Sacrificio de amor

La espaciosa oficina de Robert Hathaway contrastaba con los estrechos y laberínticos pasillos del teatro por los que habían pasado anteriormente. Pasaron tras bambalinas, por los camerinos, por los depósitos del vestuario hasta llegar a la oficina. En cierta forma Candy se sentía feliz de recorrer esos lugares; después de todo era como ser parte del mundo de Terry el mundo que desde muy joven había soñado pertenecer.

Al llegar, Robert la invito a tomar asiento mientras él hacia lo propio. Era como si el hombre ya estuviera preparado de antemano para esa conversación. Finalmente rompió el silencio

-Debo confesarle Candy que hace mucho quería conocerla. No puedo negarle que la conozco más de lo que usted se imagina, aun si no nos habíamos visto nunca.

-No lo entiendo Sr. Hath… Robert, como es eso posible?

-Robert, llámeme Robert por favor. Debo decirle Candy que Terry es para mi como un hijo y yo soy uno de los principales testigos del dolor que le causo la separación de ustedes dos a ese muchacho. Lo vi devastado, sin ganas de vivir ni seguir adelante hasta que finalmente un día desapareció... nadie volvió a saber nada de él, ni siquiera Eleanor, su pobre madre quien estaba desesperada por no saber que había sido de su hijo. Finalmente, meses después de su desaparición Terry apareció frente a mi, pidiéndome una segunda oportunidad. A pesar de que la tristeza persistía en su mirada, le dio un nuevo rumbo a su carrera, convirtiéndose en quien es hoy. Sin embargo, Terry no tiene ningún tipo de alegría ni ganas de vivir. Es como si se hubiera convertido en un caracola, en el exterior es el famoso actor de Broadway, el hijo de un noble, que cuenta con atractivo y dinero pero dentro Terry parece estar vacío.

Candy simplemente se dedicaba a escuchar asombrada. Nunca se hubiera imaginado que Terry llevara tal sufrimiento por dentro. Robert tomo aire para luego añadir

-Si le digo esto Candy, es por que esa tristeza se debe a esa dura separación que tuvieron que enfrentar ustedes dos. La vida de Terry al lado de Susana no tiene sentido, si bien ella lo ama de forma obsesiva. Conozco su historia a la perfección y puedo decirle con total sinceridad que Terry la ama a usted como a nadie en la vida... y es en nombre de ese amor que le pido Candy que luche por el, que lo ayude. El en este momento se esta hundiendo sin saberlo, en una vida sin sentido y llena de desolación. Solo usted puede sacarlo de esa oscuridad Candy

-Robert ya había oído algo con respecto a Terry- dijo ella finalmente con un hilo de voz- al principio venia al teatro con la intención de buscar la dirección de Susana Marlowe para pedirle que lo ayudara, que lo hiciera feliz y tratara de hacer lo posible por ese amor que le tiene... pero sus palabras Robert me han dado un impulso que no creí sentir nunca. Mis sentimientos hacia Terry jamás han cambiado, a pesar del tiempo y la distancia. Y voy a luchar por el, no solo por el, por sacarlo de ese estado si no por mi, por que sacrifiqué mi amor sin pensar en el daño que nos estaba causando a Terry, a Susana y a mi... – y alzando la mirada le dijo- Robert voy a luchar por el por que lo amo, por que el lo es todo para mi y su sufrimiento es también mío... no voy a permitir que Terry este en esta situación, hare hasta lo imposible por sacarlo de esa tristeza, la misma que me ha acompañado a mi todo este tiempo sin el.

-Candy, ese muchacho es muy especial para mi, le repito es casi como un hijo y precisamente por eso le agradezco lo que hace, búsquelo y busquen juntos su felicidad que los dos se la merecen. En cuanto a Susana... bueno el amor requiere ciertos sacrificios y si de verdad lo ama tanto lo dejara libre...

-Dígame donde puedo encontrarla Robert por favor

-Claro, le daré su dirección Candy, la encontrara en su casa... Susana vive con su madre, una persona manipuladora y ambiciosa, espero que no le haga pasar un mal rato

-Robert, no sabe cuanto le agradezco sus palabras, su preocupación por Terry... el es muy afortunado en contar con usted

-Candy yo lo único que quiero es volver a ver a ese muchacho que parecía no temerle a nada, que llego persiguiendo sus sueños con el único propósito de estar de nuevo con usted. Espero que ese sueño pueda cumplirse muy pronto.

Se despidieron con un fuerte abrazo, y Robert la acompaño a la salida donde la esperaba el carruaje. Mientras observaba como se alejaba el hombre pensó

-"No será fácil Candy, nada fácil. Pero sé que el amor de ustedes es fuerte y la vida les esta dando una segunda oportunidad. Solo ruego que Susana entienda razones y su madre no se interponga, si no las cosas serán mas difíciles aún"

Susana había salido con su enfermera ese día ya que su madre se encontraba arreglando los últimos detalles de la fiesta de esa noche. Salieron donde la modista para retocar el vestido que usaría Susana esa noche, pero Susana no le había dicho a su madre que planeaba visitar a Terry. La muchacha quería asegurarse de contar con él esa noche, quería ser la envidia de todas; estar radiante para el y dejar por sentado que era suyo a pesar de las circunstancias.

Llego a la mansión de Eleanor, donde Terry se había instalado temporalmente después de hacer las paces con su madre y donde podía sentirse a gusto y evitar el acoso de la madre de Susana.

La muchacha se bajó del auto que Terry había puesto a disposición de ella; con ayuda de su enfermera quien la ayudo a sentarse en la silla de ruedas y tocaron la puerta.

Fue Margareth, confidente y ama de llaves de Eleanor por años quien les abrió la puerta. Así como su patrona, Margareth sentía disgusto hacia las Marlowe ya que las dos sabían que ellas eran causa importante de la situación de "su niño" como ella cariñosamente llamaba a Terry.

-Buenos días Margareth- le dijo Susana algo arrogante. A pesar de ser la confidente de Eleanor, seguía siendo una sirvienta a los ojos de Susana- ¿se encuentra levantado Terry?

-Mi niño no se levanta aun y ya sabe usted como se pone si lo despiertan

-Lo se, aun así es urgente que hable con él- dijo mientras le hacia una seña a su enfermera para que llevara la silla dentro de la casa. Margareth no pudo evitar un suspiro de disgusto

-Lo siento Srta. Pero no seré yo quien despierte a mi niño- dijo Margareth tajante.

-Si yo pudiera subir lo haría Margareth, pero no puedo hacerlo, evidentemente. Haz el favor de despertarlo y decirle que vine a verlo y vine a hablar con él. ¡Enseguida!- puntualizó Susana arrogante.

-Lo siento Susana pero eso no será posible- la voz de Eleanor Baker, suave pero firme sobresalto a Susana- mi hijo está descansando y no le gusta ser molestado, ya lo sabes. Si gustas puedes volver mas tarde

-Sra. Baker... si no le molesta quisiera esperarlo- le dijo ella un poco cohibida. No solía mostrarse tan impertinente frente a Eleanor. Sabia que ella no era del agrado de la mujer y la gran influencia que tenia sobre Terry, por lo que trataba por todos los medios de mostrarse sumisa frente a ella con el único propósito de ganársela- me gustaría ultimar detalles para esta noche y estar un rato con el

-Tendremos que esperar a que el despierte entonces, pasa por favor- dijo Eleanor con fingida amabilidad, preguntándose hasta cuando tendrían que tolerar ella y su hijo esa situación.

Por fin Candy llego a la casa de la familia Marlowe. El sitio era muy lujoso y grande para ser la vivienda de solo dos mujeres. Subió los escalones de la entrada y tocó el timbre. Una mucama le abrió la puerta y le pregunto

-Busco a la Srta. Susana Marlowe, se encuentra ella en casa?

-La Srta. Marlowe esta donde la modista pero su gusta usted la madre de la Srta. esta en casa puede esperarla con ella mientras tanto

-Muy bien, esperare gracias-Respondió Candy decidida

-¿A quien debo anunciar a la señora?

-Dígale que Candice White Andrey desea hablar con ella por favor.

Mientras esperaba en la sala de la casa de las Marlowe, Candy no podía dejar de pensar en la reacción de Susana cuando le dijera lo que tenia que decirle. Para ella era muy difícil romper la promesa hecha años atrás, pero era mas difícil aun tener que escuchar lo que le habían contado Albert y Robert. Enterarse de lo que había sido de Terry había sido muy difícil, pero ella no lo dejaría hundirse, por ese gran amor que ella sentía no lo dejaría caer.

Finalmente la puerta se abrió y entro la Sra. Marlowe, más prepotente que nunca mirando a Candy de pies a cabeza. La rubia se puso de pie inmediatamente entro la señora, y no pudo evitar darse cuenta de la mirada de profunda angustia y algo parecido a rencor que le daba la mujer. Aun así, la rubia no se dejo intimidar y decidió romper el silencio

-Buenos días Sra. Marlowe, espero no ser inoportuna

-No lo es, aunque debo admitir que me sorprende mucho verla en mi casa. Nunca espere volverla a ver.

A pesar de que Candy había salvado a su hija la misma noche en que ella y Terry se separaron, la Sra. Marlowe tenia muy presente que ella era la principal causa del sufrimiento de su hija, ya que no ignoraba que Terry no había logrado olvidarla, al contrario parecía que el amor por la rubia se incrementaba día tras día; y era eso precisamente lo que truncaba los planes de la mujer. Se asombro demasiado al verla, ya que la recordaba como una niña de coletas en el pelo y mas bien sencilla, pero la mujer parada frente a ella era toda una dama; de modales distinguidos y estudiados y gran porte. La Sra. Marlowe siempre había asumido que Candy era una simple enfermera y se sorprendió demasiado al saber que la muchacha ostentaba uno de los apellidos mas poderosos del país.

-Siéntese por favor- le dijo la mujer finalmente mientras ella hacia lo mismo- debo confesarle que su visita me preocupa y me agobia al mismo tiempo ya que no debe tratarse de una visita social o me equivoco?

-En lo absoluto Sra. Marlowe- le respondió Candy seriamente. No sabia por que pero la mujer no le daba confianza- he venido a hablar con su hija a cerca de un asunto que nos concierne a las dos

-¿Terrence supongo, no es así?

-En efecto - Asintió la rubia

¿Y puedo saber de que se trata el asunto?-Preguntó la mujer cruzándose de brazos.

-Preferiría hablarlo con su hija si no es molestia.

-Susana no se encuentra en este momento, pero creo que no esta demás decirle que su visita no tiene sentido alguno para mi. Creo que es necesario decirle que mi hija y Terrence contraerán matrimonio próximamente, tal y como usted le pidió a mi hija que fuera. Perdóneme señorita pero no veo objeto alguno a esta visita cuando usted misma prometió hacerse a un lado por la felicidad de mi hija, quien, debo recordarle, sacrifico su vida entera por Terrence.

-Un sacrificio admirable debo admitirlo y se lo agradezco a su hija de corazón, pero que no le ha traído felicidad a nadie señora- respondió Candy firmemente.

-Aun así, no creo que esto sea problema suyo señorita. Usted se hizo a un lado y lo que pase ahora o deje de pasar no es asunto suyo. Mi hija y su prometido son muy felices y realmente no entiend...

Disculpe Señora- interrumpió Candy- Pero eso no es lo que se me ha dicho y le repito, preferiría hablar de este asunto con su hija directamente.

La mujer no sabia que hacer o decir. La presencia de esa joven la intimidaba y la molestaba, temía que ella pudiera arruinar sus planes y decidió jugarse el todo por el todo

-Mi hija se encuentra con Terrence en este momento. Falta muy poco para anunciar su matrimonio y ellos se encuentran preparándolo todo. Le repito señorita, nada tiene que decir o hacer acá. Lo mejor es que se retire y olvide este asunto de una vez por todas. Haga usted lo que haga o diga lo que diga, ese matrimonio es un hecho. Y no es usted nadie para impedirlo, en especial cuando fue usted quien se hizo a un lado por la felicidad de mi hija- respondió la mujer poniéndose de pie.

A Pesar de sus palabras, Candy sabia cual era la realidad de las cosas. Sin embargo, se dio cuenta que la situación no tenia sentido alguno por lo que decidió retirarse. Ya tendría oportunidad de hablar con Susana después.

-Sra. Marlowe me retiro, pero no deje de decirle a su hija que la busco. Acá esta la dirección de mi hotel, le ruego que le diga que me busque lo antes posible

-No creo que eso suceda, aun así se lo diré. Buenos días

-Buenos días señora.- le dijo la rubia y acto seguido salio de la habitación.

La mujer quedo pensativa en la sala. Era evidente que la rubia tenia planes específicos con respecto a Terry por lo que le preocupaba que esa circunstancia arruinara sus planes. Estaba decidido, anunciaría el matrimonio de su hija esa misma noche en la fiesta, así no habría lugar a dudas.

-"Después de esto Terrence tendrá que asumir la responsabilidad de una vez por todas o soportar el escándalo".- pensó la mujer con malicia-" Y como están las cosas, esto no seria nada conveniente. Su obra esta próxima a estrenarse, y está en la cúspide de su carrera. Lo siento enfermera pero te alejare de Terrence de cualquier manera posible, no arruinarás mis planes" Se dijo la señora maliciosamente.

-Entonces asistirás con mi hijo al Baile de Invierno Susana?- pregunto Eleanor sin interés, mientras servía el té a Susana. La había hecho pasar a su elegante salón de estar, mientras esperaban que Terry bajara.

-Así es Sra. Baker, no veo la hora de que llegue la fiesta, precisamente estaba con la modista y...

Mientras la muchacha hablaba y hablaba sin parar sobre su vestido, Eleanor no podía dejar de pensar en la real situación. Susana era una persona intransigente y podía notar q se valía de su situación para manipular a todos. Debía reconocer que Susana Marlowe seguía siendo una excelente actriz. Y le dolía ver como manipulaba a su hijo a su antojo, a sabiendas que él se sentía responsable del accidente.

-Me alegro por ti querida- le respondió Eleanor cuando Susana terminó de hablar. En ese momento la figura imponente de Terry apareció por las escaleras y no disimulo un gesto de disgusto al ver a Susana desde tan temprano

-Terry querido ¿cómo amaneces?- le pregunto Susana con la mejor de sus sonrisas

-Muy bien Susana gracias, buenos días mamá, hola Margareth.-Respondió Terry tomando asiento en la mesa.

-¿Buenos días hijo quieres desayunar?-le preguntó su madre amorosamente.

-Solo un café gracias, debo ir al teatro- respondió secamente, mientras Margareth iba por el café.

-Terry- Susana comenzó a hablar emocionada-quiero que hablemos de la fiesta de esta noche, ya esta todo listo, la modista está terminando de arreglar mi vestido y no veo la hora de...

-Susana-la interrumpió Terry- sabes perfectamente que si voy es solo porque Robert me lo pidió y no por diversión. Haré acto de presencia un rato y luego me iré. No veo la necesidad de que vayas conmigo, si quieres ve con tu madre y disfruta de la fiesta- le dijo mientras prendía un cigarrillo.

-Pero Terry es contigo con quien quiero ir- Respondió ella caprichosamente-quiero que estemos juntos, que pasemos una velada agradable, que...

-Ya te lo dije Susana, yo iré solamente un rato. Si quieres quedarte sabes que el chofer esta a tu disposición, habla con tu madre.

-Muy bien Terry, como tu digas- dijo la muchacha fingiendo resignación. Después de todo no haría una de sus escenas delante de Eleanor. Ya lo haría cambiar de opinión, al menos ya sabia que iría con ella y así fuera por un rato se luciría con el.

-Bien, iré al teatro, te veré mas tarde Susana- dijo Terry levantándose. Besó a su madre en la mejilla.

-Si querido, te espero. Yo también me retiro,, tengo que preparar todo para esta noche- Susana hizo señas a la enfermera para que la ayudara con su silla.

Los dos salieron al tiempo, Terry en su auto rumbo al teatro y Susana para su casa. Eleanor quien se había quedado mirando por la ventana pensativa, se decía a si misma que su hijo no merecía vivir esa tortura. Si al menos Susana fuera otra persona... pero no aun así ella sabia perfectamente a quien pertenecía el corazón de su hijo.

Se dirigió al salón donde se encontraba hacia unos minutos y tomo distraídamente el periódico que había llegado esa mañana. Se puso a ojearlo distraídamente hasta que un articulo llamo su atención. La mujer sonrió para si misma mientras Margarteh entraba con el café de Terry

-Se ha ido mi niño señora? Preguntó Margareth decepcionada.

-Así es Margareth. Salió para el teatro- Respondió Elenanor con una sonrisa mientras dejaba el periódico sobre la mesa y tomaba una taza del café que Margarth acababa de traer.

-Ha leído algo interesante en el periódico Sra. Eleanor? Se le ve contenta...-Preguntó la mucama con curiosidad, mientras le entregaba a su patrona la azucarera.

-Parece que el destino empieza a ponerse de parte de mi hijo Margareth. Tal vez esta noche las cosas cambien para bien en la vida de Terry…mis ruegos han sido escuchados.- dijo mientras miraba de reojo el artículo que acababa de leer sobre la mesa.

COMIENZA EL EVENTO DE LA TEMPORADA EN NEW YORK

"El Baile de Invierno de la Sociedad Escocesa de New York, el acontecimiento mas importante por estas fechas en la ciudad y que preside la sociedad escocesa instalada en los Estados Unidos, se engalanará con las mas prestigiosas celebridades y familias de América. Además de las personas mas importantes de la sociedad y el espectáculo de la ciudad de New York, contaremos con la presencia de políticos, empresarios y e importantes miembros de la sociedad escocesa-americana.

Se ha confirmado la presencia desde Boston del heredero Paul Rafferty, del senador Jackson y su esposa, el ministro Andersen y el Gobernador de Massachussets.

También contaremos con la presencia de la familia Mc Dugall, escoceses instalados en Cannecticutt, el Conde Buchannan quien asiste directamente desde Edimburgo, El Dr. Jonathan Fergusson y su esposa y el joven patriarca de la familia Andrey, quien se ha convertido en uno de los personajes mas importantes del país y quien asistirá junto con su familia.

La gala contara además..."