Los últimos dos días habían sido desastrosos pasa Sasuke, hace dos días que Itachi había anunciado el regreso de Naruto ¡dos días! Y este no había vuelto a llamar ni a contactarse, el azabache sabía que era tonto dudar a estas alturas, ya había esperado 4 años, podía esperar unos días más, pero en el fondo sabía, que hasta que no tuviera a Naruto en frente realmente no creería que había vuelto, que era real,por eso, esos dos días su mente se había ido de paseo, Karin no estaba mucho mejor, pero a él estaba costándole mantener el look de chico cool, ya eran dos veces las que casi choca con un poste de luz mientras iba caminando ensimismado en sus pensamientos, se bañó dos veces el día anterior, olvidando que lo había hecho la primera vez, y en clases ni se diga, todos en el salón se habían dado cuenta que ni Sasuke ni Karin estaban de mente presente en las lecciones, y por esta razón se había ganado más de una amonestación de los profesores, menos de dos, Iruka quien enseña historia fue profesor del rubio, y aunque no se lo diría nunca a nadie, tenía cierta debilidad por él, había escuchado por Itachi las recientes noticias y no podría estar más feliz, por otro lado estaba Kakashi quien enseña química, también fue profesor del rubio y no solo eso sino también amigo de la familia Uzumaki, y por esta razón era quien tal vez entendía mejor las razones del rubio para fugarse de casa, no que realmente las apoyara, pero cuando escucho la noticia del regreso de este, no pudo más que sorprenderse gratamente, sabía que Naruto no lo decepcionaría y volvería, no solo a arreglar los asuntos pendientes que tenía con Minato, sino también volver a la vida de Karin y Sasuke, ya que durante esos cuatro años Iruka y él estuvieron en primera fila presenciando el duelo y el dolor de ambos chicos por la partida de alguien tan importante en sus vidas, ambos profesores no se molestaron en amonestar a ninguno de los dos, ya que entendían perfectamente cómo debían estarse sintiendo, tanto que a ellos también se les estaba contagiando un poco de esas ansias.
Por fin sonó la campana que los liberaba por ese día, Sasuke y Karin se demoraron un poco en darse cuenta de este hecho, pero cuando lo hicieron solo se miraron para acordar en silencio que se irían juntos a casa de Sasuke, comerían cualquier chuchería y esperarían que Itachi despertara para interrogarlo sobre el paradero de Naruto, esta rutina la habían repetido los dos días anteriores, a Itachi comenzaba a dolerle la cabeza de pensar en responder tales interrogatorios, a tal punto que el día anterior no "despertó" sino hasta pasadas las 6, tratando de evitar al máximo tal suplicio.
La rutina se estaba cumpliendo perfectamente, excepto que Karin debía pasarse por casa antes de ir a la de Sasuke, debían recoger el material de estudio de ese día, nada raro que se la haya olvidado, debían hacer algo medianamente de provecho en lo que esperan a que Itachi despierte, por lo cual se torcieron un poco el camino, a Sasuke francamente le molestaba ir a casa de Karin, no porque la odiara a ella o a sus padres (aunque si les guardase algo de rencor por una comentada pelea, razón por la cual Naruto se haya marchado), lo que pasaba es que tenía tantos recuerdos de Naruto en esa casa, viviendo en el mismo vecindario a solo una cuadra de distancia, Sasuke pasaba cada momento libre posible en casa de Karin, así podía estar con Naruto, pero cuando este se marchó, el solo olorde la casa ya le apretaba el corazón, no, definitivamente no era una buena sensación, con el tiempo dejo de frecuentar la casa, Karin podía ir perfectamente a la suya y así había sido esos años, pero ahora que Naruto volvía debía superar un poco su recelo a esa casa, por lo cual no puso ninguna pega cuando Karin anunció que debían ir.
La casa de Karin no es que fuera una mansión ni nada, de hecho la casa de Sasuke era más grande, pero siendo Kushina diseñadora de interiores, la casa en cuestión tenía algo,algo increíblemente acogedor y llamativo, tal vez lo más bonito de todo era el ante jardín con unos girasoles hermosamente plantados y cuidados por Kushina, y hoy justamente Kushina estaba en la puerta, hablando con Minato, Sasuke suspiró frustrado, tendría que saludar a los padres de Karin, ¿sabrían ya ellos que su hijo pronto volvería a Konoha?, es más ¿les importaría? Karin le había dicho alguna vez que su madre solía sentarse en la habitación de su hijo mayor frecuentemente, podría decirse que ella tal vez se alegraría de tenerle de vuelta, no podría decir lo mismo de Minato, quien según Karin cuando el tema de Naruto salía a flote, Minato solo torcía el gesto molesto y cambiaba el tema, o sencillamente no participaba de este, Sasuke suspiró de nuevo, realmente no quería encontrarse con Minato.
Karin también se dio cuenta de la presencia de su padre, aunque se le hacía raro que su madre no lo haya dejado entrar aún, es decir, ni siquiera estaban hablando, solo estaban ahí parados frente a la puerta, y su madre lo estaba viendo… ¿sorprendida?,a ambos chicos se les hacía raro, ¿por qué Minato no entraba a la casa? Lo que pasó luego los dejó petrificados a ambos, Kushina había tomado un poco de impuso y había abofeteado al rubio tan fuerte que le tumbó al suelo, Karin corrió inmediatamente y el azabache más por acto reflejo que por otra cosa la persiguió los pocos metros que quedaban para llegar a la puerta, al llegar Karin pasa de largo del cuerpo tendido en el suelo y estaba lista para exigirle una explicación a su madre, quien mira su mano como si hubiera cometido un crimen, a Sasuke todo el asunto no podría importarle menos, aunque nuncalo diría en voz alta, lo que el padre de Karin necesitaba era meterle un poco de razón a golpes, aunque a Sasuke ya se le hacía extraño que Minato no hubiera pronunciado palabra, así que le echó un vistazo, y ante el mutismo de Kushina y Sasuke, Karin también dirigió su mirada a donde estaba su "padre" tirado.
Pasaron un par de segundos para que ambos analizaran la situación, esos ojos azules amableseran dolorosamente conocidos,el cabello rubio estaba más largo que el de Minato, el chico tendido en el suelo debía tener 20 años, y en sus mejillas habían 6 marquitas, no había duda de quién era, el descubrimiento paralizó por completo a los adolescentes, ese no era Minato, era Naruto.
La mente de Sasuke era literalmente un hervidero, a pesar de haber recreado esa situación cientos de veces en su cabeza, realmente nada le había preparado para enfrentar la realidad que hace solo unas horas todavía se veía lejana y difusa, su imaginación definitivamente no le hacía justicia al rubio que tenía enfrente, a pesar de que estaba seguro no había crecido ni un centímetro, podía ver que no tenía nada del delicado y un poco afeminado Naruto de tiempo atrás, sus rasgos habían cambiado, no para ser un macho varonil de quijada cuadrada, pero su cara se veía madura, de rasgos angulosos y finos, sus ojos azules se veían más grandes y brillantes, con un tono de la madurez que se obtiene a través de aprendizajes difíciles, vestía un pantalón a la rodilla de color café claro y unos converse beige, con una camisa un par de tallas más grande, se había dejado crecer el cabello y ahora lo tenía amarrado en un moño alto algo desarreglado, Sasuke sabía que veía a través de ojos de enamorado, pero Naruto estaba sencillamente hermoso, bello como nadie que hubiera conocido nunca, volver a verlo solo reafirmaba todo lo que lo quería, como durante esos cuatro años lo había anhelado con fiereza, pasando meses enteros pensando en cómo sería su reencuentro, qué le diría, que haría, y como volvería a confesarse, pero en ese preciso instante con Naruto frente a él, pareciera que se le hubiera ido el habla, el azabache solo estaba ahí parado, con la mente en blanco, mirando al rubio tendido en el suelo recuperándose del golpe anterior.
Naruto tendido en el suelo, solo miraba a esos tres espectadores con una mezcla de diversión por la situación y tristeza, había extrañado tanto a su hermanita y a Sasuke, y ahora ellos dos tenía cara de circunstancia y ninguno decía palabra, ni se diga de Kushina que aún no salía del shock, pues claro, después de reverendo golpe, se le había olvidado convenientemente que su madre tenía un gancho derecho por demás aterrador. En vista de que nadie decía nada, asumió que él tenía la palabra, por lo cual se paró y sacudió un poco del polvo de su ropa, para luego mirar atentamente al par de jóvenes frente a él, habían crecido tanto, que sintió su ausencia no fue de cuatro años, sino tal vez de 10.
- Sasuke, Karin… han crecido mucho – dijo simplemente mientras sonreía.
- Na…Naruto-niichan – dijo Karin en un susurro.
- Los extrañé mucho. – dijo el rubio con nostalgia.
La burbuja de Sasuke se rompió ¿que Naruto los había extrañado? ¿A ellos? ¡¿Para qué se había ido para empezar?! ¡No podía ser así de egoísta!, irse sin mediar palabra, sin despedirse, sin considerar sus sentimientos, y luego no contactar para absolutamente nada durante esos cuatro tortuosos años, dejándolo especialmente a él con el corazón desbordante de sentimientos y ningún lugar a donde dirigirlos, ¿de verdad Naruto estaba hablando de extrañar a alguien? El azabache era quien no había podido dormir bien esos cuatro años, era el quien había visto a Karin llorar, el que había visto al siempre alegre Itachi estar decaído y de pasos pesados, Naruto no había visto nada de eso, el solo se había largado, ¿y ahora venía de la nada a decir que los había extrañado? ¿Solo eso? ¡A la mierda con Naruto! Como un impulso que no pudo contener se abalanzó hacía Naruto y le atinó tal golpe en la mejilla, que lo devolvió al suelo, todo esto ante las atónitas miradas de Karin y Kushina.
Naruto volvía a estar tumbado en el suelo, solo que esta vez el flequillo se le había salido de la coleta y le tapaba la cara, miraba el suelo, como si ese golpe le hubiera dolido más que el de su madre, como si le hubiera dolido no solo en el cuerpo sino también en el alma, Sasuke solo lo miraba con el puño un poco rojo y adolorido, aún sentía tanta rabia bullir en su interior, como si el golpe anterior no fuera suficiente, quería cobrarle a Naruto todo el dolor que había sentido, o por lo menos esa fue su intención hasta que el rubio alzó la vista, verle a los ojos le dejó literalmente petrificado, nunca había visto a Naruto así, con los sus ojos azules empañados de una terrible tristeza, tan llenos de resignación y melancolía, además de brillantes como si estuviera a punto de caer en lágrimas, el shock no fue solo en Sasuke, Kushina no había visto a su hijo así de triste ni siquiera cuando Minato le reprendía, ni cuando sus abuelos Jiraiya y Tsunade se fueron de Konoha a un campo distante, ni cuando había muerto su gato, ni el ningún maldito momento, no como en ese momento. Naruto volvió a bajar la vista esta vez para levantarse del suelo, a Sasuke se le aceleró aún más el pulso, con todo lo ocurrido no se había dado cuenta que ahora era más alto que el rubio, Naruto le volvió a mirar a los ojos, solo un segundo para desviar la mirada y dirigirla a Karin y sonreírle tristemente, luego simplemente bajó la mirada de nuevo y suspiró.
- Creo que mejor me voy – dijo dándose la vuelta.
Así sin más Naruto se fue, sin decir nada más ni volver a mirarlos, lo último que Sasuke vio es como este sacaba su celular y llamaba a alguien, luego se escuchó un ruido sordo, volteó para ver que Kushina había caído sobre sus rodillas aguantando las lágrimas mientras se miraba las manos, verla en ese estado hizo a Sasuke pensar…
¿Qué demonios había hecho?
Itachi estaba dando vueltas en la cama, hace rato había despertado, pero no quería levantarse y encontrarse a su par de interrogadores personales, se quedaría encerrado en su habitación hasta que fuera hora de desvelarse, la buena vida,o eso pensaba hasta que la pantalla de su celular brilla con una llamada entrante, precisamente del número que ha estado esperando tan ansiosamente esos dos días… que el fuera más maduro que Sasuke y Karin no le quitaba las desesperantes ganas de ver a su mejor amigo y de paso tener la charla que este le había prometido años atrás, siendo así contestó rápidamente.
- Por fin te dignas a llamar idiota – dijo Itachi con falso tono de mujer celosa.
- Disculpa cariño, ha habido mucho trabajo últimamente y… - respondió Naruto siguiéndole el juego.
- Trabajo y solamente trabajo, ¡Yo también tengo mis necesidades! – dijo el azabache de forma teatral.
- Ya sabía yo que tu vocación eran las novelas, deberías dejar la medicina Itachi, aún es tiempo. – dijo el rubio divertido.
- Fuera de bromas Naruto, he estado esperando que me llames, ¿dónde demonios estabas? Llegaste a Konoha hace dos días, demonios ¿Por qué no he sabido nada de ti? – dijo claramente enojado.
- Calma Itachi, es que… volver me da una sensación de…, no sé si me entiendas pero siento que volver aquí es como poner un peso en mis hombros, tu sabes, de todas las cosas que deje pendientes, así que he estado mmm, como decirlo, reuniendo valor, y antes de que se esfumara irremediablemente fui a visitar a Kushina.
- ¿y cómo te fue? ¿Gané la apuesta? – preguntó ansioso.
- Déjame decirte amigo mío, que le tienes demasiada fe a mi madre, en cuanto me vio se quedó pasmada por un par de segundos para luego abofetearme con ganas.
- ¿Pero lograste hablar con ella?
- Aquí es donde se pone bueno todo este asunto.
- ¿te encontraste con Minato?
- Si mi reencuentro con Kushina fue así, si me hubiera encontrado con Minato te estaría llamando desde el hospital, aunque hubiera estado mentalmente más preparado para encontrarme con él, no estaba en mis planes aún, pero me encontré con Sasuke y con Karin.
- Demasiado pronto…
- Lo sé… - se escuchó un suspiro en la línea y luego un momento de silencio – Nee, Itachi.
- Dime.
- Ven a mi departamento ahora.
- Al fin vas a admitir que necesitas llorar por todo lo que pasó estos cuatro años y que te negaste a hacerlo.
- Si, ahora trae tu trasero aquí y préstame tu hombro.
- Ya sabía yo que tú solo me quieres por mi cuerpo. – suspiró - Estaré allá en media hora Naruto, no te desmorones aún.
- Ven rápido.
