WITH ME, AFTER ALL

CAPITULO III

Había llegado a su apartamento después de un día que parecía nunca terminaría. Primero, lo que sintió como toneladas de papeleo se convirtió después en reuniones con personas a quienes era increíblemente difícil de explicar las cosas básicas del trabajo de una Enforcer, pero al ser superiores no podía hacer si no tratar de enseñarles de la forma más sencilla que encontrara.

Suspirando, se dejó caer en la cama de su habitación, de verdad que no le quedaban fuerzas para nada, sobretodo después de su "divertido" encuentro con Hayate haciéndole la vida de cuadritos; y luego la "pequeña" lección de Signum en el campo de entrenamiento, eso sin mencionar que había estado corriendo a velocidad máxima durante bastante rato antes de encontrarse con ella.

Se giró en la cama buscando algo de comodidad pero un leve dolor le hizo sentarse en la orilla del colchón, fue entonces que recordó el corte de su brazo y la quemadura en su pierna. Pensó que si su maestra se daba cuenta de que no había pedido ayuda a Shamal trataría de darle alguna otra lección que seguramente terminaría siendo bastante dolorosa y enviándola directo a la enfermería, por supuesto, por un par de días. Volvió a tumbarse de espaldas mirando el techo del cuarto, no había sido su culpa, de verdad que visitó a Shamal, sin embargo, parecía que la rubia estaba bastante ocupada atendiendo a algunos heridos de una misión que no había salido muy bien.

Así que no quiso molestarla por algo tan insignificante como lo que ella tenía.

"Además, ya no duele tanto", pensó mientras pasaba una mano sobre el corte de su brazo y haciendo involuntariamente una mueca de dolor. Suspiró profundamente, ¿a quién engañaba?

De verdad que el corte de una de las flechas de Levantine y el fuego de su filo podían ser increíblemente dolorosos, pero ella ya se había acostumbrado después de sus entrenamientos con la guerrera Velka; era por eso que no dolía tanto, pero aún así necesitaba curarse, por lo que se levantó y entró al baño para tomar el pequeño botiquín que había en una de las paredes. Lo llevó hasta la cama y mientras lo abría escuchó la voz de Bardiche.

- Sir, there´s someone at the door.

Instantes después escuchó el timbre de la puerta, y caminando lo más rápido que su cansado cuerpo le permitía, la abrió, encontrándose con una enorme sorpresa.

- ¡Hola Fate! -la saludó una joven de cabellos naranjas que se abalanzó sobre ella tirándola al piso, mientras decía cosas que no alcanzaba a entender con claridad.

De repente, unas cálidas manos la sujetaron y la ayudaron a levantarse del suelo, fue entonces que se dio cuenta de que había alguien más con ella. Levantó la mirada y se encontró con la tierna sonrisa de su madre adoptiva, Lindy Harlaown.

- Me da gusto verte, Fate-chan.

- A mí también, madre -contestó por fin la joven Enforcer.

La mujer mayor la abrazó con fuerza.

Una sonrisa se dibujó en el rostro de la rubia. Cuando se separaron, Lindy la sostuvo por los hombros mientras sonreía y veía con orgullo cuánto había crecido su hija menor. Y allí, se percató del corte que tenía en su brazo, lo que hizo que su expresión cambiara a una de preocupación.

- ¿Qué te pasó en el brazo? –preguntó, observando como la joven desviaba la mirada.

- No fue nada madre, sólo… tuve un pequeño encuentro, con Signum… eso es todo -comentó mientras se rascaba la mejilla con un dedo.

- ¿Sigues entrenando con Signum? -intervino su familiar a la vez que se acercaba a su ama para revisar la herida con el ceño fruncido.

- Sí, es mi maestra Arf, recuerda que me ha ayudado mucho, además, sólo con ella puedo pelear sin miedo a lastimarla, no como con mis otros compañeros. Así puedo desarrollar mi magia -declaró la rubia, sonriéndoles para tranquilizarlas un poco.

Lindy se acercó a ella y la tomó de la mano mientras caminaba hacia el cuarto de Fate. Al llegar, sentó a la Enforcer a la orilla de la cama y miró de reojo el pequeño botiquín que yacía abierto a un lado de su hija. Suspiró y mirándola detenidamente, le preguntó.

- ¿Dónde más te lastimo? -la pregunta la dejó totalmente sorprendida, tanto que la veía con los ojos muy abiertos.

- L-la… pierna –susurró, asombrándose de la intuición de la mujer frente a ella que ya se encontraba revisando la quemada que tenia. En unos instantes, un brillo verde apareció en las manos de la mujer mayor mientras con cuidado las colocaba sobre las heridas de su hija, haciendo que desaparecieran casi por completo.

Aun más sorprendida, Fate contempló su brazo, en donde segundos antes tenía un corte algo profundo y ahora sólo tenía una línea roja que ya ni siquiera le dolía. Sintió la cama moverse y vio a su madre sentarse junto a ella con una amplia sonrisa en el rostro.

- Aprendí algo de magia curativa un tiempo después de adoptarte Fate, quería estar segura de que podría ayudarte en cualquier momento si algo te sucedía, y con mas razón, ya que eres un poco temeraria cuando se trata de pelear -comentó como si pudiera leer sus pensamientos.

En ese momento, sintió su corazón latir felizmente y se encontró a sí misma recordando los maltratos de los que era víctima con su madre biológica, Precia Testarossa, a quien nunca le importó si vivía o moría mientras cumpliera con lo que ella deseaba. Y ahora, años después de ser salvada por una pequeña maga que le pedía ser su amiga, por fin podía sentir lo que era el amor de una madre, gracias a Lindy Harlaown.

Quien jamás dudó en adoptarla y desde ese entonces, la cuido como si fuera de su misma sangre.

- Gracias, mamá -fueron las únicas palabras que salieron de la boca de Fate, sintiendo sus ojos humedecerse.

Segundos después, se encontró en el cálido abrazo de su madre adoptiva que la beso en la frente y luego le susurró al oído.

- No tienes nada que agradecer Fate, lo hice porque eres mi pequeña y te amo… que nunca se te olvide eso -la única respuesta que consiguió fue que la Enforcer le devolviera el abrazo con más fuerza. Así se quedaron por un largo rato.

Después, Lindy se separó un poco de su hija y la observó sonriente, aunque con los ojos brillantes por algunas lágrimas que habían logrado escapar de sus ojos. Y en ese preciso momento volvió a ver frente a sí a la pequeña niña de 8 años, asustada y llena de tristeza, que la conmovió tanto al conocerla y que desde ese primer instante no pensó en otra cosa que no fuese querer verla feliz.

Por eso la adoptó.

A pesar de todos los comentarios y trabas que sus compañeros y superiores le pusieron. Entonces, se recordó a sí misma que todo había valido la pena cuando su hija de 17 años, Fate Testarossa Harlaown, una de las tres A´s y la mejor y más joven Enforcer de toda la historia de la TSAB, la miró y le devolvió una sonrisa llena de agradecimiento.

- Será mejor que te vayas a dormir, Fate -comentó su madre, viéndola bostezar-, sino mañana no tendrás energías para tu cita con Nanoha-chan -agregó divertida, observando la expresión soñolienta de la rubia cambiar a una de total vergüenza.

- ¡¡Madre, no digas eso!! -intervino Arf, riendo por lo bajo.

- M-mejor me… voy a… dormir… -aclaró, mientras se levantaba y empezaba a ponerse su pijama.

- Por cierto, Fate… tenemos una sorpresa para ti, había olvidado decírtelo, pero tu nueva motocicleta está afuera -declaró Lindy, rascándose la nuca con una mano.

De inmediato, la más joven dejó de desvestirse y la miró con los ojos muy abiertos durante unos segundos, antes de aventar las prendas que llevaba en la mano y correr a toda velocidad hacia la puerta, seguida de cerca por Arf.

La joven maga bajó las escaleras lo más rápido que pudo y cuando llegó al primer piso una figura metálica hizo que se detuviera de golpe. Su guardiana la alcanzó después, algo agitada y sorprendida de que Fate lograra correr tan rápido; se fijó en que su ama se encontraba totalmente en trance contemplando la motocicleta negra con detalles dorados que había delante de ellas, así que se acercó lentamente y habló en voz baja para no asustarla.

- Chrono-kun la llevo a un taller mecánico para que le hicieran algunas modificaciones en los frenos y le pusieran algo más de velocidad, además él la probó para asegurarse de que todo estuviera en orden, así que ya la puedes utilizar.

Fate se limitó a asentir con la cabeza mientras pasaba su mano por el asiento del vehículo, había quedado maravillada con la moto y no podía esperar a manejarla; fue en ese momento que sintió que le colocaban algo encima y volteó para encontrarse con la sonrisa divertida de su madre, quien le había puesto una chaqueta negra sobre los hombros. Ella la sujetó para que no cayera, y porque sólo entonces se había dado cuenta de que en verdad estaba haciendo frío y que ella había bajado sólo con un pantalón y un top encima, así que se puso bien la prenda y la abrochó.

- Tu hermano también quería darte algo, por eso compro esta chaqueta y además ese casco - señaló la mujer hacía la parte trasera de la moto, en donde descansaba un casco negro; también se fijo en la chamarra que traía y se dio cuenta de que era el mismo color, pero con algunas líneas doradas y rojas en los brazos y cuello.

- ¡Muchas gracias, madre! -fue lo primero que se le ocurrió decir mientras abrazaba con mucha fuerza a Lindy.

- No tienes por qué agradecerme. Después de todo, te la había prometido desde tu cumpleaños, aunque como tuve que arreglar algunos papeles y con lo del taller, tardó más tiempo del previsto.

- Entonces… ¿puedo?... -preguntó con expresión suplicante al tiempo que su madre suspiraba y asentía lentamente.

- ¡Pero ve con cuidado! ¡Y no te tardes mucho! ¡Y usa el casco!... y…

- Ya sé mamá, no te preocupes tanto, recuerda que Chrono me enseñó desde pequeña… ¿vienes Arf? -agregó Fate, subiendo a la motocicleta y acomodándose en ella.

Su familiar gritó de emoción y subió también, tomando un segundo casco que había guardado dentro del asiento; se sujetó con fuerza de la rubia y sintió como arrancaba el vehículo mientras se adentraban en la noche.

Después de un rato recorriendo las solitarias calles a gran velocidad y en completo silencio, Arf se dio cuenta de que algo inquietaba a su joven ama, por lo que se aventuró a preguntarle.

- Fate… ¿estás bien?

La pregunta tomó desprevenida a la conductora haciendo que casi perdiera el control del vehículo, por lo que decidió aminorar la velocidad para que no sucediera algún accidente.

- ¿Por qué la pregunta, Arf?

- Bueno… la verdad te siento algo… ¿preocupada? -comentó su guardiana mientras se sujetaba con más fuerza de la cintura de la rubia.

Fate se sorprendió de que su familiar pudiera sentir lo que le sucedía en ese momento, aunque sabía perfectamente el motivo de su preocupación. Y tenía que ver con una joven de cabellos castaños y ojos azules. Dando un profundo suspiro, decidió que lo mejor sería compartir sus preocupaciones con Arf, seguro que ella la apoyaría como siempre lo había hecho desde que era pequeña.

- Creo que será mejor que vayamos a un lugar donde podamos hablar… -respondió, cambiando la dirección de la motocicleta.

Pasado unos minutos, se encontraron en un camino que subía por una montaña, pero se detuvieron a la mitad del trayecto y fue entonces que la chica de cabellos naranjas se dio cuenta de que habían llegado a un mirador. Fate detuvo la motocicleta cerca del barandal de seguridad que había y bajó del vehículo al tiempo que su acompañante saltaba de su asiento y corría para admirar la vista que les regalaba el lugar.

La Enforcer se recargó en la barda al lado de su protectora y una sonrisa se dibujó en su rostro por el hermoso espectáculo que presenciaba; las estrellas que brillaban en el cielo sin nubes y la ciudad levemente iluminada por las luces de los edificios, y de pronto, se encontró pensando en la mágica joven que le había robado el sueño y por la que podría dar su vida sin pensarlo ni un sólo instante. Fue entonces que se puso tensa al recordar que en doce horas o poco más se reuniría con Nanoha para tener una cita…

su PRIMERA cita…

Y ese pensamiento no hizo sino ponerla más nerviosa de lo que ya estaba, cosa que no pasó desapercibida por Arf que se hallaba sentada en el barandal que las separaba del vacío.

- ¿Fate?... ¿sucede algo?

La aludida volteó a mirarla con una expresión de pánico en el rostro, preocupando más a su familiar, así que ésta última bajó del muro, se acercó por detrás de su ama y pasó sus brazos alrededor de su cuello a la vez que recargaba su mentón en el hombro de la rubia para susurrarle al oído.

- ¿Es por tu cita con Nanoha?

De inmediato sintió como el cuerpo que abrazaba se tensó y una pequeña risa escapó de su boca al pensar en lo linda que era su dueña cuando se ponía nerviosa por cualquier cosa relacionada con la instructora.

- ¿De qué te preocupas Fate?

- Me preocupa… lo que Nanoha pueda decir si le confieso mis sentimientos…no quiero perder su amistad, si eso pasara creo que no podría soportarlo…

Arf abrazó apretó su abrazo en la joven, tratando de transmitirle la seguridad que necesitaba. De repente, recordó algo que podría tranquilizar a su acompañante.

- Dime Fate, ¿desde cuándo te gusta Nanoha?

- ¿Desde… cuándo…?

- Aja…

- Pues… creo… que siempre me gustó –murmuró suavemente-…pero me di cuenta de lo que en verdad sentía por ella poco después de terminar la escuela, cuando tuve que ausentarme por unos meses para seguir con mi entrenamiento como Enforcer. Mientras estaba en las clases no podía dejar de pensar en ella y cuando sentía que no podría continuar, su sonrisa y voluntad me impulsaron a seguir adelante. Cada minuto de cada día la extrañé y todo el tiempo que estuve lejos sentí que me faltaban el aire y las fuerzas… y entonces, cuando por fin pude regresar y la vi esperándome con esa sonrisa suya, sentí que mis sentimientos por Nanoha habían cambiado, y…

- ¿Y? –le animó a continuar, contemplando cómo se formaba una sonrisa de oreja a oreja en los labios de la rubia, que seguía mirando el anochecer.

- Ese día…cuando me abrazó para darme la bienvenida –hubo una pausa-… supe que no podría seguir adelante sin ella.

Terminó de decir, la sonrisa todavía plasmada en sus labios y los ojos color vino cerrados, como si pudiera revivir ese momento tan especial con tan sencilla acción.

- Después de todo lo que has pasado, ¿crees que sea buena idea no decirle lo que sientes por ella?

- No estoy segura de que me corresponda. Tal vez para ella sólo soy su mejor amiga y nada más -añadió Fate, mientras una mirada melancólica regresaba a sus ojos y agachaba la cabeza, admirando el vacío debajo de ella.

- Sabes que siempre te he cuidado Fate y siempre he estado contigo. Por eso me di cuenta de algo -habló soltando a la rubia y colocándose frente a ella para verla directo a los ojos.

- ¿De qué te diste cuenta, Arf? -inquirió curiosa la maga al acercarse a su guardiana y sostenerle la penetrante mirada que tenía justo en esos momentos.

- Nanoha está enamorada de ti.

Así de simple y directa fue su frase, no obstante, para Fate sonó como algo totalmente increíble, algún cuento que Arf había inventado para tratar de animarla. Porque sentía que aún después de todo el tiempo que había pasado desde que peleara con la maga blanca por las Jewel Seeds, ella no era merecedora del cariño de una persona como Nanoha Takamachi.

- No me hizo gracia tu broma, Arf -declaró con un tono de molestia al tiempo que se volvía de espaldas a su compañera.

Podría esperar algo así de cualquiera, menos de su familiar.

- ¿Crees que bromearía con algo de esta magnitud, Fate? Recuerda que para mí lo más importante es tu felicidad, por eso jamás me atrevería a lastimarte diciendo algo que no fuera cierto. Sobre todo con respecto a tu relación con Nanoha –aclaró, mirando la espalda de su ama.

La Enforcer lentamente se dio vuelta y vio directamente hacia los orbes marinos. No encontró señas de que estuviera inventando lo que había dicho así que bajó el rostro y se disculpó con ella.

- Lo lamento, Arf. Sé que no harías nada que me lastimara, pero –titubeó-, lo que dices de que Nanoha está enamorada de mí… simplemente es… demasiado bueno, para poder creerlo…

Su acompañante se conmovió por lo que su joven dueña había dicho y no dudó en abrazarla, nuevamente, mientras reiteraba las palabras de hace momentos atrás.

- Por favor Fate, créeme… Nanoha está totalmente enamorada de ti, puedo verlo en sus ojos cuando te mira, cuando te toma de la mano y te abraza; yo estuve presente mientras estabas entrenando, vi la soledad y el dolor en sus ojos por no poder estar contigo. ¡Por favor, Fate, créeme! –la voz de la chica fue disminuyendo hasta que se volvió una súplica desesperada, el abrazo que tenía sobre la Enforcer haciéndose cada vez más fuerte, sorprendiendo a la joven.

Después de un rato de silencio en que Arf se tranquilizó un poco y soltó a su ama, el único sonido que pudo escucharse fue el susurro ahogado de la maga más veloz de la TSAB.

- Gracias, Arf, de verdad… gracias…

- Está bien Fate, por ahora vayamos a casa. Mamá nos está esperando… -sonrió, dándole un último y rápido abrazo.


Hola de nuevo, espero que les haya gustado el capitulo, se que dije que el siguiente seria sobre la cita pero me llego un momento de inspiracion y decidi explicar algo mas de lo que sentia Fate y de paso incluir a Lindy y la Arf adulta para que la apoyaran un poco. Gracias a Kida Luna, como siempre, por toda la ayuda; a mi mamá por seguir apoyandome a escribir y a ustedes lectores por usar un poco de su tiempo para leer mi fic.