Esta historia trata un poco los temas actuales de Fairy Tail, si no vas al corriente con el manga o no quieres enterarte de detalles mejor evita leerla. Está historia es para ustedes, espero que les agrade y que me lo hagan saber, acepto sugerencias, sin embargo la historia ya tiene un rumbo.

Tiene contenido no apto para menores de edad, lean bajo su propia responsabilidad y recuerden hacerlo con la luz encendida y no a escondidas de sus padres.

Disclaimer: Fairy Tail y los personajes son propiedad de Hiro Mashima, uno que otro es de mi imaginación.

Capítulo III

El lugar donde tu estas

–Mira nee ¿Por qué tardan tanto?, ya me canse de estar en cuclillas– Se quejaba una tierna chica de cabellos blancuzcos

–No lo se, pero ya deberían estar aquí, esperemos un poco mas, no tenemos que arruinar la sorpresa– Contesto Mirajane quien acompañaba a su hermana escondida bajo la barra del bar en el gremio

–Silencio, escucho algo– Dijo Gazille, quien acompañaba, en lo que el consideraba una niñería, a sus compañeros escondido detrás de la puerta.

Se escucho un portazo abriendo las puertas de par en par

–Sentimos llegar tarde, hubo un contratiempo– Dijo Wendy quien venia detrás de Erza

¡Sorpresa¡ –Gritaron todos en el gremio antes de darse cuenta de su error –¿Wendy? vamos escondanse, Lucy no debe tardar en llegar, se supone que Natsu debía traerla– Dijo Levy quien acompañaba a Gazille detrás de la puerta.

–A esconderse de nuevo chicos– Grito alguien a lo lejos

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–Natsu... Natsu...– Murmuraba un pequeño gato a un adormilado chico –Natsu... ya se hizo de noche...–

–Mmmm... ¿Happy?– Contestaba entre sueños, intentando recordar donde estaba y por que tenia esa sensación de felicidad tan profunda –¡Lucy!–Grito recordando su misión con la chica, tenia que llevarla al gremio, todos los estaban esperando, posiblemente, quizá se habían cansado de esperar, Pasaron tantas cosas que lo olvide por completo, pensó el chico de fuego mientras buscaba a Lucy con la mirada, pero la chica no estaba por ningún lado, comenzaron a llegar los últimos momentos que paso con la chica, no podía estar mas feliz.

–Como no llegabas te vine a buscar, pero Lucy no esta contigo, seguramente se te olvido que tenias que llevarla al gremio, quizá ya todos están allá comiendo pescado– Sollozaba dramáticamente el gato

Natsu despertando de su embelesamiento, comenzó a preocuparse –Happy, no siento la presencia de Lucy, ella estaba conmigo cuando me quede dormido– Comento preocupado mientras pensaba en que habría sucedido

–Quizá intento despertarte y no pudo, ya se habrá ido a su casa– Contesto despreocupado

¿Que es este sentimiento?... Pensaba Natsu, antes había estado tan feliz y ahora algo dentro se su pecho se oprimía, quizá estaba pensando cosas que no debía pensar, nunca se preocupaba de mas, pero su corazón estaba latiendo con irregularidad, y no sabia la razón, solo deseaba ver la cara de Lucy pronto, algo no estaba bien –Happy llevame a la casa de Lucy, lo mas rápido que puedas– Exigió a su compañero con tal seriedad que no quedo espacio a quejas, Happy solo asintió mirando la cara de Natsu, sabia que algo no iba bien tan solo con mirarlo.

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–El tren rumbo a Bosco ya llego– Comento Gray, Chicos, nos tenemos que ir cojan sus cosas

–Desde cuando Gray es el jefe de el equipo– Bufaba Happy

–No te quejes Gato, Alguien tiene que poner orden aquí– Contesto Gray

–Solo anunciaste la llegada del tren, eso lo puedo hacer yo también– Arremetió Happy

–Gray, Happy, si no se apuran el tren los va a dejar– Gritaba Erza desde la ventanilla del tren.

–¿Pero a que hora llegó ahí?– Preguntaron al unísono Gray y Happy

–Si no estuvieran peleando se habrían enterado– Menciono Natsu a un lado de Erza

Natsu controlaba mucho mejor su vértigo en los transportes, su técnica consistía en quedarse callado con la cabeza baja como si meditara, hacia fluir su energía expandiendose por sus extremidades, de manera que sus emociones y estados de animo no creasen discrepancias con su poder, que día con día fue creciendo hasta controlarlo casi por completo.

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– Maldita zorra, ¿por qué siempre tiene que ser tan difícil contigo? ¿no puedes poner de tu parte? no entiendes que aun que te resistas robare todo tu poder mágico una y otra vez? en este mundo eres la única que tiene el poder de abrir las puertas celestiales, y no te dejare hacer la fuerte– Hablaba entre dientes un hombre de voz oscura, rasposa y tenebrosa – ¡Estúpida!– Le soltó una bofetada que resonó en el oscuro lugar donde solo brillaba una enorme esfera de Luz, eso y las pocas lagrimas que podía derramar, las pocas de muchas que ya había derramado en sus noches de soledad, le sorprendía no haberse quedado loca, realmente ya no sabia si lo estaba o no, ya no sabia si seguir luchando contra lo mismo una y otra vez con el mismo resultado, solo quería defender lo ultimo que podía, su dignidad y su esperanza como maga estelar, tenia que proteger a sus espíritus, lo único que le quedaba en la vida. Lanzo un grito de dolor mientras intentaban reducir la energía mágica de su cuerpo por medio de grilletes que tenia en cada muñeca, hasta que después de tanto luchar, como cada luna llena, caía desmayada, llevando su delgado cuerpo a una celda no muy lejos de donde se encontraba antes, pero si mucho mas oscura y fría. Escapando de su horrible vida, solo podía recordar la sonrisa de cierta persona que le prometio cuidar de ella, lo único que podía esperar ahora, es que quizá algún día la pudiera encontrar, en este lugar al que había llegado hacia ya mucho tiempo, del cual no sabia en realidad cuanto, mucho menos donde, por el largo de su cabello podía deducir que mas de tres años, hace mucho que dejo de contar los días, sabia que cada luna llena venían a verla y hacían lo mismo una y otra vez, sin saber por que ni para que, pero nunca volvió a contar, no quería saber, solo sabia que su cabello era tan largo que podía tocar sus muslos...

Continuara..