Gattino randagio.
Hola ¿Que tal?
Esta historia la escribi para dos personitas especiales. Y... no la habia terminado desde el año pasado ¡Lo siento!
Espero que aun así les guste y la disfruten.
Con todo mi amor XD
Gracias por sus comentarios (Aunque seguro por la tardanza ya no recuerdan que comentaron, pero aun asi) Gracias: Gotti Calavera,hitomi79 , LaV3nus6 , Momokamatsu , Karamatsu Girl , Kohaku BASARA, Otra MatsuGirl, Lizz972 y Akrakya.
Gattino randagio
III
El teléfono sonaba por segunda vez haciendo temblar a los fortachones hombres, como si fuesen hojas de papel. Nadie se atrevía a levantar la bocina, tenían miedo de lo que podía pasar, pero también sabían que entre más tardaran en contestar esa llamada más furioso estaría la persona del otro lado de la línea.
Por fin, después de algunos minutos el joven castaño apareció en la oficina, caminando apresurado hacia donde se encontraba el teléfono. Los hombres parecían un poco aliviados de no tener que ser ellos quienes le informaran al gran jefe que su pequeño y único hijo estaba perdido.
—¿Pronto? Mi scuso per il ritardo, signore. (me disculpo por la tardanza, señor) —Todos observaban atentos al castaño que a pesar de su apariencia estaba casi igual de nervioso que ellos. —Sì, tutte le questioni sono in al fine (Si, todos los asuntos están ya en orden) Prenderemo un volo per l'Italia domani pomeriggio. (
Vamos a tomar un vuelo a Italia mañana por la tarde.)
De pronto el cuerpo del castaño se puso tenso, un sudor frio le recorrió el cuerpo y tardo un poco en contestar.
—il bambino sta dormendo ora. (el niño está durmiendo ahora)…Vi posso assicurare che il vostro figlio sta bene, (le puedo asegurar que su hijo está bien. —Otra pausa larga que no hacía más que poner nervioso a todos los grandulones que esperaban salir vivos de la situación. Parecía que Atsushi estaba atento a lo que sea que el Don le estuviera diciendo, nadie quería acercarse lo suficiente como para escuchar, el miedo y respeto que imponía el jefe de la familia los hacia mantenerse sumisos y cabizbajos.
Por fin, después de casi dos minutos de silencio el castaño volvió a hablar.
—Noi vi vediamo in aeroporto in due giorni. (nos veremos en el aeropuerto en dos días.) Buonanotte, signore. —Y después de eso colgó.
La habitación se quedó en silencio, los hombres (Iyami incluido) nunca habían visto la estoica expresión de Atsushi cambiar, siempre parecía tranquilo e imperturbable, por esa razón verlo tan enojado en ese momento los hizo ponerse alerta.
—Escuchen, no me importa si pasan la noche sin dormir. Que el gran jefe se entere será el menor de sus problemas conmigo aquí. Encuentren al pequeño jefe antes del vuelo de mañana o yo mismo voy a matarlos a todos.
No hubo necesidad de que dijera nada más para que todo el mundo (excepto Iyami que estaba vigilado para que no escapara) salieran a toda prisa a buscar al pequeño jefe.
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El pequeño italiano se despertó muy temprano por la mañana, cuando la luz empezaba a asomarse por la ventana. Estaba cálido y cómodo, no quería moverse. Sus ojos aun un poco empañados por el sueño buscaron a la fuente de calor a su lado, se trataba de Karamatsu.
Ichi dibujo una sonrisa tonta en sus labios, era una sensación extraña el compartir cama con alguien. Normalmente dormía solo, en una habitación muy amplia y aunque nunca se había quejado de ello con su padre, se sentía solo.
Estaba feliz tan solo de tener a alguien a su lado, desde que se había encontrado con Karamatsu el día anterior no dejaba de experimentar cosas nuevas. Miró el rostro durmiente de Karamatsu, se veía tan tranquilo y adorable.
—É un angelo… —Susurro para si mismo, antes de hacerse un ovillo y acurrucarse contra el pecho del mayor. Y así se mantuvo hasta que este despertó una hora más tarde.
Ambos salieron de la cama, fue entonces que Ichi aprendió a tender la cama. Se sorprendió mucho de que no se acomodara mágicamente como en su casa. Después de eso imito todo lo que Karamatsu hacía en su rutina matutina.
El "stupido bestia", como Ichi llamaba al hermano mayor de Karamatsu, le compro un cepillo de dientes color violeta con dibujitos de gatitos cuando volvía esa mañana después de trabajar toda la noche, así que el niño encantado con ello cepillaba sus dientes luego veía el cepillo y de nuevo, cepillaba sus dientes y volvía a ver el cepillo.
Osomatsu no podía entender porque se emocionaba tanto por algo así, pero le parecía un poco adorable.
Después de que Osomatsu preparara waffles para el desayuno (Si es que se le podía llamar así a calentar los que había comprado en la tienda de conveniencia) se preparó para ir a dormir.
—Bueno niños, no hagan mucho escándalo. Oniichan necesita su sueño de belleza.
—Avete intenzione di dormire per sempre? —Preguntó Ichi, burlón.
—¡¿Ah?! —Osomatsu se acercó para apretar las mejillas redondas del infante, con una vena de su frente saltada por el enojo. —¿Qué dijiste, cosita fea? No lo entendí, pero esa estúpida sonrisa tuya me molesta.
—¡Stupido bestia! —Se quejó el pequeño italiano haciendo pucheros.
—Oniichan, ¿está bien si vamos a jugar al parque cuando terminemos de desayunar? —Preguntó Karamatsu, más concentrado adornar los wafles con fruta y mermelada, que en la pelea infantil que estaba teniendo su hermano con Ichi.
—¡Waa! —Osomatsu se quejó cuando el pequeño logro morderle el brazo. —Está bien, pero sean muy cuidadosos. No juegues mucho en la tierra, lleva tu inhalador. Y si te sientes mal llámame de inmediato. ¿entiendes? Y regresen antes de la tarde para hacer onigiris juntos.
—Si~ Gracias, Oniichan~ —Karamatsu canturreo feliz, Osomatsu junto sus manos agradeciendo a Kamisama por la dicha de tener un hermanito tan adorable. Ichi imito el gesto del hermano mayor, juntando sus manitos. Aunque no sabía muy bien que significaba aquello. —Aquí tienes Ichi.
—¿Che cosa? —Dejo de imitar al mayor para ver el plato que Karamatsu había puesto frente a él. Sus ojos brillaron al encontrarse con unos waffles con forma de gatito, decorados con frutas, mermelada, chocolate y crema batida. —¡E 'così carino! No quiero comerlo…
—¡Dame un poco! —Dijo Osomatsu pasando el dedo por todo el waffle arruinando el diseño. —Upsii.
—Vaffanculo!
Lo que Osomatsu recibió esta vez no fue una mordida o una patada en la cara, sino un golpe en la entrepierna por parte del pequeño y furioso italiano.
Después de lloriquear (Osomatsu por el golpe e Ichi por su comida arruinada) Y ser regañados por Karamatsu, Ichi comió la parte que le tocaba a Osomatsu y este se fue a su habitación.
Cuando terminaron de comer, Karamatsu le ayudo a ponerse los zapatos y ambos salieron al parque para jugar.
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Choromatsu estaba teniendo un mal día, se había encontrado con su novio en el primer tren de la mañana, cuando Choro iba al trabajo y Osomatsu regresaba a su casa, después de su turno nocturno.
A pesar de que trato de negarse, el desconsiderado y caliente de su novio lo arrastro a los baños para tener una sesión de salvajes besos y otras cosas. Así que cuando por fin pudo quitarse de encima a esa sabandija succiona energía que tenía por novio había llegado tarde al trabajo.
A pesar de que se disculpó con su superior este aun molesto lo mando a hacer el trabajo pesado.
No había despegado su mirada del computador, haciendo informes y graficas que les mostrarían a sus socios más importantes. Y así fue hasta que le mandaron a llamar, para que asistiera a una junta con los socios extranjeros.
La junta fue aburrida como siempre, más aún al ver a su superior tratar de quedar bien ante el representante de los inversionistas. A pesar de que se trataba de un hombre muchos años más jóvenes, aquella atención no parecía agradarle nada, es más parecía aborrecer los halagos vacíos del encargado. El castaño veía su teléfono en pequeños intervalos y parecía ansioso por terminar la reunión.
A Choromatsu le parecía que ese joven estaba preocupado por algo y no supo que era hasta que estaban por salir del edificio. Su superior lo había ofrecido para cumplir los caprichos del extranjero "Si necesita algo puede pedírselo a Matsuno-san" y él solo había sonreído obligado por la cortesía japonesa.
—¿Matsuno-san? ¿verdad?
—Si.
—Espero no molestar, agradece a tu superior su hospitalidad. —El castaño miro la pantalla de su celular de nuevo, con una mueca de preocupación.
—¿Sucede algo?
—Oh, nada. Al menos no tiene que ver con el negocio. Es solo que, el hijo del jefe está perdido. Hemos estado buscando, pero, no podemos encontrarlo. Matsuno-san, si usted lo viera ¿podría informarme?
—Ah, claro… ¿Cómo es él?
—Casi un metro de altura, cabello negro… Espere. —Busco algo en su teléfono para luego mostrarle la pantalla al mayor. —Es él.
Choromatsu tomo el teléfono con cuidado, pero al ver la fotografía del pequeño por poco y suelta el aparato. Sus ojos se clavaron en el pequeño de semblante serio que aparecía en la fotografía al lado de un hombre de apariencia intimidante.
Matsuno entrego una sonrisa nerviosa al castaño, justo al momento en el que sus escoltas, hombres musculosos e intimidantes, aparecían a sus espaldas.
—¿Esta… perdido o lo…? —No completo la pregunta, no cuando el castaño lo veía tan fijamente como ahora.
—Sí, está perdido. Sin embargo, también puede que alguien lo esté reteniendo y si encontramos a esa persona, digamos que no pasara un buen rato.
Choromatsu sintió que los colores se le escapaban del cuerpo. ¿En que clase de problemas se estaba metiendo su estúpido novio? Secuestrar a un niño era algo muy grave, podría ir varios años a prisión o peor aún, podría terminar muerto.
—Creo que… lo he visto. —Hablo en tono pausado el trabajador, tanto el castaño como los hombres a sus espaldas clavaron sus miradas en el tembloroso trabajador.
—¿Dónde? —Demandó Atsushi.
—Les daré la dirección de inmediato. —El trabajador sacó su libreta de notas y garabateo rápidamente la dirección de su novio, sus manos temblaban y estaba tan nervioso que perdió sus gafas de pasta gruesa en el proceso. —Por favor no lastimen al idiota de mi…amigo. Sé que tiene una buena razón para tener a ese niño con él.
—Está bien… Muchas gracias, Matsuno-san. Sí el niño estaba bien, le prometo que su amigo no tiene nada que temer. —Aseguró el castaño tomando el papel con la dirección. Con un movimiento de cabeza le indico a sus intimidantes acompañantes que lo siguieran y sin más todos salieron del edificio.
Choromatsu se quedó unos segundos en el mismo lugar, sin cambiar la posición. Estaba pasmado y cuando pudo reaccionar lo primero que hizo fue llamar al idiota de su novio. Tenía que advertirle.
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Para Ichi estaba siendo un día muy divertido. Había salido con Karamatsu a jugar y por horas se había divertido en esas atracciones que solo había podido ver desde lejos. La resbaladilla, el sube y baja, los columpios y su favorito: el caballo saltarín. O al menos el juego tenía forma de caballo, aunque ¿verde? Lo importante era que saltaba y eso le parecía "Molto divertente".
Después de saltar hasta el cansancio en dicho juego, fue hasta el arenero donde Karamatsu había estado haciendo una montaña de arena desde hacia ya un largo rato. Cuando los ojos azules de Karamatsu le encontraron parecieron iluminarse y a esa hermosa mirada se le sumó una preciosa sonrisa.
Ichi tuvo que quitarse la capucha del pijama, porque de pronto se sentía acalorado. Tímido se acercó al mayor.
—Ichi, justo a tiempo. Acabo de terminar esto. ¿Me ayudarías?
—¿Qué cosa es esto? —Preguntó, era obvio que era una montaña de arena, pero no terminaba de entender el propósito.
—Es una montaña de la felicidad~ —Canturreo feliz Karamatsu. —Mira, yo excavo de un lado y tu del otro. Si nuestras manos se encuentran entonces puedes pedir un deseo y se te cumplirá.
—¡Wow! ¡Vamos a hacerlo! —El pequeño se posicionó en el lado contrario, entusiasmado por obtener un deseo de esa supuesta montaña de la felicidad.
Ya que ambos empezaron a cavar desde su lado era cuestión de tiempo para que sus manos se encontraran, pero eso no dejo de ser una sorpresa para el pequeño italiano. Sus ojos se iluminaron al tomar las manos de Nakamura estaba tan feliz que no quería soltarlo.
—Bien hecho Ichi. ¿Qué vas a pedir?
—Tú…
—¿Yo? Yo no deseo nada en particular. Ah, ya sé. "Deseo que mi oniichan deje de meterse en problemas" —Karamatsu pidió juntando sus manos y cerrando los ojos con fuerza. —¿Qué hora es? Tenemos que regresar ya.
Ichi hizo un puchero, no quería regresar aún. Quería quedarse y tener a Nakamura para él solo por un rato más. Era extraño, ya que siempre había tenido todo nunca había deseado nada, al menos no hasta que conoció a Karamatsu.
—Tu sei tutto quello che voglio…—Susurró el pequeño italiano mientras regresaban a casa de Nakamura tomados de la mano. El mayor se detuvo y clavo su mirada celeste en el pequeño, tenía una mueca de confusión. Estaba claro que no le había entendido y eso ponía algo triste al italiano.
—Ichi… —Le llamó el mayor, poniéndose en cuclillas para estar a su altura. Sus manos acariciaron suavemente las redondas mejillas del infante antes de dedicarle una pequeña sonrisa. —A veces no sé lo que dice, así que lo siento. No te pongas triste por eso, me gusta mucho más cuando sonríes. —Presiono ligeramente las mejillas con el dedo índice de cada mano. —Tu sonrisa llena de alegría a mi corazón, daisuki~
—¡…! —¿Daisuki? Había escuchado esa palabra antes de su abuela. Según recordaba significaba "Mi piaci" ¿Acaso era una confesión?
Las mejillas del pequeño se tiñeron de escarlata, seguramente al igual que su padre, debía tener ese encanto italiano del que todo mundo hablaba y que tanto enamoraba a la gente. Sonrió mostrando sus pequeños y afilados dientes, tratando de imitar esa sonrisa coqueta que su padre les daba a todas las mujeres que consideraba bellas (y alguno que otro hombre).
Karamatsu era tan despistado que no sabía que aquello que sintió no fue solo casualidad, su corazón había sido flechado.
—¿Karamatsu? —Una suave voz interrumpió su competencia de miradas, ambos chicos voltearon la cabeza para encontrarse con el dueño de aquella voz.
El chico en cuestión llevaba un uniforme de escuela media, pantalón negro, camisa blanca y suéter color paja. Llevaba una mochila a un costado y sobre ella lo que parecía ser un uniforme de deportes color rojo.
—¡Todomatsu! —Nakamura se alejó del pequeño para ir a saludar a su amigo, Ichi por su parte trato de fulminar con la mirada al intruso. —¿Qué estás haciendo aquí?
—Regreso a casa después de las clases de recuperación. Mejor dicho ¿Qué etas haciendo tu aquí? —El chico arrugo las cejas. — Esta muy frio aquí afuera… ¡Incluso estas moqueando! Dios… ¡Vamos ponte esto! —Desenredo la chaqueta deportiva de su mochila y la puso alrededor de los hombros de Nakamura.
—Lo siento Totty…
—¿En que estás pensando? ¡Deberías cuidarte más si quieres entrar al equipo de básquet en la preparatoria! —gruñó el chico sacando una bolsa de pañuelos, regañando a Nakamura mientras le limpiaba la nariz. Fue en ese momento que noto la mirada fulminante del pequeño vestido de murciélago. —¿Quién es él?
—¿Mm? Oh, él es Ichi, lo encontré en el parque y ahora es mi amigo. Ichi él es Todomatsu, mi amigo desde el jardín de niños. Espero que los dos se lleven bien.
—Un gusto… —Saludo Todomatsu con una sonrisa, pero cuando el pequeño lo ignoro y se abrazó a Nakamura la sonrisa del chico se mantuvo, aunque de manera forzosa.
—Non toccare il mio fidanzato, cagna. —Gruño el italiano. Al igual que Osomatsu Totty no había entendido lo que el pequeño había dicho, pero sospechaba que era algo muy malo.
—¿Qué dijiste enano?
—Ah, él no sabe hablar muy bien porque aún es un bebé. —Aclaro de inmediato Karamatsu, levantando en brazos al pequeño italiano. La sonrisa burlona que le dedico el pequeño a Todomatsu lo hizo cabrearse aún más. Además, el pequeño seguía llamando a Todomatsu con esa extraña palabra.
—Si claro, yo creo que es más un pequeño demonio. ¿Qué significa "cagna"?
—¡Waw waw! —Ichi imito el sonido de un ladrido mientras señalaba a Todomatsu. Al segundo siguiente Totty ya sujetaba a Ichi (se lo había arrebatado de los brazos a Nakamura)
—¿Qué dices pequeño cerdo volador? —Agito al pequeño con fuerza.
—Vaffanculo! —maldijo Ichi.
—En realidad es un murciélago…—Aclaro Karamatsu, aunque le parecía que su amigo estaba demasiado ocupado jugando con Ichi que no lo había escuchado.
Él fue el primero en notar al hombre que se acercaba a ellos. Un atractivo hombre castaño de ojos claros que parecía sacado directo de la televisión.
—Disculpa… —Interrumpió el castaño de manera cortes. — ¿Podrías por favor soltar al pequeño?
—¿Ah? —Totty gruño lanzando una mirada fulminante, pero al ver al castaño borró su expresión arisca, sorprendido soltó al pequeño el cual cayó sobre su trasero.
—¿Atsushi? —Ichi parecía sorprendido de ver a alguien conocido.
—Dante, Finalmente ho trovato voi. Dobbiamo tornare in Italia. —El castaño le dedico una sonrisa mientras estiraba la mano hacia el pequeño, pero Ichi solamente se escondió detrás de Karamatsu.
—Non voglio a tornare. Voglio restare in Giappone e vivere con gattina.
—¿Che cosa? —Atsushi suspiro. —Dante. Ti porterò con la forza. (Te llevare a la fuerza) —El castaño gruñó, no parecía muy contento. Parecia dispuesto a llevarse al niño por la fuerza así que Todomatsu se interpuso en su camino.
—Hola~ —Saludó poniendo una expresión "adorable". —Mi nombre es Todomatsu, pero tú puedes llamarme "baby".
—¡Gattina! —Ichi tomo la mano de Nakamura y escaparon del lugar mientras Totty le coqueteaba al castaño (tratando de convencerlo de ser su "sugar daddy").
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Osomatsu se encontraba en su casa, llevaba un rato despierto pero su cabello aún era una maraña, bostezo apagando la arrocera. Tenía a su novio al teléfono, pero la verdad era que no estaba prestando atención a lo que estaba diciendo.
—¿Me estas escuchando?
—Si, claro. —Contesto antes de dejar el teléfono en la mesa, dejando que Choromatsu hablara solo por un momento.
—Lo digo en serio Osomatsu, cuida a ese niño. No sé ni porque estaba contigo, pero si algo le pasa estando a tu cuidado ¡Estás muerto! Y hablo en serio. ¡Tiene montones de matones que van a matarte si algo le pasa a ese niño!
Choromatsu estaba preocupado, casi sentía que le iba a dar algo si no lograba hacerle entender al idiota de su novio la gravedad del asunto. Por su parte Osomatsu solo se preocupaba porque era tarde y tenía hambre, los niños aun no regresaban así que iría a buscarlos. Tomó el teléfono de nuevo para decir:
—Sí, sí. Lo que digas. Choromatsu, tengo que irme.
—¿Me estabas escuchando acaso? ¡Esto es importante!
—Si, sí. Hablamos en la noche, te amo~ bye bye~ —Y colgó.
Choromatsu se quedó plasmado unos segundos.
¡Este no era el mejor momento para emocionarse por recibir el primer "te amo" de Osomatsu!
Agito la cabeza un poco para salir de su nube de felicidad y tomo su portafolios para ir a salvar al idiota que amaba.
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Osomatsu caminaba de manera perezosa mientras fumaba un cigarrillo, estaba seguro de que su hermano aún seguía en el parque así que tomo el camino hacia allá.
—Que flojera caminar, me gustaría que alguien me llevara. —Gruñó rascando su nuca, levanto la mirada encontrando a los niños corriendo hacia él. —¡Ey~ por aquí! —Agitó el brazo llamándolos, antes de tirar su cigarrillo y apagarlo con el zapato, después de todo no fumaba cerca de su hermanito.
—¡Oniichan! —Karamatsu le llamó y su tono de voz asustado alarmo de inmediato al hermano mayor. Cuál fue su sorpresa al darse cuenta de que unos misteriosos hombres vestidos de negro perseguían a su adorable hermano y a su amigo.
—¡No de nuevo! —Cuando los niños llegaron hasta Osomatsu este los tomo en brazos, como si fueran sacos de patatas (uno en cada brazo) y se echó a correr. Gracias a dios que su hermano era bajito y liviano para su edad. —¡Waaa, ¿Ahora que hice?! —Se preguntó Osomatsu, a punto de un ataque de pánico, pero sin detenerse.
Ignorando que los hombres en realidad iban tras Ichi.
—¡Oniichan! ¿Has estado apostando de nuevo? —Se quejo Karamatsu haciendo un puchero.
—¡No!... ¡Bueno sí, pero no tanto como para que me persigan unos matones! —Lloriqueo Osomatsu. Ambos hermanos parecían asustados, el único que se divertía era Ichi ¡Nunca nadie había escapado con él en brazos! Era "molto divertente".
Pero la gran huida fue frustrada cuando un auto negro les cerró el paso. De pronto Osomatsu se vio rodeado de un montón de hombre fuertes e intimidantes.
—Por favor no les hagan daño a los niños. —Pidió poniéndose de rodillas.
—¡Jefe! —Todos los hombres se pusieron de rodillas con la frente casi en el suelo. —¡Por favor perdónenos!
—¿Eh?¿Eh? —Osomatsu levanto la cabeza viendo a los hombres. Sus ojos brillaron. —¡¿Soy el jefe de la mafia y no lo sabía?!
—Se refieren a él… —Gruñó alguien muy conocido por Osomatsu.
—¿Choromatsu? —Le miro sorprendido. El trabajador había tomado un taxi y después había corrido hasta ese lugar. Llegando en tiempo récord. El hermano mayor miró a quien se refería su novio. —¿La cosita fea?
Los hombres le lanzaron una mirada desaprobatoria. Osomatsu sentía que moriría si decía otra cosa.
—Se acabó el tiempo, Dante. —El castaño por fin llego al lugar, seguido por un pequeño y sonrojado Todomatsu. Lo que había pasado con ellos era un misterio. —Es hora de regresar.
—Bene —Acepto Ichi, aunque eso lo ponía un poco triste.
Tanto Osomatsu como Karamatsu observaban todo sin entender que demonios estaba pasando; dicho sea de paso, que ambos hermanos eran totalmente unos despistados.
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Después de unos minutos Ichi tenía de regreso su traje blanco, Karamatsu le acomodo el sombrero dedicándole una sonrisa.
—Sonríe~ —Le picoteo las mejillas, el pequeño sonrió. Era imposible no sonreírle a su gattina.
—Entonces… ese niño es el futuro dueño de una empresa millonaria. —Preguntó Osomatsu, entendiendo un poco lo que pasaba después de la explicación del castaño. —¿Me darán algo por cuidarlo bien? —hizo un circulo con los dedos, señal de que se refería a un pago. Lo que obtuvo a cambio fue un golpe de Choromatsu.
—¿Todo listo? —Atsushi se acercó a Ichi, este aún estaba cabizbajo. —Dante, quizás puedas regresar cuando seas un adulto.
—è un lungo tempo. (Es mucho tiempo) —Ichi hizo un puchero, soportando lo mejor que podía las gruesas lagrimas que se agolpaban en sus parpados.
—Lo sé, pero ¿No te alegraría ver a tu gattina cuando seas más alto que él? —Pregunto dulcemente el castaño, la mirada del niño se ilumino.
Se volteo hacia Karamatsu, el mayor también estaba triste de que Ichi tuviera que irse.
—¡Gattina! —Le llamó antes de tallarse las lágrimas con la manga de su camisa.
—¿Si?
—Quando divento un adulto... Mi vuoi sposare? —pregunto el italiano con una mirada seria.
—Si. —Aceptó Karamatsu.
—No digas "si" —Se quejo Osomatsu. —Ni siquiera sabes que te está diciendo.
—Le está pidiendo que se case con él cuando sean adultos. —intervino Choromatsu.
—¡Dile que sí! Pero que me tendrá que dar dinero por dejar a mi dulce Karamatsu.
—¿Estas vendiendo a tu hermano? Eres despreciable. —De nuevo, Choromatsu golpeo a su novio, por arruinar el momento diciendo tonterías.
—Cuando seas adulto, me casare contigo. —Reafirmo Karamatsu, estirando su dedo meñique hacia el pequeño. Ichi asintió juntando su meñique con el de Nakamura. —Lo prometo~
—è una promessa.
Después de prometerlo se abrazaron con fuerza. Karamatsu odiaba las despedidas, le recordaba a cuando sus padres salieron de viaje y no regresaron, no quería dejar ir a Ichi, pero tampoco podía retenerlo.
Las gruesas lágrimas cayeron desde los ojos azules de Karamatsu y al sentirlas Ichi tallo rápidamente las suyas. Tenía que ser fuerte para su gattina y tenía que empezar de inmediato.
—Sonríe~ —El pequeño llevo sus deditos a sus mejillas dibujando una enorme sonrisa. Karamatsu lo imito poniendo los dedos en sus mejillas y sonriendo amplio.
Era una hermosa imagen, por lo tanto, Osomatsu y Atsushi tomaron una foto para recordar el precioso momento.
¿Qué mejor que despedirse con una sonrisa y con la promesa de que algún día volverían a verse?
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Como siempre el joven atraía miradas al pasar, susurros de las mujeres preguntando si se trataba de un actor o un modelo. La pubertad lo había hecho muy bien con él, le había quitado esas mejillas regordetas de niño y había convertido su rostro en un atractivo ejemplar masculino. Era el encanto italiano, seguro.
Su gran altura, su cuerpo delgado pero fuerte, su cabello negro y aquellos ojos enigmáticos de color violeta, ayudaba en mucho que el traje blanco que vestía estaba hecho a la medida, favoreciendo su silueta.
Como si ser un hombre guapo no fuera suficiente para resaltar entre la multitud, también llevaba un enorme ramo de rosas rojas.
Acomodo su sombrero blanco, que estaba adornado con un lazo color violeta y se detuvo frente a un gran edificio. Ignoro a todos los cansados empleados (y empleadas) que empezaban a salir poco a poco, clavo su vista en una vieja foto, gastada de tantas veces que la había visto desde que su guardián la tomo para él.
Sonrió viendo al hermoso jovencito que aparecía a su lado. Como cada uno presionaba sus mejillas forzándose a sonreír. Era un recuerdo triste y feliz para él ¿Cómo se les llamaba? ¿Agridulce?
Como sea, después de 14 años, allí estaba él. Convertido en un adulto, regresando para encontrarse de nuevo con él.
Guardo la foto en el bolsillo interior de su saco blanco, cerca de su corazón donde siempre estaba. Y levanto la mirada encontrando a un tambaleante empleado que salía del edificio junto a otros igual a él. (igual de molidos)
Su corazón se aceleró de alegría, lo reconoció de inmediato aun después de todo ese tiempo. Quizás había crecido y quizás su amable rostro había cambiado para verse intimidante, pero esos ojos… esos maravillosos ojos azules, seguían siendo tan hermosos como los recordaba.
Dibujo una enorme sonrisa en su rostro y se plantó frente al cansado hombre.
—Ciao, gattina~ —le saludo. Al principio Karamatsu le lanzo una mirada fulminante, pero cuando Ichi estiro su meñique hacia él pareció recordarlo. —Vine a cumplir nuestra promesa.
Estaba listo para hacer que Karamatsu cumpliera con su promesa.
Fin.
Espero que les guste~
Dibujare un extra pronto y lo subire a la pagina, asi que espero que lo vean alli.
Y pues nada, espero que lo disfrutaran y de nuevo me disculpo por tardar tanto.
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