Aquí esta la continuación, me costo algo más de lo que pensaba pero al final aquí esta. Espero que cubra las expectativas de aquells que siguen la historia, a mi personalmente me resulto... agradable escribir este capitulo. Quizás sea el más tedioso pero sin duda necesario.
Disclaimer, Naruto y compañía no me pertenecen, solo los uso mientras pueda.
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Allanando el camino
Una semana, ese era el tiempo que llevaba intentando averiguar la habitación del chico. Cada vez que preguntaba por él en recepción siempre le contestaban lo mismo.
-Lo siento mucho pero no podemos dar esa información- siempre con esa estúpida sonrisa de suficiencia en la cara- si usted no es familiar no puedo, lo siento mucho.
Una mierda lo sentía, esas mujeres no sentían nada. Se había cansado de decirles que era su tutor, su única familia, pero como no tenía ningún documento que validara su argumento siempre rechazaban sus palabras. Escudándose en el hecho de que el paciente Uzumaki debía estar vigilado para que no se colara ningún periodista morboso... acaso no veían el sufrimiento reflejado en su cara, la esperanza de poder verlo otra vez, de abrazarlo, de darle el consuelo que ahora necesitaba...
Pero aquel día nada lo iba a aparar, si tenía que recorrer una a una todas las habitaciones del hospital lo haría, si tenía que entrar como un ladrón en la habitación de su niño lo haría, nada lo detendría esa vez.
Salió de recepción, tenía que parecer que abandonaba el lugar para no levantar sospechas como la ultima vez. Dando la vuelta al complejo encontró la entrada de urgencias, daba gracias a que esta y la entrada principal estuvieran tan separadas, de ese modo nadie podría sospechar nada.
Simulando ser una preocupada persona buscando a un familiar recientemente ingresado recorrió las urgencias, nadie le paró, nadie sospecho, todo iba bien. Encontrar las escaleras que daban acceso a las plantas superiores del Hospital le tomo algo de tiempo, pero sonrió cuando al fin pudo subir por ellas, con esto tenía gran parte del trabajo hecho.
Al salir al pasillo del primer piso tuvo que esconderse a toda prisa, por poco y ahí termina su incursión. Frente a él y de espaldas se encontraba el asistente social que llevaba el caso de Naruto, era posible que este no se opusiera a que lo encontrara, pero era mejor no arriesgarse. De momento intentaría seguirlo sin que se notara demasiado, tarde o temprano pararía en la habitación de Naruto.
Nuevamente le tocaba visitar al joven, la ultima vez le costo mucho sacarse de la cabeza su imagen, pero en esta ocasión iba más preparado. Los informes que llevaba en las manos eran algo más favorables pero quizá no lo suficiente. Tampoco había podido olvidar al hombre que se le había acercado preguntado por el chico, del cual no tuvo más noticias, ahora sabía cuales eran los motivos por los que le habían quitado la custodia y el por que le negaron una y otra vez poder recuperarla, y es que quien le daría la custodia de un niño a alguien que había tenido que responder ante los cargos de drogas y pederastia.
Por mucho que esta ultima resultara al final y acusación falsa, la duda siempre quedaba. Tampoco era ayuda que no hubiera intentado meterse en algún programa de desintoxicación, ni que fuera alguien sin los recursos necesarios. Pero quizás lo que más peso tenía era su edad, con 18 años no era lo suficientemente maduro ni capaz de cuidar de un niño pequeño, si al menos hubiera tenido una pareja estable o algún otro familiar...
Despejo su mente, todos aquellos pensamientos no servían de nada ahora, lo cierto era que ahora nada de los antecedentes de ese hombre importaban, menos sabiendo que ahora era un... buen partido, así era como los llamaba la sociedad, gente decente y con recursos. Era tan hipócrita ese concepto, pero era lo que aceptaba la sociedad y con ello su departamento.
Por unos instantes pareció reconocer a aquel hombre tras de él. Si, lo más seguro era que fuera él, ya le habían informado en recepción que un hombre insistía continuamente en que le dieran la localización del joven Uzumaki. Agradecía en esos momento el enorme cristal que adornaba la pared cercana al ascensor y que le permitía una completa vista de lo que sucedía a sus espaldas.
Muy bien, si lo que ese hombre quería era ver a su tutelado él le ayudaría, a fin de cuentas no estaba para eso. Se alejo del ascensor y se encamino asta las escaleras, de esa manera se aseguraría de no perderlo y hacerle más fácil su búsqueda.
Subió asta la tercera planta siempre asegurándose de que el moreno le seguía, con una gran parsimonia abandono las escaleras y se adentro por el pasillo, siempre con paso lento, pero no lo suficiente como para hacer sospechar a su perseguidor, asta llegar a la habitación en cuestión. A partir de ahí era cosa suya como hacer las cosas, por el momento él tenía cosas que hablar con aquel joven.
Había logrado, después de mucho rogar y asegurar que era seguro, que le dejaran levantarse mientras mecía a su niña, y eso era lo que estaba haciendo en esos momentos. Con cierta seguridad se movía por la habitación mientras susurraba palabras dulces cerca del oído de su hija. Esta parecía feliz, no la veía pero si que lo sentía, la sentía moverse en sus brazos y la escuchaba alegre mientras el seguía hablando. Solo ella era capaz de hacerle olvidar el infierno que estaba viviendo, incluso podía olvidar las amargas palabras de ese hombre que constantemente se repetían en su cabeza.
Durante esos días todas las enfermeras, incluso la doctora que lo atendía, le habían dicho lo bien que se veía con su hija, lo feliz que le hacía a esta estar con su padre. Como era posible entonces que aquel hombre pusiera en duda que él no era adecuado para ella...
La puerta se abrió sobresaltando al chico y haciendo que la pequeña llorara debido al leve susto que su padre se llevo.
-Quien es?- pregunto, pero al no recibir respuesta algo lo inquieto- quien esta ahí? Doctora? Enfermera Miyazaki?- pero nadie respondía.
-...- se había quedado sin palabras, verlo así... meciendo a su hija con tanto amor, con aquella cara que reflejaba tanto amor lo había dejado estático. Lo escuchaba preguntar quien era, y podía sentir como ante su falta de respuesta este se ponía nervioso, haciendo que el pequeño bulto se sobresaltara y comenzara a llorar- disculpe señor Uzumaki, Soy Hatake...
-Ya se quien es- respondió cortante, jamas podría olvidar aquella voz ni al dueño de esta- que quiere, a que a venido?
Venía a hablar con usted- comprendía ese rencor que notaba en el rubio, quien no lo tendría ante la persona que pretendía quitarle a su hijo. Vio como a ciegas intentaba encontrar su cama o el sillón que estaba cerca de esta- deje que le ayude.
-No necesito su ayuda- eso le irritaba, de acuerdo que era ciego, pero no inútil- no necesito ayuda de alguien como usted- cuando por fin logro encontrar el sillón se sentó con cuidado y comenzó a mecer nuevamente a la niña- dígame a que a venido y márchese por favor, con usted aquí no puedo mantener tranquila a mi hija.
-Vengo a hablarle de un tema muy importante- no le paso por alto el énfasis que el chico utilizo a la hora de nombra a su hija-tenemos unos datos sobre usted que necesito asegurar, algunos de ellos serán determinantes en su caso.
-Y bien, cuales son esos importantes datos?- se estaba enfadando, que era aquello de caso, él era una persona no un caso.
-Entonces comencemos, si alguno de estos datos estuviera equivocado por favor hágamelo saber- pidió- Veamos tal y como aquí dice, se llama Naruto Uzumaki tiene 20 años, tras el incendio perdió a su pareja y padre se su hija. No tiene ningún otro familiar, y tampoco consta de ningún trabajo y sus ingresos se limitan a la pensión que el estado le pasa asta que cumpla los 21 años- ante esto Naruto solo afirmaba con la cabeza, el recuerdo de la muerte de Sasuke aún era demasiado reciente y doloroso, tanto que se le formaba un nudo en la garganta que le impedía hablar- por otra parte, aquí me consta que su tutor al que...
-Que tutor?- pregunto extrañado- yo no tengo ningún tutor, crecí en un centro de acogida.
-Según mis informes, usted tuvo un tutor que se hizo cargo de usted tras la muerte de sus padres- se sorprendió mucho que este no tuviera conocimiento de ello, lo más habitual era que al cumplir la mayoría de edad se les entregara una copia de su expediente a aquellos jóvenes que así lo solicitaban- usted no pidió su expediente tras salir del centro?
-No, para que si ya sabía que no tenía familia- saber que en algún momento de su vida otra persona se había encargado de él le hizo sentirse extraño, y cientos de preguntas comenzaron a amontonarse en su cabeza- usted usted podría decirme por que si tenía un tutor me mandaron al centro de acogida?
-Vera, responder a eso no sería muy ético por mi parte- lo vio retraerse otra vez, y por alguna razón no le gusto eso, le gustaba verlo ilusionado como hacía unos instantes o lleno de felicidad como lo había visto al entrar- solo le puedo decir que varías cosas hicieron imposible que esa persona siguiera haciéndose cargo de usted, le aseguro que no fue por su voluntad.
-Ya veo- no era lo que esperaba pero al menos abría una puerta a la esperanza- me podría decir su nombre o eso tampoco sería ético.
No puedo, lo siento mucho- se movió de donde estaba y se acerco a la puerta- supe que mañana le darán el alta, vendré entonces y les haré una entrevista. Siento decirle que de esa entrevista decidiré si se puede llevar a su hija o no.- volvía a sentir la misma opresión en el pecho al ver las lagrimas caer por aquel dulce rostro, como desearía poder quitar él mismo aquellas lagrimas, poder evitar aquel sufrimiento al chico.. no podía permanecer un segundo más en aquella habitación- Asta mañana señor Uzumaki.
Una vez hubo cerrado la puerta se acerco asta otra que repentinamente se había cerrado, no hizo amago de abrirla sabía perfectamente quien se encontraba tras ella, solo hablo a través de ella.
-Le toca a usted.
Continuara...
