Faltaba una semana para Navidad, todos en Luna Nova estaban más que emocionados. Si bien no se les permitía a los estudiantes salir en semana, debido a la ocasión especial tanto el 24 como el 25 lo podrían pasar en familia. Al menos aquellos que pudieran.

Diciembre, mejor dicho la semana del 20, era insufrible para Diana. La mayoría de los estudiantes se iban de la academia y no regresaban hasta pasadas las festividades. Si bien la ausencia de tantas personas le otorgaban mayor tiempo para sus estudios, admitía que la hacían sentir solitaria. Hace no mucho le había llegado una carta de parte Ana y sorpresivamente su Tía Daryl, invitándola a pasar las festividades en la mansión Cavendish sin embargo estar ahí la hacía sentir aun peor. Recordaba cuando la navidad era su época favorita de todo el año, junto a su madre esperaba todo el mes para la tan anhelada fecha. Claro que los regalos emocionaban a cualquier niño, pero en el caso de Diana no había mejor regalo que pasar todo el día con su madre. Era el único día del año donde toda su atención estaba enfocada en ella, nada de atender personas, no se la pasaba resolviendo problemas ni de viaje, simplemente eran madre e hija.

Como era de suponerse, revivir tales fechas sin la presencia de su madre, no hacían más que causarle dolor, sin mencionar que la mansión le traía muchos recuerdos que prefería evitar para no caer deprimida en un momento de supuesta alegría. Por lo que optó negar la invitación de su tía, con una mentira blanca excusándose de tener mucho que estudiar para los exámenes venideros.

Después de todo podría sobrevivir esta festividad sola en Luna Nova, ¿cierto? O al menos eso creía.

La mayoría de estudiantes habían ya salido de la academia, Sucy y Lotte se despidieron de Akko con un fuerte abrazo, al menos por parte de Lotte, prometiéndole volver pronto y con regalos, nuevamente solo Lotte. Sucy únicamente se había despedido no sin antes dejarle a Akko una poción de muerte súbita en caso de que las extrañase demasiado como para poder vivir.

"Como si fuera a hacer eso" decía en su mente al momento de recibir la pócima.

Akko se encontraba recorriendo los pasillos, normalmente a esta hora deberían de haber clases pero debido a las circunstancias, las estudiantes que decidían quedarse tenían los días libres. Por un momento pensó en ir a buscar a Amanda, pero después recordó que tanto ella como el resto del equipo verde se fueron a sus casas. Después pensó en ir con la profesora Chariot, pero últimamente se encontraba ocupada en algo que no recordaba ahora. Se lo había comentado pero entre estar pensando en Diana y drogada por las pociones de Sucy, lo más probable es que se le olvidara,

¡Eso es! Iría a ver a Diana.

Primero fue hasta su habitación donde lamentablemente no la encontró, después fue a la biblioteca pero de nuevo no había nadie. Resignada a su mala suerte decidió caminar sin rumbo, al menos hasta dar con algo interesante.

Mientras iba pasando cerca del invernadero, escuchó lo que parecían ser dos voces que conocía muy bien. ¡Chariot sensei y Diana!

Pensó en ir hasta ellas pero se les notaba concentradas en la conversación por lo que esperó afuera hasta que estas terminaran, claro que escuchando una que otra cosa. Entre ellas logró escuchar algo acerca de una invocación y lo que parecía ser el apellido Cavendish. No estaba segura de lo que se tratara pero le preguntaría más tarde a Diana.

Justo cuando pensaba que habían parado de hablar, cayó en cuenta de que no estaba sola, no sabía como pero tanto su Sensei como la chica de sus sueños estaban paradas a espaldas de ella. Decidiendo cortar la tensión en el aire saludo a ambas personas un poco avergonzada por haber escuchado la conversación.

Chariot le restó importancia excusándose con que tenía más cosas que hacer, dejando a Akko y a Diana solas.

- Akko, acaso no sabes que no debes escuchar conversaciones ajenas. – últimamente no hacía más que regañarla.

- Perdón Diana, es solo que estaba buscando algo que hacer y las encontré a las dos hablando pero como no quería interrumpir me quede afuera esperando.

- Bueno, eso ya no importa de todas formas. Por cierto, ¿qué haces aún aquí?-

- A-ah bueno… sobre eso – decía con cierto nerviosismo – sucede que mis padres estarán ocupados en Navidad por lo que preferí ahorrarme el viaje.- dijo eso último con una risa forzada

Al ver la reacción de Akko respecto a su pregunta la preocupó un poco, desconocía la relación que tenía con sus padres y su forma de preguntar sin duda fue muy directa, por lo que, sin pensarlo dos veces, Diana abrazó a Akko con cariño, como si quisiera trasmitirle sus disculpas.

Sorprendida por la acción de la rubia, Akko se quedó por un momento inmóvil pero al darse cuenta de que era Diana quien iniciaba el contacto no hizo más que regresarle el abrazo con ganas.

- Bueno – comenzó a decir Diana – al menos podremos pasar Navidad juntas.

- Eso me encantaría – respondió con emoción en su voz – por cierto, Diana ¿qué es eso de una invocación que hablabas con la profesora?

- Por qué no mejor te lo explico dentro, ya está comenzando a hacer frío y es un poco largo. –

Fueron hasta la habitación de Diana donde podían hablar con más calma, después de todo no tenían nada más que hacer. Cordialmente le ofreció un té y galletitas a Akko quien las aceptó felizmente. Hace media hora había pasado el desayuno pero comenzaba a creer que el estómago de la japonesa no tenía horarios.

- Bueno Akko, verás… -comenzaba a explicar Diana- durante el mes de Diciembre hay una gran concentración de magia en todas partes, lugares como Luna Nova que cuentan con la piedra del hechicero se benefician directamente, sin embargo son los espíritus los más afectados. Se podría decir que aumentan en cuanto a actividad y presencia.

- Uh, ¿pero esto qué tiene que ver contigo? Tú no eres un espíritu Diana.

- Ciertamente no lo soy pero si soy descendiente de Beatrix, solo y únicamente en Diciembre, un familiar de la misma sangre que el difunto, puede invocar a su espíritu para que retorne durante el tiempo indicado.

- Eso quiere decir que… ¿traerás de vuelta a una de las nueve viejas brujas?-

- Algo parecido, este ritual permite que el espíritu se adentre en el cuerpo de la persona que lo invoca, en pocas palabras, Beatrix tendrá total control de mis acciones por el tiempo que dure la invocación. –

- ¿¡Qué!? – Gritó Akko conmocionada – pero entonces tu no podrás estar con ella, al menos no al mismo tiempo y qué es eso de tomar tu cuerpo, no podré estar contigo – se notaba la tristeza en su voz al decir aquello último.

- Solo será por un día cuanto mucho, además estaré bien, mi cuerpo no será poseído por cualquier espíritu, tengo fe en que tendrá el mayor cuidado. –

Aun poco convencida Akko prefirió no seguir insistiendo, después de todo Diana se veía feliz por la idea y nunca podría decirle que no a algo que la hiciera feliz.

- De acuerdo pero estaré cuidando de ti mientras no estés, tal vez sea Beatrix de quien estamos hablando pero tú eres Diana y me importas mucho más.-

Diana comenzaba a sonrojarse al escuchar las palabras de Akko, no entendía como esa chica podía alborotar su corazón tan rápido y de qué manera, en el fondo era consciente de que sus sentimientos por Akko no eran del todo amistosos, le apenaba admitir que recientemente había comenzado a pensar más y más en cómo se sentiría amar a alguien y sentirse correspondido, claro que se alguien tenía nombre y estaba sentada justa enfrente de ella.

- Uh Diana, ¿te sientes bien? – decía al momento de apoyar su mano en la frente de la rubia. – de repente estas muy caliente. –

- E-estoy bien, no te preocupes por eso – y el rubor aumentaba debido a la distancia en la que se encontraban.

- ¿Segura? Porque si no puedo acompañarte a la enfermería, no quisiera que algo te pasara. – a medida que hablaba podía jurar que la distancia entre ellas se entrecortaba, un poco más y ya no habría nada que las separase.

En eso se escuchó un golpe en la puerta, parecía que alguien estaba afuera. Diana aun avergonzada aprovechó la distracción para excusarse a abrir la puerta y ver quien era, a lo que Akko aceptó aún confundida por lo que había pasado.

En cuanto abrió la puerta se encontró a la profesora Finnelan, si bien ambas se mantenían en buenos términos, le sorprendía que esta la fuera a buscar en cambio de avisarle a un hada.

- Profesora – saludó Diana – por favor pase, si gusta le puedo ofrecer una taza de té. –

- No será necesario pero agradezco la oferta – decía Finnelan al notar algo extraño en la habitación de la joven estudiante. – Buenos días señorita Kagari, espero que no esté incomodando a Diana con alguno de sus problemas –

Akko se removió incomoda de su puesto, quería responderla a la profesora que si se encontraba allí era únicamente porque eran amigas pero no estaba segura de cómo reaccionaría Diana por lo que prefirió mantener silencio. En cambio por parte de la inglesa este comentario no le causó gracia.

- De hecho Atsuko me estaba ayudando con unos asuntos, puede ser muy útil siempre y cuando se lo proponga. – decía Diana tratando de esconder una sonrisa.

- En tal caso no hay problemas – respondió Finnelan – señorita Cavendish, solo vengo a recordarle que el ritual se hará el 25, hasta la fecha las demás profesoras incluyéndome tendremos todo pronto, nuevamente le agradezco por su colaboración. – terminó de decir para después retirarse.

- ¿En Navidad…? – dijo Akko con un leve tono de voz.