El despertador sonó insistentemente varias veces pero hasta la cuarta no surtió efecto, lo apagó de un manotazo y se levantó como un zombi en dirección al baño, tenía los ojos hinchados de tanto llorar y no sabía qué hora era exactamente, giró el picaporte pero este no se movió; su mano se deslizó por la superficie sin pernotar algún cambio en la posición. Se detuvo el sonido de la ducha pero ella no se dio cuenta, hasta que no se tomaba, por los menos dos cafés, no era persona por las mañanas, la puerta se abrió de manera brusca haciéndola caer hacia dentro enganchada del pomo, chocó con algo duro y húmedo y levantó la cabeza adormilada, unos ojos negros la escrutaban intensamente, se miraron unos segundos en silencio, los ojos se Sakura se fueron abriendo gradualmente al darse cuenta de que ese individuo no era otro más que su vecino semidesnudo recién salido de la ducha, Sakura gritó y él abrió la boca para decir algo pero una bofetada bastante potente le dejó perplejo y descolocado totalmente. Sasuke llevó una mano a la mejilla y se sobó la zona enrojecida, luego sonrió de lado como si aquello le hiciese gracia.

—Te abalanzas sobre mí según salgo de la ducha y encima me abofeteas —comentó ¿divertido?

— ¡Ha sido culpa tuya! —le acusó.

— ¿Mía? —preguntó incrédulo y recuperando su mal humor.

"No bajes la mirada, no bajes la mirada, tú sigue mirándole a la cara… mierda" Se ruborizó al ver el cuerpo de Sasuke cubierto solamente por una minúscula toalla blanca que tapaba justo lo justo pero sus contorneadas piernas y su estómago plano y trabajado no ayudaban, oh dios y ahí estaba mirándole él con escepticismo, sintió su vello erizarse y se sintió enormemente abochornada por excitarse en esas condiciones. Sacudió la cabeza intentando poner orden a sus pensamientos que vagaban incoherentes en su cabezota y le encaró de nuevo rezando por qué no se hubiera dado cuenta de cómo le devoraba con la mirada.

—Sí tuya —recalcó— eres tú el que sale medio desnudo de la ducha a estas horas ¡cualquier persona normal está durmiendo todavía!

—Hm –se limitó a decir.

Sasuke se marchó con una sonrisa divertida en dirección a saber dónde y ella entró en el baño hiperventilando, tenía un buen trasero y una espalda bien ancha y marcada, justo como a ella le gustaban. Se metió en la ducha esperando poder despejar los pensamientos indecorosos que atacaban su mente, terminó duchándose con agua fría, en cuanto salió se enrolló en una toalla blanca muy suave y con un agradable olor a suavizante de jabón de Marbella, se puso el chándal negro que había comprado el día anterior y las deportivas blancas y azules, se recogió el pelo en una coleta y de pronto se le vinieron aquellas palabras que había susurrado por la noche, con decisión tomó las tijeras de cortar el pelo y se lo cortó a la altura de los hombros, dispuesta a comenzar por ella misma, satisfecha con el resultado se colocó una diadema y bajó a desayunar a la cocina, Sasuke ya se había marchado para su suerte, entró en el coche y se encendió un cigarrillo de cereza, puso la radio y buscó una emisora decente en aquel lugar, la hizo gracia escuchar Sexy Ladies y se animó a bailar un poco mientras conducía por las calles del pueblo, el desguace de Kakashi se encuentra detrás del pueblo, sobre un pequeño cerro al lado del río. La verja estaba abierta cosa que no la sorprendió ya que en ese pueblo todo el mundo se conoce, aparcó delante de la oficina improvisada y antes de salir del coche recorrió con la mirada el lugar cerciorándose de que nada había cambiado en todo ese tiempo, algo más lejos una grúa con ruedas trasladaba el chasis con motor de un coche sobre una pila de más automóviles, siempre la daba pena mirar todos esos autos muertos y tistes, sin vida, pero de igual manera la apasionaba saber que algunos tenían la oportunidad de restaurarse y cobrar vida de nuevo, como su GSI que había salido de aquel lugar, Kakashi se lo había reparado especialmente para ella, le había costado lo suyo encontrar piezas para él ya que pocos habían salido a la venta, sonrió enternecida al ver a su maestro aparecer por la puerta de la oficinita con su habitual mono azul y andar desgarbado, cubierto siempre por la braga azul hasta la nariz ya que es alérgico al polvo de la arenisca del lugar y el pelo gris despuntado en todas direcciones, no había cambiado nada en esos doce años. Salió del coche y le saludó con la mano, le miró un momento ceñudo sin llegar a reconocerla pero unos segundos después sonrió y la saludó con la mano desinteresadamente, aunque sabía que internamente se moría tanto como ella de la emoción y nostalgia, se aproximó hasta él y le besó en la frente como hacía de niña.

—Has cambiado mucho Sakurita, casi no te reconozco —admitió sonriendo.

—Pues tú no has cambiado nada maestro, sigues igual de guapo que siempre —sonrió.

—Vaya… gracias, supongo… —dijo rascándose el moflete algo ruborizado— creí que me vería más varonil, ya sabes… —Sakura rió.

Kakashi gritó sin ser exagerado mirando el GSI y se aproximó a él eufórico.

— ¡Que recuerdos! lo tienes como los chorros Sakura —la aduló. — todavía recuerdo cuando lo restaurábamos juntos…

—Sí… tú eras un jovencito de apenas veintitrés años…

— ¿Insinúas que estoy viejo? —preguntó ofendido vagamente.

—Que va —dijo meneando la mano.

—Pues tengo algo que enseñarte, sígueme, lo tengo en el garaje.

Kakashi echó a andar en dirección a las naves un poco más lejos, saludaron a un par de empleados a su paso mientras hablaban un poco de lo que habían hecho estos últimos años, Kakashi seguía siendo un lobo solitario y Sakura una niña con grandes castillos en el aire, ahora un poco en ruinas… Abrió con un poco de esfuerzo la puerta de corredera metálica de la nave de hormigón armado y le guío entre varios coches que estaban siendo restaurados hasta una carrocería de un Subaru Impreza del 2008.

—Kakashi… —susurró emocionada.

—He pensado que si no te importa puedes encargarte tú se su reconstrucción y quedártelo, claro que tendrías que darme a cambio el GSI… —soltó al aire.

—Oh sí, ¡sí! —Exclamó eufórica— ¡por dios Kakashi, te amo! —exclamó saltando sobre su maestro y tirándolo al suelo.

—Calma, calma —la tranquilizó abochornado.

— ¿Ya estás ligoteando Kakashi? Vete a un motel —gruñó una voz conocida.

Sakura se quitó rápidamente de él y se giró avergonzada por su comportamiento infantil, confirmó sus sospechas al ver a Sasuke con mono azul semi-abierto por el pecho y mancas de grasa en la cara, manos y traje. Como siempre, él no parecía muy sorprendido por su presencia. Kakashi se levantó y se quedó mirando a Sasuke un momento, después dirigió su vista a su antigua aprendiz, parecía que esos dos se conocían.

—Sakura —la llamó— trabajaras con Sasuke restaurando el Subaru.

—Pero yo sola puedo —replicó ofendida.

—Me da igual lo que digas, ahora soy tu jefe y te digo que trabajarás con él. —Dijo en tono autoritario— Hasta luego —se despidió.

Sakura no tuvo tiempo de replicar porque se marchó de inmediato, además como él había dicho, ahora era su jefe, se volvió hacia Sasuke y vio que este le miraba intensamente como siempre, analizó el atuendo de la chicha y bufó divertido.

— ¿De qué te ríes? —preguntó molesta.

—A sí no puedes trabajar, te daré el equipo, luego te podrás cambiar en el baño de hombres —dijo con una sonrisilla divertida.

— ¿De hombres? ¿Y qué pasa con el vestuario femenino? —preguntó indignada.

—No es muy común que mujeres trabajen en un desguace —contestó desafiante.

—Machista —le llamó.

—Solo digo la verdad —se encogió de hombros.

Sakura seguía a Sasuke mientras este le iba explicando las áreas de trabajo, se enteró de que él era el encargado, osea que su jefe, genial. La entregó un mono verde oscuro, unos guantes de goma dura y áspera, unas botas de trabajo, unas gafas protectoras como las que él llevaba sobre la cabeza, y un casco amarillo con pantalla por si tenía que cortar algo con la radial. El baño de hombres era peor que el de una gasolinera, se abstuvo de mirar el contenido del inodoro, el olor ya avisaba, se sacó la chaqueta del chándal negro y se quedó con una camisa de hombrillos, se puso el mono encima y lo dejó caído y sin abrochar porque tenía calor con él entero, las botas eran, por suerte un treinta y nueve, un número de calzado raro para una mujer pero ella tiene los pies grandes para su estatura de 1'66, se puso las gafas y en la bolsa de cartón guardó sus cosas y lo que no necesitaba, los guantes los metió en un bolsillo trasero, sobresaliendo los dedos y salió del cubículo agradeciendo el aire limpio con olor a metal quemado, gasolina y sudor de macho cabrío. "Se podían lavar un poquito… y mira a las horas que estamos, que no son ni las diez de la mañana…"protestó en su fuero interno. Suspiró y dejó las cosas en la taquilla treinta y siete, echó la llave y se la guardó en el bolsillo del pantalón para no perderla. Sasuke la esperaba un poco más allá, miró con desaprobación su atuendo y la obligó a abrochárselo y meter los brazos en las mangas largas.

— ¿Tú quieres matarme verdad? ¡Pero has visto que calor hace! —le reclamó furiosa.

—Mucho, y ahora póntelo si no quieres estar despedida antes de cobrar el primer día.

Sakura bufó pero lo obedeció, ¿Qué otra opción tenía? Ninguna si quería conservar ese empleo, mientras caminaban de vuelta al Subaru, un par de trabajadores la echaron piropos, ella avergonzada, ya que no estaba acostumbrada a ese descaro, solo pudo ruborizarse, pero Sasuke les puso en su lugar con un par de gritos y ya nadie le volvió a decir nada. Lo agradeció y vio a Sasuke con una nueva admiración, parecía respetado entre la plantilla a pesar de su corta edad comparada con la de los demás adultos. Volvió a sumirse en su ensoñación personal mientras observaba el coche con amor, como si ya fuese suyo. Sasuke la lanzó un trapo a la cara manchado de grasa.

—A trabajar —ordenó ceñudo.

—Idiota… —susurró apretando el paño.

Estuvieron el resto del día trabajando, las bujías inyectoras; un par de ellas rezumaban gasoil por la cabeza, solo había que ajustarlas, luego estuvieron intentando arrancar el coche, que no arrancaba, al principio pensaron que era por la presión del aire pero esta estaba bien así que comprobaron la batería, estaba vacía, la cambiaron por otra llena y probaron de nuevo, nada, miraron entonces el motor de arranque, casi no tenía escobillas, lo cambiaron por uno nuevo de la casa que tenían por si acaso y probaron de nuevo, arrancó pero se caló a los pocos segundos, cosa que se supone imposible en un diesel.

—Va a ser cosa del ordenador de abordo —dedujo Sakura— debe haber algún cortocircuito o algo mal con los relés ya que corta la energía de la batería casi instantáneamente —explicó convencida.

—Eso no tiene sentido —la contradijo— es un diesel, no podría explotar así que esa teoría de la batería queda descartada, debe ser otra cosa… —murmuró—es cosa del gasoil, puf, esto puede llevarnos días y semanas.

Resignados comenzaron a comprobar todo el circuito de combustible desde la bomba hasta el motor, no parecía haber tuberías ni filtros obstruidos, tampoco estaba el depósito vacío, ni aire en la bomba

—Sasuke ven un momento —le llamó.

— ¿Qué pasa? —preguntó con cansancio.

— ¿No oyes ese ruido? La inyección se hace a destiempo—señaló con el dedo— suena como un globo petardeando.

—Habrá que desmontar todo el motor para mirar las levas —se miraron con resignación, tenían para rato.

Después de un duro día de trabajo, en el que descubrieron que las levas estaban en el esqueleto, cosa que les sirvió para arreglar el problema del arranque, volvieron a casa donde tomaron ambos unas relajadas duchas. Mientras Sasuke se duchaba, Sakura preparó unos tacos mexicanos con cerveza del mismo origen, algo que la gustaba mucho pero que hacía tiempo que no comía, Tsunade tenía turno de noche ese día así que no cenarían los tres, solo Sasuke y ella. Se puso nerviosa ante ese pensamiento sin saber porque, había pasado todo el día con él, había momentos en los que habían compartido el mismo aire y se habían tocado pero estaban demasiado concentrados en su trabajo como para prestar atenciones románticas en esos instantes. Se quedó mirando la por la ventana del jardín perdida en sus pensamientos cuando el olor a quemado comenzó a inundar la casa, Sasuke corrió y apagó el horno.

— ¡¿Estás loca?! ¡Podrías causar un incendio! —la gritó.

— ¡Cállate! Estaba distraída —intentó disculparse.

Él negó con la cabeza como si fuese un caso perdido y trató de arreglar la cena, parecía que tenían en común calcinar la comida, solo que él no podía evitarlo y ella no parecía ni siquiera intentarlo. Se sentaron en la pequeña mesa rectangular de madera de pino de la cocina y cenaron en silencio, pero Sasuke interrumpió aquellos momentos de reflexión con sus típicas intromisiones.

— ¿Qué pasó? —preguntó desinteresadamente.

— ¿Perdón? —preguntó incrédula de su atención.

— ¿Qué qué pasó con tu anterior vida? —repitió mirándola.

—Eres un entrometido ¿sabes? —le picó.

—Si no quieres hablar de ello…

—No, está bien, es hora de desahogarme —contestó resignada— me despidieron de mi trabajo fijo gracias al chivatazo de la que yo creía mi mejor amiga…

—Eso debe ser un golpe duro —comentó masticando un buen mordisco.

—No hables con la boca llena —le regañó— en realidad lo peor viene ahora —le avisó— estaba muy afectada, entré en un bar dispuesta a desahogarme y terminé bebiendo de más —hizo una mueca al recordarlo— luego no sé como llegué a mi casa totalmente ebria e hice cosas vergonzosas delante de los socios de mi novio, arruiné su importante cena de empresa…

—Vaya…

—Todavía hay más, al día siguiente fui a su trabajo a disculparme y le pillé en plena acción con su secretaria, no le di tiempo de explicarse y salí corriendo de allí —confesó con la voz algo rota.

—Qué cabrón… —murmuró con rabia.

—Sí… bueno, te toca.

— ¿Qué?

— ¿No pensarás que iba a largar sin nada a cambio? —preguntó.

—Bueno, lo mío ocurrió hace tiempo, unos seis años más o menos —explicó—estaba saliendo con una chicha, solo llevábamos un año pero me enamoré profundamente de ella, un día tuvo un accidente de coche y quedó en coma durante un año aproximadamente —hizo una pausa dolido y continuó— cuando despertó nadie me avisó de ello, fui a buscarla pero la vi tomada del brazo de mi mejor amigo, ¡estaba furioso! No supe que hacer y me largué de allí, a los pocos mese vino una amiga y me contó que ella tenía amnesia, que mi mejor amigo la había envenenado la cabeza y ella no sabía ni que existía. Estaba destrozado, no quería ver a ninguno de los dos… —susurró cabizbajo— decidí volver aquí porque es donde nací, después de casi dos años deambulando de un lado para otro, Kakashi me ofreció trabajo y tu madre comida y casa, les estoy realmente agradecido… ¿Sakura? Estás llorando…—murmuró sorprendido.

Era cierto, llevaba bastante rato llorando, no sabía porque pero al ver a Sasuke tan abatido, con ese pasado aún más triste que el suyo propio, no pudo evitar imaginarse sus sentimientos angustiosos, sus ganas de quitarse la vida o de matar a su mejor amigo, ese sentimiento de traición de las personas que más valoras… no podía soportarlo. Sasuke la abrazó y estuvo llorando un buen rato en su pecho, soltando a través de sus lágrimas todo el dolor que él escondía dentro, se prometió, en su fuero interno, que no volvería a llorar más por su antigua vida porque para ella no se comparaba en nada con la de otras personas; su carga no era más que una hoja en comparación con la de su vecino y egoístamente se sintió mejor al pensar que había personas que lo estaban pasando peor que ella.


Azrael: wooa parecer q os está gustando mucho la historia n.n gracias por vuestros reviews, el martes mas