Orden de captura

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Dos ojos rojos iban observando de izquierda a derecha, dando la impresión de seguir algo que iba a todas direcciones. Era cómico, o lo sería si su mirada seria y circunspecta no hiciera tan peligrosa la idea. A distancia, sin embargo, se veía gracioso.

Urameshi Yusuke, estudiante universitario sin futuro y asignado Detective del Mundo Espiritual, cabellos negros y ojos castaños, cuerpo rápido y más fuerte de lo que aparentaba su delgadez descuidada, estaba al lado de Hiei, sentado como el, en unas sillas frente a un escritorio. Quería reír, pero sabía que teniendo a un compañero como el Maestro del Jagan no era recomendable.

- Debe llegar en cualquier momento…- comento, por no soportar el silencio dentro del gran salón.

- ¿Por qué no nos dio un informe como acostumbra en esas cosas con pantalla?- quiso saber Hiei, frustrado- Detesto la espera.

- Hiei, debe ser importante para que nos lo diga en persona. Tal vez, sea demasiado fuerte como para que se lo dé a Botan y nos lo envié.

- A ti te los enviara- le recordó.

Yusuke vivía con una chica de nombre Keiko. Esta conocía el trabajo particular de su novio del que, pese a llantos y reclamos por su futuro y su vida, ella aceptaba. Hiei no tenía esa suerte. Su esposo ni siquiera sospechaba de la leve línea de su tercer ojo en la frente. De hacerlo, pensaría que era su imaginación y no hablaría. Para Hiei, Kurama era un humano con todas las letras.

- ¿No hueles algo?

- No.

- ¿En serio? Se siente a olor a coco o melón… ¿Te ha dejado el almuerzo tu mujer?

- Veo que a ti no.

-Uh… ¿Cómo va Kurama? Keiko me dijo que como es muy solicitado hasta ella tiene que esperar a que termine con sus otros clientes. Esta desesperada porque Kurama haga examen de sus ideas para el…evento.

Su compañero no agrego palabra, ni emitió sonido alguno. Había reconocido el tono desanimado del moreno al decir "evento" en vez de la otra palabra específica, pero a él no le interesaba la vida romántica de nadie. Ni que fuera tema de distracción para que olvidase que estaba hacía más de veinte minutos esperando sentado y con Yusuke a su lado.

- Oh, por cierto, Hiei. En la zona sur del reino de mi padre estaba tu cara en un cartel de "peligroso", es cómico, un mundo de demonios y dejar esas cosas…

- Es un insulto- gruño el demonio- No son originales.

-… ¡Ah, ya me acuerdo! Había una pared repleta de muchos avisos como esos y vi uno con orejas de zo…

- Al fin, llegue.

Yusuke giro su vista hacia atrás desde su silla. Hiei no necesitaba hacerlo porque ya había advertido la entrada retrasada del hijo del Gran Señor Enma, Koenma.

- ¿Esperaron mucho?

- ¿Y qué crees? Pienso que Hiei incendiara tu baño como la otra vez.

La advertencia de Yusuke puso nervioso a Koenma, joven con apariencia de infante con un chupete en la boca, cabellos y ojos marrones, que tenía en la frente la palabra "Jr" tatuada. Hiei, en cambio, sonrío por primera vez en todo el tiempo que había estado refunfuñando, coincidiendo en la intensión de quemar algo.

- Por favor, que se abstenga esta vez.

- Ya- siseo Hiei- Dinos porque nos hemos reunido. Apresúrate; me agotas la paciencia.

Koenma camino hacia su silla, se sentó en ella y se resistió a hacer oír en voz alta sus quejas ante la falta de respeto. Yusuke siempre lo trataba como a un niño cuando no le hablaba de cosas importantes y Hiei no era precisamente alguien que sintiera respeto inmediato hacia cualquiera con posición superior.

- ¿Han escuchado lo que los demonios hablan sobre el robo de la Pluma del Fénix?

- ¿Debe importarnos?

- Mi padre me dijo algo- recordó Yusuke- Se supone que es un elemento de energía espiritual, no alcance a preguntarle, ¿Y porque estaba en el Makai, si debe estar aquí, en tu templo?

- Buena pregunta. Eso es porque la Pluma del Fénix fue corrompida por el Yoki (energía demoníaca) de unos bandidos que quisieron usarla para fines perversos. Hace un tiempo estuvo al cuidado de unos soldados de la Fuerza de Defensa del Mundo Espiritual, purificándose con la energía espiritual de ellos. No obstante, muy sospechoso, cuando era el momento de entregarla al Rekai, ya que estaban en otro terreno aislado para no desnivelar la carga demoníaca y espiritual, aparecieron unos demonios y se la robaron.

- Resumiendo, ¿Quieres que hagamos el trabajo de la Fuerza de Defensa?

- Yo quiero que no solo recuperen la Pluma del Fénix, sino que también capturen con vida a sus ladrones. Hay uno en especial que nos interesa. Lo interrogaremos de otros robos que han sucedido a lo largo de varios años atrás, y de los que jamás pudimos sacar nada en claro.

- No me digas- dijo Hiei a puro sarcasmo, no solo refiriéndose a la incompetencia de los soldados- Una vez nos lo ocultaste. La importancia del ladrón especial.

- Antes no pensé que fuera posible. Lo creíamos muerto- Koenma frunció el ceño con seriedad- Hacia años que no aparecía. Actuaba de repente y se lo oía hablar poco.

- ¿De quién hablamos?- intervino Yusuke, curioso - ¿Ya tratamos con esto, Hiei?- se dirigió a su compañero, quien cerró los ojos en una mueca despectiva. Estaba cruzado de brazos en la silla.

- ¿No recuerdas cuando robaron el cinturón de tu padre, el rey Raizen, y dejaron a pedazos uno de sus condominios?

Yusuke le miro serio. Por supuesto que lo recordaba. Había sido un escándalo sin precedente. Su padre era el rey de una parte del mundo de los demonios, nadie se atrevía a enfrentarlo, pero un grupo de bandidos lo hizo, le robaron un cinturón y destruyeron los alrededores de su castillo en una persecución con los devotos de Raizen. Todos habían pensado que era una locura, incluido Yusuke. El colmo fue cuando los soldados de su padre no pudieron impedir el hurto y ni siquiera capturado a uno solo de esos bandidos, ni por los cabellos.

Su padre no había estado presente entonces, y cuando regreso su ira fue de la misma magnitud que todos sus devotos sentían de vergüenza por su falta. De inmediato se buscó una explicación, llegándose a pensar de qué se trataba de alguna estrategia para usar el "vudú" con su rey,...paso el tiempo y nada ocurrió. El rey continuo enojado y amargado por años, pero nada más allá de eso sucedió. El asunto todavía era una interrogante y no se había tocado el tema de nuevo hasta ese momento.

- Me estás diciendo…- hablo, con cautela- ¿Qué son los mismos?

- Su jefe es un demonio poderoso, de la clase de Hiei, igualados- aviso Koenma. Hiei le hubiera encendido en una llama su sombrero si no fuera porque decía la verdad. Había conocido al ladrón en el pasado unos minutos y debía reconocer que su nivel de energía era muy similar al suyo- Su nombre es conocido como Youko, un ladrón muy inteligente. Podría decirse que el alcance de su astucia es el mismo que el de su poder.

- ¿Tanto?- Yusuke no lo creía. Había enfrentado a muchos demonios que se presumían de superiores por la clase en la que estaban posicionados en la lista negra. Para el, uno se debía entregar a la pelea sin esa arrogancia. Cuando están los combatientes frente a frente es el momento en el que se sabe de lo que uno es capaz.

Koenma asintió.

- Ya dado el recordatorio- hablo Hiei, insistente- ¿Qué nos encargas? ¿Buscar la maldita pluma del pájaro y vencer a ese tipo?

- Es más que eso. Tengo información de donde atacara el gran bandido.

Yusuke y Hiei se quedaron viendo a Koenma.