Nota Del Autor:

Primeramente déjenme decir gracias a todos los que han demostrado su apoyo con este proyecto, los que comentan y los que solo leen. Cada comentario o simplemente cada leída me ayudan mucho a continuar. Este proyecto a comparación del último que publique en otra sección, lo tomo como una especie de proyecto conceptual. Como siempre cada vez que escribo algo, lo hago en base a una inspiración que me viene principalmente de la música, mi último trabajo se basó en la canción del Judas Priest A Touch of Evil, y este Fic se basa en la inspiración que me dio la canción NIB de Black Sabbath. Sin más por el momento los dejo con la historia.

El domingo apenas iniciaba, no eran ni las 9:15 am cuando el par de conejas ya se habían despertado y se preparaban para el almuerzo que tomarían en compañía del zorro.

—Y bien Judy ¿Cómo amaneciste? —Le pregunta mientras se cepillaba un poco el pelaje-.

—Más tranquila—le dice en un murmullo frente al espejo—Tú bofetada mental me hizo espabilar más de lo que creí-.

— ¿Así? Porque lo dices—pide una explicación mientras la voltea a ver-.

—Porque fue muy cierto, estaba siendo una cobarde y por mis miedos bien podría estarme perdiendo algo maravilloso en mi vida—le dice mientras le miraba con gratitud-.

—Yo solo te di un pequeño impulso, tú siempre has sido valiente en todos los sentidos que incluyen tu vida. Solo hice que descubrieras tu valor en ese sentido—le sonríe mientras la ve directo a los ojos-.

Pero…—inmediatamente se vuelve a poner nerviosa y en sus mejillas se ve un tenue rubor-.

— ¿Qué pasa? — Le pregunta entre divertida y curiosa, no era nada común que ella pusiera ese tipo de caras-.

Yo…sé que te dije que intentare acercarme a él en ese sentido…pero no…no sé cómo hacerlo—le dijo con clara vergüenza mientras sus orejas bajaban-.

En ese momento Sara forma una 'o' con su boca. En ese preciso momento recuerda los años de adolescencia de Judy, si bien ella ya no estaba muy cerca de su familia debido a sus estudios, si recordaba como varias de sus otras hermanas le comentaban algo preocupadas la falta de novio de Judy o su casi nulo interés en el asunto. Pues la aun entonces adolecente solo tenía como meta continuar con su senda a la academia de policía—Bueno eso…

—Yo no sé mucho sobre maquillarme o esas cosas…para bailes o cosas así siempre eran Raquel o Susi las que me ayudaban en ese tipo de cosas. ¿Cómo puedo…hacer que me mire?

—Vamos eso no es nada del otro mundo…Además dudo que en realidad lo necesites—ve como ella ladea un poco la cabeza en señal de confusión—Tú eres realmente muy bella tal y como eres. La belleza que posees es natural-.

—No seas ridícula—le dijo sonrojada—Yo no sobresalgo así-.

—Eso dices tú, pero déjame decirte que siempre acaparaste una que otra mirada. Ya que posees una figura estilizada que haría que cualquier macho, sea de la especie que fuere babearía sin darse cuenta—le comento con picardía haciendo oscurecer más el sonrojo de Judy—Además lo físico no es todo lo que importa, el corazón y el alma si son lo importante-.

—Entonces…algún consejo de como…podría iniciar-.

—Solo se tu misma, pero intenta acercarte, usa gustos en común o cosas así, o más bien sus gustos, acércate a lo que lo atrae, por lo que vi, él ya entro en tu mundo. Ahora tú entra al suyo, forma parte de él, ese lazo que tienen fortalécelo y cultívalo más. Sabrás cuando llegue el momento de dar ese paso de intentar convertir esa bella amistad en algo más hermoso-.

—Lo hare…me tomare mi tiempo pero lo hare—le confirma mientras asiente-.

—Esa voz me agrada—se fija en su celular para ver la hora—Pero ya es momento de irnos, Nick debe estar abajo ya-.

Judy simplemente sonríe mientras las dos se dirigen a la puerta. Y en cuanto salieron hacia la calle vieron que en efecto el vulpino se encontraba esperando recargado junto a una jardinera. Vestía un pantalón de mezclilla oscuro con una camisa celeste. En cuanto se gira y las ve simplemente sonríe al tiempo que se acerca a ellas.

—Buenos días lindas—las saluda con aquella cínica sonrisa—Adonde llevaran a almorzar a su héroe-.

Riendo un poco por la actitud del depredador—Iremos a una cafetería llamada "Rainbow in the dark"

— ¿Enserio? —pregunto atónito, pues esa cafetería era una de las mejores de la ciudad y de las costosas-.

—Sí, ayer por la noche la vi en Facebook y tiene buenas reseñas-.

— ¿Segura? —incluso Judy la conocía un poco, ya que varios compañeros siempre decían que ese lugar era increíble-.

—Completamente, ahora vámonos que ya me está dando algo de hambre y a ustedes de seguro también-.

—Muy bien—dijo el zorro aun no muy seguro—tenemos que movernos rápido, ya que esta hasta Tundratown-.

—También ya me encargue de eso—dice al tiempo que miraba el teléfono en enseguida comienza a caminar en dirección a un auto que se había detenido hasta hace poco—Agradezcan que existe Zuber, vengan—los llamo mientras subía-.

—Y yo pensaba que tú eras optimista—le dice divertido mientras comienza avanzar mientras la ínsita a seguirlo con un movimiento de su brazo-.

Pronto los tres pequeños mamíferos se encontraban sentados en el cómodo vehículo, todos en el asiento trasero. En cuestión de minutos las calles continuaron avanzando hasta que finalmente llegaron a Tundratown. Un par de minutos después bajaron del vehículo para ver la construcción frente a ellos. Por fuera parecía un edificio normal de tres pisos sin nada que delatara que fuera una cafetería, de no ser por el pequeño letrero que decía adelante con una pequeña taza en él. Los tres entraron para encontrarse con una construcción diferente de adentro que la de afuera. El interior estaba hecho en un estilo antiguo hecho de cantera, el techo era alto y la acústica era diferente logrando así efectos de eco muy notorios. Cualquiera diría que estaba en un edificio del viejo continente de estilo gótico. La iluminación era tenue pero lo suficiente para que cualquiera viera, el ambiente era tranquilo y con vibra muy pacífica. Decidieron ir a una de las mesas del pequeño piso superior que era apenas un tercio del tamaño del primero, pues la altura era esencial para el efecto acústico que era muy necesario pues en el recinto se llegaban a dar presentaciones musicales en vivo o presentaciones de poesía. Cosas que por el momento no pasaban aun dada la temprana hora del día. Una vez que se sentaron, y ordenaron, comenzaron una pequeña platica. Sara le pidió al par que le contara la historia del cómo se llegaron a conocer. No muy seguros, o mejor dicho orgullosos lo hicieron omitiendo ciertos detalles demasiado íntimos, tales como la charla del teleférico y debajo del puente. Ciertamente Sara nunca llego a sospechar que ellos se llegaran a conocer de manera tan "Accidentada" pero el resultado de esa serie de eventos fue más que nada una de las amistades más profundas y sinceras que nunca hubiera presenciado. Amistad que servía de ejemplo para toda la ciudad pues no solo eran la imagen pública de la comisaria, el propio alcalde los alzo como símbolo de la fraternidad entre presas y depredadores. Una vez que terminaron de desayunar y se comieron un buen y exquisito postre. Sara se excusó unos minutos, de los cuales volvió como si nada y de nuevo tomo asiento.

—Nick—comenzó con toda calma—No sabes cómo me alegra que mi hermana tuviera la oportunidad de conocerte, ella necesitaba alguien en esta enorme ciudad a quien llamar amigo, alguien en quien confiar y me alegra que hayas sido tú…

—De hecho yo también me alegro de haberla conocido—Comento mientras miraba a su amiga quien se encontraba sentada a su lado regalándole una sonrisa—Me ayudo a ser lo que soy ahora-.

—Y tú no tienes idea de cuánto agradezco de haberte conocido en aquella heladería—concedió también-.

—Por lo tanto Nick como su hermana mayor te pido que la cuides—le solicito con un dejo de sonrisa-.

—"No tienes ni que pedirlo…mi vida primero por la de ella" Tratare de hacerlo… pero no me responsabilizo de lo que señorita peligro haga—le contesto serio al principio y luego con burla mientras veía a la lepórida a su lado-.

— ¡Oye!—Le reclamo Judy mientras intentaba arrojarle un pedazo de servilleta el cual el zorro esquivo mientras sonreía-.

—No mientas…recuerda la ves que por tu culpa nos quedamos encerrados en ese viejo almacén—le contesto aun con superioridad-.

—Necesitábamos revisarlo a profundidad—recalco ante la mirada de su hermana la cual la interrogaba-.

—Si… claro, tienes suerte de que pudiera abrir aquella cerradura, pequeña dejemos todo el equipo en la patrulla al fin no tardaremos-.

La coneja gris intento refutar pero el zorro de nuevo logro hacer que el resultado saliera a su favor.

Tratando de aguantar la risa por tal relato—Muy bien, creo que lo mejor será irnos ya, yo me voy esta misma tarde y tengo que comprar algunas cosas ¿Les parece?

—No hay problema conmigo, deja llamo a uno de los meseros para pedir la cuenta—comento el vulpino-.

—No es necesario ya pague—le dice con total calma mientras se ponía de pie-.

— ¡Sara! ¿Otra vez?—le reclamo por esa acción-.

—Wow…no me dijeron que eras rica—Comento mientras sonreía ganándose un codazo de su amiga— ¿Qué? Ella pago el transporte hasta aquí—Se excusó al recordar la cantidad de pago del vehículo-.

—Judy por favor, sabes que para mí no es molestia—menciono rodando los ojos—Así que deja de mirarme así y no me reclames.

Con un suspiro Judy asintió, los tres salieron del establecimiento donde nuevamente otro vehículo los esperaba, la menor de las conejas gruño frustrada mientras el zorro miraba bastante intrigado. Cuando abordaron el zorro dejo su curiosidad salir a flote.

—Si es que me permites preguntar, ¿A qué te dedicas? —Pregunto genuinamente interesado-.

—Trabajo en una compañía farmacéutica, en sus laboratorios—le dijo sin mucha emoción-.

—Pensaba que no vivías en la ciudad— le apunto extrañado-.

—No lo hago mi residencia es en Crosstown, 165 km de las madrigueras en dirección contraria de Zootopia-.

Nick asintió lentamente—Escuche que es un lindo lugar-.

—Lo es—Dijo sonriendo al recordar quien la esperaba allá-.

El trio se desplazó del más frio distrito de la ciudad al centro de la misma, el par de conejas pregunto al zorro si las quería acompañar, a lo que el depredador acepto puesto que no tenía nada más que hacer y si podía estar con su coneja era mejor que no hacer nada. Lo que quedo de ese día se la pasaron en el centro paseando y divirtiéndose, comieron algo rápido y antes de que se dieran cuenta ya era la hora en la que Sara debía irse. Anteriormente pasaron al apartamento de Judy por su maleta.

5:30 de la tarde y se estaban en la estación de trenes. Se encontraban en el andén, las hermanas se abrazaban en un acto de despedida.

—Gracias por venir a visitarme—le dice mientras aumenta la fuerza de su agarre-.

—Siempre quise hacerlo y lamento no haberlo hecho antes—se disculpa-.

—No te preocupes, pero eso si espero tu siguiente visita—le explica mientras la suelta-.

—En cuanto pueda estaré de nuevo por aquí—asegura con una sonrisa-.

Nick veía toda la escena desde un poco lejos para darles algo de privacidad, aunque lo que está observando solo le da la idea de que de seguro era una de las cosas más tiernas que ha visto en su vida. Hasta que ve como ambas lo voltea a ver lo que significa que la hermana de Judy desea despedirse de él.

—Fue todo un placer conocerte Nick—le dice la pequeña mamífero antes de darles un pequeño abrazo-.

—Lo mismo digo—concuerda correspondiendo el gesto-.

Una vez que se separan se escucha el llamado para abordar el tren.

—Muy bien es hora de irme, Judy mucha suerte y recuerda que puedes llamarme por cualquier cosa—le dice guiñándole un ojo mientras mira disimuladamente al zorro-.

—Lo tendré en cuenta—asiente levemente-.

El par de amigos ven como la coneja de pelaje crema aborda el tren. Se quedaron unos minutos, hasta que observaron como este partía sin detenerse y una última vista de una pata color crema en señal de despedida es lo único que ven de Sara.

—Así que tienes algún plan ahora Zanahorias—le comenta a la coneja que seguía viendo en dirección que vio al tren partir-.

—De hecho no—responde algo ausente— ¿Y tú? —Pregunta mientras se enfoca enserio ahora a la realidad-.

—Tampoco—contesta después de un par de segundos—Es un domingo por la tarde y no hay nada que hacer—aclara mientras observa a su compañera-.

—Y ¿Te parece una tarde de películas? Digo si es que quieres—le pregunta con algo de timidez-.

El zorro pone una expresión pensativa mientras observa a Judy—Solo si es contigo pelusa—responde finalmente con su usual sonrisa—Pero nada de cursilerías—advierte—Esas películas le hacen muy mal a mi salud mental-.

— ¿Cuál salud mental?—le espeta casi genuinamente escéptica-.

—La que tú pones en riesgo casi a diario linda—le guiña un ojo mientras comienza a caminar-.

—Lo dice quien siempre me coloca al filo de la locura con sus apodos constantes—lo señalo al tiempo que lo seguía-.

—Es necesario—Se excusó mientras le alborota un poco el pelaje—Solo funcionas de manera vital y perfecta cuando estas irritada—más no le revelo el motivo principal, el cual era que no había expresión más tierna que la que hacia cuando se molestaba-.

—Hay días en los que desearía usarte como tapete—le reclamo mientras hacia un pequeño puchero y se cruzaba de brazos-.

—Yo también te quiero orejas—sonríe con mayor animo adoraba esa expresión-.

Judy simplemente lo vio con el ceño fruncido durante unos momentos ¿Cómo era posible? Aquel zorro era tan irritante, tan inmaduro, tan infantil pero a la vez tan lindo y adorable al mismo tiempo. Era más que obvio que estaba loca por él pues incluso cuando la molestaba lograba sacar en ella esas emociones que le insistían por suspirar como una tonta.

Suerte que el zorro vivía bastante cerca del centro de la ciudad, cosa que nunca aprovechaba para llegar temprano a la jefatura. Sin embargo en menos de cuarenta minutos se encontraban en el departamento del zorro mientras esperaban una pizza el vulpino se encargó de escoger la película que verían primero, Judy lo había obligado a ver la última vez una horrible película que simplemente el recordarla quería vomitar, como venganza bien podría poner una de terror, conocía el pavor de la pequeña conejita por ellas, el exorcista podría dejarla en vela toda la noche y la de la masacre en Texas lo haría por una semana, pero no lo haría, podía molestarla y hacerla rabiar a veces pero nunca seria cruel con ella, una vez fue suficiente, cuando la hizo llorar bajo el puente fue más que suficiente y se prometió no volver a hacerlo. A no ser que lo ameritara de nuevo. Ni siquiera por otros dos minutos de nuevo. Por fin encontró una que los entretendría a ambos. La brigada-A es más que mejor opción para los gustos de los dos. Una vez que llego lo que sería su cena ambos se sentaron en un espacioso y como sillón. Durante toda la película no faltaron risas y comparaciones de sus compañeros de trabajo. Una vez que termino la primera película la coneja sugirió ver otra, a lo que el zorro acepto gustoso escogiendo una que despertaba su espíritu de astucia e ingenio, ángeles y demonios comenzó en la pantalla. Pasada una hora el zorro noto como el cuerpo de la herbívora poco a poco se recargaba en el suyo, en un principio no le importó mucho, pero después de pasado un rato y que poco a poco el aroma de Judy se empezara a colar en su ser se empezaba a notar un poco incómodo pues las reacciones de su cuerpo y sus sentimientos por ella no ayudaban. Pero antes de apartarse de manera discreta sintió como el peso de la coneja se apoyó completamente en él.

— ¿Zanahorias?—pregunto con un tono algo agudo mientras volteaba ligeramente, encontrándose con una imagen que lo desarmo por completo-.

Judy yacía completamente dormida recargada en su cuerpo. Una imagen que cautivo completamente al depredador. Nick solo se limitaba a observarla, a pesar de que el volumen de la película estaba algo alto esto no impidió que se durmiera, tal parece que haber vivido con aquellos vecinos rindió algunos frutos, tales como como un sueño bastante pesado. Aun así decidió bajar el volumen e intento recárgala en el mueble, pero en cuanto su pata la toco para empezar a moverla, las pequeñas extremidades de ella se afianzaron a la suya.

Inmediatamente sintió la necesidad de retraer su pata pero…no encontró la fuerza, la fuerza o voluntad para realizar tal acción. Él sabía que nunca podría estar con ella más allá de esa amistad que comparten, pero no se pudo resistir a disfrutar lo único que podría estar más cerca de aquel anhelo de su corazón. Las palabras de Finnick comenzaron a oírse en su cabeza… "¿Enserio no harás nada?...Sabes es tu existencia…tu sabrás si deseas pasarla de manera miserable" Realmente ¿Estaría dispuesto a ser miserable por todo lo que le resta de vida? Rápidamente su vista se enfoca en la coneja. Con tal de que ella sea feliz…la respuesta es Sí. Y no solo eso… de ser necesario gustoso moriría por ella.

Sintió como las patas de Judy liberaban la suya cuando esta se acomodaba mejor en su regazo. Pudo haber aprovechado para quitar su garra e intentar levantarse e intentar acomodar a la coneja. Sin embargo lo que hizo fue solo acercarla más a su cuerpo y con esa misma garra la abrazo un rato. Lentamente su pata subió por su cuerpo y se ubicó en su pequeño y dulce rostro, con suma delicadeza acaricio su mejilla, sintió la suavidad de su pelaje e inhalo profundamente su aroma, tan sutil y delicioso para él. Simplemente no podía negarlo, la amaba, la amaba con todo su ser.

Fue en ese momento que las alarmas en su mente comenzaron a sonar. No solo estaba disfrutando un poco de lo que nunca obtendría según su propio razonamiento. Ese pequeño y sutil contacto estaba haciendo más que solo aplacar uno de sus anhelos. Estaba logrando que todas y cada una de sus convicciones, de sus ideas, de sus motivos del porque no puede estar con ella se empezaran a tambalear. Lo que lograba era alimentar un fuego, su fuego. Aquel deseo y amor que siente por ella. Ya había luchado con eso durante meses, estaba seguro que ya estaba casi extinto, pero ahora recobro toda su fuerza o incluso más.

¿Realmente estaría dispuesto a renunciar a ella? ¿De dejarla ir? ¿Qué estuviera con un macho? Con un macho que no fuera él.

Un gruñido casi escapa de su hocico al pensar en un conejo acercándose a su zanahorias. A Su Judy.

"¡Maldición Finnick!