Disclaimer: Inuyasha y compañía no me pertenecen, son creaciones de Rumiko Takahashi, y escribo esto sin fines de lucro (lo cual es una lastima. Esperaba que esto fuera mi fondo de retiro prematuro…)

Ah… si

-blablabla- es dialogo

"blablabla" son pensamientos

------------- pos… cambio de escena

CAPITULO III

Con solo mirar a Kagome, Inuyasha recordaba como lo había engañado. Había tratado de olvidarla, de alejarse de ella; pero parecía imposible. No solo no la podía sacar de su mente, sino que parecía estar en todo Paris. Si iba al parque, ahí estaba ella. Si iba a la heladería, ella pasaba por la acera de enfrente. Si decidía posar la noche en la opera, sin duda ella ya estaba en su palco esperando que comenzara la función con cinco idiotas a su alrededor….

Pero el colmo era que Kagome apareciera en su hotel. Seguro venia a buscar a alguien, en una dama eso estaría muy mal visto, pero en ella…mmm… bueno era un caso especial. Ni siquiera sus compañeras de oficio eran tan osadas; a aparecerse así, sin más en el hotel mas prestigioso de la ciudad… era el colmo.

Kagome estaba en la sala de espera del hotel, cerca de la entrada. Se veía hermosa con ese ligero vestido color celeste, muy apropiado para el calor del verano, que resaltaba con los colores rojizos del atardecer. Su cabello azabache, suelto hasta más allá de los hombres, que terminaba en deliciosos rizos rebeldes, adornados con hermosas oquillas. Y haciendo juego a todo, unos blancos guantes que cubrían sus delicadas manos.

El escrutinio de Inuyasha fue interrumpido por un alegre saludo.

-Chucho!!!. Pero que sorpresa encontrarte aquí-

Inuyasha no tuvo que darse la vuelta para ver de quien se trataba. Solo había una persona que lo trataba con tanta familiaridad y arrogancia. Solo una persona lo llamaba de esa molesta forma.

-Kouga- gruño Inuyasha, al darse vuelta para enfrentar a ese viejo lobo. –Te he dicho que no me llames así, rabiosito- esto ultimo, lo dijo con burla.

Kouga hizo una mueca ante el molesto adjetivo – Que molesto eres, Inuyasha. ¿Por qué mejor no te vas?- le dijo y desvió el rostro con indiferencia.

- ¡¿Qué¿Cómo te atreves? TU…- Inuyasha comenzaba a alterarse, y la indiferencia de Kouga solo lo enfurecía mas. Kouga era el único que podía sacarlo de quicio de esa forma. – TU!!…-

Kouga sonrió con sinceridad y volvió el rostro a Inuyasha.

- Deja da ladrar, perro pulgosa- dijo con voz amigable.- Te haré el honor de presentarte a mi mujer…- hizo un leve movimiento con la cabeza, para que alguien a las espaldas de Inuyasha se acercara.

Cuando éste se giro, tanto Inuyasha como Kagome se sorprendieron al encontrarse cara a cara…

Kouga indiferente a la sorpresa de ambos, paso el brazo por los hombros de Kagome. – Inuyasha te presento a Kagome Higurashi… mi mujer-

Inuyasha seguía mirando a Kagome, y ella hizo lo mismo, como si Kouga no existiera. Este era el momento habitual en el que Kagome se alejaba de Kouga, risueña diciendo que debería dejar de jugar con eso o que acabaría por espantar a los demás caballeros. .. Pero en esta ocasión Kagome no dijo ni hizo nada. Solo seguía con la mirada clavada en Inuyasha e Inuyasha la observaba con un brillo extraño en la mirada.

Ante el tenso silencio que siguió, Kouga se aclaro la garganta. - ¿se conocen?-pregunto Kouga con una ceja levantada.

-¡¡¡NO!!!- dijeron al unísono.

A Kouga no le gustaba nada como se veían. Por alguna razón se sentía molesto.

– Creo que deberíamos irnos, Kagome-

- Espera Kouga- dijo Inuyasha reaccionando. –Tengo que hablar contigo¿te parece si nos vemos mañana?- pregunto cuidando no perderse en la mirada chocolate de Kagome de nuevo.

- Lo siento, Inuyasha. Pero no se va a poder. Mañana regreso a Versalles.-

- Entonces hoy. Es muy importante. Es sobre…- se detuvo al recordar la presencia de Kagome.

-No puedo. Pero si están importante, podríamos hablar ahora…- Kouga miro a Kagome como si le preguntara con la mirada si no le molestaba.

-Tiene que ser en privado-

- Tengo que pasar al apartamento – dijeron al mismo tiempo, Inuyasha y Kagome. Excusando la presencia del otro…- Además Ayame nos espera para pasar la velada juntos-

- ¿Es muy importante, Inuyasha?- pregunto Kouga.

- Si es muy importante. No deberías poner el placer por encima de los negocios, Kouga- contesto Inuyasha, con una mirada rápida a Kagome

- ¿Y por qué no hacer las dos cosas al mismo tiempo?.. Ven con nosotros y luego hablamos- propuso Kouga

- No creo que sea buena idea… además te dije que era algo privado-

- OH no te preocupes. Kagome es de mi completa confianza y es muy discreta.- ante la indecisión, Kouga agrego- entonces no es tan importante.

- Esta bien, te acompañare al departamento de Higurashi, y ahí hablaremos- dijo Inuyasha no muy convencido.

- Bien-

- Bien-

Partieron en dos carruajes, Kouga y Kagome en uno e Inuyasha en otro.Llegaron en poco tiempo. Pasaron por el umbral sin que Ginengi dijera nada y subieron unas escaleras hasta llegar a lo que era en realidad era el apartamento de Kagome. Era un hermoso apartamento cada elemento hacia resaltar a los que lo rodeaban, con una armonía entre los colores, los adornos y el departamento en total. Las paredes estaban bellamente adornadas con hermosos lienzos, las ventanas tenían cortinas con brocados hermosisimos; y como remate, tenia una infinidad de flores de todo tipo a lo largo de la casa.

Inuyasha no sabía como reaccionar. Seria mentira asegurar que Inuyasha no se habia preguntadocomo vivía Kagome, desde que se la encontró en el baile; pero por alguna razón este no era el panorama que esperaba encontrarse.

No pasaron mucho tiempo ahí, Ayame ya estaba en el apartamento esperandolos y casi luego, luego de su llegada sugirió que era necesario salir cuanto antes para llegar al teatro. Inuyasha trato de hablar con Kouga en varias ocasiones, para convencerlo de entablar una conversación alejados de aquellas dos mujeres; pero este siempre le decía que disfrutara y que luego hablaban.

Total, Inuyasha asistió al teatro, luego fue a un exclusivo restaurante a cenar, jugo en las más exclusivas mesas de apuestas de la ciudad y acudió a una libertina fiesta en casa de Madame de Clairwil; en la que no pasaron mucho tiempo, pues a Kouga e Inuyasha les molestaba la excesiva atención que atraía Kagome. Así que decidieron volver al apartamento de Kagome.

Para entonces, tanto Inuyasha como el resto del grupo, habían bebido de más. Los ánimos estaban por los aires y todos parecían envueltos en la neblina de la embriagues.

Kagome no habia cruzado palabra con Inuyasha casi para nada, exeptuando momentos en que se tenia que dirigir a el sin mas remedio. Se había comportado indiferente a la presencia de Inuyasha. No permitiria que influyera en ella.Se recordado quien era, que hacia y porque lo hacia. Había cerrado su mente; y su corazón. En esta noche, en compañía de Kouga dejaría que su cuerpo reaccionara de la manera en la que lo había entrenado. A no sentir amor ni ningún otro sentimiento.

Llagaron al apartamento de Kagome, y ella los invitó a pasar a la sala, al fondo del departamento. Un lugar acogedor, con sillones mullidos y cómodos en los que tomaron asiento nuestros personajes. Kagome e Inuyasha se sentaron en extremos opuestos de la sala, con Kouga y Ayame a su lado, respectivamente.

Llevaban poco tiempo en el apartamento de Kagome y estaban hablando de un tema banal, cuando en un parpadeo la realidad se transformo.

Kouga comenzó a besar a Kagome, y esta se lo permitió para rares de Kouga.

Kagome y Kouga tenían una amistad algo entraña, Kouga quería a Kagome pero esta nunca le correspondió de ninguna forma, y cuando Kouga se acercaba de mas, Kagome siempre le ponía un alto. Que aceptara un beso de parte de Kouga era algo rarisimo; que se lo correspondiera como estaba haciendo, algo totalmente nuevo. Y Kouga no iba a dejar pasar esta oportunidad.

Por otra parte, Ayame no deseaba quedarse sin acción aquella noche, así que busco los labios de Inuyasha, pero este la rechazo.

Inuyasha no pudo soportar como Kouga besaba con tanto frenesí a Kagome y estallo cuando vio como Kouga se acomodaba ligeramente sobre Kagome. Se levanto estrepitosamente y separo bruscamente a Kouga de Kagome.

Con un Kouga aun confuso y embriagado por alcohol y pasión, Inuyasha se dirigió a la puerta principal seguido por una confundida Ayame y una molesta Kagome.

Para cuando Kouga al fin reacciono, se encontraba enfrente de la puerta, con un iracundo Inuyasha sosteniéndolo del chaleco.

- ¡¿Pero que te sucede, bestia?!- pregunto Kouga el tiempo que se debatía en vano. Era evidente que Kouga había bebido más y que al parecer la embriaguez de Inuyasha se había esfumado.

- Suéltalo Inuyasha.- ordeno molesta Kagome.

- Las peleas no son divertidas.- Dijo Ayame a sus espaldas.

Pero Inuyasha no hizo caso a ninguno y abrió la puerta echando a Kouga del apartamento. Iuyasha tomo a Ayame del brazo y la aventó a donde estaba Kouga

Kouga se tambaleo un poco y apenas pudo reaccionar cuando Ayame fue a dar junto con él.

- Tengo que hablar con Kagome a solas.- dijo mordiendo las palabras Inuyasha. Después de eso se giro y cerró la puerta con fuerza.

- ¡Abre esta maltita puerta, bestia peluda!- aullaba Kouga, golpeando la puerta con todas sus fuerzas. Pero nadie repondrá a sus gritos.

- Basta, Kouga. Solo te lastimaras. Déjalo así- suplico Ayame

- ¿Pero y Kagome?

- Ella sabe cuidarse. Si tiene problemas con tu amigo, llamara a Ginenji y el se hará cargo. Kagome puede cuidarse sola.

Inuyasha aun podía oír a Kouga, pero lo único que tenia en la mente era la forma el la que Kagome se le había entregado a ese lobo. Avanzo a grandes zancadas hasta donde estaba Kagome y ésta al verse frente a un hombre corpulento y enfadado palidecio y sus ojos mostraron el terror que sentia. Retrocedió hasta que choco con la mesa redonda que formaba parte de la entrada de la sala. Fue aquí que recupero la presencia de ánimo, recordando que no podia dejarse vencer por el miedo... ademas solo se traataba de Inuyasha. Él no le haría daño. Y si lo intentaba, contaba con la ayuda de Ginenji.

- ¿Por que has hechado a Kouga de esa manera?- fue entonces cuando perdio por completo el temor instintivo que sentia y dio paso a la ira. -¡¿Pero que te pasa?!- grito ahora una molesta Kagome. Su mirada chocolate brillaba con la ira contenida.

Inuyasha se acerco más y la tomo fuertemente del brazo.

- ¿Crees que me iba a quedar traquido, mirándote, mientras tu pequeña zorra te divertías?- contraataco un muy molesto Inuyasha. - ¿Qué pretendes?- pregunto apretando mas el agarre en el brazo de Kagome.

- ¡¡¿Qué, que pretendo?!!- exploto Kagome, liberándose de su agarre de forma violenta. Seguro mañana tendría uno moretones horribles. – Te recuerdo, Inuyasha- dijo ahora mordaz, recordando las exactas palabras que hace seis años le dijera Inuyasha - que soy una mujerzuela barata que se dedica a seducir a los hombres para…-

Su argumento fue interrumpido cuando sus labios fueron sellados por Inuyasha en un apasionado beso; el cual Kagome no correspondió, todo lo contrario, empujo a Inuyasha hasta alejarlo de ella.

Inuyasha, exasperado, tomo a Kagome por la cintura y la acerco a su cuerpo. Aprisionándola e inmovilizándola. Asiéndola conciente de su creciente excitación.

- Preferirias estar con Kouga¿no es asi?- los dorados ojos de Inuyasha se encendieron. Parecian escupir fuego. -Acaso no soy suficiente para ti.- gruño Inuyasha ante su desprecio. – crees que un bastardo como yo no te puede satisfacer- dijo grave, acercándola mas a su cuerpo.

- Vete de aquí, Inuyasha. Ya no me interesa la caridad- rebatió audaz Kagome. – Aun recuerdo lo que paso la ultima ves que trabaje por caridad…

Inuyasha no queria oirla más y la beso con ardiente pasión. Sus labios eran suaves pero firmes y castigantes. Sus besos se volvieron demandantes y a la primera oportunidad introdujo su lengua caliente y exigente en al boca de Kagome, que no pudo soportar el placer castigante que le producía la lengua de Inuyasha.

Kagome trato de separarse de él, pero éste no se lo permitió y la apretaba cada vez más contra su cuerpo, hasta que ya no quedo ni un milímetro de distancia entre ambos.

Sus corazones latían con fuerza y sentían sus cabezas ligeras como la brisa en los árboles más altos. Cuando se separaron estaban sin aliento y querían más.

Inuyasha se inclino y beso las mitades descubiertas de cada uno de los senos de Kagome. Mientras ella se deshacía de la molesta ropa superior de Inuyasha. Logro deshacerse de su levita y abrir el chaleco y la playera hasta tocar su ardiente piel suave y bronceada; justo como la recordaba.

Inuyasha se separo apenas de ella y con un violento y rápido movimiento desgarro el frente del vestido de Kagome. Ella no pudo reprimir el gemido de placer ante el ardiente deseo que Inuyasha despertaba en ella.

-¡¡OH, si!! Mi pequeña mujerzuela.- gruño Inuyasha. –Gime para mi como lo haces con otros hombres- masculló al tiempo que tomaba sus pechos con la boca, mordiéndolos y chupándolos con fuerza.

Pero Kagome no protesto, al contrario se arqueo dando mayor acceso a Inuyasha.

-Solo tú me haces gemir de esa forma… aahh Inuyasha!!!- respondió jadeante ante las caricias que le proporcionaba. Rodeo la cadera de Inuyasha con sus esbeltas piernas y se abrazo con fuerza a el, mientras frotaba su delicada anatomía contra la de él.

La neblina borrosa del deseo los rodeaba a ambos. Con pasos acelerados Inuyasha se dirigió a lo que sabia era el dormitorio. Donde la recostó en el centro de la cama y se posiciono sobre ella.

Kagome disfruto del peso de Inuyasha contra su cuerpo, la cabeza le daba vueltas cuando la presionó entre las almohadas, le quitó la ropa mientras que los besos se volvían más desesperados y ardientes. Cuando al fin los dos estuvieron desnudos, piel contra piel, Kagome no pudo reprimir un gemido mientras arqueaba la espalda para sentir en toda su magnitud ese poderos cuerpo de hombre.

Inuyasha gruño en respuesta mientras la devoraba con la boca y las manos, acariciando, besando, lamiendo, chupando y mordiendo el cuerpo de esa hermosa mujer que tenia debajo de el. Su piel era blanca y tersa, flexible y dulce al tacto; miembros graciosos y finos; un abdomen pequeño y liso que sube hacia un hermoso par de senos y baja hacia un capullo suave, caliente y húmedo.

Deslizó su mano por todo su abdomen, hizo círculos alrededor de su ombligo y bajo por su vientre hasta ese delicado capullo, expuesto por completo para el.

-Me hubiera gustado acariciar esos deliciosos rizos azabaches de tu entrepierna- susurro Inuyasha cerca de su oído mientras hundía dos de sus dedos en la húmeda cavidad. Kagome se arqueo contra su mano buscando más.

-Entonces los dejare crecer para ti- dijo una muy excitada Kagome al tiempo que tomaba el duro y palpitante miembro de Inuyasha entre sus manos y lo acariciaba justo del modo en que Inuyasha deseaba.

Inuyasha gruño con fuerza y su ira afloro renobada y con mayor fuerza al pensar que esas expertas carisias las habia aprendido durante los ultimos años an los que habian estado separadoa. Retirando las manos de Kagome de su miembro y la poseyó con fuerza, en una poderosa embestida que llego al fondo. Se quedaron quietos. Ambos absortos en completo éxtasis.

- "Sigue siendo tan perfecta"-penso Inuyasha mientras el placer se apoderaba de el. -"Tan suave y calida. Tan deliciosa...

Comenzaron un movimiento frenetico, a un mismo ritmo. Y con cada embestida se perdían más y mas en el placer creciente.

Kagome levanto las caderas y enterró los talones en el colchón buscando un mayor placer. Inuyasha se arrodillo entre sus piernas y la embistió con fuerza al tiempo en que ella se empujaba. Cada vez más y más rápido, más y más fuerte; y cada ves más excitante. Hasta que el placer que crecían en su interior exploto arrastrándolos a un mundo de placer.

Calleron rendidos a la cama. Se quedaron abrazados y aun unidos misentras recuperaban el aliento. Pero no estubieron mucho tiempo así. Aunque lo habia disfutado mucho mas de lo que estaba dispuesto a acepatar, la ira aun corria por su cuerpo. y no deseaba compartir una mayor intimidad con Kagome, asi que se separó de ella, con las facc­iones duras y la mandibula fuertemente apretada. Se puso sus ropas ante la mirada expectante de Kagome. Y cuando estuvo vestido se giro y arrojo un rollo gordo de billetes de banco sobre la cama.

-Ahí esta la paga por tus…- Inuyasha trago saliva y su mandíbula se apretó mas de ser posible -… por tus servicios…- dijo con voz distante, hueca y sin sentimiento alguno.

Salio de la habitación y fue directo a la puerta, casi huyendo

-"Me hiciste caer de nuevo entre tus piernas, pequeña y hermosa zorra"- se reprendió Inuyasha ya en la calle. – "pero no sucederá de nuevo"- pensó ya no tan seguro, nisiquiera estaba seguro de poder soportar la idea de volver a su apartamento y poseerla de nuevo con mas calma y disfrutando al maximo cada contacto. -"Maldicion, esa bruja me ha vuelto a hechisar"

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Weno, pos hasta aquí llegamos

Uff y q trabajo. Xq nadie me dijo que era tan difícil escribir o será falta de inspiración, q pa ser sincera me escaseo hasta ayer u.u

Talvez aun hoy no me he recuperado… pero como demonios iba yo a imaginarme q escribir, q expresar algo que se supone ya tenia contemplado seria tan difícil…

Juro q ese disque lemon estaba perfecto en mi cabecita cochambrosa pero a la hora de escribirlo… KE LATA!!

toy trizte xq no salio como quería TT

ojala y los demás capis si fluyan como debe ser…

Ah y gracias a las que dejaron reviews . y si no les contesto personalmente, pos sorry. Lo q pasa es q soy bien floja y eso de comunicarme por mail o msn no se me da nadita… si de x si es difícil darme a entender frente a frente T.T

Gracias y mucho besos y abrazos…