Capitulo 3.

Llegando las primeras horas de la madrugada caigo en la conclusión de que el suelo de las rosas comienza a tener carencia de nitrógeno y fosforo cosa que ninguno de los fertilizante de la lista contiene razón por la cual ha disminuido el volumen y tamaño de las plantas y se que tengo que informar lo mas pronto posible para conseguirlo y mejorar el suelo.

Al llegar el amanecer abro la ventana y descubro que la vista de un sol tierno que comienza a aparecer entre las ramas de los aun tupidos rosedales sin duda para mi es una de las mejores vistas que he tenido en años. De pronto escucho que llaman a mi puerta y veo a Dorothy que me indica que baje a desayunar.

Buenos días-

Buenos días señor Brown- respondieron todos al unisono

Veo a la señora Elroy sentada a la cabeza de la mesa y noto que su sobrina se encuentra algo intimidada por la presencia y no la culpo vi a la señora retarla en el jardín mientras yo trabajaba lo que recuerdo es. "no entiendo cómo es que puedes ser tan imprudente Candice, primero hijo del duque y después Neal Leagan, porque te empeñaras tanto en no casarte aun cuando yo a tu edad ya era viuda y tenía una hijastra a la que tuve que cuidar hasta que estuvo en edad de casarse y luego esta William que acepta el hecho de que no quieras hacerlo porque según ustedes dos mi difunto Anthony algún día volverá. Pero ten por seguro que no escaparas del próximo pretendiente que se te consiga". En parte estuve de acuerdo con la señora Elroy porque en primer lugar el tal Anthony estaba muerto (imposible hacerlo volver), luego rechazar al hijo de un duque quien sea que fuere era un noble y quien no querría emparentar con la nobleza, luego al mencionar el nombre de Neal Leagan recordé un artículo de hace tiempo del periódico que solía leer en el cual se mencionaba que ese sujeto había iniciado su cadena de hoteles de lujo de manera independiente con un rotundo éxito a lo largo de toda la costa oeste del país. Pero al mismo tiempo pensaba que era denigrante que la señora tratase de esa manera a su nieta siendo ya una persona entrando en su adultez. Al llegar la hora del almuerzo mencione que necesitaba ir a la ciudad para conseguir el nitrógeno y el fosforo del que el suelo era carente.

Mandare a un sirviente a la ciudad para conseguirlo téngalo por seguro, de momento no quiero que deje las rosas ni un momento por favor- dijo el señor William

Puedo ir yo- intervino la señorita Candice

No pequeña mandare a George por eso, prefiero que permanescas en casa hasta nuevo aviso, es solo mientras la tia Elroy insiste en enseñarte a tejer y bordar- respondio al comentario de la pequeña

De acuerdo- dijo con desilusión ella

esa platica fue todo lo que pude soportar, me di cuenta que Candy era reprimida y que yo me veía con la tarea de liberarla tan pronto se presentara la oportunidad, el resto del día hice todo de manera inerte, lo único que pensaba era llevármela pero me di cuenta de mi poco éxito cuando apareció Dorothy en el jardín diciéndome que la cena estaba lista, la cena transcurrió sin relevancia y tan solo al poner un pie dentro de la habitación el sueño estaba venciéndome y me deje caer en la cama, me quede profundamente dormido. No se ciertamente cuanto tiempo transcurrió pero de pronto comienzo a sentir calor y siento que un pequeño cuerpo me tiene abrazado y me besa tiernamente, cuando logro abrir completamente los ojos veo la dulce mirada verde que me dice…

No digas nada a nadie- me dijo Candy

No…no lo hare- dije susurrando

Mi tía quiere verte- me dijo

Iré en seguida- respondí.

Cuando me levante y di vuelta ella ya no se encontraba, jamás había sido despertado de tan agradable manera. Decidí que guardaría ese momento como lo que fue: un instante de amor puro. De pronto viene a mi cabeza una imagen del pueblo cercano en donde estoy en un carrusel, cuando se que nunca en mi vida he subido a uno, pero dejo mi alucinación por aparte y decido apresurarme para ver a la anciana, cuando llego al salón de te de la señora Elroy ella solo me indica que lo que pedí para el suelo a sido llevado a guardar en el hangar del patio trasero, mientras atravieso de punta a punta la propiedad escucho voces que me recuerdan a alguien ¿pero a quién? ¿Acaso esta casa me vuelve loco? Definitivamente no lo se… pero por alguna razón siento cierta clase de cariño fraternal por el señor Andley que al principio solo pensaba que era que el me agradaba. Cuando al fin llego al hangar y tomo lo que necesito. Al salir noto que unos duces ojos verdes me observan desde el ventanal del piso superior y que luego se esconden cuando notan que los he notado, solo puedo sonreír ante ese gesto que a la vez que es dulce es infantil, pero me doy cuenta de que ella no es la típica heredera rica que que únicamente acepta a los de su clase para continuar asi con la conocida tradición de la alta sociedad de Chicago y era la de que los jóvenes herederos de los grandes consorcios se unieran con jovencitas por asi decirlo "de su misma especie" para sostener y hacer crecer las riquezas de ambas familias. Por esa razón me encontraba sorprendido de que ella se hubiese fijado en un humilde botánico como yo,