Declainer todos los personajes pertenecen a Naoko Takeuchi, la historia original a Jane Austen y el guion de la película en el que se basó esta adaptación es Deborah Mogach

La verdad no he leído una adpatación como está por eso no pude evitar pensarla como mi primer FF, espero les guste y me dejen reviews, los personajes tienen algunas adaptaciones obvias, espero no me odien por el personaje que le haya dado a su moonie favorit

Orgullo y Prejuicio de Venus

CAPITULO III

Esa mañana en la campirana casa Bennet todos animados tomaban el desayuno recordando los acontecimientos del baile anterior

- Y luego bailo con la señorita Lucas, lástima que sea tan alta no encontrara marido así seguro terminará solterona - comentaba desdeñosa y animada Ikuko Bennet

- No es necesario que lo cuentes todos estábamos ahí – le comenta fastidiado el señor Kenji

Sin notar apenas el comentario de su marido la señora Bennet continúa con su recuento

- La cuarta pieza del baile la bailo con un tal señorita Setsuna, y la quinta de nuevo con Serena, esto está bastante bien querido, si él se casa con Serena no tendremos que preocuparnos por que se queden sin un techo sobre sus cabezas cuando usted fallezca, (susurrando agrega) que seguro será pronto.

- Mamá por favor son las diez de la mañana – comenta una adormilada Mina

- Una carta para la señorita Serena, de la señorita de Netherfield Park - avisa una de las sirvientas entregando en la blanca mano de Serena un pergamino cerrado con un grueso sello rojo

- Alabado sea el señor comenta- exageradamente Ikuko – estamos salvados, mientras las hermanas Bennet celebran a su hermana con risas y manifiesta curiosidad

- Ábrela ya querida – presiona Ikuko a Serena – que día más feliz.

Con manos nerviosas Serena se apresura a romper el sello y extender el pergamino, mientras Mina intenta ver sobre su hombro

- Es de Michiru Bingly, invitándome a cenar con ella – expresa emocionada, pero al continuar leyendo su blanca mano sube a su boca cubriendo su desilusionada expresión – su hermano cenara fuera

- Cenará fuera – se extraña Ikuko – déjame ver la carta le dice a Serena mientras rápidamente le arranca el papel de las níveas manos

- Podré usar el carruaje – pregunta Serena – está muy lejos para ir caminando

- Es imperdonable que cene fuera si no estará- comenta una indignada Ikuko, sin prestar atención a la petición de su hija mayor

- Mamá el carruaje para Serena – precisa Mina insistente

- Claro que no – contesta Ikuko maquinando ya sus casamenteras ideas – irá a caballo

- A caballo! – se extrañan Mina y Serena

Mientras a lo lejos resuenan los rayos que anuncian una feroz tormenta.

Más tarde Serena monta en su caballo blanco y se prepara para pasar una agradable tarde en casa de los Bingly, mientras Mina despide a su hermana, camina hacía el granero para columpiarse un rato en el columpio que está detrás de este y donde suele descansar un rato mientras lee, o simplemente observa el paisaje, sin embargo, es interrumpida cuando una solitaria gota cae en su frente y resbala sobre su bello rostro, entonces alza la vista para contemplar al cielo cernirse sobre el campo, para comenzar con la tormenta un poco más temprano anunciada, pensando en su hermana se apresura a regresar a la casa para guarecerse de la implacable lluvia.

Aporreando la puerta para evitar mojarse más con la caudalosa lluvia, Mina apresura para no mojase aun cuando ya estaba empapada su padre le abre la puerta y al entrar nota a su madre parada frente a la ventana del salón observando la lluvia

- Mina, ¿qué hacías afuera? – le pregunta preocupado Kenji al ver a su hija escurriendo agua

- Ahora tendrá que pasar la noche en casa de los Bingly como lo planee – interrumpe Ikuko

- Por Dios mujer tus habilidades como casamentera no tiene ningún límite – la regaña el señor Kenji, mientras su esposa solo sonri ante la pulla

- Aunque dudo mamá que puedas atribuirte hacer que lloviera – le increpa Mina

Por otro lado en Netherfield Park, el mayordomo abria la puerta y se encontraba con una Serena totalmente calada, escurriendo agua, y además con la nariz más roja que Rodolfo el Reno

- Buedas ndoches – saluda Serena sin poder reprimir un estornudo para finalizar.

Al otro día por la mañana Mina se levantó del sillón donde leía, al escuchar que alguien llamaba a la puerta, mientras la sirvienta caminaba hacia ella entregándole una carta

- De la señorita Serena, dirigida a usted señorita Mina

Mina la toma y mientras rompe el sello camina a la concina donde su madre, rei y Hotaru preparaban pan, cubiertas con harina y envueltas en sendos delantales blancos y almidonados, mientras amy se encontraba como siempre al fondo de la casa tocando su piano.

- Mis amables anfitriones – les lee a las mujeres de su familia – no me dejarán regresar hasta que me recupere, pero no se alarmen, además del dolor de garganta y la jaqueca por lo demás me encuentro bien

- Esto es increíble – señala el señor Kenji entrando a la cocina al oír la lectura de la carta de Serena – si Serena muere tendremos el consuelo que fue persiguiendo al señor Bingly

- Nadie muere de un resfriado querido – le increpa Ikuko satisfecha con su logró

- Pero perecería con la vergüenza de tener una madre así – le condena Mina en respuesta causando que Ikuko golpee fuertemente la masa en sus manos y la mire con reproche

Sin hacer caso a la molestia materna y preocupada por su hermana más querida, Mina piensa en una solución

- Debo ir a Netherfield – dice decidida, corriendo a la puerta se calza sus botas pues sabe que tendrá que ir caminando, que no es un tramo corto, despidiéndose de su querido padre con un beso, de sus hermanas y madre con una seña (pues aún estaba molesta con esta última,), parte.

La figura de la linda rubia se recorta contra el cielo de la tarde mientras ella camina animosamente el sendero hacía Netherfild park, admirando la belleza de las colinas y el campo que tras la lluvia se muestra verde y alegre por el agua recibida, Mina tarda casi todo el día en llegar a su destino, la imponente casa solariega.

Al llegar, es atendida por el mismo mayordomo que recibiría el día anterior a Serena, y mientras es conducida al interior al irse acercándose a un pequeño salón del primer piso escucha voces

- Lady Molly está redecorando su salón de baile al estilo francés, muy poco patriótico, no cree usted señor Dary – dice críticamente y con Censura, Michiru Bingly al guapo joven que se encuentra a su lado abstraído en la lectura del periódico.

- - la señorita Mina Bennet – anuncia a los jóvenes el mayordomo

Mientras detrás de él una desgarbada Mina entra al salón como un fantasma, al verla Michiru toma nota de su atuendo sucio por el barro así como de su desaliño.

Por otro lado y como señalaba la educación Yaten Darcy se pone de pie inmediatamente y hace una reverencia a la delgada figura de la rubia, quien responde con asentimiento educado.

- Por Dios señorita Mina caminó hasta aquí – pregunta con menosprecio

- Así es – contesta tímidamente Mina – y ¿cómo esta mi hermana? – pregunta por su principal preocupación la chica rubia quien lucia su largo y magnifico cabello suelto por su espalda

- Se encuentra en el piso superior – contesta Yaten inmediatamente y con un extraño tono educado (bueno extraño en él)

Mina sorprendida y aún un poco tímida no sabe que decir ante el repentino cambio de actitud del peli plata

- Gracias – alcanza a decir con su suave voz, mientras un incómodo silencio se extiende por el salón, por lo que solo atina a hacer una leve reverencia y retirarse en busca de su hermana

- Dios santo ¿la viste? – exclama alarmada Michiru – toda llena de lodo, se veía verdaderamente medieval

Pero el atractivo joven, no presta atención a lo que su acompañante le dice, esta metido en sus pensamientos y extrañado , de lo agradable que se sintió al volver a encontrarse con la rubia de largo cabello.

Por otro lado en la casa Mina aún turbada por la fuerte presencia del joven Darcy, y con el esplendor de la hermosa casa es guiada por el mayordomo por los escalones de mármol, al piso superior, hasta una recamará al fondo del pasillo de hermosas dimensiones y diseño, al abrir se encuentra con una bella habitación decorada en tonos claros que no solo la hacen más luminosa sino más imponente, en medio del cuarto una gran cama con dosel delicado, en donde se encuentra la aún más delicada figura de una nívea rubia cubierta con las mantas y con su rubio cabello desparramado sobre las almohadas

- Mina! – exclama sorprendida Serena

- Oh querida Serena – se acerca Mina al ver a su hermana a quien las ligeras ojeras causada por la enfermedad no disminuyen su legendaria belleza

- Mina, me siento terriblemente en deuda, han sido tan amables – le confiesa a su hermana con voz trémula y baja

Mina con su habitual carácter alegre, le contesta

- No te preocupes no sé, quien este más contento de qué estés aquí, mamá o el señor Bingly

Serena por toda contestación tose suavemente, causando la ternura en su hermanita, quien le acaricia el brazo esperando consolar a su hermana, cuando se oyen unos suaves toquidos en la puerta

- Disculpen – por el marco se asoma el atractivo rostro del joven Seiya Bingly

- Gracias por atender a mi hermana con tal diligencia – Mina agradecida le dice al visitante – está mucho más cómoda aquí de lo que pudo haber estado en casa

- Es un placer – comenta expedito el ojiazul – oh no es un placer que este enferma – aclara nervioso – es un placer que este aquí cómoda convaleciendo – aclara abochornado como le ocurre siempre que esta ante la presencia de Serena

Y así, para acompañar a su hermana enferma Mina también se instala en la bella casa de los Bingly, afortunadamente había llevado un poco de ropa en una pequeña bolsa que la acompañaba, por lo que se instala para atender con el auxilio de sus anfitriones a su hermana, escribiendo del desarrollo de la misma a su "preocupada madre".

Mientras en la casa Bennet, Ikuko despidiéndose de su querido esposo para ir por las compras al pueblo con el resto de sus hijas le comenta:

- Estoy segura que mi plan no va a fallar, va a enamorarse de ella

- De quién hablas querida? – pregunta distraído el señor Kenji

- Del señor Bingly claro está – informa animosamente, saliendo de casa tras Amy, Rei y Hotaru – niñas espérenme!

El pueblo no les quedaba tan lejos por lo que en unos cuantos minutos entraban a la pequeña plaza en donde por la calle contraria se veía entrar al regimiento de oficiales con su uniforme rojo, en cerrada formación marcial.

Emocionadas las jovencitas Bennet y su madre corren a la orilla de la calle para poder ver pasar a los uniformados, con el sonido de las flautas bélicas que anunciaban al batallón

- Solo debes dejar caer un pañuelo, el oficial lo levanta y estas presentada – le dice inquieta Rei a su hermana Hotaru, pero la realidad desanima a la joven pues al aventar al aire su pañuelo los oficiales en rígida formación solo lo arrastran con sus grandes botas, mientras una triste mueca escurre por el rostro de la guapa jovencita, gesto que ni su madre ni sus hermanas reparan.

En Netherfield Park, como cualquier otro día Mina, después de ayudar a Serena a limpiarse, a desayunar, y después que esta se durmiera vencida por el cansancio de su enfermedad, bajaba al salón de estar donde se encontraban sus anfitriones en compañía del peli plateado, tomaba asiento frente al distraído Seiya quien se encontraba metido en una ensoñación que seguramente incluía a cierta rubia que en ese momento estaba dormida, mientras Michiru Bingly estaba al fondo de la habitación contemplando por el ventanal los amplios campos al pie de imponente casa, al voltear lentamente fija su mirada en el atractivo rostro de Yaten Darcy.

- Escribe increíblemente rápido señor Darcy – halaba la joven de cabello turquesa recogido en elegante moño que resaltaba sus bellos rasgos.

- Se equivoca - discrepa el ojiverde deteniendo su escritura – escribo bastante lento

- ¿cuántas cartas ha escrito esta mañana? Señor Darcy – interesada y coqueta Michiru se acerca a la mesa donde Yaten se encontraba acercando su vista a la labor del joven – y son cartas de negocios además que fastidiosas deben ser

- Es una suerte que sea mi responsabilidad hacerlas y no la suya – contesta en su acostumbrado tono gruñón el ojiverde, ocasionando que Michiru se retire de la mesa y camine de nuevo por la sala

- Dígale de nuevo a su hermana que ansió verla – le pide la coqueta chica

- Ya se lo mencione una vez

- Ahhh la adoro – suspira Michiru – quede encantada con el diseño que hizo para una mesita.

- Ojala su admiración pueda esperar para la próxima vez que le escriba, no tengo suficiente papel para hacerle justicia a su halago – contesta ingeniosamente Yaten

- Pienso que es increíble que las jóvenes tengan la paciencia para hacer tantas curiosidades – agrega Seiya a quien la platica había sacado de su ensueño

- Qué quieres decir Seiya? – le pregunta su hermana

- Todas pintan mesitas, tocan el piano, bordan cojines, jamás he oído de una joven dama que no sea refinada – dice esto sonriendo a Mina quien también por la plática había despegado la vista del libro en sus manos

- La palabra es usada con demasiada libertad – increpa Yaten con su tono hosco y orgulloso – No puedo presumir de contar a más de seis mujeres entre las que conozco que realmente lo sean

- Ni yo - agrega desdeñosa Michiru

- Usted debe saber mucho del tema – agrega retadoramente Mina

- Así es – dice Yaten por toda contestación

- Por supuesto – interrumpe Michiru – debe tener un amplio conocimiento del arte, la música, el lenguaje, el baile para que se merezca tal titulo y … debe tener algo en su aire y en su forma de caminar – señala por ultimo caminando orgullosamente por el salón frente a Yaten

- Y por supuesto debe ampliar su mente con la lectura – agrega Yaten desviando la mirada hacia el libro en el regazo de Mina

La joven rubia con una clara expresión molesta en el rostro cierra el libro con fuerza y le rebate

- Ya no me extraña que solo conozca a seis mujeres refinadas, ahora me pregunto si solo conoce a una

- Es tan dura con las de su mismo género señorita – le contesta el ojiverde

- Jamás he visto una mujer así – le apunta Mina – pero debe ser una cosa terrible de ver – agrega con un claro tono de molestia, lo que provoca una carcajada suave de Seiya

- Señorita Mina acompáñeme a caminar – le dice Michiru acercándose a ella y extendiéndole la mano para relajar los ánimos.

Mina se levanta de su posición para aceptar la mano que la elegante chica le ofrece, y esta toma su mano y coloca su brazo sobre el de la rubia.

- Es refrescante no cree?, después de estar tanto tiempo sentada

- Si claro. Todo un logró – apunta una sarcástica Mina

Sin prestar atención a la rubia Michiru pregunta al ojiverde

- No, nos acompaña señor Darcy

- Solo podrían tener dos motivos para caminar Michiru y no quisiera interferir con ninguno de ellos

- ¿Qué querrá decir? – pregunta Michiru a Mina

- La forma más segura de decepcionarlo es no preguntando – le contesta Mina

Ignorando a la Rubia Michiru ruega

- Díganos señor Darcy

- O bien están haciéndose confidencias y tienen asuntos privados que discutir, o bien están conscientes que sus figura lucen mucho más ventajosamente al caminar; en la primera estaría interrumpiéndoles y en el segundo caso puedo admirarlas mejor desde aquí – esta respuesta del ojiverde vuelve arrancar una carcajada de Seiya

- Inaudito su descaro señor Darcy – le contesta Michiru – ¿cómo nos vengaremos de él? – pregunta dirigiéndose a Mina

- Quizás riéndonos de él

- Oh! Nooo!, no se debe jugar con el señor Darcy – dice escandalizada Michiru

- Es usted muy orgullos señor Darcy? – pregunta Mina acercándose al escritorio del apuesto joven

- No sabría decirle – contesta Yaten clavando sus bellos ojos en Mina quién está vez no se intimida

- y considera el orgullo ¿una virtud o un defecto? - agrega jocosamente – por qué nos estamos esforzando por encontrarle un defecto.

- Quizás me es difícil perdonar las fallas de los demás o sus ofensas – le resuelve Yaten – mi opinión perdida lo está definitivamente.

- No puedo hacer ninguna broma con esa respuesta – le reconoce Mina – y es una lástima porque me encanta reír.

- Un rasgo de familia – señala irónica Michiru caminando un poco más para sentarse junto a su hermano

Mina sonríe ante la burla de la peliverde ignorando su referencia y regresa despacio al sillón y a su libro olvidado hace un momento.

Me tome un momento para escribir este capítulo espero les guste, a las chicas que se han tomado la molestia en leerlo, espero sus reviews si algo no les gusta o si algo les gusta mucho.

Gracias por leer.