Notas de autora: Sin más preámbulos, otro capítulo de este humilde fic.


Las puertas del Helheim se abren para cualquiera que quiera entrar, pero sólo la diosa de los muertos, hija del dios perverso Loki, puede hacer que estas puertas se abran cuando alguien quiere salir.

Pero ella estaba condenada a pasar la eternidad en el mundo de las sombras.

Aprendiendo a sonreír

Capítulo 2: Cayendo en cuenta

El destino era algo gracioso, o al menos eso fue la conclusión a la que llegó Heimdall después de que se despertara con el peor de los humores aquella mañana para luego encontrarse con Freyr y que literalmente fuera arrastrado por su amigo adicto a las ofertas.

Por un instante creyó que irían a una de las tiendas de las que Freyr ya era cliente preferencial, pero se llevó una gran sorpresa y un enorme disgusto cuando llegaron a la elegante mansión del dios detective.

Se detuvo de golpe en la puerta, resistiéndose al agarre de su compañero.

—¿Se puede saber qué demonios hacemos aquí?

—Nos invitaron a una fiesta —respondió Freyr con extrema tranquilidad.

—¿Y quién te dijo que yo quería venir? —gritó irritado.

—Oh, vamos Heimdall, te la pasas aburrido y malhumorado. Te servirá de distracción.

Aunque se resistiera, Freyr ya no lo dejaría marcharse y bueno… quizá podría encontrar una oportunidad para molestar a Loki.

—Espera un segundo —dijo Heimdall y ante los ojos de Freyr, cambió su infantil apariencia por su versión adulta. Lucía una camisa del mismo tono de verde que su versión más joven, pero sus pantalones eran largos, de gabardina color negro, sus guantes de cuero permanecían idénticos, su cabello violeta había crecido un poco y continuaba peinado sobre su ojo faltante.

Conforme con su cambio, acompañó a Freyr al jardín de la mansión donde los demás ya se encontraban reunidos, excluyendo a Freya o Reiya, quien aún no había llegado.,

—Bienvenidos —dijo Yamino al verlos —sírvanse lo que deseen.

La mesa estaba llena de los platillos más apetitosos que hubieran podido imaginarse. Brochetas de carne, coctel de camarones, langostinos fritos, pollo en mil recetas, suculentos postres y otros manjares. Yamino realmente se había esmerado en preparar todo.

Pero Heimdall aún no sabía el motivo de la fiesta. Se acercó a Narugami que conversaba de manera animada con Verdandi.

—¿Pueden decirme qué es lo que se supone que hacemos aquí?

—Es el cumpleaños de Mayura y Loki quiso celebrárselo a lo grande —Dijo Narugami.

—Heimdall… deberías dejar de pensar que lo que te preocupa está fuera de ti, debes ver en tu corazón.

—¿A qué viene eso, Verdandi? —preguntó el dios Thor.

Ella suspiró con fuerza.

—Era mi deber entregar la predcción.

—No entiendo lo que acabas de decirme. ¿Qué podría estarme preocupando? —dijo con molestia en su tono de voz—. Creo que has estado mucho tiempo fuera de Asgard.

—Es posible —respondió algo enfadada— pero al menos yo estoy a gusto aquí.

Y dándo la vuelta, se marchó altiva.

—Eh… ¡Verdandi, espera! —suplicó Narugami siguiéndola.

Heimdall comenzaba a aburrirse, no quería pensar en lo que la diosa le había dicho. Pensó que tal vez sería bueno buscar a Loki para molestarlo pero no lo había visto desde que llegó. Fingiendo que buscaba el baño, entró a la casa y escudriñó poco a poco cada rincón de la casa hasta que, llegando al segundo nivel, pudo escuchar la risa de una mujer… en específico, la risa de Mayura.

Se acercó un poco más. No era necesario que colocara su oreja muy cerca de la puerta, pues poseía un agudo oído que le concedió escuchar con claridad los sonidos que escapaban por la estrecha grieta que dejaba al puerta mal cerrada.

—Deberíamos ya reunirnos con los otros —dijo ella como un susurro.

—Déjalos —respondió Loki con voz profunda y suave —están bastante distraídos con la comida de Yamino.

—Pero, Loki…—algo interrumpió su discurso. Ligeros chasquidos eran audibles en ese momento.

—¿Acaso ya te aburriste de estar conmigo? —le reclamó con tono seductor.

—No —susurró ella— pero alguien podría notar nuestra ausencia y…

De nuevo fue interrumpida y se escucharon los mismos ruidos, la respiración se les escuchaba entre cortada, ambos emitían ligeros gemidos.

—Loki…—susurró ella.

—Te amo —susurró él y cuando ella iba a responder, sus palabras sonaron entrecortadas.

Heimdall se asomó y con su único ojo pudo ver a los dos participantes de la conversación que estaban en el sofá. Loki tenía completamente prisionera a Mayura debajo de su cuerpo y entre sus brazos mientras se aprovechaba de esta posición para besarla cuanto él quisiera.

En ese momento irrumpió Yamino en la oficina.

El dios de la estrategia se marchó fastidiado y no entendía. Lo molestaba a verlo tan feliz con esa chica pero algo no encajaba, la razón de su fastidio no parecía ser convincente.

Era cierto, Loki era su eterno rival pero… ¿por qué le molestaba cada una de sus acciones?

Salió al jardín y tropezó con Freya que ya había llegado pero lucía molesta.

—Perdona —dijo Heimdall.

—No importa. ¿Has visto a Loki?

La furia parecía crecer en sus entrañas al momento de recordar la escena que había presenciado. Freya hizo un gesto de enfado.

—Está con ella ¿no es así?

—¿Tú lo sabías? —preguntó asombrado.

—¿Tú no? Llevan semanas así… no puedo creer lo tonta que fui al creer que él me amaba.

Los purpúreos ojos de la diosa se llenaron de lágrimas. Heimdall, sintiendo compasión, la llevó a un lado apartado de los demás y le ofreció una de las servilletas que había jalado de la mesa principal cuando pasaron junto a ella.

—¿Mejor? —preguntó después de un rato. Tenía leves recuerdos de haber pasado por una situación similar no hacía mucho tiempo.

—Si, es sólo que… es muy doloroso perder a la persona que amas aunque ésta nunca haya sido tuya. ¿Sabes a lo que me refiero?

Su corazón dio un vuelco y él no comprendía la razón. Decidió ignorar el sentimiento y contestarle a la diosa.

—No, en realidad no.

—Oh bien… me alegro —dijo tratando de sonar convincente—, y espero que nunca lo sepas.

Cuando ella finalmente se tranquilizó, Heimdall continuó vagando, apartado de los demás. Volteó hacia la casa y se encontró con su reflejo en una de las ventanas… lucía miserable, con la cara alargada…

Una voz lo sacó de sus pensamientos…

—Parece que no estás muy a gusto aquí.

Volteó de golpe y se encontró con Loki, a quien todavía se le notaba un poco el sonrojo.

—¿Qué haces aquí?

—Ah, los demás no dejan de felicitar a Mayura y vine a ver si podía molestarte un poco —dijo con una sonrisa burlona y arrogante.

—¿Por qué habría de estar a gusto aquí, si Freyr me trajo arrastrando?

El semblante de Loki se tornó serio y melancólico.

—También parece que ya no estás a gusto en este mundo. Tu mirada ya no es tan apacible como lo fue…

Heimdall apartó el rostro con enfado.

—Quizá quieras volver al mundo de los dioses… aún está el tren que Hel dejó… pensaba usarlo para volver uno de estos días, pero ya no tengo intenciones de hacerlo —dijo con una mezcla de tristeza y alegría.

Por alguna razón incomprensible para él, esta frase hizo que su enfado aumentara.

—¿Por qué? —dijo con la voz temblando —¿Cómo pudiste… olvidar tan fácil tu venganza?

—Tú también debes estar consciente de que si yo llegara a levantarme contra Odín… comenzaría el Ragnarok y ninguno de nosotros sobreviviría —respondió con molestia.

Heimdall gruñó por tener que aceptar que Loki tenía razón.

—Eso no importa cuando no tienes una razón para vivir —continuó con pesar— pero a llegar a este mundo descubrí todas las razones que yo tengo para no morir… todas están en este jardín —concluyó mirando hacia donde Mayura sostenía a Fenrir entre brazos y conversaba alegremente con Yamino y Narugami.

—Pero, pero… —las palabras se atoraban en su boca sin que él pudíera ejercer control de lo que salía de sus labios— …¿cómo pudiste olvidarte de Hel?

Loki dio un salto, molesto por las palabras de su rival.

—¿Por qué de pronto te preocupa tanto Hel?

Heimdall estaba sorprendido, ni él mismo estaba seguro de la respuesta.

—Pues… pues… —tartamudeó —no… tú no la viste sufrir, no la viste ser incapaz de sonreír por que creía que tú no la amabas, pero creo que no estaba tan equivocada después de todo.

—No sabes lo que estás diciendo —dijo Loki enfurecido, sus ojos comenzaban a encenderse en un color rojo.

Sin embargo, el enfado no le duró mucho, ya que los suaves y gentiles brazos de su novia lo rodearon desde atrás mientras ella decía con dulzura su nombre.

Él sonrió y giró la cabeza para cruzar su mirada con la de la pelirosada.

Heimdall aprovechó la distracción para marcharse definitivamente.

No quería pensar pero eran demasiados sucesos extraños por un día. La mediana de las norns le había dicho que la respuesta estaba en su corazón. Pues bien, su corazón parecía estar demasiado confundido en ese momento.

Observó bien el lugar donde estaba en ese momento; la vieja biblioteca abandonada después de que muchos habían visto a una chica fantasma pasearse por los corredores y desaparecer con un libro en las manos.

En ese lugar había compartido su deseo de venganza con Hel. Le habían gustado esos días en los que ambos se unieron con el propósito de vengarse de Loki… aunque algo no cuadraba, tampoco en el sentimiento que el recuerdo le casuasba. Sentía… pena de recordarla tan triste, de recordar su rostro pensativo y sus palabras llenas de rencor. ¿Por qué Loki la había abandonado tan fácilmente?

Pero otra pregunta más importante se formuló en su mente ¿Por qué a él le importaba tanto?

"Es muy doloroso perder a la persona que amas, aunque ésta nunca haya sido tuya" le había dicho Freya, y por alguna razón sus palabras parecían resonarle en la cabeza.

————0————

Hel estaba en sus habitaciones cuando uno de sus sirvientes llamó a la puerta. Ella le ordenó pasar.

—Alteza, es la hora acostumbrada.

—Gracias, prepáralo todo y enseguida estaré allí.

Colocó una hermosa cinta color púrpura entre las páginas del libro que tenía entre sus manos para no perder el punto de su lectora y se dirigió por un largo pasillo hacia una oscura habitación donde sólo resaltaba el marco dorado de un espejo en el que se reflejaba la figura de la diosa.

Después de unos segundos de espera, su imagen se diluyó y fue reemplazada por otra figura más alta, de ojos verdes y cabello castaño… era Loki.

—Buenas tardes, querido padre.

—Que gusto verte, querida Hel —respondió él.

—A mí también me alegra mucho verte, padre. ¿Cómo has estado?

—Hel, yo… —Loki parecía preocupado por algo.

—¿Sucede algo?

—Bien, yo… en realidad, quería desearte un feliz cumpleaños, aunque haya pasado ya algún tiempo.

—Pensé que lo habías olvidado —dijo tratándo de disimular la emoción que le causaba que su padre no lo hubiera hecho.

—Lo hice, al menos la última vez que nos vimos no lo recordaba —confesó con culpa— pero lo recordé el día correspondiente y me sentí muy mal de no haberte felicitado en nuestro encuentro anterior, estando más cercano el día a aquella vez.

—Está bien —dijo con tranquilidad— es una pena que sólo podamos vernos en las noches de luna llena.

—Si hubiera una forma… créeme que hace tiempo te hubiera sacado de ese lugar, pero no puedo hacer nada hasta que el Ragnarok se revierta.

—No te preocupes, padre. Sabes que aquí me tratan con cariño —mintió.

—Lo sé, si no fuera así no estaría tan tranquilo.

—————0—————

Sentado a la orilla de la ventana, Heimdall observaba la enorme luna llena que iluminaba toda la ciudad. En su rostro había una expresión de resignación.

El destino era algo gracioso, o al menos eso fue la conclusión a la que llegó Heimdall después de que se despertara con el peor de los humores aquella mañana para luego encontrarse con Freyr y que literalmente fuera arrastrado por su amigo adicto a las ofertas a aquel lugar donde sus dudas comenzaron a aclararse.

«El destino es muy gracioso —se repitió— mira que enamorarme de la hija de mi enemigo mortal»


N.A: Hola, cuánto tiempo sin escribir… (D: Es tu culpa, por estar tan ocupada) Ah si, y alguien ha regresado a meterse en mis notas de autor (D: No mientas, me extrañabas querida Maia) ¬¬ La verdad, no.

Bueno, mejor comento mi propio fic:

Creo que si Heimdall supiera que Loki habla con Hel al menos cada mes no habría estado preocupado, además… ¿Creen que Loki habrá captado los sentimientos de Heimdall y se quedará tan tranquilo?

¿Qué hará ahora Heimdall ya que no tiene más dudas?

¿Dejaré de hacer preguntas al final de los fics¿Little Red dejará de contestarlas todas? (D: No lo hagas, a mi me divierten mucho) ¿Me matará Shere por molestar tanto:P

Anuncio final: Los miembros de PLAP y LMF los invitan a conocer su nueva página de fanfictions. La dirección: Un lugar dirigido por el staff de estos dos foros.