Disclaimer: Harry Potter es propiedad de J. K. Rowling.

Aviso: Mrs. Darfoy y yo somos OTP y fangirleamos juntas, entre otras cosas ;). Esto va para ella.

La imagen del fic pertenece a viria.13.


A VOCES

III. El Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería

Lily se sentó con cautela en la mesa de Gryffindor para desayunar al lado de Mary. No se veía a los Merodeadores por ningún lado, lo que siempre era preocupante.

—Uy, qué raro que la mesa esté tan silenciosa, ¿no? Me falta gente —comentó Mary con una sonrisa traviesa.

Lily puso los ojos en blanco.

—Que él y yo estemos saliendo —le susurró en el oído— no significa que tengamos que estar pegados a todas horas. Además, sólo llevamos saliendo desde ayer.

—Sí, pero lleváis siete años de preliminares. Bueno, no tanto. Primero no cuenta.

—¡Sssshh! ¡Baja el tono de voz! —Lily le dio un codazo a Mary cuando un par de chicos de segundo o tercer año se giraron a mirarlas con cara extraña.

Greta se rió, divertida por la mortificación de la bruja pelirroja.

—No seas exagerada, Lils. No es como si fuera un secreto de Estado. Es más, es raro que ÉL aún no lo haya proclamado a los cuatro vientos.

—Calla, que capaz es.

El relativo silencio de la mesa de Gryffindor duró apenas un par de minutos más, cuando de repente todo el Gran Comedor se quedó a oscuras.

Los murmullos comenzaron a llenar el lugar, y Lily se inclinó hacia sus amigas:

—Decidme por favor que ha sido un fallo en la magia y no tiene nada que ver con quien vosotras sabéis.

—Lo siento, Lily, pero mi madre me enseñó a no decir mentiras —respondió Greta sonriendo.

Lily se tapó la cara con las manos, desesperada.

De pronto, una luz se hizo en el centro del Gran Comedor y los alumnos contuvieron la respiración, adivinando por fin a quiénes se debía la oscuridad.

Alguien carraspeó.

—Alumnos, alumnas, profesores, profesoras, conserje, bibliotecaria, fantasmas y poltergeist, les habla James Potter, Premio Anual de este año, capitán del mejor equipo de Quidditch del colegio y Merodeador. —La voz hizo una pausa antes de añadir:—. No, no en ese orden, Peter.

Lily puso los ojos en blanco y suspiró mientras los alumnos reían. Todavía no veía a ningún Merodeador, pese a que a James se le oía claramente.

—Si he boicoteado de esta manera el desayuno ha sido porque no he tenido otra opción más que esta para poder comunicaros la noticia del siglo.

Lily contuvo la respiración y Dumbledore inclinó la cabeza mientras sus ojos brillaban tras las gafas, divertido.

—¡LILY EVANS HA ACEPTADO SALIR CONMIGO! —Margaritas y confeti empezaron a caer del techo del Gran Comedor mientras los alumnos aplaudían, todos mirando a Lily, que se escondía detrás de sus manos.

—Sí, sé lo que estáis pensando —continuó la voz de James—. Ya era hora, Evans. Pobre James, lo has tenido a dos velas casi siete años, se lo merece. Yo también lo pienso, francamente. —Los alumnos empezaron a reír ante su tono de voz mientras Lily se planteaba seriamente esconderse debajo de la mesa para que dejaran de mirarla—. Pero claro, ya sabéis cómo es ella. Una puñetera que ha tenido que esperar a que me hicieran Premio Anual para salir conmigo.

»En realidad yo he salido ganando por partida doble, porque he ganado la apuesta que ella y yo hicimos en tercero y he logrado el sí de mi vida. Al lado de esto, pedirle matrimonio será pan comido.

Los alumnos reían a carcajadas e incluso McGonagall se había permitido sonreír, pero Lily, tan roja como su pelo, sólo quería que todo acabara de una vez.

—Esto va sólo para Lily. Lily, ponte de pie y ven hasta la luz. Vamos, hazlo, que como no lo hagas voy a mandar a Sirius a que te traiga a rastras hasta aquí.

—¡SABES QUE LO HARÉ, EVANS! —chilló Sirius desde alguna parte del lugar.

Lily se puso en pie y fue lentamente hasta la luz que había en medio del comedor, sonrojada hasta las orejas. Cuando llegó allí, miró a su alrededor, impaciente.

De pronto, James estaba a su lado, envolviéndola con sus brazos desde detrás.

—Hola, Lily —murmuró él contra sus labios cuando ella se giró a mirarlo.

El Gran Comedor se volvió loco, y los alumnos empezaron a gritar, aplaudir y silbar, pidiendo, entre otras cosas, un beso.

James vio la mirada de advertencia de McGonagall a sus espaldas y sonrió abiertamente hacia su público.

—Lamento no poder dar un espectáculo mayor, pero no quiero acabar más castigado de lo estrictamente necesario. Buenos días. —De pronto, Lily y él dejaron de ser visibles y cuando las luces volvieron a iluminar el lugar, los Merodeadores y Lily estaban sentados a la mesa de Gryffindor como si nada hubiera pasado.

James le guiñó un ojo a su jefa de Casa y le dio un beso rápido a Lily antes de morder la tostada.

Ése fue justo el momento que eligió Severus Snape para hacer su entrada en el Gran Comedor.


Sí, no ha sido gran cosa, pero creo que era necesario. ¿Recordáis que dije que la historia tendría cinco capítulos? Olvidadlo, porque ya tengo planificado hasta el capítulo ocho.

¿Qué opináis?

LadyChocolateLover