; frotó sus manos como si el invierno estuviera de estación y llegó solo menos de diez pasos. Observó de reojo el césped nuevamente cortado al ras y en perfecto estado; sonrió y estiró su brazo en busca del timbre.
Fueron segundos en el que abrieron la puerta y Judy, del otro lado, la recibió con una agradable sonrisa:
- Buenas tardes, Rachel ¿cómo has estado?- le preguntó amablemente como siempre lo hacía y con un cálido beso en la mejilla-
- Buenas tardes, Judy…estoy bien ¿cómo estás tú?-
- Oh, perfecta, Rachel- respondió la mujer mientras la dejaba pasar y caminaban luego hacia el living- Ahora estoy haciendo unos retoques en los cuadros y pintaré unos nuevos ¿quieres ver uno?
- No ahora, Judy- respondió Russel abriendo las puertas corredizas de su consultorio personal y reclamándole con la mirada a su mujer- ¿Cómo estás, Rachel?
- Muy bien, Russel, gracias…Me encantaría verlos luego, Judy- agregó volteando hacia la mujer y caminando luego hacia el hombre-
- Estás más alta- bromeó Russel palpando su cabeza y haciendo enrojecer a la morena- oh, todavía sigues con tu vergüenza para todo. Pasa, Rachel…Tráele algo, Judy- fue lo ultimo que pidió el hombre antes de cerrar y acomodar su bata- Cuéntame, Rach… ¿cómo has estado? -
- Bien…creo
- Igual que siempre- murmuró con burla él mientras se sentaba tras su escritorio y le señalaba a Rachel que hiciera lo mismo- Si estás igual que siempre… ¿por qué has acudido a la cita? Sabes que no es obligación cada mes-
- Lo sé…y de hecho sé que hace tres meses ya no vengo pero…en realidad no me he sentido bien estos días-
- Oh, ¿por qué querida?- interrumpió Judy entrando con dos vasos de jugo de naranja y cara preocupada. Russel rodó los ojos y se acercó más a su escritorio-
- Judy…yo soy el médico
- Pero yo…
- Nada- la cortó él agradeciendo con una seña los vasos y con otra le pidió que los dejara solos nuevamente. Judy golpeó su zapato contra el piso y finalmente volvió a sus trabajos- ¿Me decías, Rachel?
- Es que…siento mucho dolor allí… ¿me entiendes?
- Por supuesto… ¿desde cuándo estás así?- preguntó Russel escribiendo algo rápidamente-
- Hace días…Unas semanas tal vez
- ¿En qué momento lo sientes?
- Eh…bueno…no…
- Rachel, soy tu medico desde tus 10 años, habla con confianza
- Bueno…cuando estoy acostada o sentada…Y…y también cuando…tu sabes…veo algo que no debería
- ¿Cuándo te excitas?
- Eh, si- respondió la morena raspando la garganta y completamente colorada-
- Has tenido sexo, Rachel ¿cierto?- preguntó el médico tomando lo que parecía el historial clínico de la morena y buscando alguna parte en especial- ¿Rachel?
- Si- murmuró la morena tomando su vaso y dándole varios sorbos para mojar su boca-
- Bien…no tienes que avergonzarte de eso… ¿Fue con una mujer, Rachel?- preguntó él manteniendo su seriedad por su profesión y terminando de leer algunas líneas del historial de la morena. Rachel poseía una pequeña abertura vaginal que Russel siempre aseguró podría determinar la identidad sexual de la morena tal como se la presentaba: una mujer. Sin embargo, adecuándose a la condición gradual y mayoritaria de sus genitales, Rachel tenía más desarrollado su pene por lo que podría considerarse a sí misma perteneciente a su sexo opuesto. Cuando la morena asintió lentamente con la cabeza él hizo lo mismo- ¿Estos dolores son diarios?
- Algo así…pero solo en los momentos que le dije
- Haremos unos estudios, Rachel ¿si? Solo para asegurarnos que no sea nada grave pero es algo natural tras tus primeras experiencias…Rachel, recuerda que por más que, por el momento, no puedas embarazar a una mujer debes cuidarte ¿si?...¿Qué pasó?- preguntó Russel al ver la incomodidad en el rostro de la morena y el movimiento rítmico de su mano contra su muslo-
- Es que…no…no me cuidé y…y…
- ¡Papá!... ¿Por qué el auto está… Regreso luego- murmuró Quinn al entrar de improviso al despacho e intentando salir al ver a Rachel-
- Quinn- la llamó su padre con seriedad cuando la rubia les dio la espalda- saluda, no seas mal educada-
- Russel no es…
- Rachel- la calló el hombre esta vez y la morena volvió a enrojecer de repente- estoy esperando, Quinn- la rubia giró con lentitud y suspiró con molestia-
- Buenas tardes, Berry
- Hola, Quinn- la saludó Rachel emocionada y levantando apenas su brazo derecho. La rubia movió su mandíbula en un intento por ocultar algo y finalmente se alejó casi corriendo. Russel río por lo bajo y Rachel volvió su vista a él con el ceño fruncido- ¿Qué?
- Nada, Rachel, nada…Entonces, te daré algo para calmar los dolores que solo son musculares por el momento ¿si?...Y haremos los exámenes cuanto antes
- Está bien- murmuró ella mientras lo observaba escribir una nueva receta médica y Russel aún sonreía. Cuando él alzó la vista y observó detrás de ella, Rachel volteó con lentitud y descubrió a Quinn observándolos cálidamente apoyada contra una pared y evitando sonreír.
Cuando ella se puso de pie y se despidió de su médico, Quinn desapareció escaleras arriba con rapidez y Rachel finalmente abandonó la casa.
-Fin del Flashback-
- No, no se lo conté- respondió Rachel al interrogatorio de su madre antes de que la puerta de su casa se abriera y Shelby saliera a recibir a Leroy como todos los días.
Seis semanas. Ese era el tiempo que ella llevaba de su embarazo y, aunque externamente todo seguía igual, por dentro todo parecía ser algo nuevo.
Quinn solía pararse frente al espejo de su habitación cada noche, levantaba su remera de pijama y acariciaba su incipiente y casi inexistente abdomen pronunciado. Pero ella solía moverse de un lado a otro imaginando cómo sería verse dentro de unos siete meses más.
No estaba lista para ser madre, eso lo tenía claro. No quería cargar con algo que ella no planeó y por el contrario fue producto de un accidente. Porque el que Rachel la embarazara tras tomar su virginidad fue eso, un accidente que ella desconocía porque supuestamente Rachel no podía embarazar a otra mujer.
Y esas dos últimas palabras hicieron eco en su cabeza. Se mordió el labio inferior con fuerzas y bajó su remera ¿qué hubiera pasado si Rachel no se colaba en su fiesta y terminaba teniendo sexo con alguien más? No le gustaba como sonaba eso, no podía y dolía imaginarse a la morena sobre otra mujer y siendo tan cuidadosa como lo fue con ella.
Pero después de todo ella ya había tomado una decisión. Aún no podía ser madre.
Se soltó la coleta de su cabello e iba rumbo al baño cuando sintió un golpe en su ventana. Y otro más suave y otro más fuerte. Llegó a ella con algo de miedo y suspiró al descubrir a Rachel bajo su ventana y con la cabeza hacia arriba. Con la mirada sobre ella.
Le hizo apenas una seña de que esperara y rápidamente corrió escaleras abajo.
Cuando salió, el frío le azotó los brazos descubiertos y se arrepintió de no haber tomado una chaqueta. O volver. Porque si lo hacía Rachel seguramente la iba a tomar por tonta.
Se abrazó a sí misma y dio unos pasos con calma antes de llegar frente a la morena.
- Hola – la saludó Rachel por lo bajo con las manos dentro de los bolsillos de su pantalón y sonriéndole agradablemente-
- Hola- murmuró ella apretando sus labios por los nervios. Por los nervios que Rachel le provocaba cada vez que estaba cerca-
- ¿Podemos hablar? Es solo unos minutos, lo prometo- se apuró a decir la morena antes de Quinn dijera o reclamara algo-
- Está bien… ¿aquí?- preguntó Quinn algo insegura. Lo último que quería era que sus padres escucharan algo que aún no debían-
- Mmm, no sé ¿quieres que vayamos a otro lado?- preguntó la morena y fue lo último que alguna de las dos dijo antes de llegar a una pequeña plaza a solo unos metros de allí. A Quinn se le olvidó la ropa que llevaba y aún más que estaba compartiendo lugar y tiempo con Rachel Berry; el blanco de todas sus burlas desde que ingresó al Instituto-
Llegó casi silenciosa hasta una de las hamacas del lugar y sin pensarlo se sentó en ella para sentir algo de libertad. Cuando alzaba la cara la pequeña brisa de la noche golpeaba su sus mejillas y le borraba por momentos el calor.
Observó a Rachel sentarse sobre la arena, algo alejada de ella. Tal vez por nervios. Tal vez por miedo. Y esa lejanía no le gustó pero su orgullo no le permitía pedir un acercamiento. Mucho menos cuando la morena comenzó a hablar y las ganas de pedirle que la abrazara empezaron a molestarla cruelmente.
- ¿Cómo has estado?
- Bien…quiero decir…solo llevo un mes de embara…
- Un mes y medio- la interrumpió Rachel con seguridad y ella sonrió-
- Un mes y medio…y…no he notado muchos cambios.
- De igual manera no te preguntaba solo por eso…Tú cómo estás-
- ¿Yo?...eh, bien.
- Si es así, me alegro… ¿Has ido al médico?- le preguntó Rachel doblando sus piernas contra su pecho y reteniéndolas con sus brazos-
- A escondidas de papá…no es muy agradable. Muchos saben que soy su hija y excusarme con una simple rutina no es muy viable… ¿Has hablado con él?
- De… ¿de esto? No. Primero quería hablarlo contigo. Esto nos concierne a nosotras ¿no?...Es nuestro hijo al fin y al cabo.
- Rachel…ya te dije lo que pienso de la situación. No me hagas repetirlo.
- Ya lo sé…pero es un bebé, Quinn…Nuestro. De ambas…Sé que lo que pasó en parte fue mi culpa; debería haberme asegurado de mi condición antes pero se trataba de ti ¿entiendes?
- ¿De mi?
- Cuando se trata de ti no puedo pensar con claridad. Estaba en tu casa, recordando por lo que habíamos pasado y de repente nos besábamos e hicimos el amor…No puedo detenerme si se trata de ti, Quinn.
- Rachel…
- Y luego dices que estás embarazada y que el niño también es mío… ¿cómo crees que me siento respecto a tu decisión?
- Tú lo dijiste. Es mi decisión
- ¡Pero estás decidiendo sobre algo que también es mío!
- Tú no serás la que sufra, Rachel. Serán nueve meses de retos pesados para mí. Solo para mí.
- ¿Y tú crees que te dejaré sola? ¿Crees que no me importa por lo que pasarás?
- No es lo mismo. Mirarás como lo hará mi madre, mi padre o los tuyos e inclusive el Instituto. No será lo mismo - susurró Quinn observando como Rachel se ponía de pie y llegaba hasta ella-
- Yo lo sé y créeme que si pudiera hacer algo para evitar ese sufrimiento del que tienes miedo lo haría, Quinn pero…ya lo hicimos. Ya una vida está creciendo de ti ¿puedes entender eso?...Alguien que no tiene la culpa del momento que pasamos juntas o de lo que pasa entre nosotras ahora…Por favor, Quinn. Piensa bien lo que vas a hacer
- Ya lo pensé
- ¡No es cierto!... Tomaste el camino fácil y como todo fácil es el peor…No nos hagas esto- murmuró la morena arrodillándose frente a ella y acomodando sus manos en los muslos de la rubia. No le importó en absoluto los posibles insultos de la rubia y por el contrario rodeó su cadera al notar una lágrima en su mejilla- Dime que no quieres tenerlo…Dímelo
- Rachel…
- Dime que no te imaginas trayéndolo aquí, a este mismo parque y correr con él por las tardes…Dime que no quieres tenerlo entre tus brazos apenas nazca y grabarte para el resto de tu vida su primer llanto… o su primer bostezo contra tu pecho…Dime si no sueñas con su rostro desde que te enteraste estás esperándolo o has pensado su posible nombre…Dime que no quieres un ser tan especial y único en tu vida y entontes te entenderé, Quinn…De lo contrario voy a insistir en que cambies de opinión…Dime si no te lo imaginas morenito, o morenita, y con tus ojos verdes o tu carácter tan especial…¿No sueñas con eso?...Muchos lo desean y pocos lo tienen de verdad…¿Quieres eliminar la única posibilidad de dar amor y que te lo regresen en doble de cantidad?... ¿No quieres sentirlo crecer dentro de ti y verlo crecer luego como lo has hecho tú?…Dime si no quieres tocar su piel suave después o antes de cada baño y oler ese aroma que solo los bebés desprenden…Dime que no quieres escucharlo llamarte "mamá" a ti, solo a ti Quinn… Dime que no quieres ser la persona más feliz del mundo… ¿No has imaginado cuando tome tu mano la sensación de felicidad y emoción que sentirás para el resto de tu vida?... ¿No quieres todo eso, Quinn?... Dime que realmente has cambiado y pretendes acabar de un solo paso con eso y solo allí intentaré entenderte.
- Rachel…- susurró la rubia inclinándose sobre la morena y juntando sus frentes. Por supuesto que lo había soñado. Lo había soñado inclusive mucho antes de tomar esa abrupta decisión por culpa de los miedos. Había soñado una posible familia con Rachel, las dos llevando al niño o niña al parque o pasando un momento con sus abuelos. Lo había soñado todo ya, pero tenía más miedo en demostrarlo.
Quiso decir algo más pero Rachel ya había rodeado completamente su cintura y estaba besándola. Ella le rodeó el rostro con sus manos y volvió el beso más intenso. Cada vez que Rachel parecía separarse solo para tomar aire, ella apretaba su cuello contra su rostro y la obligaba a permanecer con ella.
Como siempre se sentía actuar con Rachel.
Se separaron después de unos minutos con la respiración agitada pero se mantuvieron casi abrazadas. Quinn pasó sus dos brazos por los hombros de la morena y Rachel la acercó contra ella por su cintura. Y eso se sentía bien.
Quinn escondió su rostro en el cuello de la morena e inhaló su perfume. Inconscientemente le dejó un beso y se pegó más a ella cuando el viento aumentó su fuerza y el calor descendió notoriamente.
Rachel le acarició unos segundos la espalda y se alejó al notar el frío invadirla. Se puso de pie y Quinn siguió sus actos con la mirada: Rachel se quitó su chaqueta, la ayudó a separarse de la hamaca y colocó la campera sobre sus hombros.
Y nuevamente volvieron a abrazarse en un acto meramente necesario.
- Entonces, Quinn- susurró Rachel reteniéndola contra ella y sintiendo las caricias de la rubia tras su cuello- ¿podemos darnos una oportunidad con nuestro hijo?
Mis queridas lectoras, otro cap...
- Biankita87: No me gustan las adaptaciones para nada y posiblemente nunca subiría una. Asique sí, la historia es mía. Saludos!
Muchas gracias por leer y /o comentar. Se aprecia mucho, de verdad.
Ni Glee ni sus personajes me pertenecen (solo Lea Michele... )
Nos leemos pronto, Saludos!
