Como se habrán dado cuenta cambie el nombre del fic. Ya no es mas "Se nos muere el amor" Si no "La quiero para mi" Les cuento porque?
Bien, porque ese nombre va mas que nada para la relacion Ron-Hermione. No quiero concentrarme en eso... si no, en la relacion Draco-Hermione.
Este lo encontré mejor para el fic.
Bueno perdonden muchisimo la tardanza. Disculpen enserio.
Espero que este nuevo capitulo les guste.
LA QUIERO PARA MI
Capítulo 3: Nuevo compañero de trabajo
Los niños no estaban mas con ellos. Cursaban ya Hogwarts, solo Hugo.
- 'Hijo ¿Qué te parece si nos vamos de vacaciones?' – preguntó el pelirrojo mientras acariciaba los cabellos de su hijo.
- '¡Que bueno! Todos de vacaciones' – exclamo el niño con felicidad. Ron negó con la cabeza.
- 'Solo tú y yo. Solos los hombres Weasley' – le dijo a Hugo en un susurro, que Hermione logró escuchar provocando que su corazón se rompiera más en mil pedazos.
- '¿Y mami qué hará?' – pregunto inocentemente el castaño Weasley.
- 'Mami podrá quedarse sola por un tiempo' – contesto por ella misma. Aunque no era lo que ella pensaba. Pero no deseaba pelear más, no quería hacerlo. Hugo no insistió más con sus delatadoras preguntas.
Subió rápidamente a su habitación, a hacer lo que los niños hacen… jugar, alejados de todo sin problemas. Ron se giró a Hermione.
- 'Quiero lo mejor para ti, y para ellos' – comenzó con su discurso – 'Déjame llevármelo un tiempo. Luego veremos que haremos y como le diremos. Pero todo cuando Rose vuelva de Hogwarts'
- '¿Cuánto tiempo te lo llevarás?' – pregunto tratando de que ese pequeño hilo de voz sonará fuerte.
- 'Un mes, talvez' – dijo y Hermione abrió los ojos como platos. – 'No te asustes, te lo devolveré' – dijo arrastrando sus palabras.
- 'No es eso. Pero… un mes es un montón' – le dijo.
- '¿Aguantas un año sin ver a tu hija, y no puedes hacer un mes con tu hijo?' – Pregunta – '¿Por qué no me quieres dejar pasar un momento a solas con él?'
- 'Si que quiero dejarte no es eso' – suspiro – 'Haz lo que quieras' – murmuro luego.
Se encontraba ya sola en su sala de estar. Estaba sin Rose, sin Hugo, sin Ron. Ella sola. Ginny la había llamado varias veces para preguntarle que era lo que pasaba, que estaba como perdida y triste.
Hermione solo le decía: "Luego hablamos, es un tema muy delicado".
Por la cabeza de Ginny, corría que estaba esperando otro hijo. Un nuevo Weasley, eso le ponía feliz. Lastima que estaba tan equivocada.
Termino de juntar todas sus cosas del trabajo, y se dirigió al Ministerio.
- 'Amor, creo que no es un buen trabajo para ti' – comentaba la morena mientras acariciaba los rubios cabellos de su esposo. Se la notaba feliz, estarían solos por tanto tiempo.
- '¿Debo repetirte que ODIO que me llames amor?' – Pregunto fastidiado, todos los días debía repetirle lo mismo – 'Y me gusta el trabajo, así que lo aceptaré'– dijo, sin dar mas rodeos al asunto.
¿Estaba trabajando ahí porque le gustaba el trabajo o por ella? Suspiro, mientras se levantaba de la cama donde estaba acostada con su esposa. Mientras se iba a la ducha, necesitaba una ducha bien fría. «¿Cómo puede ser que me haya gustado de esa forma? Digamos, es la sangre sucia, sabelotodo, insufrible. Maldita sea» pensaba mientras que salía de aquel refrescante baño.
- 'Draco' - «Al fin, no me dice amor» pensó el rubio – 'Mi madre quiere que la acompañe a comprarse algunas cosas. Acababa de llegarme una lechuza. Así que volveré tarde a casa… ¿Sabes a qué hora saldrás del trabajo?'
- 'No, no te preocupes. Nos vemos luego' – le comento con poco interés mientras se arreglaba su camisa y corbata. Estaba tan ansiosa por ver a la castaña, que ni le interesaba lo que Pansy le decía.
- 'Me voy ya, adiós' – dio un rápido beso a su esposa apareciéndose en el ministerio.
Hermione se dirigía como siempre al ascensor, entro en el apretando el piso que la llevaría hasta las mazmorras de aquel lugar. Al llegar abrió las puertas haciendo que todos la saludasen, ella correspondía a sus saludos con una sonrisa y moviendo la mano.
Lo mejor que creía poder haber conseguido era el puesto en el Departamento de Aplicación de la Ley Mágica. Le encantaba poder tener un alto puesto en el ministerio.
Hermione se dedicaba a transitar todas las distintas oficinas de aquel departamento. Cada oficina tenía su trabajo. A veces solía estar si no instalada en la oficina Contra el Uso Indebido de la Magia, compartía aquel lugar con su suegro.
Suegro. Talvez ya no lo sería más.
- 'Hermione, querida ¿Qué tal todo?' – pregunto Arthur, amablemente. Su rojizo cabello ya estaba algo blanco. –
- 'Bien' – contesto simplemente, dedicándole una falsa sonrisa, mientras se instalaba en su oficina – 'Ronald se fue con Hugo'.
- '¿Qué, que?' – pregunto sorprendido dejando su trabajo, mirando a su nuera.
- 'Se fueron de vacaciones' – explico mejor.
- 'Ah, cariño me asustaste' – contesto el señor weasley mas aliviado. «Si supiera…» pensó la castaña, se sentó en su escritorio, y agarro alguno de los papeles que sobre él estaban.
"Señorita Granger:
Tengo el honor de presentarte a un nuevo compañero de trabajo, imagino que ya debe conocerlo, espero que no tenga ningún inconveniente. Solo déjeme decirle, que es una excelente persona. Nadie mejor como él para acompañarla en su trabajo.
Espero que este contenta de que hayamos contratado alguien para ayudarla, se nota que usted tiene demasiado trabajo duro y necesita ayuda.
Desde ya, espero que sea de su agrado.
Ministro de Magia, Alexander McCrain"
Alexander McCrain se había convertido en el nuevo ministro, desde ya hace tiempo. Mas o menos desde que Hermione estaba en el Ministerio.
Hace años ya que trabajaba en el ministerio, y había deseado ese puesto desde hace mucho. Era un buen ejemplo a seguir, su trabajo era excelente.
El tema ese de tener nuevo compañero de trabajo, no le gustaba. Ella siempre quería hacer todo ella misma. Aunque bueno, era un hombre… talvez, era guapo. «Hermione, estas a punto de divorciarte y ¿Piensas en otros hombres? Cálmate, seguro será un estúpido con poca capacidad mental»
- 'Hermione… '- le dijo el señor Weasley llevaba tiempo llamándola. Ella reacciono – 'Al fin contestas, querida' – ladeo la cabeza en signo de reprobación, la castaña no solía actuar así – 'Pronto llegará tu nuevo compañero de oficina'
- '¿Y usted que hará?'– le pregunto frunciendo el ceño.
- 'Me cambiaron de posición, me iré a otro departamento' – le contó a su nuera felizmente – 'Le presento al nuevo jefe del Departamento de Transportes Mágicos'
- '¡Arthur, lo felicito!' – le dijo sonriendo Hermione, mientras se acercaba a abrazarlo.
- 'Muchas gracias Hermione, espero que disfrute de su nuevo compañero' – luego en un susurro mas bajo le dijo: "Mantén la calma, cambio… es una buena persona".
Hermione asintió, aunque poco entendía. « ¿De que demonios habla? » se preguntaba a si misma. Se encogió de hombros mientras se acercaba nuevamente a su escritorio a seguir ordenando algunos papeles que andaban algo desordenados.
Justo en ese momento, escuchaba la puerta abrirse. Levanto su mirada, para encontrarse con una, bastante conocida.
Unos grisáceos ojos la miraban desde la puerta, inspeccionándola… sonriendo de medio lado.
«Hermosa» pensaba el rubio.
Mientras que Hermione solo podía pensar algo: «Demonios, solo a mi me pasa»
Saludos, Liniita.
