Hola amigos, si una actualización bastante rápida verdad (considerando el patrón que siguen mis actualizaciones) XD, pero en verdad estuve muy inspirada en esta historia y simplemente me deje llevar, y bueno no les quería dejar mucho tiempo con la espera :D jeje
Pero no los retengo más, la historia debe continuar ¡Yeah!
Disclaimer: Ninguno de los personajes aquí presentes me pertenece. Es una lástima, lo se T-T
Basada en la historia de Coraline.
Capítulo 3
La llave de la puerta secreta
Al terminar de mover las cajas se encontró con la fotografía de una niña que cargaba una muñeca muy parecida a ella, mientras abrazaba al reloj con mucho afecto. Era una niña pequeña, con los cabellos negros como la noche en una melena, su tez blanca como la nieve y sus ojos de color oscuro. Llevaba un vestido color blanco o de tono claro puesto que la fotografía era antigua, en colores sepia. Se notaba tan feliz en aquella foto y por lo que pudo ver ella estaba parada sosteniéndose del reloj, como si su vida dependiera de ello.
Como de costumbre al abrir la puerta de la calle varios animales salían corriendo sin dirección alguna, y detrás de ellos salía un enano de cabellera pelirroja.
—Buenos días –se escuchó el saludo general de los socios -estamos buscando a Phil Shortman, venimos de la tienda de empeño
—Ah claro los de la tienda de empeño, si el anciano está en el garaje –dijo cerrando la puerta para dirigirse a su trabajo de demoliciones.
—Esperen un momento —se escuchó la voz del abuelo desde el garaje —Arnold les puedes indicar la habitación, yo voy después de atender esta venta.
—Si abuelo —dijo mientras dejaba unas cajas a un lado con varios objetos —me acompañan, es por acá.
Los guio hasta la habitación que ahora lucia desértica solo con una mesa y el reloj.
—Bueno es por acá –exclamó mostrándoles la habitación -mi abuelo quería…
Los dos señores sin prestar la más mínima atención, inspeccionaron atentamente la habitación que ahora estaba desierta a excepción por dos muebles que observaban con detenimiento, para después retirarse hacia un rincón de la habitación a hablar en susurros. En ese instante llega el abuelo de Arnold.
—Sí, bueno sobre las piezas… se ve que están en óptimas condiciones, la mesa está hecha de caoba con un tallado realmente exquisito, verdaderamente una antigüedad pero por las marcas hechas y se ve que fue restaurado no le puedo dar más que esta cifra, dijo extendiéndole un papel con la cifra.
—Pero en realidad el reloj es lo que nos interesa, siendo sinceros es muy extraño encontrarse con uno en tan buenas condiciones y de ser realmente una reliquia, realmente no fabricaron muchos de estos relojes la empresa solo alcanzo a fabricar apenas unos nueve y por el estoy dispuesto a pagar esta cifra —hablo su acompañante alcanzándole otro papel.
—Esto es una broma –menciono el abuelo absorto.
—Le aseguro que no, pero si no está satisfecho aun puedo ofrecerle un cuarto más de la cifra que está escrita.
— ¡QUE!
—Sé que no es la cantidad justa para este artefacto y le ofrezco aumentar la mitad de lo que está escrito, pero es todo lo que le puedo ofrecer —hablo su compañero —Si usted gusta puedo llamar a un amigo que se dedica a comercializar con…
—No, no es eso, sino… ¡Wow!, son muchos ceros.
—Oh bueno –sonriendo en complicidad —entonces que dice, si acepta podemos hacer el trato y le entregaremos el dinero en efectivo, que le parece.
— ¿En efectivo?
—Abuelo, ese mueble debió ser muy valioso para sus dueños, no creo que sea correcto venderlo.
—Niño, no te entrometas en discusiones de adultos, porque no vas a jugar con tu mascota o algo así –hablo uno de los socios.
—Señor con todo respeto estas posesiones debieron ser muy valiosas para alguien. En la foto que encontré se ve a una familia alrededor de este reloj de hace mucho tiempo, se nota que tiene un gran valor sentimental para la persona que era su dueña.
—Pero…
—Caballeros –Dijo el abuelo mientras tomaba el papel que le habían dado –me gustaría hacer el trato con ustedes –dijo viendo como la cara de ellos se iluminaba en la avaricia y la expresión de incredulidad de su nieto –en lo que respecta a esa mesa, pero en cuanto respecta al reloj, creo que lo conservaremos –dijo tomando el papel en el cual estaba escrito la cifra del reloj y rompiéndolo en pedazos –sin embargo, gracias por su ofrecimiento.
Al momento ese reloj se quedó en aquella habitación, como único mueble que adornaba el salón.
La venta de Garaje fue todo un éxito, se pudo vender casi la mayoría de los muebles usados de las habitaciones contiguas sin mencionar del desván y el sótano, quien iba a pensar que aquellos muebles tan añejos fueran considerados como antigüedades, en especial, solo el reloj inglés, como verdadera pieza de arte original, que se encontraban en condiciones óptimas como para ser vendidas en varias subastas mundiales. Pero el abuelo decidió conservarlo, una verdadera pieza de arte y no quería venderlo en especial cuando supo el precio que le estaban ofreciendo. No era justo para los dueños legítimos de aquel reloj.
—Creo que esto es el último –dijo como la última caja entraba al camión de beneficencia, todo lo que no se pudo vender ellos lo donaron para caridad.
Viendo como el camión se iba perdiendo en las calles —bueno chaparrito te tengo una sorpresa –dijo mientras se dirigía hacia la cocina de la casa siendo seguido por su nieto.
—Encontré esta llave en el cajón de mis relojes de bolsillo —le mostro, era una llave negra de aspecto colonial puesto que era bastante grande, con el cabezal en forma de botón.
—Si lo recuerdo, son tus relojes favoritos no.
—Así es hombre pequeño, pero ese no es el punto. Mira te acuerdas de aquella puerta que no pudimos abrir
—Tú crees que pueda ser la llave? –pregunto
—Bueno no perdemos nada intentando no.
Debía admitirlo, el en realidad estaba emocionado. No había ninguna parte de la casa de huéspedes que él no conocía, bueno a todo lo que él tuviera acceso, conocía la casa mejor que la palma de su mano, sabía dónde podía encontrar todos los pasadizos secretos, sabía todos los escondites, todos los secretos, pero esa puerta para él era un enigma. Él en realidad quería saber que había detrás de aquella puerta, quería conocer todos los secretos que ocultaba, quería conocer un poco más de aquella casa en donde creció. Simplemente era inaceptable para él, el desconocer cualquier parte de la casa.
Tan ensimismado andaba en sus pensamientos que no se percató que ya llegaron.
—Es hora de la verdad hombre pequeño –decía mientras empezaba a rasgar el papel estampado, dibujando el marco de la puerta e insertando la llave en la rendija –estás listo chaparrín dijo de forma dramática mientras giraba lentamente la llave.
—Si abuelo, ábrela ya.
No lo podía creer, no era cierto. Al abrir la puerta se encontró con el panorama más decepcionante para su edad, la puerta estaba sellada con una pared de ladrillos. Que lo culpen de ingenuo, pero en realidad esperaba ver cualquier cosa menos eso. Se sintió decepcionado y su abuelo lo vio en sus ojos.
—Qué raro, podía jurar que habría algo detrás de esta puerta. Bueno supongo que mi padre sello esta puerta cuando estaban construyendo la casa –le dijo para levantarle el ánimo, después de todo Arnold seguía siendo un niño, algo maduro para su edad, pero aun creyendo en mundos fantásticos al cruzar la esquina –vamos chaparrito no te desanimes le dijo, cuando escucharon un gran estruendo de varias ollas cayendo desde la cocina.
Se dirigieron a prisa a la cocina, sin percatarse que algo más los seguía.
Se fueron reuniendo todos sus compañeros en el pórtico de aquella casa, para después ir a jugar béisbol al terreno baldío, según lo acordado seria ahí donde tendrían que planear sus tácticas para ganar a sus contrincantes, los del sexto grado.
—Hey Arnold —saludo a su viejo amigo con su pequeña clave de manos — este juego será fenomenal al fin lograremos ganar a Wolfang y su banda de tramposos no lo crees así Arni, escuche que el nuevo integrante de su banda ese grandulón que siempre nos hacía trampa fue castigado por el director Wartz, ja no podrá jugar en un mes, no es genial.
—Si Gerald, genial —dijo con tono ausente el muchacho
—Que pasa Arni—le dijo claramente preocupado —desde que salvamos el barrio has estado no sé, como ausente no eres el mismo.
—No es nada Gerald solo son cosas sin importancia, nada de qué preocuparse—trato de tranquilizarlo mirándolo con una sonrisa fingida.
—Vamos Arnold soy tu mejor amigo, a mí no me engañas algo te pasa.
Claro obviamente algo le pasaba pero como podrías contar a tu mejor amigo sobre lo que no estás seguro aun o simplemente no lo sabes.
Suspiro, sabiendo que a un amigo de toda la vida no se le podía ocultar nada y resignado le contesto —No sé Gerald, no sabría por dónde empezar.
—Qué tal si empiezas por el principio.
—Bueno, últimamente están sucediéndome cosas raras —dijo algo nervioso mientras se frotaba el cuello —por ejemplo ayer me encontré con una extraña puerta en una de las habitaciones desalojadas de la casa de huéspedes, es bastante pequeña que se podría entrar de rodillas. La encontré al mover un viejo mueble de reloj inglés, pero extrañamente no pude encontrar la llave que pueda abrir la puerta –mintió, por alguna razón no quiso involucrar a su amigo en algo así -ya probé con todas las llaves de la casa.
—Y no solo eso, aparte me encontré con un viejo muñeco de tela que se parece demasiado a mí, es muy raro, pero lo deje en mi recamara.
—Oh-oh viejo esto me huele muy mal.
—A que te refieres Gerald.
Tan concentrados estaban es su conversación que no se percataron que toda la pandilla estaba llegando donde ellos.
—Miren chicos Gerald está a punto de contar otra de sus historias—hablo Sid.
—Que el cabeza de cepillo viene con otra de sus leyendas, cuando se le acabaran las historias al cabello métrico.
—A mí me parece genial, solo un verdadero Guardián de leyendas tiene un repertorio tan amplio de historias —defendió Nadine.
—Gerald creo que deberías empezar a contar tu historia —comento Stinky.
Se aclaró la garganta antes de continuar, mientras todos los niños de su salón se sentaban en círculo a su alrededor —Desde los tiempos inmemoriales ha existido historias para explicar eventos y comprender los hechos, pero lo que les he de contar sucedió en verdad, es una leyenda urbana de la que se tiene constancia –comenzó, en tono dramático
Dicen que una niña que recién se acababa de mudar a una casa de huéspedes llamado el Palacio Rosa encontró una puerta extraña en su nuevo hogar, era una puerta cerrada que no llevaba a ninguna parte, ella ante su insistencia encuentra la llave que en el mango llevaba un botón muy extraño, la llave era antigua y al abrir la puerta esta estaba bloqueada por una pared de ladrillos.
Al parecer no tenía nada de especial, pero a partir de ese día tuvo unos sueños muy extraños como si estuviera viviendo en otra realidad, donde ratones le guiaban hacia la puerta y esta se abría como una especie de túnel de tela llena de luces, al cruzar la puerta en el fondo se encontró con varias maravillas junto con sus padres, amigos y vecinos todos muy felices, sin penas ni tristezas que los aquejaran, con todas las golosinas que se pudieran imaginar, la comida más deliciosa que haya probado, con espectáculos y flores. Un mundo donde lo que pedias se te hacia realidad y los jardines cobraban vida para saludarte y regalarte el mejor día de tu vida.
—Hey cabello métrico, esta historia tiene un punto o qué, es aburridísima —dijo haciendo notar su desinterés de la historia y alejarse de esas ideas que le parecían tan triviales y cursis —como no, un mundo de fantasía donde todos tus sueños se hacían realidad con solo pedirlo, si claro, ahora una de vaqueros —dijo sarcásticamente la niña rubia ganándose las miradas asesinas de todos en la reunión.
—Como les iba diciendo —tratando de ignorar la interrupción de Helga.
—Phoebe vámonos, no quiero que se me pegue la estupidez crónica —ordeno la niña rubia ojiazul a la pequeña pelinegra.
Con algo de renitencia que se notaba a leguas, la niña con rasgos orientales se puso de pie y disponía a irse acompañando a su amiga, cuando una mano la sujeta de las muñecas obligándola a sentarse de nuevo en su lugar.
—No Pataki, la que se tiene que ir eres tú solita, no veo porque arrastras a Phoebe a seguirte a todas partes, si se nota que ella se quiere quedar.
—No entiendes verdad Geraldo, NO TE METAS DONDE NO TE LLAMAN—hablo de espaldas rechinando los dientes, notablemente enfadada, mientras todos alrededor contenían el aliento.
—MIRA PATAKI LA QUE NO ENTIENDE ERES TÚ, esta es mi casa y te pido gentilmente que te vayas —le dijo comenzando a enfadarse, esto era claramente un enfrentamiento, la estaba echando y ni siquiera de su casa sino del pórtico de ella, en donde todos estaban reunidos.
—QUE YO SABÍA IMBÉCIL LA CALLE ES DE TODOS Y YO PUEDO ESTAR DONDE SE ME PEGUE LA REGALADA GANA. —dijo remarcando la posición en la acera de paso donde estaba.
Él se abrió camino hacia la rubia pasando por sus compañeros de salón, quedando bastante cerca de su rostro y con una expresión bastante furiosa.
—VETE — le susurro a escasos centímetros de su cara despreciándola con la voz más grave que pudo encontrar, mientras apuntaba con el dedo a la distancia.
Se quedaron ahí, uno junto al otro sin la intención de retroceder un poco midiéndose con la mirada a la espera de que el otro ceda, la tensión se podría cortar con un cuchillo, todos estaban muy rígidos mientras la situación se estaba poniendo incomoda.
Como siempre Arnold trato de detenerlos, sintiendo de repente una punzada en el pecho al verlos tan juntos —Chicos, debemos calmarnos y arreglar toda esta situación con palabras, no hay porque exaltarse —señaló tratando de separarlos de su lucha con la miradas asesinas, no entendía porque le molestaba verlos tan juntos –en todo caso la decisión de si quiere quedarse o no, le corresponde a Phoebe, no a ustedes.
Por un momento se les olvido de que toda la pelea había empezado por la pequeña niña oriental y redirigiendo la mirada expectante hacia la susodicha esperando por una respuesta favorecedora de su parte.
—Es cierto Phoebe es perfectamente capaz de tomar una decisión —apoyo Rhonda uniéndose a la "conversación"
—Si Phoebe quédate así podremos escuchar las maravillosas historias de Gerald —secundo Laila.
—Tengo hambre, mejor acabemos esto de una vez —hablo Harold.
Mientras se aligeraba más el ambiente y los otros niños la apoyaban a quedarse a la oriental, a la sesión del cuenta cuentos oficial de la escuela primaria P.S. 118
—Yo, bueno en realidad seria estimulante quedarme a escuchar las leyendas urbanas de la ciudad —hablo tímidamente Phoebe.
Ante tanto barullo y distracción, casi nadie se dio cuenta cuando la menor de los Pataki se fue alejando de la multitud, siempre sigilosa con todos los años de espionaje por su amor platónico que le habían enseñado a ser cautelosa, precavida y saber cuándo retirarse. Ella reconocía la derrota pero nunca de los nunca lo iba a admitir, primero muerta.
Debía haberlo supuesto, a su amiga siempre le había atraído ese engreído de cabellos de espagueti. Sin embargo que se sigan divirtiendo en su estúpida reunión de cuentos fantasiosos, mejor para ella.
Ja, un mundo donde todo se hace realidad con tan solo pedirlo que tontería. No la vida le había enseñado que solo los fuertes sobrevivían en este mundo y que a los débiles los destruyen, se aprovechan, los acaban y después de todo se ríen de ellos, se lo habían demostrado desde que tenía tres años en ese jardín de niños y sus despreocupados padres; la vida era dura y sin compasión.
—Después de todo qué clase de tonta casa se llama "El Palacio Rosa"
Pero también le había enseñado que hay gente de buen corazón y sentimientos nobles, de aquellos que siempre ponen la otra mejilla y ayudan a los demás, casualmente la descripción del niño de sus sueños, de aquel que ama desde que tenía tres años, de aquel que nunca la juzgo y aguanta todas sus travesuras. Ese niño cabeza de balón que le enseño que hay gente amable de buen corazón dándole un poco de paz en su interior y dándole esperanzas de vivir, pero también es el único que no sabe sus más oscuro secreto, su amor por él.
Por otra parte es el quien le causa uno de los mayores sufrimientos cuando se emboba, o se enamora fácilmente por alguna chica, pero cuando ella al fin pudo confesarle sus sentimientos… se retractó obligándose a concordar con él a decir que todo era al calor del momento, ahora cuanto se arrepiente de esa decisión, pero desgraciadamente no se puede retroceder el tiempo ¿o sí?
Continuara…
Hola otra vez, como va todo por ahí.
Antes que nada quiero agradecer por todo el apoyo en esta historia, gracias por los reviews, por agregarme a favoritos y por las alertas, muchas gracias a todos, en serio los adoro (más para aquellos que me dejan reviews) XD
Pero coméntenme como va saliendo la historia, como ya notaron estoy actualizando más rápido y es gracias a que tengo a disposición una laptop (pero por poco tiempo T-T), sin embargo, y dejando de lado mis problemas tecnológicos, quisiera saber que opinan de la historia, en realidad me serviría de mucho saber su opinión. Se aceptan sugerencias.
En serio espero que me dejen muchos reviews, ya saben que ellos son el alimento de mi mente de autor :D por lo mismo mándenme reviews.
Un abrazo a la distancia desde el corazón de Sudamérica.
Hasta la próxima ^u^.
