Disclaimer: sólo la historia me pertenece, los personajes son de J. K. Rowling ;)

Advertencias: Angustia, Romance, Intento de suicidio (pero no teman ;)), Draco, Harry, Sev, Lucius y Narcisa OOC. Ron, Hermione y Dumbledore malos XD.

Una lectora dejó un review preguntando en qué año se encontraban, pues están empezando 6to año ;) para quienes tenían la misma duda. :)

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Capítulo 3:

"Conversaciones"

-¿Cómo está, Poppy?- preguntó con preocupación, Severus, una vez Draco abandonó la enfermería.

-Cuando el joven Malfoy lo trajo estaba bastante grave.- respondió la medibruja.- tenía tres costillas rotas; las cuales fueron reacomodadas por el joven Malfoy, y 2 trizadas, un pulmón perforado; el joven Malfoy también se encargó de él, tabique roto, una contusión bastante fea, el tobillo izquierdo fracturado, más del 50% del cuerpo cubierto por moretones, anemia y desnutrición. Además, su cicatriz estaba infectada.- explicó la matrona.- pero no te preocupes, pude curar todas sus heridas, por lo que está fuera de peligro.

-Esos Muggles han ido demasiado lejos esta vez.- gruñó el pocionista.- Por poco y lo matan.

-Severus, esto no puede seguir así.-dijo con seriedad la mujer.- He callado todos estos años, he visto a este pobre niño llegar cada año cubierto de moretones y en riesgosos estados de desnutrición. Sé lo que dijo el director, así como también sé que estuvo mal de mi parte el haberle hecho caso. Severus, Harry no puede volver con sus parientes Muggles para vacaciones de navidad, ¡Tenemos que hacer algo para impedirlo!

-Lo sé, Poppy y créeme que yo también me arrepiento de mi pasividad con respecto a éste tema. Pero esto no continuará así… creo que es hora de que hablemos con Harry, él debe saber que no está solo en esto, tiene que saber que hay gente ahí afuera que sí se preocupan por él.- expresó con convicción el ojinegro.- Será mejor que te vayas a descansar, Poppy, yo cuidaré de él durante la noche.

-Pero Severus, mañana tienes clases.

-No te preocupes, durante la mañana no tengo cursos.- le aseguró el pelinegro.- ahora ve a dormir.

-Está bien… si necesitas algo no dudes en llamarme.- respondió la medibruja encaminándose a sus aposentos.

-Lo haré.- aseguró el jefe de la casa de las serpientes.

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Frente a todos, Severus Snape se mostraba siempre como un hombre frío y en muchas ocasiones, cruel, más aún en presencia del joven que yacía, en esos momentos, inconsciente frente a él. Sin embargo, todo eso era sólo una fachada, lo cierto, es que en realidad veía en Harry al hijo que siempre quiso. Después de descubrir, hace 5 años atrás, la verdad tras la infancia del menor y las manipulaciones del vejete, su forma de pensar cambió drásticamente.

Día tras día, el pocionista se dedicó a observar con detenimiento al hijo de James y Lily Potter, logrando con esto que su forma de ver al chico cambiase drásticamente. Harry Potter no se parecían en nada, a excepción del cabello, a James Potter. El Gryffindor había logrado heredar el carácter y los ojos de Lily, su amada Lily. Harry no era para nada el chico irresponsable y holgazán que todos les hacía creer, sino más bien, un joven aplicado, autoexigente, disciplinado (cortesía de sus años con los Dursley) y muy inteligente. Sin embargo, se había visto forzado a mostrarse como todo lo contrario, todo por culpa del director y por la terrible infancia por la que tuvo que atravesar. Si para poder tener la aceptación y el "cariño" de sus amigos era necesario fingir ser un completo tonto e irresponsable, lo haría.

Pero, ¡NO! Esos días acabaron, Harry necesitaba con urgencia a un adulto que cuidase de él, alguien que le brindase el cariño que se le fue negado… verdadero amor, y él estaba dispuesto a aplicar para el puesto.

El pocionista caminó a paso lento hasta la cama donde el joven Gryffindor descansaba, una vez allí, conjuró una silla y tomó asiento a un lado de la cabecera. Las profundas obsidianas del adulto se posaron en la figura dormida del ojiverde, ¡Merlín, es tan pequeño! Pensó, ¡Ni siquiera parece tener 16 años! Le entristeció sobremanera el ver al hijo de su amada Lily en tan deplorable estado, pero él no permitiría que esto siguiese así, haría hasta lo imposible para protegerlo. Tentativamente, acarició los oscuros bucles de Harry, admirando lo inocente que el león se veía dormido.

-¿Papá?- murmuró somnoliento el Gryffindor entreabriendo los ojos.

Severus abrió los ojos choqueado, se aclaró la garganta con nerviosismo y habló.- No, señor Potter, no soy su padre.- "Pero me hubiese gustado" pensó.

-¿Profesor Snape?- murmuró un poco más despierto el moreno mientras intentaba, en vano, enfocar su vista; Snape era sólo una gran mancha frente e él. El maestro de pociones al notarlo, le alcanzó los anteojos.- Gracias.- murmuró el menor cuando su vista al fin se aclaró.

-No hay de qué. Ahora, señor Potter, sé que tal vez no es el momento para hablar de esto, sin embargo, el asunto no se puede evadir más.-expresó con firmeza.

-¿D-De qué está ha-hablando, s-señor?- tartamudeó el adolescente con temor.

-Del abuso que ha sufrido por parte de sus familiares.

-N-No sé de qué está hablando.- murmuró el muchacho, evitando su mirada.

-Claro que lo sabe… lo sabe perfectamente.- respondió el pocionista.- señor Potter esto no puede seguir así, ¡hoy llegó casi muerto!

-…-

-Pot-Harry, por favor, déjame ayudarte, no puede seguir callando lo que sientes… eso te hace mal, pequeño…- murmuró con afecto, provocando que Harry lo mirase con sus hermosos ojos verdes abiertos como plato.

-M-Me dijo... pequeño y t-también me llamó por mi nombre.- expresó con voz temblorosa.

-Así es, quiero que te des cuenta de que en realidad me preocupo por ti.- aseguró con convicción el ojinegro.

-Yo... no lo sé...- murmuró contrariado el menor.- Profesor Snape, Dígame, ¿Qué saco yo con hablarle sobre mi vida privada si al fin y al cabo, de toda formas terminarán enviándome de vuelta?

¡No!, No, Harry, eso no sucederá.- afirmó el ojinegro.- yo quería hablar contigo sobre una idea que ha estado rondando por mi cabeza desde hace mucho tiempo.

-...- el menor le observaba atentamente.

-Yo... uh... verás, la única manera de poder evitar que vuelvas a casa de tus tios es que alguien pelee por tu custodia en el ministerio.- explicó.

-¿Adopción?- preguntó con esperanza en la voz el Gryffindor.

-Así es, alguien tiene que adoptarte.

-P-Pero profesor, S-Sirius... S-Sirius está m-muerto... él era la única p-persona que hubiese estado dispuesto a adoptarme.- expresó con tristeza el león.- además, Remus no puede pues su condición de licántropo se lo impide.- finalizó bajando la mirada intentando evitar que el maestro de pociones notara las traicioneras lágrimas que amenazaban con escapar de sus ojos.

-Yo no estaba hablando de ellos.- comentó el pocionista tomando el mentón del menor para después obligarlo a alzar el rostro para así, poder mirarlo a los ojos. Una cálida sonrisa se formó en los fino labios del adulto y éste, con cuidado, acercó uno de sus delgados y esbeltos dedos y limpió las lágrimas que rodaban por las mejillas del ojiverde.- No llores por favor, como te dije antes, no hablaba de ellos... hablaba de mi.

-¿U-Usted q-quiere adoptarme?-Tartamudeó Harry, luego de sobreponerse al hecho de ver, por primera vez, sonreír a Severus Snape. Es decir, una verdadera sonrisa y no una mueca sarcástica.

-Así es, quiero adoptarte, sólo falta tu aprobación para que,con la ayuda de un muy buen amigo mio, comience con los trámites legales.- explicó.- ¿Qué dices?

-...- Harry se encontraba completamente sobrecogido, ¿Snape acababa de ofrecerse para adoptarlo?.- yo... uh... ¿Podría darme tiempo para pensarlo?

-Por supuesto.- respondió un tanto decepcionado.

-Gracias, profesor.

-No hay de qué.- murmuró acariciando con cariño la cabeza del león.- ahora, hay otra cosa importante de la que te tengo que hablar... es sobre el diagnóstico de Madame Pomfrey.

-¿Cuál es?- consultó con temor.

-Pequeño, tienes anemia.- dijo el maestro de pociones.

-¿A-Anemia?- Harry no podía creerlo.- ¿T-Tengo a-anemia?- murmuró comenzando a hiperventilar.

-¡Hey! Tranquilo, Harry, tranquilo, no es algo grave, sólo un poco extenso de tratar. Tendrás que someterte a una dieta alta en vitaminas y hierro, además, tendrás que tomar pociones nutricionales y ser cuidadoso con tu salud, es decir, abrigarte adecuadamente cuando vayas a salir, si comienzas a sentirte mal tendrás que ir enseguida a la enfermería, entre otras cosas.

-Está bien, gracias profesor.- expresó un poco más tranquilo el adolescente.

-No hay de qué, pequeño.- murmuró el adulto, mientras continuaba acariciando el cabello del menor.- ahora será mejor que duermas, debes recuperar tus energías.- le aconsejó a la vez que le ayudaba a recostarse.- yo volveré mañana por la mañana para ver cómo sigues, ¿Está bien?

-Espere, profesor, ¿P-Podría quedarse conmigo... hasta que me duerma?... ¿Por favor?- preguntó con timidez.

Severus le observó sorprendido pero sonrió; por segunda vez en la noche, y asintió con la cabeza, tomó asiento en la cabecera de la cama del menor, a un lado de su cabeza, y procedió a acariciarle el cabello hasta que el Gryffindor se quedó dormido.

-Duerme, pequeño, duerme todo se arreglará, de una u otra manera lograré evitar que vuelvas con eso monstruos.

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3 DE SEPTIEMBRE DE 1996, ENFERMERÍA DE HOGWARTS.

La enfermería se encontraba desierta a excepción de una cama, la de Harry. El Gryffindor se encontraba despierto, sentado en la cama con la espalda apoyada en una pila de almohadas que Madame Pomfrey había acomodado para él. En esos momentos, estaba sólo, la matrona había bajado al Gran Salón para el desayuno.

Harry tenía la mirada perdida en algún punto de la pared, mientras, por dentro llegaba una lucha interna, ¿el motivo? Todo lo ocurrido el día anterior… Draco Malfoy. Tan inmerso en sus pensamientos estaba, que no se percató de que ya no se encontraba sólo.

-Potter.- la razón de su ensimismamiento le llamó haciéndolo saltar del susto. Llevándose una mano al pecho respondió con voz temblorosa.

-D-Draco… me asustaste.-tartamudeó enfocando sus esmeraldas en las orbes plateadas del joven frente a él, mientras un leve rubor cubría sus mejillas, aún no acostumbrado a tener al rubio cerca.

-Te he estado llamando por aproximadamente diez minutos.- comentó con irritación el Slytherin.

-Lo siento, no te sentí llegar… estaba pensando.- murmuró el Gryffindor desviando la mirada a las manos del ojigris las cuales sostenían una bandeja.- ¿Y eso?- preguntó apuntándola.

-Yo… uh… Y-Yo vi a Madame Pomfrey en el Gran Salón y pensé que tal vez seguías dormido y quise traerte el desayuno… en caso que despertaras y no encontraras a nadie.- agregó con nerviosismo y, ésta vez, el rubor se encontraba en sus aristocráticas mejillas.

-Oh… G-Gracias, no debiste molestarte.- murmuró el moreno con el corazón latiendo a mil por hora.

-Sí, no debí, ahora toma.- contestó con falsa irritación en la voz ubicando la bandeja en la falda de Harry.- come.- ordenó.

Una sonrisa agradecida se formó en los rosáceos labios de Harry quien, después de dirigirle una última mirada al rubio, se dispuso a comer su desayuno. Pero a pesar de estar bastante hambriento, sólo fue capaz de ingerir menos de la mitad de la bandeja; su estómago aún no acostumbrado a tener comida dentro. Un poco avergonzado, Harry le devolvió la bandeja al Slytherin el cual lo miró extrañado.

-¿Sólo eso comerás?

-Sí, gracias por traerme el desayuno, pero ya estoy satisfecho.- murmuró el menor evitando los inquisitivos ojos plateados de Draco.

-¡Pero si ni siquiera comiste la mitad!- exclamó preocupado el ojigris, mas, al ver que el Gryffindor negaba con la cabeza, suspiró y retiró la bandeja de la falda de éste.- está bien, pero en un rato más pediré un poco de fruta para que comas, necesitas alimentarte bien para poder superar la anem…

-Lo sé Draco.- le interrumpió con amargura el moreno. Toda la frustración, rabia y tristeza hacia sus parientes saliendo a la luz y es que por su culpa él se encontraba enfermo en esos momentos.- no tienes que repetirlo, el profesor Snape y me lo dijo.

-…- El príncipe de las serpientes observó con tristeza al joven frente a él, sintiendo cómo su pecho dolía al verlo así… apagado. Sin pensarlo, tomó la mano izquierda del ojiverde entre las suyas y luego, en un acto basado completamente en un impulso, besó el dorso de la fina mano de éste.- por favor, no estés triste.- murmuró mirándolo directamente a los ojos.

-¿P-Por q-qué haces esto?- preguntó con los ojos llorosos.- ¿Por qué e-estás siendo tan amable y b-bueno conmigo?

-Porque aunque no lo creas, me preocupo por ti.

-P-Pero, creí que me veías como tu enemigo.

-Yo… Uh… Verás, esa fue mi reacción al rechazo que sufrí por parte tuya al comienzo de nuestro primer año. Aunque la verdad es que siempre he querido tener tu atención, por eso peleaba contigo…- respondió avergonzado el ojigris.

-Ya veo… lamento mucho haberte rechazado, creo que ha sido una de las peores decisiones que he tomado en toda mi vida.

-¿Por qué lo dices?- cuestionó con curiosidad, Draco.

-Yo… no quiero hablar de eso en estos momentos.- contestó con voz entrecortada el león, mientras intentaba evitar que las lágrimas acumuladas en sus ojos, se derramaran.

Al ver esto, Draco tomó asiento en la cama a un lado de Harry y lo abrazó, aferrando firmemente su estrecha cintura con su brazo derecho, mientras, la cabeza del moreno se encontraba apoyada en su hombro y procedió a acariciar sus suaves cabellos negro azabache con su mano libre.

-Si no quieres hablar de eso ahora, no hay problema… pero quiero que sepas que estoy aquí para ti.- murmuró suavemente.- no estás sólo en esto Harry, sé que tuvimos un mal comienzo, pero nunca es tarde para arreglar las cosas.

-G-Gracias, Draco.- sollozó el ojiverde.

-No hay de qué, león… no hay de qué.- respondió acariciando ausentemente el cabello de Harry mientras, inconscientemente, estrechaba su agarre en la cintura del menor.

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10 DE SEPTIEMBRE DE 1996, ORILLA DEL LAGO NEGRO.

El viento acariciaba suavemente los oscuros cabellos de Harry mientra el Gryffindor paseaba su esmerada mirada por el lago negro observando cómo el calamar gigante movía sus tentáculos. Mucha cosas habían sucedido durante los último días después de que fue liberado de la enfermería. Su relación con el profesor Snape había mejorado considerablemente. El pocionista día por medio le invitaba a cenar con él y pasaban largas horas conversando, luego, el maestro de pociones le acompañaba hasta la torre Gryffindor. Cada día que pasaba, más se convencía que la idea de ser adoptado por Snape no era tan descabellada como parecía en un comienzo. Además, las clases de pociones ya no eran un calvario y no sólo gracias a su nueva relación con el profesor, sino también debido a su nuevo compañero de trabajo, Draco Malfoy.

Su relación con Draco también había cambiado mucho... y cada día le amaba más. El rubio había cambiado completamente su forma de ser con Harry, le trataba con respeto y con sumo cuidado, como si temiese que se fuera a romper. En varias ocasiones habían coincidido en la biblioteca, entonces el ojigris tomaba asiento a su lado y procedía a hacer sus deberes en silencio, de vez en cuando ojeaba el avance del Gryffindor, entregándole algunos tips y haciéndole comentarios sobre cosas que pudiese cambiar o agregar.

-¿Por qué tan solo?- llegó la aterciopelada voz de Draco a sus oídos.- ¿Dónde están Weasley y Granger?

-¡Draco! me asustaste.- murmuró el ojiverde llevándose una mano al pecho.- y no, no sé dónde están Weasley y Granger.- respondió con amargura.

-¿Weasley y Granger?- cuestionó.- ¿Dónde quedaron Ron y Hermione?

-Por favor, no me hables de ellos.- susurró con disgusto en la voz.

-¡Woah! ¡tranquilo!-exclamó el rubio pero al ver la mirada triste en la esmeraldas del Gryffindor se preocupó.- Harry, dime, ¿Qué te hicieron?- preguntó tomando asiento a un lado del moreno.

-Draco, n-no quiero hablar de eso, por favor, no me obligues.- pidió con voz temblorosa, pegando un salto al sentir la mano de Malfoy sobre la suya.

-Está bien, no te preocupes... no insistiré.- expresó el Slytherin mirándole fijamente a los ojos.- sólo te pido que no olvides que ahora me tienes a mi, no estás solo Harry... ya no más. Sabes que puedes confiar en mi, no soy el frío y descorazonado Slytherin que todos piensan que soy.

-Lo sé... siempre lo he sabido.- murmuró el ojiverde sin desviar su mirada de las hermosas y profunda orbes plateadas del joven frente a él.

-Bien, que bueno que lo tenga claro, ahora cuéntame cómo estuvo tu día...- dijo mientras se recargaba en el tronco del árbol a sus espaldas sin, en ningún momento soltar la mano del moreno.

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HEEEEEEEEEEEEYYYYYYYYYY! QUIERO AVISARLES QUE TAL VEZ DEMORE EN ACTUALIZAR NUEVAMENTE PORQUE LLEGARÁN VISITAS A MI CASA Y NO SÉ SI TENGA TIEMPO, ESPERO PODER ACTUALIZAR ANTES DE AÑO NUEVO, PERO SI NO LO HAGO, DE ANTEMANO LES DESEO UNA MUY FELIZ NAVIDAD Y UN PRÓSPERO AÑO NUEVO ;)

POR FAVOR DEJEN SUS REVIEWS :3

UN ABRAZO,

ALE.