La llegada de un nuevo poni de fondo
¿Eh? Diablos… Demasiado tarde. Ese doctor de pacotilla… ¡me sedó antes de tiempo! Espera… ¿Qué estoy sintiendo en mis labios? ¿Es pasto? De seguro estoy en medio de un jardín…
Y entonces, como todo aventurero después de una tremenda incógnita en su cabeza por preguntarse dónde está, abrí mis ojos.
-¿Dónde estoy…?
Me levanté, pero no podía erguirme. Mis "pies" estaban muy inestables.
-¿Pero qué dem…? ¡No puedo levantarme! Haz un esfuerzo y levan…ta… ¡Aaah!
Caí de espaldas.
-¿Qué diablos pasa con mi cuerpo? ¿Por qué no puedo ponerme de pie? ¿Eh? ¿Qué es esto?
Miré un cuerno en mi frente. Luego, con miedo, giré la cabeza para mirar lo que me ha pasado realmente.
-Si soy lo que creo que soy…
Adivina, adivinador… ¿Qué es esa cosa que mira su nariz, anda en cuatro patas, no tiene dedos sino pezuñas, tiene un palito en su frente, un par de alas, un pelaje de color verde turquesa, una cola y relincha?
Atte.: Tu conciencia.
-¡No jodas!
Ya descubrí en qué me he vuelto.
¡No, no, no…!
-¡Imposible…! Soy…, soy… un… ¡NOOOOOO! Un…, un… ¡¿UN PONI?! No… ¡Es un sueño, un maldito sueño, nada más! ¡DESPIERTA!
…
…
…
…
No ocurrió nada. Seguía en el mismo lugar.
-Lo intentaré otra vez. Tranquilízate, respira hondo y exhala… Ahora sí, ¡DESPIERTA!
…
…
…
…
¿Qu-qué? No puedo despertar. ¿Por qué?... Oh, diablos, casi se me olvida de que estoy sedado…
-Esto...No puedo creerlo ni en chiste. ¿Equestria? ¿Tengo que soñar en este reino de caballitos untados de colorante? Un momento… Ya que soy un poni, eso significa que yo tengo…
No puede ser…
-¿Acaso yo tengo un C-Cu-tie M-Mark? Si veo uno detrás de mí, me voy a suicidar, ¡lo juro!
Volteé a mirarme, temeroso. Afortunadamente no vi nada en mis dos costados.
-Uf, qué alivio. No sé qué haría si viera que me han dibujado el trasero…
Tranquilo, vaquero. Los tipos más rudos tienen tatuajes en esa zona. No te alteres; igual no se les nota…
Atte.: Tu conciencia.
-Tengo el sueño equivocado. Este sueño es para Blanca, ¡no para mí! A propósito, ¿En qué parte de Equestria me encuentro?
Miré a mi alrededor. Detrás de mí me encontré con un bosque frondoso y algo tétrico.
-Ese debe de ser el bosque Everfree…
Al otro lado, divisé un pueblo y más al fondo una montaña.
-A leguas se nota que esos lugares son Ponyville y Canterlot.
No es necesario ser brony para saberlo.
-Sep, no hay duda: Estoy en Equestria. Vaya sueño más detallado… Como sea, es un sueño, ¿no?
Amigo, no es un sueño cualquiera. Eso te lo puedo asegurar.
Atte.: Tu conciencia.
-No quiero estar aquí sin hacer nada. Echaré un vistazo a Ponyville; tal vez sea divertido estorbar un poco allá. ¡Está decidido! ¡Allá vamos, R…!
No terminé de pronunciar mi nombre.
¿Qué diablos? ¿Por qué yo no…?
-R… ¿Qué? Esto es extraño… ¡Mi nombre! ¡No puedo pronunciarlo! ¿Por qué?
Primero, tengo esta forma de caballito de color, luego me doy cuenta de que tampoco puedo despertar, y para colmo, ni siquiera mi nombre puedo pronunciar. ¿¡Qué me está pasando!?
Bajé mi cabeza. Estaba a punto de tener una grave crisis de identidad.
Cálma, Rómulo… Solo concéntrate en este sueño y no tanto en tu nombre. Aunque debería de hacer algo si algún poni por ahí pregunta quién soy…
-Creo que tendré que inventarme un nombre propio. Debo ir pensando en uno en el camino. ¡Al diablo con eso! ¡Si quiero irme a Ponyville, me voy a Ponyville! ¡En marcha!
Y al fin estoy en Equestria, andando como un vagabundo sin causa ni objetivo…
Pero en el camino, me detuve, levantando una nube de polvo.
-¿Qué estoy haciendo? Tengo alas, ¿Se puede saber por qué diablos voy por tierra?
¿Se puede saber por qué diablos no sabes lo que haces?
Atte.: Tu conciencia.
Con algo de dificultad, moví mis alas hasta extenderlas por completo.
-A ver… Izquierda, derecha, arriba y abajo… ¡Guau, es bastante fácil! Creo que puedo aprender rápido sin nada de ayuda. Tal vez, demasiado rápido…
Me reí en voz baja, algo así como una risa malvada.
-Ji, ji, ji… Rainbow Dash, prepárate, porque llegó tu peor pesadilla. ¡Es hora de batir alas!
Galopé hacia el horizonte y salté. Por increíble que parezca, tomé un fuerte impulso y me elevé unos metros.
Sin embargo, me olvidé de recordar que primero debo poner los pies (o patas) en la tierra. El resultado de ese vuelo fue un desastre.
-¡Sí! ¡Lo logré! ¡Mi primera vez y lo logré! ¿Eh?
Todo se volvió en cámara lenta para mí. Mis alas se detuvieron y estaba a segundos de sufrir.
¡Mierda, mierda…!
-¡No! ¡Ayudaaaaaa!
Recordé en ese momento una frase muy cierta: "Mientras más alto subimos, más duro caemos".
Gravedad, rompiendo huesos desde tiempos incalculables…
Atte.: Tu conciencia.
Caí a tierra, sufriendo un doloroso golpe que encima me quebró el ala izquierda.
-¡Aaaaaah! ¡Joder, eso duele!
Mi ala… ¡Se quebró!
-¡Argh! ¡A la mierda el vuelo, me voy a Ponyville galopando!
Volví a poner rumbo hacia Ponyville, esta vez por tierra y muy adolorido.
La entrada estaba ahí, frente a mí, pero decidí no entrar por la "alfombra roja".
Si pongo al menos mis pezuñas por esa entrada, una poni rosa saldrá y me dará una estúpida bienvenida. Será mejor que rodee el lugar.
Me desvié recorriendo los alrededores de Ponyville y me escabullí en un edificio. Esperé allí durante nos minutos.
-¡Maldición, me sigue doliendo el ala! Espero que esa Pinkie Pie no me descubra aquí, a menos que ésta ya sepa dónde estoy…
De pronto, una silueta apareció detrás de mí. El miedo me invadió a montones.
-Disculpa…
Oh, no… Creo que ya estoy perdido. ¿Qué hago? ¿Peleo con ella? ¿Me largo? O…
Para quitarme ese miedo, me envalentoné y volteé, gritando:
-¡Ni lo sueñes, Pinkie! ¡Pero qué…!
Yegua equivocada. La que estaba detrás de mí era Fluttershy.
-¿Pinkie? No, esa no soy yo. Mi nombre es…
-Qué alivio, eres tú, Fluttershy.-dije.
-¿Qué? ¿Cómo lo sabes?
No debí decir eso…
-Emm… Digamos que lo sé desde siempre, creo.
-¿Me conoces? ¿Eres de aquí?
-La verdad no, ¡pero basta de explicaciones! De repente apareciste y me diste un gran susto. ¿Qué haces aquí y cómo descubriste mi escondite?
-Lo siento por eso, pero mientras pasaba por ahí, te vi con el ala quebrada y pensé si me permitirías ayudarte al menos…
Para ser un sueño, sí que adoptó la verdadera personalidad de Flutters…
Espera… ¿Qué dijo?
-¿De verdad? ¡Claro, no hay problema! Definitivamente necesito alguien que me pueda ayudar. Entonces, ¿tendrías la amabilidad de sanar mis heridas? Te lo pido de corazón.
-Estaría encantada, pero aún no sé tu nombre.
¡Maldición, se me olvidó inventarme el nombre! Veamos…
Estoy soñando con equestrianos y uno de ellos me ayudará a estar en plena forma debido a que sufrí una horrible fractura en mi ala izquierda, gracias a mi estupidez por creer que volar es cosa fácil. Ok, ¡creo que ya tengo el nombre indicado!
Mientras estaba pensando en cómo me debería llamar, Fluttershy me miró un poco extraña. Tal vez notó que el largo silencio que hice no era nada común.
-Estás muy callado. ¿Te pasa algo? -preguntó.
-¡No! Estaba pensando en otras cosas. Un placer conocerte, Fluttershy. Mi nombre es Wounded Dreamer. Si quieres abreviar, tan solo dime Dreamdead.
Creo que desaté mucha originalidad en ese nombre…
Y con toda razón, esa abreviación sí que me salió "original", aunque un nombre así estaría fuera de lugar en una serie dedicada inicialmente para niños y no para personas como Blanca. Sin embargo, el hecho de que existan los bronies no significa que nuestra sociedad se irá al diablo, por el contrario, hace que el fandom se expanda mucho más. Así lo quiero creer.
-Muy bien, Dreamer, sígueme. Iremos a mi casa.
-¿Tu casa? Ponyville tiene un hospital, ¿no? –pregunté- Mejor sería que me lleves allá, donde la enfermera Redheart.
-¿La enfermera Redheart? Ella está desaparecida. No ha vuelto al hospital de Ponyville hace días. Dicen que se fue con Zecora hace días al bosque Everfree.
-¿Qué? ¿Con Zecora, la cebra herbolaria?
¿La enfermera Redheart ausente? No estarás hablando en serio… ¿Entonces quién cuidará ahora de los ponis heridos? ¿Acaso la cebra tiene algo que ver? Esto es sospechoso… Meh, no creo que me interese. Me vas a disculpar, Fluttershy, pero me vendría bien rechazar tu oferta.
-No hay de qué preocuparse; yo también conozco algo de medicina.
-¿En serio?
-Sí. Tengo experiencia en eso… Y además cuido animales desamparados.
Pues claro; los ponis también son animales…
-Excelente. Así sí puedo seguirte con confianza. Andando, que el tiempo es oro.
La casa de Fluttershy era tal como la vi en la serie animada. Montones de animales, como ardillas y pájaros merodeaban por el lugar.
-Te prepararé algo. Ponte cómodo; siéntete como en casa.-me dijo.
-Gracias.
Hice lo primero que vi conveniente: entrar en su habitación y postrarme en su cama. Como soy un poco exagerado, fingí no haberme acostado para descansar hace tiempo.
-¡Ah, pero qué cama tan sedosa! ¡No se compara en nada con la porquería de colchón que tengo en mi casa! ¡Esto es vida!
No sé si me entró un espectáculo de locura, pero debo aceptar que me he restregado una y otra vez en la cama de Fluttershy (No piensen mal; solo se sentía agradable, ¡de verdad!)
¿Estás loco? Moverte de esa forma en una cama ajena… ¡Deja de hacer eso ya!
Atte.: Tu conciencia.
Minutos después llegó la pegaso, pero…
-Dreamdead, acabo de preparar un jarabe de…
Escuché un vaso de vidrio romperse. Tardé demasiado en detener esa sobreactuación sugestiva. Decidí tomar una acción relámpago.
-¿Qué estás…?
¡Carajo! ¿Me habrá visto?
Solté un ruidoso alarido.
-¡Ay, qué dolor! ¡No puedo estarme quieto si no encuentro una posición adecuada para mi recuperación! Lo lamento, Fluttershy, pero me siento muy incómodo.
-¡D-Discúlpame! He pensado mal. Qué torpe que… soy…
Parece que acostumbrarme en Equestria tendrá algunos problemitas… Debo tener bastante cuidado, si no quiero ser considerado como un maniático en este sueño...
-El problema no es que eres torpe, Fluttershy; el problema es que Lauren Faust te hizo así…-murmuré.
-¿Dijiste… algo?-me preguntó.
Cambié de tema.
-Sí, dije que no hay problema. Aún tengo fuerzas para resistir el dolor que siente mi alita, de veras.
-Bien, entonces limpiaré este desastre…
-No te molestes en hacerlo. Fue culpa mía el hecho de exagerar con convulsiones fingidas. Vuelve a preparar ese jarabe. Yo lo limpiaré.
-Pero yo he causado…
-Acepta al menos un poco de gentileza de mi parte, Fluttershy.-interrumpí- No mereces hacerlo todo tú sola.
Dicho esto, el rostro de la pegaso se sonrojó un poco.
Oh, no. Preferiría que no mires a Fluttershy ruborizada por ningún motivo, Rómulo. Mucha ternura te puede lavar el cerebro.
Atte.: Tu conciencia.
Como acto reflejo, miré a un costado y cerré los ojos.
-Emm… Gracias... ¿Eh? ¿Por qué cierras los ojos?
-No te alarmes, Fluttershy. Es solo un tic nervioso que me sucede a menudo.-dije, con la cabeza apuntando a otra dirección- Prepara la bebida. Me siento mal.
-Está bien, Dreamdead.
Se alejó.
Uf, eso estuvo cerca…
-Creí que no sobreviviría a ese acto hostil… Sí, debería tener muuucho cuidado aquí.
Como no estaba Fluttershy, aproveché el momento para meditar.
-¿Por qué tengo que soñar en este reino? Para colmo, no puedo pronunciar mi nombre aquí… Ni modo, al menos tengo solo siete días para que esto acabe, y adiós reino colorido.
Presiento que hay algo extraño en este sueño… ¿Qué será? Mejor ni me preocupo por eso, o perderé la noción de la realidad.
A propósito, ¿Cómo supo el doctor que el juguete que me regaló Blanca era de Twilight? ¡Maldita sea! ¡Ni siquiera le pregunté el nombre a ese destornillado! Solo me queda esperar a que termine mi operación, acabar con estas dudas y volver a mi vida cotidiana.
Así fue mi comienzo en esta desventura: con un ala rota y una ligera desesperación, sin contar con el profundo sentimiento de fastidio por estar en un lugar que ni quería, y que ni me imaginaba estar.
Sin embargo, todo trayecto tiene obstáculos. Y pensar que para poder salir de aquí, tenía que estar obligado a ponerme en contra de toda Equestria. Ya lo entenderán en algún momento…
