Disclaimer: Los personajes de Harry Potter son propiedad de J.K. Rowling . No hay ninguna intención de lucro ni de infringir el copyright. La trama es enteramente mia así como los personajes originales que puedan llegar a aparecer.

AQUELARRE LUNAR

Capitulo 3: Dolor Necesario. Parte I

"Teddy, aguarda un poco. Ya abrirán la puerta." Pidió Ginny con la poca paciencia que le quedaba, al pequeño, quien no paraba de aporrear la puerta de su abuela.

Andromeda Tonks abrió con rostro severo, e inmediatamente el pequeño se calmó. Puso su espalda recta y los hombros tensos. "Peon, abueda" se disculpó presurosamente con palabras torpes, como si pudiera anticiparse a la reprimenda de la bruja mayor. Esta asintió con solemnidad y se agacho para que ambos pudieran estar a la misma altura. Se abrazaron con muchísimo cariño.

Ginny no dejaba de sorprenderse de Andrómeda. Ferviente Slytherin, correcta y severa, impasible, como cualquier bruja sangre pura. Pero amorosa sin precedentes, complaciente con sus seres amados. Y absolutamente consentidora de su nieto.

"Querida," saludó La señora Tonks, abrazando a la pelirroja por los hombros mientras se adentraban en la casa. "¿Cómo se comportó Teddy?"

Ginny hizo una mueca que indicaba 'no muy bien'. El rostro preocupado de Andrómeda buscó con la mirada al niño. Luego de ver que ya se encontraba distraído con sus juguetes en la sala, tomó el codo de la otra bruja y la llevó hasta la cocina. Mientras preparaba un buen café para ambas le pidió a la muchacha que explicara qué había sucedido.

"Teddy estuvo toda la tarde de ayer molesto con Harry porque no quiso unirse a nosotros en la práctica de vuelo en escoba. Luego esta mañana aparentemente se ha de haber aburrido mucho, porque destruyó una docena de platos arrojandolos desde el cuarto piso por el hueco de las escaleras. Cuando llegué a la hora del almuerzo se encontraba sentado en el sillón mirando a la nada. Le pregunté qué le ocurría y contestó 'Catigao'. Claro que luego de eso fui a hablar con Harry y todo terminó en una discusión. Teddy tuvo que habernos escuchado gritar, y..." Ginny gimió acongojada "no sé si fue porque se siente culpable, enojado, o asustado, pero hizo explotar todos los almohadones de la sala con un accidente mágico." Ginny empezó a llorar y balbucear entre sus manos. Andrómeda no podía entenderle, pero se arrimó para consolarla con un abrazo. "Harry no está bien, y no es sano para su ahijado verlo así. No están compartiendo tiempo de calidad."

Ambas se quedaron pensando, abstraídas en sus mentes, mientras bebían café. Luego de un rato la colorada volvió a hablar. "Él no es un mal padrino, cuida muy bien de Teddy. Y cuando su humor no está por el suelo, juegan, ríen y hacen desastres juntos. Pero esos momentos son cada vez más y más escasos. Yo no sé qué hacer con él. Le he dicho que debe buscar ayuda, terapia, o alguna actividad que lo saque de ese sopor del que no sabe cómo salir, pero siempre terminamos discutiendo. Está lleno de culpa, y enojo. Dice que ve en el rostro de los vivos, el rostro de los muertos. Se siente responsable de cada una de las pérdidas que sufrieron sus familias allegadas." Las lágrimas y sollozos incrementaron, y solo se podía sostener gracias a los brazos maternales que la rodeaban. "Estoy tan frustrada, no puedo ayudarlo. Lo amo, pero me está matando verle así. No estoy segura de si él está en condiciones de amarme por igual. Siento que abecés se esfuerza por besarme o abrazarme, hace 5 meses que no hacemos el amor. No puedo… no puedo..." Se lamentó sin sentido, con un gran dolor reflejado en su rostro. Sus manos tomaban el centro de su pecho y balbuceaba nuevamente.

La bruja mayor la siguió abrazando por largos minutos, sin decir nada. Esta muchacha se había ganado su cariño, al igual que Harry. Ellos eran parte de su familia por elección.

Su familia, la de sangre, la que casi no poseía. Su esposo e Hija, muertos. Sus hermanas, una muerta, la otra lejos, lejos pero no en distancia. Pensar en ellas siempre le dolía. En ese momento un recuerdo agridulce llegó a su cabeza. Narcisa a su derecha, Bella a su izquierda, las tres sentadas en el suelo del jardín de la Mansión Black en Ettrick, rodeadas por los altos pinos del bosque. Ellas jugaban a ser brujas al estilo de cuentos de hadas, fingían hacer rituales con el fin de subirse el ánimo cuando alguna no se sentía bien. Andrómeda nunca estuvo segura de que realmente practicaran magia en esos momentos, pero siempre se sentía mejor, más fuerte, y energizada luego de ello.

La tarde trajo a la noche, y Ginny estaba más calmada, pero se sentía sin fuerzas para volver a casa. Temía volver y encontrarse con un Harry enojado, o peor, postrado en la cama con la mirada vacía. Andy la invitó a quedarse a dormir, a lo cual la muchacha aceptó. Luego de una cena silenciosa cada quien se dirigió a su cama.

Ginny estaba recostada sobre su panza, abrazaba la almohada y lagrimeaba pensando en él ¿Cómo podría ayudarle? ¿Y a ella misma, quién la ayudaría? Una hora desvelada y una luz tenue apareció en el medio de la habitación. Se volteó para verla y se encontró con una esferita azul plateado que se transformó en un ciervo, la voz de Harry emanó del animal, preocupada y susurrante. "¿Ginny? ¿Dónde estás? ¿Volverás a casa?" hubo una pausa y un carraspeo "Lo siento, siento ignorarte, siento ignorar a Teddy, siento mucho lo que pasó hoy… yo..." Y con eso el patronus se desvaneció. Un quejido escapó de los labios de la pelirroja en conjunto con un estremecimiento y más lágrimas. Ambos se estaban dañando, sin intención.

Tomó su varita, haciendo fuerza mental para concentrarse en una emoción hermosa y feliz. Pensó en Harry, en su primer beso, en el momento en que ambos habían decidido mudarse juntos a Grimmauld Place, los momentos de remodelación llenos de risas y jugueteos sensuales. Invocando el hechizo, un brillante Caballo recorrió la sala.

"Tranquilo, estoy en casa de Andrómeda, pensé en pasar la noche aquí. Yo también lo siento Harry..." Dijo con voz acongojada. Y envió el patronus. Largos minutos pasaron donde solo se mantuvo con la mirada perdida en el punto donde había desaparecido la estela del patronus. Cuando por segunda vez frente a ella parecieron el ciervo y la voz del ojiverde.

"¿Puedo ir? Me gustaría que pudiéramos hablar."

Rápidamente Ginny contestó. no necesitaba pensar tanto su respuesta.

"Claro que sí Harry. Esperaré en la banca bajo el Roble del Ángel."

Rápidamente se vistió abrigandose hasta el cuello y corrió escaleras abajo. Salió por la puerta trasera en dirección al árbol de ramas pesadas y enroscadas. La luz de la luna le daba un aire encantado, de lo contrario, si fuera luna nueva la imagen, sería tétrica.

Allí se sentó pero no pasaron ni diez segundos que un fuerte 'crack' sonó a la vez que Harry Potter aparecía.

Se miraron un instante con ojos llorosos y dando largas zancadas se encontraron en un fuerte abrazo. Él no paraba de pedir disculpas, ella solo lo sostenía con amor. Cuando el pelinegro se calmó se dejó dirigir hacia la banca, donde se sentaron casi enfrentados con sus manos tomadas.

Harry sacudió su varita, aplicando un encantamiento de calor a su alrededor. Ella lo miró agradecida.

"Muy práctico"

"Hermione me enseñó cuando cazábamos horrocruxes."

"Muy práctica." Ambos asintieron. Dejaron pasar unos instantes entonces el muchacho comenzó a hablar.

"Ginny. Yo quiero que sepas que lamento muchísimo todo por lo que te hago pasar. Soy consciente de ello, y siento que no puedo hacer nada para evitarlo. Pero no quiero que siga sucediendo. No quiero tener que pedir más disculpas. Solo… es difícil. No me siento con fuerzas para nada. Y sé que tienes razón cuando me pides que busque ayuda, y soy tan asquerosamente cabeza dura que me niego a escucharte. Pero es tan difícil.. es como que todos esperan aún algo de mí..." ella le interrumpió.

"Harry, no. Yo no puedo pedirte nada más de lo que ya me has dado. Solo quiero que te sientas tranquilo, feliz, normal, por una vez en tu vida. Créeme que comprendo cuán difícil puede ser todo esto para ti. Solo ha pasado un año y un poco más desde la guerra, imagino que todos debemos seguir un poco sensibles por ello. Tú más que nadie." levantó una de las manos del muchacho y se la besó con cariño y luego la posó en su mejilla llena de pecas.

Ojos verdes siguieron sus movimientos, llenándose de lágrimas nuevamente. Una emoción abrumadora llenó el pecho del muchacho al observar el amor desprendido en ese gesto. Amor por él. Se sentía en desventaja e injusto con ella. Y no fue hasta ese momento que entendió. Si, la amaba. Pero no como antes, no como ella merecía, no con la atención que deseaba ponerle.

"Eres hermosa ¿Lo sabes, verdad?" La miró con cariño y una triste sonrisa. "Perdón Ginny. No es justo de mi parte atarte a una relación donde una parte no tiene fuerzas para entregar amor. Siento que aun debo aprender mucho, y sanar. Y tú también. Siento que me ayudas, estaría peor sin tí, pero ¿Y yo? ¿Acaso te ayudo, te hago algún bien? Creo que no."

"No… Harry.. yo..."

"Ginerva, no te engañes a ti misma. Estoy siendo un egoísta. No sé qué diablos hacer conmigo, no sé cómo saldré de mi dolor, de mi ira. Pero no quiero arrastrarte en ello durante años, dañándote, dejándote cada día más sola. "Ambos lloraban nuevamente. La pelirroja apoyó su cabeza en el hombro del muchacho, y este la abrazó. "Te amo" Este susurró.

"Te amo" ella contestó.

Varios minutos pasaron sin hablar. Solo se entregaron consuelo mutuamente.

"¿Harry?"

"¿Mmm?"

"¿Seremos amigos alguna vez?"

"¿Amigos? Siempre Ginny."

"Aun quiero ayudarte. Quizás no nos veamos todo el tiempo, pero aunque no lo creas, tu compañía me hace feliz."

"Está bien" accedió él, besándole la frente.

Ambos contemplaban el cielo con la mirada en la luna. Él deseó entonces, que Ginny encontrara amor, compañía, fuerza y energía. Que no estuviera sola. Que fuera feliz.

Ella deseó a su vez, que Harry encontrara paz, tranquilidad, perdón y amor. Que se buscará dentro suyo. Que fuera feliz.

Un rato después caminaron con las manos unidas hasta la entrada por la que ella había salido más temprano. Se despidieron sin palabras, con un abrazo estrujante y besos en las mejillas.

Ginny dio unos pasos hasta la puerta y Andrómeda eligió ese momento para abrirla. Las dos brujas se miraron con triste felicidad. La más joven siguió camino hacia dentro. La más grande se volvió hacia el muchacho. Lo abrazó con fuerza. Luego lo tomó por los hombros y con voz severa le dijo. "Este sábado por la mañana necesito que cuides de Teddy. Que lo alimentes, bañes, vigiles, mimes, y hagas reír ¿Quieres saber por qué?"

"Porque soy su padrino, y ese es mi deber." Dijo Harry, sintiéndose como de once años nuevamente, luego de que Minerva McGonagall lo reprendiera por primera vez.

"Esa podría sería la respuesta correcta," continuó Andy con una mirada y sonrisas astutas "pero resulta que deseo hacer una impostergable visita." Con eso, revolvió su cabello como si se tratara de un niño, y marchó rumbo adentro. 'Una Madre con mano dura y severa', es lo que hubiera recetado su gruñona y anticuada madre, pero Andrómeda bien había aprendido que la mejor combinación era severidad y cariño. Y Harry Potter necesitaba con urgencia 'Una Madre con mano dulce y mirada severa'. Suerte tenía el muchacho de encontrarse con ella.