Hola, lectores que por alguna posible extraña razon pasaron a leer mi fic, aqui lees traigo un poco tarde el capitulo tres, sin mas que decir, disfruten la lectura.
Capítulo 3
Pov Karin
Estaba corriendo para tratar de llegar lo antes posible con mi tía, a ella nunca le ha gustado esperar, siempre que me dice que quiere hablar en un lugar público, le gusta que cuando ella llegue yo ya esté ahí, pero, como se me había olvidado, ahora corría lo más rápido que podía para llegar al parque, cuando finalmente había llegado al parque, me arrodille para poder tratar de conseguir aire, debido a la falta de este que me había provocado la carrera anterior, cuando finalmente lo recupere, me di cuenta que mi tía me miraba…ya había llegado.
- Perdón, por llegar tarde. – Fue lo primero que pude decir.
- Sabía que eras lenta y retrasada en cuestión de que siempre tardas en llegar a los lugares que te dicen que tengas que llegar a dicha hora, pero…llevo quince minutos…esperándote. – Me dijo mientras que su tono de voz empezaba a sonar cada vez más molesta.
- Lo siento mucho por hacerte esperar. – Decía mientras hacia una reverencia
- Bueno, como sea, lo estuve pensando y…ya sé cómo conseguirás el dinero más rápido.
- ¿Ah sí?
- Si
- ¿De qué forma? Si puedo preguntar
- Necesito que estés critica de salud
- ¿Cómo lo lograras si estoy bien?
- Investigue por mi cuenta, el banco te permitirá darte el dinero más rápido si estas en estado crítico tanto físico u mentalmente
- ¿Y? –Me daba miedo que era a lo que quería llegar
- ¿Qué prefieres Mental o físico?
- N-Ninguno. –Empezaba a decir aterrada
- Si tu no escoges, entonces tendré que hacerlo yo
- N-No por favor
- Ni modo, es tu culpa por tardar tanto
- L-Lo siento
- Bien, ahora, te castigare por haber llegado tarde y hacerme esperar – Me empezaba a decir mientras se acercaba cada vez más a mí, instintivamente corrí, pero mis piernas no lograron moverse debido al gran terror que sentía en ese momento, así que lo más lejos que llegue fue ocultarme detrás de un árbol en el mismo parque, misteriosamente el parque estaba solo, por lo cual podría hacerme lo que quisiera en ese momento sin que nadie se diera cuanta ni me ayudara.
Cuando me logre esconder, ella me siguió sin mucha dificultad, llegando hacia mí, tomando mi muñeca derecha y comenzando a ejercer presión poco a poco.
- Vaya, nunca habías huido de mi antes, Karin, ¿Acaso esos chicos te han cambiado tanto? – Me decía mientras comenzaba a ejercer cada vez más presión.
- Ellos…ellos…son…personas importantes…para mi…que quiero…como…si fueran…la familia…que…nunca tuve. – Alcanzaba a decir, puesto que el dolor que sentía era cada vez peor, pero mas que nada lo decia aterrada.
- Que cruel de tu parte decir esas cosas, aun sabiendo que tienes un familiar aquí presente. – Decía mientras fingía una voz dolida – Que mal, parece que tendré que reeducarte como en los viejos tiempos, ¿No crees, Karin?
- N-No…por favor
- Lo siento, Karin, pero…es tu culpa. – Decía mientras terminaba de ejercer más presión que nunca en mi muñeca.
No podía gritar, tenía que resistir ese dolor que me provocaba, ya que si lo hago, me ira peor, mis lágrimas, comenzaban a hacerse presentes, no quería llorar, pero por lo menos me dejaba hacer eso, sollozaba en silencio, hasta que me soltó, comenzaba a sobarme la muñeca y no fue una sorpresa encontrar un muy marcado moretón en mi muñeca derecha.
- Agradece que soy compasiva, pude hacerte algo peor que dejarte un simple moretón en tu muñeca derecha…y lo sabes, además…dices que ellos son importantes para ti, así que te ayudare y no hare nada evidente que delate a tu verdadero yo…por el momento…así que agradece. – Me decía con una voz fría y carente de sentimiento y culpa.
- G-Gra…cias – Alcance a decir
- De nada, espero tu llamada pronto, quiero que me mantengas informada, nos vemos. – Decía mientras se alejaba del parque, extendiendo su mano en señal de despedida.
Llorosa y lastimada, ya no podía ir a ver los regalos, se hacía cada vez más tarde, no quería que Kazune y Himeka descubrieran mi moretón en mi muñeca, hasta que recordé que Ryou dijo que me ayudaría, sin más que hacer llame a Ryou.
Sonaba el timbre en señal de que estaba marcando.
- ¿Bueno? – Contesto el
- Ryou
- ¿Karin?
- Si
- ¿Qué sucedió?
- Mi…mi tia…me lastimo. – Decia llorosa
- ¿Necesitas que te cure?
- Por...favor
- Está bien, ¿Dónde estás? iré por ti para curarte en mi departamento
- En el parque cerca de la estación
- Ok, quédate ahí, estoy cerca, no tardo
- Si…gracias
- No hay de que
Después colgó, diez minutos después, había llegado, al ver el estado de mi muñeca, me dijo que me llevaría al hospital, pero como me negué, terminamos yendo a su departamento.
- ¿Por qué no quisiste ir al hospital? – Preguntaba mientras comenzaba a curarme.
- Porque…si lo hago…Kazune lo descubriría
- Y no quieres que se entere ¿Verdad?
- Si
- Karin…¿Si sabes que no soy médico?
- Sí, pero estuviste en un curso de primeros auxilios
- Eso lo hice por si algo sucedía de nuevo, además lo hice por ti
- Perdón
- No te disculpes, me alegra el poder ayudarte, aunque no me gusta que fuera de esta manera.
- Si, lo se
- Bien, ya esta
- Gracias. – Decía mientras veía la venda que tenía en mi muñeca.
- Te puse un ungüento para el dolor, solo evita ejercer alguna especie de presión sobre ella.
- Si, gracias
- De nada
- Creo que debería de irme, Kazune se preocupara y no quiero que me regañe.
- ¿No te golpea?
- ¡No!¡El no es ese tipo de persona!
- Se nota que te gusta. – Decía mientras sonreía.
- ¡¿Eh?! ¡¿Cómo puedes decir eso?! – Decía mientras me sonrojaba.
- Vamos, no mientas sé que te gusta, y ¿Qué piensas regalarme para navidad?
- ¡Ah!, ¡Es cierto!
- ¿Qué?
- Le dije que vendría a comprarle sus regalos a él y Himeka, y con todo esto, no fui.
- ¿Quieres que te ayude con eso?
- ¿Estás seguro?
- Si, mis vacaciones comienzan en una semana, en ese tiempo, no habrá amenaza y será antes de navidad, ya que faltaría una semana.
- ¿No te molestaría?
- Claro que no. – Decía mientras sonreía.
- Gracias – Le decía emocionada
- De nada, bien, ¿Te llevo a tu casa?
- Gracias
- Te dejare una cuadra antes para evitar malentendidos
- Realmente gracias, no sé qué haría sin ti, Ryou
- ¿Vamos?
- Si
Una vez que estábamos en el auto, dirigiéndonos hacia la casa, recordé algo importante.
- Ryou
- ¿Qué sucede, Karin?
- Tenemos un problema
- ¿Cuál?
- ¿Qué pasa si Kazune o Himeka descubren mi lesión en mi muñeca?
- Pues…tendrás que hacer algo que no te agrada y no se te da muy bien
- ¿Mentir?
- Si
- Lo sé, ya he tenido suficiente con ocultarles mi verdadero pasado y lo de mi tía…creo que una mentira más…no hace gran diferencia – Decía decaída.
- ¡Karin! ¡No digas eso! ¡Lo haces para protegerlos!
- ¡Lo sé! ¡Siempre lo he sabido!
- Entonces, no vuelvas a decir eso, aunque sea verdad
- Entonces, ¿Qué les digo?
- Las lesiones de muñecas suelen ocurrir por caídas y aterrizas sobre tu muñeca.
- Pero…me dejo moretón
- No te preocupes por el moretón, lo cubres con la venda
- ¿Y si Kazune la quiere ver?
- Buena pregunta…niégate a que vea tu lesión
- No puedo hacer eso, sospecharía de inmediato
- Cierto…entonces di, que fue un esguince
- ¿Esguince?
- Si, suelen dejar hematomas o moretones, eso lo podría explicar
- Entonces diré, que cuando estaba yendo a ver los regalos para comprarlos, cuando iba caminando me empujaron y para evitar mi caída me sostuve con mis brazos pero no me di cuenta que sostuve mal el brazo, cuando me di cuenta se me comenzó a inflamar, fui al hospital para que me atendieran, me dijeron que era un esguince, que debería de usar medicamento para el dolor, y después de cierto tiempo el dolor y la hematoma desaparecerían por sí solo, ¿Qué te parece?
- Considerando la forma en la que eres…digamos que es creíble que te suceda.
- ¿Gracias?
- No lo tomes a mal, es buena excusa
- ¿Tú crees?
- Si
- Me alegra por lo menos tener algo con que justificar, aunque al final tenga que mentirles
- Recuerda que lo haces porque son importantes para ti
- Lo sé – Volvía a decir cabizbaja.
- Vamos, anímate Karin, que ya estamos por llegar, solo resiste un poco más que la pesadilla está a punto de acabar
- Si no sucede ningún improvisto
- Cierto
Después de esa conversación, había llegado a casa, estaba oscureciendo, me había dejado una cuadra antes como había dicho, lo cual agradezco, cuando llegue, no había nadie, lo cual en cierta parte me alegraba, ya que me evitaba dar explicaciones y el tener que mentirles, por ahora, sin más que hacer, decidí ir a mi habitación, cuando estaba subiendo las escaleras, no me di cuenta de que Kazune estaba saliendo de la sala.
- Karin
- Kazune, ya llegue
- Bienvenida
- Gracias – Decía mientras trataba de volver a mi habitación, pero lo único que logre fue subir dos escalones.
- Karin
- ¿Sucede algo, Kazune?
- Llegas tarde
- S-Si, l-lo sé – empezaba a sonar nerviosa.
- ¿Puedes explicarme porque?
- P-Porque me entretuve, escogiendo sus regalos, solo eso
- ¿Solo eso? – Me preguntaba, por su tono de voz, no me ha de haber creído, no me atrevía a verlo de frente, por lo que estaba viendo las escaleras, mientras preguntaba.
- S-Si, ahora, si me disculpas, estoy algo cansada, así que iré a mi habitación – Dije para tratar de salir lo más rápido de ahí que se me permitía sin levantar sospecha, empezaba a subir las escaleras con nerviosismo, deseando que no sospechara.
- No te creo. – Me decía mientras se acercaba a la escalera y subía unos escalones más debajo de donde yo estaba.
- Es la verdad, Kazune – Decía sin seguir atreverme a mirarlo a los ojos, rayos él sabe que yo sé, que no puedo mentirle cuando lo miro a sus ojos azules, por favor, que no me obligue a verle a los ojos.
- Entonces, ¿Por qué suenas nerviosa?
- No estoy nerviosa, estoy cansada – Deja de preguntar, por favor.
- No te creo
- Es la verdad, ¿Por qué no me crees?
- Porque no me miras, siempre sueles hacerlo aunque estés nerviosa.
- Te estoy diciendo que no estoy nerviosa, estoy cansada, hoy ha sido un día muy agotador para mí. – Estoy más nerviosa que nunca, ya no sé qué responder, deja de preguntar, ¿Que no entiendes?
- Entonces mírame
- Ahora que lo pienso, ¿Dónde está Himeka?
- No cambies de tema, ella está dormida
- ¿Tan tarde es?
- Si, deja de cambiar de tema y mírame
No funciona, no sirve cambiar de tema, cuando ya está sospechando, ¿Qué hago? No sé qué hacer, lo único que podía hacer era quedarme callada y tratar de no mirarlo y que alguna especie de milagro me salive de esta situación, pero mi especie de milagro es Himeka, quien está dormida, no tengo escapatoria.
- Mírame, Karin – Me decía
- … - No sabía que decir
- Karin
- Y-Ya es muy tarde, es mejor que me vaya a dormir. – Decía mientras trataba de subir las escaleras, lo más normal y menos nerviosa que se me permitiera, pero únicamente logre subir dos escalones de nuevo.
- Espera, Karin – Decía mientras sujetaba mi muñeca lastimada, hice una mueca de dolor y él lo noto.
- ¿Karin? – Preguntaba extrañado sin dejar de soltar mi muñeca, entonces levanto la manga de mi uniforme y noto mi venda.
- Podrías soltarme Kazune
- Karin, ¿Por qué traes vendada la muñeca? – Preguntaba soltándome, entonces yo tome mi muñeca.
- …
- Responde
- …
- Karin…¿Por qué no respondes? - ¿Qué respondo? No sé qué responder, por eso no te respondo, ya se dio cuenta, ahora quiero morir, tierra trágame.
- ¿Acaso no confías en mí como para contármelo? – Volvió a preguntar, por su tono de voz, pude notar que estaba algo dolido, voltee tímidamente a verlo y pude notar que estaba triste y preocupado, no tengo opción, tendré que volver a mentirle.
- N-No es… que no confié en ti, solo no quería que te enteraras
- ¿Por qué?
- Porque sabría que te preocuparías y no me gusta que te preocupes por mi más de lo que ya lo haces – Dije triste.
- Pero sabes que aun así lo hare, yo siempre me he preocupado y me preocupare por ti
- Lo se
- ¿Podrías decirme que sucedió?
- Lo que sucedió, fue que… - Le relate la excusa que había inventado esta vez con ayuda de Ryou, me tarde un poco en explicarle, mientras lo hacia el únicamente se mantenía callado, lo cual me aterraba un poco. – Y eso fue lo que me sucedió, lo siento, por no querer decírtelo, no quería preocuparte y menos a Hikmeka – Le decía cabizbaja.
- No te preocupes, siempre has sido torpe.
- ¡Oye! – Le gritaba un poco molesta.
- Pero…no me vuelvas a ocultar estas cosas
- Está bien
- Bien mientras lo entiendas, está bien, puedes irte a dormir.
- Gracias, buenas noches
- Buenas noches
Volví a retomar el camino hacia mi habitación, no puedo creer que me haya creído, no me gustaría pensar en lo que hubiera sucedido si no me creía, cuando llegue lo primero que hice fue recostarme en mi cama, no creí que recordaría los viejos tiempos con un solo toque de parte de ella, solo con su mirada que solía hacer, sabía que era malo para mí, aunque tiene razón, nunca había huido cada vez que me castigaba, sin embargo, esta vez, lo hice, trate de huir, creo que sería lo más conveniente para mí, con poco animo me cambie el uniforme por mi piyama y me dormí, espero tener un buen sueño, aunque presiento que no lo tendré.
Aqui termina el capitulo 3, gracias por leer hasta el final, nos vemos en el siguiente capitulo.
Terie.
