Parte III: Dar al amor otra oportunidad
Las figuras aparecieron de la nada y Hermione observaba los diferentes escenarios que se iban recreando.
Se vio a sí misma en clase de defensa contra las artes oscuras. Ella le miraba mientras corregía ensayos y él no se daba cuenta. No tenía sentido...se decía. De nuevo la escena cambió y se vio escuchando detrás de una columna a Snape hablar con Dumbledore. "Se qué te estoy pidiendo. Pero tanto tú como yo sabemos que es el riesgo necesario para el el señor tenebroso no sospeche de ti" "Dije que protegería al hijo de Lily y ahora...ahora todo ha sido en vano" "Aún hay esperanza, créeme Severus" La escena volió a cambiar y Hermione empezó a recordar que sabía más de Snape de lo que recordaba. Partes de su memoria empezaron a conectar.
La escena cambió y se vio a ella castigada en el despacho de Snape. Recordó entonces porqué la había castigado. Por ayudar a Ron en clase. Tanto ella como él estaban ocupados, pero Hermione empezó a recordar qué sentía estando con él. Le gustaba. Snape le gustaba. Y se sorprendió al ver, cómo decidida se acercaba a su mesa y hablaba con él después de haber terminado el castigo.
"Profesor Snape... quería que me castigara para poder decirle algo. Si no lo hago ahora puede que siempre me arrepienta: No importa lo que aparente con los demás. Sé que puedo confiar en usted, no me pregunte porqué por que no se lo diré, pero quiero que sepa que... me gusta." "Veo que algún alumno se ha divertido a su costa Granger. Cualquiera que sea la poción que ha ingerido, será mejor que vaya a la enfermería". -dijo volviendo a sus correcciones-.
Hermione rodeó la mesa decidida.
"No estoy drogada, ni bajo el efecto de ninguna poción, profesor. Digo la verdad, use veritaserum si quiere...conseguirá la misma declaración." "No sea estúpida." "Oh claro...estúpida. Un nuevo adjetivo que añadir a la lista. Pero sabe qué...no me lo creo. Se lo digo por que sé que dentro de poco el castillo y todos correremos peligro. Necesito que lo sepa." -salió del despacho del mago dejándolo atónito-.
La escena se difuminó y para su sorpresa avanzó de nuevo hasta la escena que semanas antes había soñado. Aquel sueño cobró todo su real sentido. Se vio a sí misma arrinconando a Snape contra una pared y darle un beso con brusquedad. Para su sorpresa, Snape no hizo nada, solo la miró sorprendido cuando ella se separó de él. Hermione al ver la escena no sabía qué pensar.
Al separarse del beso, la escena conitnuó.
"Granger...qué demonios..." "Se lo dije, y lo mantengo. Solo espero que se cuide. Es azul sabe? Sus ropas son azul marino, lo sé porque no dejo de mirarle en todo momento."
Snape la miró inquieto y preocupado por primera vez. Contrariado por lo que acababa de pasar. Sin embargo, Hermione siguió el rumbo previsto para contraatacar a los mortífagos.
De nuevo otra escena. Esta vez, de cuando llegaron a Hogwarts cuando Snape era el director. Y se vio a sí misma en el despacho del mago. No se acordaba de eso!
"Hola profesor..." "Granger! Sabía que habían llegado al castillo. Es un plan suicida! Váyase antes de que los Carrow la vean!" "Vamos...al menos dígame que se alegra de verme." "No es momento para bromas" "Oh, no. No bromeo." Hermione contempló la escena, se vio a si misma acercarse al mago hasta quedar a milímetros de distancia y escuchó al retrato de Phíneas llamarla sangre súcia. "Cállate Phíneas, sabes que odio que digas esa palabra. La señorita Granger esta aquí para ayudarnos, ya lo sabes" Hermione miró al mago "Sé que tú también" dijo ella. Y de nuevo Hermione besó a Snape antes de que él lo evitara. Pero en esta escena el beso era correspondido y ambos se besaron rotundamente.
La memoria de Hermione iba cobrando vida de nuevo, conectando partes olvidadas. "Tus sentimientos vienen en un mal momento. Debo hacer esto. Quiero que encuentre su final y olvide la estúpida idea de querer salvarme de mi cometido. Lo siento...Hermione" acarició su mejilla y la durmió, siendo capaz después de extraer sus recuerdos y guardarlos " Prometo buscarte si salgo con vida..."
La siguiente escena fue diferente. Era una memoria de Snape. Él y el retrato de Dumbledore tenían una conversación. "Lo hice para protegerla." "Pero eran sus sentimientos..." "Y se los daré...cuando sea el momento." "Su felicidad no está con Weasley, sino contigo" "Eso no lo sabemos aún" "Y Lily?" "Lily desapareció..." "Sólo por un beso?" "No. No fue solo un beso."
Todo oscureció y Hermione salió del pensadero respirando con dificultad al ver la revelación y al notar como sus sentimientos volvían a ella todavía más fuertes.
Se giró en busca de Snape y lo vio sentado en la silla, mirándola con preocupación, incapaz de decir nada. Hermione dejó caer sus lágrimas mientras se acercaba al mago, haciendo que éste se levantara de su sitio.
- Tú...tú! -cogió aire calmándose mientras se secaba las lágrimas-.
Snape se acercó más a ella y la abrazó tan fuerte como pudo, reposó su barbilla en el pelo de la joven y aspiró su aroma. Hermione dejó de temblar y también le abrazó.
- Hermione...no supe entenderte. Y menos en aquel momento...cuando la guerra estaba a punto de empezar. Me dijiste lo que sentías por mi, y no me lo creí. Después, me besaste...y durante los meses siguientes, yo no dejaba de pensar en qué pasaría si te volvía a ver. Nada sería igual...-cogió aire- Nada era igual. Acaso sabes cuantas mujeres quieren besar al murciélago de las mazmorras? -notó como Hermione sonreía en su pecho y le gustaba saber que sus palabras la estaban calmando. Se separó un poco de ella para mirar a aquellos ojos melados- Y cuando volviste al castillo...arriesgándote a ser atrapada por los Carrow para llegar a mi...se me encogió el corazón. Tus sentimientos eran reales.
- Ninguna poción. -terminó ella-.
- Y durante ese tiempo, pensé en ti más de lo que quería. Pero sabía que no podía dejar que ningún sentimiento; ni tuyo ni mío fueran accesibles al señor tenebroso. Por eso te quité esos recuerdos.
- Y si no hubiese venido a Hogwarts? De verdad me hubieses buscado?
Snape la miró a los ojos y se le secó la garganta.
- Contéstame! -inquirió ella separándose de él-. Tú no eres ningún cobarde Severus Snape, quiero que me digas la verdad.
- No sabía que hacer Hermione. Parecía que durante vuestra aventura, Weasley y tú habías...intimado. No quería estropear tu felicidad.
- Y qué hay de nuestra felicidad? Se habría echado a perder! No te das cuenta!
- Podría haber muerto en aquella casa y haberte causado más sufrimiento! -se calmó- Soy bastante más mayor que tú Hermione, tú felicidad; es más importante que la mía.
- No, no lo es... Solo que no tienes el valor suficiente como para creer que puedo quererte de verdad. No por ser más joven mis sentimientos son menos fuertes que otros. Sinceramente...creía que eras mucho más inteligente. -se separó de él, pero Snape la cogió de la cintura-.
- No te voy a dejar escapar ahora. Cuándo tienes tus recuerdos intactos. Ahora que puedo decirte que eres...lo mejor que me ha pasado en años. Lo maravillosa que puedes llegar a ser...
Hermione notó como su corazón se alteraba y antes de responder, fue Snape quien atrajo su cuerpo al suyo y la beso con brusquedad.
Sus besos fueron aumentando y el roce de sus cuerpos les acompañaban en cada movimiento. La lengua de Snape entró en los labios de la joven y ambos se besaron como si no hubiese un mañana.
Al separarse para recobrar el aliento, Snape vio los labios hinchados de Hermione y sus ojos parecían más hermosos que nunca.
- Me perdonas?
Hermione no pudo ocultar su sonrisa y acarició la mejilla del mago a la vez que su pelo. Sus ojos oscuros la miraban expectantes a su respuesta. Y se la nada, apareció una cama a petición de Hermione.
- Claro que sí. -estudió su mirada- Y...si mi memoria vuelve a ser la de antes...hace tiempo que sueño con esto.
Snape acarició su pelo y su cara mientras acercaba su cara a la suya y volvía a besarla dejando escapar los gruñidos que preceden a lo que iba a suceder. Ella notó su erección clamando ser atendida mientras se apretaba a su cuerpo, haciendo que ella también dejara escapar un sonido gutural a la vez que rompía el beso.
Sin pensarlo más, Snape cogió en volandas sin previo aviso a Hermione y la tendió sobre la cama con delicadeza y la contempló mientras se subía y se colocaba encima de ella.
- Hice la poción y me guardé el bezoar pensando en ti Hermione. Para poder buscarte...
Hermione volvió a dejar caer sus lágrimas, mezcla de felicidad y miedo. Miedo al ver que podría haber muerto y ella no acordarse de lo que había hecho y sentido con él, antes y durante la guerra.
- Te quiero Severus. -Snape limpió sus lágrimas con sus dedos y la besó dulcemente-.
- Y yo a ti Hermione. Más de lo que imaginas.
- Demuéstramelo. -se atrevió a decir, ahora más preparada que antes-. Hazme el amor.
Ante aquellas palabras, Snape reaccionó como nunca antes había hecho: lleno de lujuria y pasión que salía de cada poro de su ser.
Ambas bocas se besaban y mordían sin dejar lugar a contemplaciones. El aire era innecesario y las caricias y la ropa también.
En un minuto, ambos estaban en ropa interior, sus manos ocupadas en las partes del cuerpo ajeno, haciendo que el otro respirara con dificultad.
La mano de Hermione fue a palpar con urgencia la erección que no dejaba de tentarla en el vientre. Recorrió el duro aparato y comprobó que era un hombre muy bien dotado. Gimió de forma involuntaria al notar las dimensiones y la anchura que deseaba notar dentro de ella lo antes posible. Snape, con ambas manos, le quitó el sujetador y apretó cada pecho a su antojo a la vez que con sus dedos pellizcaba los duros pezones rosados que pedían a gritos que los succionara. Y lo hizo. Obteniendo una exclamación de placer por parte de Hermione.
- Sigue así Severus...oh Dios...-con la mano todavía masajeando la erección del mago, bajó los bóxers como pudo y con ayuda de Snape se los quitó del todo. Él suspiró aliviado al notar por fin libertad-.
- Hermione...mmm...-la mano de la joven recorría la sedosa extensión de arriba abajo mientras sus labios y lenguas se volvían a buscar-.
La mano de Snape siguió jugueteando con un pecho, mientras la otra cupió la mejilla de la joven para seguir sus fervientes besos. De la mejilla, descendió a la yugular y Hermione, poseída por la pasión rompió el beso para conducir sus labios a los dedos que se iban desplazando por su cuello. Capturó uno de los dedos del mago y lo succionó y lamió de forma lasciva. Snape al ver lo que hacía, gimió como nunca y su erección palpitó.
- Oh...no sigas por ahí...-la besó con fuerza y apartó su dedo de su boca-.
Haciendo caso omiso a sus palabras, volvió a por la erección de Snape y siguió acariciándola.
- Quítame las bragas por favor...-fue lo más erótico que Snape había oído en su vida-.
Dejándola de besar, hizo lo que había pedido y ahora ambos estaban completamente desnudos.
Se puso encima de ella y movilizó sus manos poniendo cada brazo por encima de su cabeza. Sus manos apretaban sus brazos y teniéndola bajo su control, la volvió a besar mientras con sus piernas abrió las suyas.
- Mi turno...-dijo él con una voz que hizo que Hermione sintiera como su entrepierna se mojaba todavía más-.
Snape cogió sus muñecas con una sola mano y la otra la deslizó por la piel de la joven, haciendo que ésta suspirara a cada centímetro que recorría hasta llegar a su sexo. Dos dedos se deslizaron por su entrada y empezó a masajear el clítoris.
- Vaya...vaya...estás muy preparada.
- No me digassssssssssssssssssss -Snape introdujo de golpe dos dedos dentro de su vagina-. Severusssssssss! Oh...dios! -empezó a entrar y salir de ella tentándola y a la vez torturándose a sí mismo; puesto que quería entrar dentro de ella de una vez por todas-.
Volvió a subir su mano y apretó un pezón para después volver a agarrar los brazos de la joven. Bajó su cabeza y susurró en oído.
- Voy a hacer que grites mi nombre...-y en ése momento, su erección entró dentro de ella causando un alarido de placer por parte de ambos-. Aún no...Hermione...aún no...-Hermione abrió los ojos y se dio cuenta de que aún faltaba otra mitad para entrar-.
- Hazlo! Hazlo ya! -y Snape entró por completo dentro de ella, permaneciendo unos segundos inmóvil para dejar que se ajustase a su tamaño-.
Sus respiraciones eran entrecortadas y el sudor empezaba a estar presente. Hermione le besó y Snape la liberó. Las manos de la joven volvieron a acariciar su cuerpo, empezando por la espalda y terminando en los glúteos, que apretó hacia ella para que empezara a moverse dentro de ella.
Empezó a entrar y salir de ella intentando controlar toda la pasión que sentía y vivió el momento. Acarició de nuevo su rostro, sus pechos y lamió sus pezones pero no podía controlar lo magnífico que era poder hacer el amor con ella. Sus embestidas fueron en aumento y sus gemidos inundaron la sala.
- Quieres más? -ronroneó el mago en su oreja antes de introducir su lengua y morder el lóbulo causando en Hermione una descarga que sacudió su cuerpo haciendo que Snape gimiera-.
- Más rápido.
Los jugos de Hermione lubricaban cada vez más su erección y entraba y salía de ella a una velocidad increíble. Los musculos empezaron a tensarse y ella arqueó la espalda y gimió como una gata en celo. El orgasmo de Hermione hizo que Snape buscara una vez más su clítoris y jugara con él antes de que él mismo se corriera.
- Severusss! -gritó ella en la cumbre-.
Su nombre fue todo lo que necesito para descargar toda la pasión dentro de Hermione y caer rendido encima de ella mientras poco a poco recobraba el oxígeno y sus bocas se volvían a encontrar.
Sus besos, lentos y cansados hicieron que se tumbaran uno junto al otro, sumidos en un abrazo que les relajó durante unos minutos.
- Ha...ha estado...genial.-dijo ella al final-.
- Cómo? -dijo recobrando el aire- Yo no he dicho que hayamos terminado todavía... -su voz era tan tentadora que ella reaccionó besándolo de nuevo-.
Snape la besó recobrando la vitalidad y paseó de nuevo su lengua de forma tranquila mientras era acogida por la de Hermione.
Tras un "descanso" mientras aún se besaban y se acariciaban, tanto el uno como el otro sabían que la sala de los menesteres no era el lugar propicio para continuar.
- Vamos a mis aposentos o a los tuyos?
- Los míos. -se vistieron con un golpe de varita y salieron lo más rápido que pudieron-.
Al llegar a la habitación del mago, puso todas las barreras y hechizos necesarios para no ser oídos ni molestados durante toda la noche.
- Dónde está el baño?
- La puerta de la izquierda. -señaló-.
Pasó solo un minuto y Snape ya estaba deseando tenerla de nuevo a su lado, así que ni corto ni perezoso llamó a la puerta del baño. Su baño era grande y espacioso, una gran bañera, un enorme espejo que poco utilizaba, y los demás artilugios necesarios.
- Adelante. -dijo ella-.
Snape entró y se la encontró lavándose las manos. Se colocó detrás de ella y tuvo la sensación de que hubiese estado haciendo eso toda la vida. Pertenecía a su lado y en ningún otro sitio. Olió su nuca y obtuvo un cosquilleo que atravesó el cuerpo de Hermione. Ella se secó las manos en su propia túnica y fue a darse la vuelta con una sonrisa en la cara, pero él no la dejó. Ambos se miraron a través de sus reflejos en el espejo y Snape habló.
- Sabes lo hermosa que eres? -susurró cerca de su oreja-. No sé que le ves a ése -se apuntó a sí mismo con la cabeza y Hermione sonrió-.
- Veo que es tan atractivo que a veces las piernas me tiemblan. Y...otras cosas.
Severus quiso controlarse después de eso, pero no pudo; y le dio igual.
Empezó a besar su cuello y sus manos rodearon su cintura subiendo por ella hasta coger un pecho con cada mano. Moviéndolos y apretándolos a placer. Ella solo dejaba escapar sus gemido de placer controlando las ganas de girarse por completo; pero las manos y el cuerpo de Snape no la dejaban.
Sus hábiles dedo empezaron a quitarle la túnica y desabotonar la blusa, y al terminar, pasó a bajarle la falda de forma lenta y sensual. Al tenerla en ropa interior frente al espejo no pudo reprimir el morbo que sentía y lo dejó salir a modo de queja. Al fin la dejó darse la vuelta para probar sus labios una vez más y lamer cada rincón de ellos.
Hermione no se quedó atrás, y enroscando una pierna a su cuerpo, empezó a buscar su ya clamante erección. Sus manos buscaron los condenados botones del mago y empezó a sacarlos igual de rápido que él. Al terminar, se puso en cuclillas y desabrochó sus pantalones a la vez que se los quitaba y él salía de sus zapatos. La mano de Hermione subió sin miedos desde su pantorrilla hasta su erección y la palpó de forma tentadora.
- Me echabas de menos? -dijo ella-.
- No sabes cuánto...-la cogió del brazo y la levantó antes de que le sacara los bóxers-.
Al cogió con sus manos a cada lado de la cintura y la colocó encima de la pica, ella le recibió separando sus piernas para que se pusiera en medio. Se besaron de nuevo y Snape fue quitándole el sujetador tan rápido como pudo para después seguir con el resto de ropa interior. Entonces, con un murmuro sus bóxers también desaparecieron.
- Tienes que enseñarme a hacer eso...-dijo ella, a lo que él hizo una sonrisa socarrona-.
Separó sus piernas y se agachó para degustarla, mojando sensualmente con su lengua sus pliegues. A lo que ella no podía parar de gemir. Al ver que casi llega al orgasmo, paró de golpe.
- Eres...eres...! -dijo ella exhausta. Pero no pudo seguir porque Snape se puso en pie de nuevo y guiando su miembro erecto, fue entrando por segunda vez en el día dentro de ella.- Aaaahh! Severus...
- Mmmm...
Empezaron así de nuevo, en el mismo baño; su sesión de amor, gemidos y pasión.
Las piernas del mago se sacudían de vez en cuándo por el placer que notaba al entrar y salir de ella cada vez a más velocidad. Ella mordía su hombro y ronroneaba cada vez que notaba que sus paredes vaginales se contraían más y más, transportándola al éxtasis. Al notarlo, Snape la cogió sin salir de ella y la condujo a la cama.
Una vez en ella, se puso encima de la joven y siguió un poco más lento; tortuoso. Besando cada rincón de su cuello, marcándola como suya y succionando sus pezones que cada vez lo volvían más loco.
- Hermione...voy a correrme...-dijo excitado-.
- Y yo...-y fue ella primero, ya que oír esa frase salir de los labios de Snape la volvió loca-.
Ambos aullaron de placer y Snape continuó entrando y saliendo hasta derramar todo su ser dentro de ella.
Se acostó a su lado y la abrazó, ambos recuperando el aliento.
Mi nombre es Hermione Granger. Todos creen que las ropas de Severus Snape son negras. Pero después de muchos años, me di cuenta de que no era así. Que porqué lo supe? Por qué cuando le miro, quiero cada parte de su ser y ahora recuerdo cuándo fue la primera vez que le dije que sus ropas no eran negras. Y lo que pasó cuando lo hice...
FIN! 3
Review? Qué os han parecido los recuerdos? muahahaha
Agradecimientos: A todas vosotras, las que siempre estáis ahí comentando mis ff y a las que no...pues también! Gracias por los comentarios que inspiran a cualquier escritor a seguir adelante incluso después de mucho tiempo...Nos vemos...espero que pronto! :)
Besos!
Nota: Hice este ff después de visitar los estudios Warner Bross de Londres, el Tour de Harry Potter fue...increíble! Y después de ver las ropas de Snape entre otros decorados...el guía dijo que las ropas de Snape eran azul marino. Así que no dejé pasar la oportunidad de poner eso en un nuevo ff ;)
