Pasar la noche dando vueltas no es nada sano, y si los besos que intentas olvidar son los que te desvelan peor para tu salud. Ella te saca de quicio pero te gusta tanto que te llega a doler en el pecho. Antes de conocerla nada conseguía realmente molestarte, todo es diferente con ella, se triplica la dimensión de las cosas y no logras concentrarte como quisieras. Si estar en su cama es la mitad de excitante que en tus sueños adorarías perderte en la pasión por un rato, sin compromiso, sin segundas intenciones, sin nada de por medio, solo la piel que te exige poseerla hasta que expulse mil gritos en tu oído y morderle ese cuello hasta extasiarte y dejarle marcas que le indiquen al viento que es tuya antes que nada . Imaginas que clavarte en sus ojos hechiceros mientras te hundes en ella una y otra vez, eso si que debe ser una droga electrizante, y sudas imaginándotela, es normal que el agua no te calme la sed. Estas sediento de otra cosa, de su cuerpo pero sobre todas las cosas de su alma, eso que tanto desconoces en una mujer, la otra cara de la luna que estabas dispuesto a descubrir de su mano hasta que supiste que ella iba por otra cosa. Reconoces que no es como las demás, que de ella te gusta su singularidad y saber que nunca tendrás una pista de lo que responderá porque ella es la sorpresa personificada.

De poder rebobinar como en las cintas, aquella noche en el central park la hubieses besado y posiblemente pedido matrimonio porque desde que la viste supiste que era la mujer de tu vida, quizás así no hubieses tenido que escuchar lo que escuchaste y te desilusionó por completo. Es mas si no la quisieras tanta no seria un problema que te usara, ahora mismo estas deseando ser usado en todos los aspectos, ahora mismo darías cualquier cosa porque ella hiciese barbaridades contigo sin preguntarte. Es absurdo estar cien pasos de tu mayor anhelo y no tener los huevos de ir a por ello pero así eres tu, y solo te queda despertar con ojeras a causa de ese apetito por una mujer que encima te corresponde, y vas por ahí presumiendo de evitarla con gusto. Harto de todo, levantas el teléfono porque su voz puede ser de gran ayuda a estas horas, aunque sea con una bronca descomunal

-¿Estas despierta?- cuando miro el reloj y veo que son las tres de la madrugada todavía no puedo creerlo hay que ser estúpido para llamar a estas horas pero viniendo de él comienza a tener explicación

-Ahora lo estoy, que pasa que todavía no me has insultado lo suficiente o quieres comenzar el día con broche de oro- nuestra ultima charla me ha dejado muy incomoda hasta el punto de no saber cuanto tiempo mas podré aguantarle no soy de acero las flechas me llegan hasta las entrañas

-¿Recuerdas la primera vez que salimos?, me juraste que nunca te habías enamorado y que a veces era mucho mas fácil tener sexo sin compromiso- la verdad que solo quería impresionarle con esa afirmación en mi vida si he estado con cinco hombres es porque he sumado tres

-A que viene eso ahora Nathan- suspiro con fastidio ya no quiero acordarme de que aquella vez que fuimos tan felices porque aquel hombre que me prestó su abrigo para que no me congelase no es el mismo que ahora me habla como si fuese cualquier basura

-Quizás nosotros podíamos hacer eso, ya sabes para quitarnos las ganas- al momento que le escucho parece que me ha caído un balde de agua fría si este hombre esta planeando internarme en un manicomio lo esta consiguiendo pero vamos

-O sea deja ver si me aclaro hace unas horas atrás me decías que era la peor persona del mundo y ahora me cuentas que quieres follar conmigo como si no hubiese mañana pues te digo algo cómprate una muñeca inflable y resuelve tu problema gilipollas- le cuelgo todavía mas decepcionada, al principio puede que me hubiese conformado con esa proposición pero después de todo lo que me ha dicho necesitará mucho mas para llevarme a la cama aunque sea yo la que se muere por perder la razón entre sus brazos

Cuando no estamos en frente de las cámaras es mucho mas sencillo para él concentrarse en jugar con su iPhone ignorando que la vida sigue y se esta yendo tan deprisa que no le puede atrapar como quisiera por andar contando musarañas con su orgullo. Siempre dándome la espalda, siempre ausente y yo ya no puedo competir con su ignorancia. Es de esos que te llaman de madrugada loco por estar contigo y al día siguiente simplemente no existes a su alrededor. Exhausta de tanto ajetreo tomo el elevador con el objetivo presente de encerrarme en la habitación y tomar un baño relajante para ahogar principalmente las penas. Antes de que se cierren las puertas mi dolor de cabeza se hace sitio a mi lado en el ascensor. No le miro porque quiero castigarle porque no es justo que me trate como lo esta haciendo y es muy humillante que ni siquiera signifique lo suficiente en su vida como para que de la cara y me diga que hice mal aparte de ser besada por la ilusa de su ex. Y como si el destino estuviese a favor de confrontarnos, el ascensor se detiene de golpe alarmándonos de inmediato. No me lo pienso dos veces y pulso el botón de emergencia aunque nos explican que puede demorar unos 30 minutos por problemas eléctricos.

-Tu que crees que harían Castle y Beckett en esta misma situación- últimamente sus preguntas me están cansando

-No lo sé, pregúntaselo a los guionistas apuesto a que tienen la mejor respuesta- le dejo saber que no estoy para sus idas y venidas

-Yo no soy escritor pero se me ocurren mejores cosas que hacer que discutir contigo- me toma de la cintura sin permiso dejándome boquiabierta y arrebatándome un quejido por la intensidad de su agarre

-Tu.. Tu te has inyectado algo estas tonto ya que tanto te gusta estar lejos de mi que te de el aire chaval- lo aparto sin que me duela la conciencia no quiero ser su juguete no quiero ceder y seguir manchando la imagen que tiene de mi

-Piénsatelo por favor- dice en tono de ruego-Una noche conmigo seria maravillosa, tu y yo en una habitación los dos solos conociéndonos, descubriéndonos, adorándonos, disfrutándonos gozando como dos locos, no lo puedo evitar, eres sexy sabias y ese beso que me diste la otra noche todavía me quema no sabes cuanto-mientras mas me alejo él se acerca y si los de mantenimiento no están rápidos aquí comenzará una guerra fatal

-Que te de un poco el aire- si no me temblara tanto la voz él se fiaría mas de mis palabras pero mi piel es muy sensible y no puede negar que lleva años queriendo escuchar esas cosas

-Tu también lo deseas-hace que mis manos reposen sobre sus pantalones justo ahí donde puedo sentirle, justo ahí donde puedo ver que su apetito crece por segundos y yo comienzo a marearme de calor, como si la peor deshidratación del planeta me azotara

-Deja de jugar conmigo- se me aflojan las piernas pero él no tiene piedad sigue acorralándome a su antojo sigue frotándose contra mis caderas acelerando mi pulso incontrolablemente

- Pensé que te gustaban los juegos, que eras capaz de todo por conseguir lo que quieres, ¿no eres esa mujer Stana?- cuando comienza hablarme de esa manera me da un poco de miedo es como si yo tuviese un lado oscuro que solo él conoce porque no tengo idea de donde viene esas sospechas

-No me conoces Nathan, no tienes ni puta idea pero poco a poco vas a dejar de importarme- si él supiera como me duele su desdén quizás se lo pensaría dos veces

-Espera un momento- su voz cambia de color y comienza a parecerse a esa voz que me arrancaba un par de sonrisas cada mañana- lo siento pensé que tu también lo deseabas

-Y lo deseo, no sabes cuanto, no te imaginas hasta que punto pero soy una mujer que tiene dignidad y a mi no me vas a usar como un plato desechable, nunca vas a conseguir doblegarme ni tu ni nadie- ya va siendo hora que mi soberbia de señales de vida

-He de reconocer que cuando hablas consigues engañarme- sonríe como si no me creyese nada

-Y yo he de reconocer que mientras mas abres la boca mas desaparece el hombre que conocí y del cual me enamoré- saco toda mi rabia

-¿Te enamoraste?, eso es nuevo- es increíble su impermeabilidad

-Si me enamoré cuando en aquel concierto me tomaste la mano cuando menos me lo esperaba, cuando luego en la plaza limpiaste el helado de mi boca, cuando ese día que tenia fiebre me abrazaste por detrás y te quedaste dormido entre mis sabanas, me enamoré como una tonta por mi falta de experiencia, porque soy una estúpida y no me di cuenta de lo poco que te importaba