Kung Fu Panda y sus personajes no me pertenecen, son propiedad de DreamWorks skg.
¨Se hace ligera la carga que se sabe llevar bien¨
¨Con los pies en la tierra¨
A la mañana siguiente, la ciudad prohibida estaba llena de sirvientes que iban y venían, cumpliendo ordenes de la emperatriz, que se encargaba de supervisar los preparativos de la boda de su hijo, desde el finísimo traje de seda que usaría en la ceremonia, hasta el gran banquete que se ofrecería a los invitados en el baile de bodas, se encargó de enviar hasta el palacio de jade, el tradicional cofre con regalos de parte del novio a su prometida y de enviar la correspondiente invitación a cada noble y terrateniente que fuera considerado alguien importante en la corte imperial...
sin embargo, no todos en palacio estaban tan contentos como lo estaba la emperatriz, ya que con la boda del emperador habría que hacer unos cuantos cambios en lo que a las costumbres dentro de palacio se refería, y ciertas personas cuya suerte dependía en gran medida de lo que dictara el emperador, veían con resentimiento el inminente matrimonio de su majestad, con una perfecta desconocida, solo por que al juicio de la emperatriz y del difunto emperador, se encontraba a su altura...
como su padre, y su abuelo antes que él, al llegar a cierta edad, el joven emperador comenzó a tener ciertas necesidades propias de los varones, por lo cual su madre la emperatriz, consintió en que tuviera cierto numero de concubinas, que solo servirían a su hijo para que saciara sus necesidades sexuales y se desharía de ellas, tan pronto como contrajera matrimonio legítimo, con aquella a quien cedería la corona como emperatriz...
Song era una chica originaria de la provincia de Chekiang, su padre había sido un jornalero agrícola, que trabajaba para el poderoso terrateniente de aquél lugar...ella era hija única, a los 15 años se había convertido en una criatura tan hermosa, que antes de que se diera cuenta, aquella inusual belleza se había convertido en su maldición...
un día, cuando ella y su madre se hallaban trabajando en la recolección, en los campos de arróz , el terrateniente del lugar la vio, la encontró muy apetecible, y quiso acostarse con ella...para conseguirla, le ofreció una buena cantidad de tierras a sus padres, los cuales entregaron a su hija sin dudarlo ni un solo segundo...
el terrateniente tomó a la niña y la llevó con él hasta su mansión, y esa misma noche la violó, al igual que el resto de las semanas que le siguieron a aquella noche en la cual su vida se había convertido en un infierno, el terrateniente abusó de ella varias veces, después de haberla convertido en sirvienta de su casa, obligando a la muchacha a realizar tareas tan duras y extenuantes, que a menudo cada vez que se sentía desfallecer, buscaba un sitio donde sentarse a descansar un momento, pero debía tener muchísimo cuidado, ya que si era descubierta, el amo daba la orden de que la ataran a un poste en el patio bajo el sol abrazador, sin comida ni agua durante 5 días...
un día, después de haber golpeado a la muchacha hasta hacerla perder el conocimiento y habiendo dado la orden de atarla al poste bajo el sol, el príncipe Po, que pasaba con sus soldados frente a la propiedad del cruel terrateniente, vio a Song atada a ese horrible poste, con golpes y rasguños en todo su cuerpo, y se compadeció de ella, le ofreció una gran cantidad de dinero al terrateniente y se la llevó con él, a la ciudad prohibida...
al llegar, le ordenó a sus criados que atendieran a la muchacha, y luego de varias semanas, cuando se hubo repuesto completamente, le ofrecieron un trabajo, podía elegir entre ser una sirvienta más de las muchas que ya había en el palacio, o podía aceptar ser una de las concubinas de su majestad...
al darse cuenta de que el joven príncipe, no solo era bueno, gentil y muy educado, sino que además era muy apuesto, se decidió por lo segundo, después de todo ya tenía experiencia saciando las necesidades sexuales de los varones, solo que esta vez a diferencia del gran asco que le daba mantener relaciones intimas con el viejo terrateniente, podía ser bastante posible que con lo guapo y amable que era el príncipe, esta vez lo disfrutara...
los meses pasaron, y las cosas para la desdichada muchacha habían mejorado bastante, no solo recibía un trato más amable por parte de todos los que conocía en palacio, también estaba mejor alimentada y su único trabajo en ese lugar, consistía en esmerarse en satisfacer las necesidades sexuales de su majestad las tres noches a la semana, en las que el joven príncipe pedía que la llevaran a sus aposentos...
Song se sentía contenta cada vez que llegaba una noche en la cual debía complacer a su majestad, pues aunque nunca hubiera tenido el valor para contárselo a nadie desde su primera noche en brazos del príncipe, la muchacha se enamoró perdidamente de él...
razón por la cual, ese absurdo compromiso de matrimonio no le hacía ni un poco de gracia, pues al igual que todos en palacio había escuchado las historias sobre la maestra Tigresa del palacio de jade, líder de los 5 furiosos, y la última ¨hembra¨que su majestad se llevaría a la cama, mientras que en palacio, era bien sabido por todos aquellos cercanos al emperador, que ella era su favorita, y esperaba que eso bastara para que la emperatriz no consiguiera convencer a su hijo de que la echara de ahí, porque si eso pasaba, de nuevo se vería en muchos problemas, y ella no sabría que hacer...
En el palacio de jade...
Tigresa se despertó a la mañana siguiente solo para ver el inmenso desastre de su habitación, recordando con tristeza la razón por la cual había quedado en esas deplorables condiciones, comenzó a levantar todo el desorden pensando en lo que haría para librarse de aquel compromiso que estaba completamente segura, no le traería nada bueno, como sea, ya se las arreglaría para convencer a su padre de que debía cancelar toda esa locura...
estaba completamente sumida en sus pensamientos, que no se dió cuenta del momento en el cual, Vivora entró a su habitación dándole los buenos días, y preguntándole si se encontraba mejor... al reparar en la presencia de su amiga, Tigresa la miró fijamente unos instantes y luego sin previo aviso corrió a abrazarla, comenzando a llorar de nuevo...
al preguntarle lo que le ocurría, Tigresa aún con lágrimas en sus hermosos ojos, le contó a su amiga la clase de castigo tan injusto, al que su padre pensaba someterla, quejándose de la inumerable cantidad de defectos que al parecer veía en su supuesto prometido...
al comprender por fin lo que sucedía, Vivora trató de hacer que su amiga entrara en razón, sin obtener ningun buen resultado por su parte, así pues cedió la oportunidad al resto de los maestros, que al igual que ella, se hallaban bastante preocupados por la felina, trataron también de convencer al maestro para que rechazara la oferta de matrimonio, pero el se mantenía en lo dicho, alegando que no estaba dispuesto a pasar por la humillación a la que su hija lo exponía a causa de su infantil capricho...
días más tarde, trató de escaparse del palacio, pensando que todos estaban dormidos, pero solo consiguió que su padre la descubriera, la llevara de vuelta, y la encerrara en su habitación, hasta el día en que finalmente partirían hacia la ciudad prohibida...
la fecha elegida para emprender el viaje hasta el palacio imperial, llegó más pronto de lo deseado por algunos, y el maestro, feliz de que muy pronto vería a su amada hija convertirse en emperatriz, se encargó de organizar el viaje hasta el último detalle, solicitando incluso, un pequeño contingente de soldados de la guardia de su majestad, alegando estar preocupado por la seguridad de su hija, cuando en realidad, solo le preocupaba la posibilidad de que la maestra pudiera intentar escapar nuevamente...
aquella mañana, Tigresa se levantó, se vistió con el magnifico traje de seda de color azul marino que su padre le ordenó que usara, dio una última mirada a su habitación, resignándose al triste destino que le aguardaba, y salió para encararse con él...
al salir se encontró con su pequeño sobrino que le sonreía contento de saber, que pronto la tía Tigresa se estaría convirtiendo en la nueva emperatriz, una vez que se casara con su majestad el emperador, pues al ser tan solo un niño, imaginaba que aquello era algo de lo que todo el mundo debía alegrarse, con mayor razón su tía, pues las bodas, siempre son un gran motivo de felicidad...
Shao: ¡te ves hermosa tía!...
Tigresa: (triste)...gracias...tu también estás muy apuesto cariño...
Shao: ¿que tienes tía? ¿extrañas a tu novio? ¿estás triste por eso?...
Tigresa: (mintiendo)...no cariño, no estoy triste, y no extraño a...mi...novio...
Shao: ¿a nosotros entonces? ¿estas triste porque piensas que ya no nos verás?...
Tigresa: puede ser...la ciudad prohibida está bastante lejos de aquí...
Shao: no te preocupes, aunque esté tan lejos, siempre que se pueda te iremos a visitar, para que no nos extrañes tanto, y no te sientas tan sola...
Tigresa: ...gracias cariño...promete que cuidarás bien de mamá y papá, y que no olvidarás nunca que te quiero mucho...¿de acuerdo?...
Shao: de acuerdo tía...
abrazó al pequeño leopardo de cuatro años, lamentando el hecho de que en pocos minutos tendría que alejarse para siempre de su hogar, de su familia y amigos, de todo cuanto amaba, su único consuelo, era que por lo menos su padre había consentido, en que todos la acompañaran hasta el que sería, a partir de pocos días, su nuevo hogar, y en el día de su boda, lo cual significaba mucho para ella...
así como después de mucho suplicar, y tratando de que aquello le resultara a su hija, un poco menos difícil de lo que era en realidad, accedió a dejar que Vivora se convirtiera a partir de entonces, en la primera dama de compañía que su hija tendría al llegar al palacio imperial...
En la ciudad prohibida...
El emperador entraba por las enormes puertas del salón de armas donde la emperatriz le había citado para hablar de un pequeño detalle acerca de su boda con la maestra Tigresa, lo cual sin saber porque había comenzado a preocuparle un poco, ya que en su opinión, su madre había adoptado como su nuevo pasatiempo, la impertinente costumbre de acompañar su diario saludo con una sorpresa desagradable...
al llegar hasta la emperatriz, esta le saludó como de costumbre, un abrazo cariñoso y una caricia sobre su mejilla, antes de proceder a tratar con su hijo aquel asunto que tanto la inquietaba y molestaba, del mismo modo o más de lo que alguna vez lo hizo en el pasado...
Po: y bien madre, ¿que es eso tan importante de lo que debes hablarme?...
Kaori: en vista del poco tiempo que falta para celebrar tu boda con la maestra Tigresa, iré al grano querido...
Po: te escucho...
Kaori: creo que sin duda alguna recordarás, que la condición con la cual te permití tener algunas concubinas, fue la de que te desharías de todas ellas, el día que contrajeras legítimo matrimonio con mi futura sucesora...
Po: si madre, lo recuerdo...
Kaori: pues bien, creo que ha llegado el momento de que las envíes a la casa de la castidad, o les busques acomodo en otro sitio...
Po: las enviaré a todas ellas al lugar que solicitas madre, menos a una...
Kaori: ¿que?...pero querido...me prometiste que...
Po: se lo que te prometí, pero por esta vez siento no poder complacerte en todo madre, me desharé de todas mis concubinas como lo pediste, pero si la maestra Tigresa resulta ser todo lo que hasta ahora se ha dicho sobre ella, no voy a ser yo el que le suplique se digne a cumplir con sus deberes de esposa, así que se irán todas ellas como lo pediste, pero Song se queda.
