Capitulo 3:

Después de contar las historias de la conversión del resto de la familia, me tocaba el turno a mí:

-Yo soy la más joven de la familia.- Le dije mirándole a los ojos.- Solamente tengo 47 años. Nací en 1963, en esta misma ciudad, fruto de la unión de una hippy y de un poli. Mi madre, Renée, pronto volvió a necesitar de nuevo su libertad y se marchó de casa, llevándome con ella.- Él continuaba mirándome atentamente.- Pasaron los años y debido a que mi madre conoció a un nuevo hombre del que se enamoro perdidamente, yo decidí volver a vivir con Charlie, mi padre, para darles intimidad. Regrese a la ciudad en la que había nacido y comencé a ir al instituto donde conocí a los Cullen. Pronto nos hicimos amigos y además también compartía alguna clase con Edward.-Preferí no contarle el amor que Edward decía procesarme desde el momento en que nos conocimos.-Todo era alegría, hasta que un día, en el parking del instituto, una vieja furgoneta perdió el control y me atropelló. Intentaron por todos los medios que sobreviviese, pero nadie logro hacer nada humano por mí. Por eso Edward decidió transformarme, cuando ya nadie daba nada por mi vida. Desde entonces hemos vivido todos como una autentica familia.-Les mire con cariño a todos antes de continuar relatando mi historia.-Como ya te habrás dado cuenta por el resto de las historias, alguno de nosotros, tiene "habilidades especiales". La mía se trata de que tengo la capacidad de que las otras "habilidades mentales" no me afecten, es decir, Edward no puede leerme la mente, además de que puedo crear un escudo alrededor mío y de la gente que tenga cerca, y a ellos tampoco se la podrá leer, pero además de eso, mi habilidad también puede ser invertida, es decir, puedo quitarme el escudo cuando quiera.

Al acabar de contar mi historia, nos quedamos mirando fijamente, hasta que un leve carraspeo nos hizo regresar a la realidad.

-Bueno, como habrás podido comprobar, mi familia es muy especial.- Le dijo Carlisle.-Y no me gustaría que estuviera en peligro.-Pero aunque era una amenazada no sonó como si lo fuera, sino que con un dulce toque.

-¿Por qué dices eso?-Le preguntó James extrañado-Yo no los pondría en peligro. Me encanta su familia, y si pudiera, me encantaría algún día tener una como esta.

Sonreí de manera inconsciente.

-Ya sé perfectamente que no nos pondrás en peligro, sobre todo a Bella.-Dijo Alice con una sonrisa de oreja a oreja, y moviendo su cuerpecito como si estuviera bailando. Yo la dirigí una mirada que decía claramente "¡Alice, cállate!" y ella lo captó a la primera.

-Si estás seguro que puedes convivir con una familia, entonces te invito a que formes parte de esta.-Le informó Carlisle-No creo que a ningún miembro le moleste.- Dijo mirando sobre todo a Edward.

Todos asentimos como que estábamos de acuerdo, incluso Edward, que aunque lo dijo de manera más reticente acepto.

-Muchas gracias,-dijo James sonriendo-entonces me quedaré.

Antes de que nadie pudiese decir nada Emmett abrió la boca por primera vez.

-Pero has de saber que Alice ha tenido una visión, en la que ha visto como una mujer pelirroja y de aspecto salvaje atacaba a Bella-Dijo Emmett.

-¿Pelirroja y salvaje? Podría ser mi tía, Victoria, a la que hace mucho tiempo abandone.- Dijo James solemnemente- Desde ese mismo instante ha estado persiguiéndome e intentando que regresase a su lado.

-Pero, hay una cosa que no comprendo, si es a ti a quién persigue, entonces, ¿por qué es a mí a quién Alice ve que ataca?- Pregunté.

-No tengo la más mínima idea.- Dijo James. Entonces Alice soltó una carcajada.

-Alice, ¿sabes algo que el resto no sepamos?-preguntó Esme con el tono maternal que tanto adoraba.

-Sí…-contesto alegremente-...pero no creo que Bella quiera oírlo…

Ya exasperada por no saber el porqué una mujer a la que ni siquiera conocía quería matarme, le dije a Alice un poco ansiosa.

-Venga, suéltalo.

-Está bien. Resulta que la visión de que la tía de James te atacaba no fue la única que tuve. Tuve otra…anteriormente. En ella salíais tú y James abrazados y declarándoos vuestro mutuo amor. ¡Era muy bonito, la verdad!-soltó de sopetón Alice.

-¿QUÉ? ¡No digas bobadas Alice!-fue lo único que se me ocurrió.

-Pero eso explicaría que Victoria fuese a por ti, Bella-dijo Carlisle, siempre mirando el lado práctico.

Necesitaba salir de allí, estar un rato a solas, todo esto era demasiado para mí. James me gusta, eso es más que obvio, y existía una fuerte atracción entre ambos y eso también lo podían notar todos, pero tanto como amarlo….no, tanto no.

Estaba segura que si siguiera siendo humana ahora mis mejillas estarían igual de coloradas que si fuesen tomates maduros, y también de que Emmett estaría todo un siglo recordándomelo, menos mal que no lo era. No me gustaría aguantarlo.

Decidí ir a la parte trasera de la casa, dónde se situaba un gran jardín, este siempre había sido mi lugar favorito y al que iba cuando quería estar sola, pensar o simplemente evadirme unas horas del mundo que me rodeaba. Me senté debajo de un gran árbol, situado en el medio del jardín, se trataba de un antiguo y grande sauce llorón.

Cuando llevaba pocos minutos sumergida en mis pensamientos sentí la presencia de Edward a mi espalda.

-¿Estás bien?-preguntó con un tono de los más preocupado.

- Sí…no….no lo sé- le dije al fin dudando-, pero de todas formas no creo que debería hablar contigo de todo esto. No quiero que sufras, Edward.

-No te preocupes, no me harás daño, Bella-contesto con el tono más tierno y cariñoso del mundo-Lo único que me hace daño es verte así….pérdida….

Después de un gran suspiro de mi parte, decidí que tenía que hablar con alguien, no podría con todo esto yo sola, y quién mejor que él, alguien que solamente quería lo mejor para mí, para poder abrirle mi corazón.

-Es que todo esto es demasiado. No se sí podré con todo. Hace solo un día desde que conozco a James, ¿y hoy Alice me dice que nos ha visto confesarnos un mutuo amor?-dije un poco aturdida-James me gusta, pero hablar de amor….eso ya son palabras mayores. Y además estás tú…

-No te preocupes por mí, Bella, por favor, solo piensa que yo quiero que seas feliz-tras una gran y verdadera sonrisa, continuo-Claro que me gustaría poder representar tú felicidad, pero ambos sabemos que eso jamás sucederá…

-Eres el mejor, Edward-le sonreí yo también-Ojalá te pudiera amar como te mereces. Seguro que acabarás encontrando a una gran mujer, una que te ame y que todo por ti.

Después de esto, lo único que logre hacer fue abrazarle, abrazarle como jamás lo había hecho, con una gran ternura y con confianza y amor, como lo haría una hermana a su hermano mayor después de que este le diera el mejor consejo del mundo.

-Bueno Bella, te dejaré sola para que puedas pensar. Pero ya sabes que siempre estaré aquí cuando necesites a alguien, para lo que quieras.

Mientras veía como Edward se dirigía de vuelta a la casa, me volví a sumergir en mis pensamientos; podría haberle pedido a Edward que leyera la mente de James para saber lo que pensaba él acerca del tema, pero eso era jugar sucio y sabía que aunque Edward hiciera eso por mí, jamás se sentiría bien haciéndolo, así que decidí no darle más vueltas al asunto.

En ese mismo instante tome una decisión, no haría nada en contra del destino, que pasase lo que tuviese que pasar.