Difíciles confesiones

Draco se mantuvo en silencio por un momento, le era tan difícil pronunciar palabras, pero su fin con todo esto era aun mayor y no se detendría… seguro no tardarían en llegar los dementores o los aurores enviados por el ministerio a encarcelar a todos los que habían estado en el bando tenebroso durante esta guerra y aunque los chicos decían que lo apoyarían el realmente no creía merecerlo, estaba seguro que por sus actos sería condenado a una larga estadía en azkaban, así que nada perdía ya, no le quedaba ningún rastro de ese orgullo estúpido o la ambición que tanto le había inculcado su familia y que lo habían llevado a la destrucción, solo una cosa le importaba ahora y era confesar la verdad por la que estaba allí, confesión que cobraba más sentido luego de escuchar la conversación que habían tenido los 3 muchachos cuando el llego, no tenía esperanzas de ser correspondido, pero quería que todos supieran lo que realmente sentía en su corazón, aunque estaba seguro que su padre lo despreciaría después de esto.

-Hay una última cosa que confesar antes de marcharme a mi destino -dijo mirando a la castaña a los ojos para tomar algo de valentía- se que quizás no me creas, que será difícil de aceptar y que me odiaras como lo merezco, pero no puedo seguir guardando esto que llevo dentro y que me quema el pecho- en aquel momento pareció que todo el mundo se esfumaba, para él solo quedaban esos ojos miel que lo miraban con curiosidad y su corazón que latía tan fuerte que parecía querer salir corriendo despavorido- Te amo Hermione, te he amado desde que me diste aquel puñetazo que tanto merecía, desde que me pusiste en mi lugar por poner en riesgo a una criatura inocente, en ese momento descubrí lo valiente que eras, lo magnifica que eras como amiga y sobre todo como mujer, te he admirado desde ese día y por miedo a los enjuiciamientos de mi familia, por estar convencido de que la pureza de la sangre era más importante que los sentimientos que me confundían hacia ti, renegué de mi propio corazón, que se aceleraba cada vez que te tenía cerca, y si seguí insultándote era solo para llamar tu atención, no podía confesarlo antes porque temía las replicas de mi padre para contigo, por eso me conformaba con asistir en silencio a la biblioteca y observarte estudiar, aunque jamás notaste mi presencia y aunque no lo creas me alegro, porque me habría sentido demasiado avergonzado- la castaña esbozo una pequeña sonrisa, lo que dio aun más valor a Draco- por ti me esforcé en estudiar siempre a escondidas, quería ser competencia para ti, pero siempre eras mejor que yo, siempre lo serás y yo nunca estaré a la altura siquiera de tus pies, solo quiero que sepas que me dolió mucho cuando mi tía te lastimo, tanto que estuve a punto de lanzarle una maldición imperdonable y me alegro que tus amigos te hayan salvado en esos momentos porque si no habría sido capaz de cualquier cosa, no me importaba morir por ti, solo temía la suerte de mi madre luego de mi traición. Pero nada de eso me importa ya, estoy feliz de que estés bien, de que tengas amigos que están dispuestos a cuidarte frente a todo y espero que desde ahora puedas ser tan feliz como lo mereces-

De pronto todo volvió a aparecer, el gran salón estaba sumido en un silencio sepulcral, todos estaban escuchando atónitos la confesión de ¿Draco Malfoy? Si, ese engreído y ególatra platinado estaba diciendo que amaba a una hija de muggles, nadie pudo pronunciar palabras.

A la entrada del salón 2 personas se miraban contrariadas luego de la confesión de su hijo, de pronto Narcisa advirtió -no te atrevas a intervenir, date cuenta de una vez por todas el daño que le has hecho a tu propio hijo, basta de estupideces de sangre, apellido o dinero- fue tan clara y drástica que su marido se sorprendió limitándose a tomarla de la mano y mirar al piso, por primera vez su esposa lo enfrentaba y la verdad es que era una defensa justa, se sentía culpable y solo pudo decir -¿qué mierda he hecho? Obligue a mi hijo a sacrificarse por mi estúpida ceguera- se dieron media vuelta y se dispusieron a salir del salón.

Mientras en el otro extremo Draco aun permanecía inmóvil enfrentando las miradas acusadoras de todos los que lo creían culpable de crímenes atroces durante la guerra, de la traición más grande hacia el ahora fallecido director y de ser un mortifago a la orden del innombrable.

Ron destrozó el silencio -no te atrevas a acercártele, una cosa es que te perdonemos porque al final te reivindicaste pero otra muy distinta es que te dejemos siquiera intentar tocar a Herms-

-No seas estúpido Ron -dijo la castaña sin dejar de mirar al rubio- el papel de novio celoso no te queda y además yo sé defenderme sola- la castaña no tenia expresión alguna.

-Herms, no es actitud de novio celoso, pero Ron tiene razón, me es difícil creer en la confesión de Malfoy y no permitiré que se acerque a ti- dijo Harry poniéndose entre Hermione y Malfoy.

-Tranquilo Potter, no intentare nada, al contrario, me alegra ver como la defienden de este maldito mortifago que no merece una sola mirada de aquella castaña tan pura -Draco se dio media vuelta y se dispuso a seguir a sus padres a la espera de la condena, pero una mano en su hombro lo detuvo sin que se atreviera a voltear.

-Perdona a este par, que se creen realmente mis padres -fulmino con la mirada a los chicos que con eso comprendieron que debían hacerse a un lado- te acompañare hasta donde tus padres- y tomándolo del brazo comenzó a caminar.

Ninguno pronuncio palabra mientras salían del comedor, Draco estaba más pálido que de costumbre, con los ojos muy abiertos por la impactante reacción de Hermione, caminaba solo por inercia y sentía que el brazo de donde ella se había sujetado le quemaba más de lo que podría imaginar, sentía que aquella castaña sonreía pero no se atrevía a mirarla, y era cierto ella sin saber por qué tenía una sonrisa marcada en los labios, aun no asimilaba bien la confesión de amor de Malfoy pero sin duda había sentido aquellas palabras muy sinceras y estaba alagada, después de todo aquel era un chico capaz de tener a la muchacha que quisiera, no solo por su dinero y posición, sino también por el gran atractivo y galantería que poseía.

Hermione se detuvo unos cinco metros antes de llegar a los padres de Malfoy que se encontraban en el patio principal junto a algunos mortifagos arrepentidos esperando su juicio final, pues eso era lo que expresaban sus caras de miedo y resignación. Se paro frente al chico obligándolo a que la mirara, el con miedo y vergüenza poso sus ojos grises en aquellos cálidos ojos color miel que lo inundaban de paz aun en aquellos momentos tan deprimentes.

-¿Asesinaste a alguien?- pregunto con temor a la respuesta

-Soy un maldito cobarde… jamás me atrevía a hacerlo- dijo con un inmenso tono de ira.

-¿Volverás a Hogwarts el próximo año? -Pregunto inocentemente la castaña mirándolo con ternura y un toque de esperanza.

-¿De qué me estás hablando? -dijo algo confundido el platinado- para cuando ustedes entren a clases nuevamente yo estaré pagando mis delitos bajo la custodia de los dementores- dijo desviando la mirada y con vergüenza.

La castaña lo tomo suavemente de la barbilla para obligarlo a mirarla, le acaricio las mejillas y arreglo un poco el revuelto pelo que lucía el chico que tenía en frente, mirándolo con ternura y una sonrisa le dijo -No seas ridículo, estoy segura que no te encerraran, a lo más te darán una condena sencilla, el que se arrepiente se salva dicen por ahí, y yo se que tu estas arrepentido-.

El chico solo se limito a dejar que una lágrima se saliera de sus ojos, una lágrima que representaba la emoción de sentir que aquella chica a la que secretamente había amado todo este tiempo lo estaba perdonando.

Bueno -dijo Hermione con soltura y alejándose un poco de el- si te decides a volver se que será difícil, a la gente le cuesta perdonar y olvidar, tendrás que ser muy fuerte y seguir luchando para demostrar lo que vales- le sonrío.

Gracias por perdonarme, gracias por comprender, gracias por creer- dijo el rubio restregándose los ojos para no dejar salir las lagrimas que allí se agolpaban de la emoción- te prometo que lo pensare.

Respecto a lo que me dijiste, la verdad es que no puedo corresponderte, en estos momentos solo puedo pensar en correr a ver a mis padres y abrazarlos, pero me siento honrada de que tengas esos sentimientos por mí -noto que el rubio desviaba la mirada para evitar el dolor que le causaban esas palabras, pues aunque lo negara si tenía una remota esperanza que ahora se destruía- pero si te decides a volver podemos ser amigos, conocernos un poco… podrías invitarme a tomar una cerveza de mantequilla -dijo con ilusión atrayendo otra vez la mirada del rubio- me gusta con jengibre y quizá, quien quita y hasta podrías ser mi pareja en el baile de navidad…- hubo unos minutos de silencio en donde solo se miraban a los ojos sin dejar de observarse, más allá de la mirada, intentaban desnudar sus almas, Draco sonreía y la castaña cerro la conversación dándole un beso en la mejilla. Camino de vuelta al comedor con lentitud y muy pensativa, pero aun así logro escuchar las últimas palabras del rubio.

-Con jengibre entonces, eso será una cita y no te podrás negar - dijo con altivez el rubio pero sobre todo con muchas esperanzas.

-No me negare, pero si llegas a romperme el corazón ya sabes que mis amigos serán capaz de lanzarte un crucios- ambos voltearon y se sonrieron por última vez.