Disclaimer: Ni los personajes ni el FanFic me pertenecen. Solo tengo crédito por la traducción y adaptación al español.

Traducción realizada con permiso de la misma.

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ADVERTENCIA: VIKTOR BOTTOM/PASIVO/UKE


Aftermath

Caminar con Yuuri por las tiendas navideñas de Barcelona se sentía como un sueño.

Sus dedos se encontraban entrelazados, la cálida mano de Yuuri siendo la prueba de que estaban juntos y que esto era real. Yuuri estaba aquí, estaban allí juntos, y nada podía ser más perfecto.

Durante los días que pasaron después que terminara el Grand Prix Final, Yuuri y él apenas y se separaron. Los Campeonatos Nacionales de ambos estaban a las puertas, pero se rehusaron a marcharse con sus entrenadores una vez que la competencia terminó. Habían estado separados durante demasiado tiempo, y ninguno de los dos estaba dispuesto a marcharse tan pronto.

Así que permanecieron en Barcelona, disfrutando de la compañía del otro. Todo era tal y como Viktor siempre soñó; hablar y reír junto a Yuuri, pasar tiempo con él, y volver a conocerlo como si fuera la primera vez. Cayeron fácilmente en un sencillo ritmo, tal y como lo habían hecho en el tiempo que pasaron juntos en Moscú. Dos partes de un todo, dos lados de la misma moneda, sin nada interponiéndose entre ellos.

Mientras caminaban, Viktor se giró para ver a Yuuri y notó como los ojos de éste brillaban bajo las luces navideñas tal y como hacían siempre que el nipón se encontraba pensando. Habían pasado juntos el día entero, primero hicieron turismo por Barcelona y luego se dirigieron cenar, platicando todo el tiempo. Viktor jamás podría tener suficiente de la voz de Yuuri, algo nuevo del nipón se revelaba cada vez que hablaba y eso solo hacía que Viktor lo amara mucho mas. Ahora se encontraban caminando juntos en un cómodo silencio, simplemente disfrutando de la sensación de caminar junto al otro.

—Viktor, tu cumpleaños es en navidad ¿verdad? —preguntó Yuuri inesperadamente, elevando su voz sobre las risas y murmullos de los compradores a su alrededor.

—Sí —respondió Viktor al tiempo que se giraba para ver a Yuuri con una sonrisa—. Aunque en Rusia no celebramos la Navidad ese día. Tampoco celebramos los cumpleaños antes de la fecha.

—Oh, ya veo —respondió Yuuri. Luego se quedaron en silencio por un momento, y Viktor se mantuvo observando al nipón todo el rato.

—Me gustaría poder estar allí contigo —añadió Yuuri después de unos segundos, al tiempo que sus ojos y hombros caían—. Me he perdido de muchas cosas en el pasado. No quiero perderme esto también ahora que ya estamos juntos.

—Tenerte conmigo aquí en estos momentos ya es suficiente para mi —le tranquilizó Viktor al tiempo que acunaba el rostro del nipón con una de sus manos y se detenían frente a una tienda. Los Campeonatos Nacionales, tanto el ruso como el japonés, estaban aproximándose, y ambos se cruzaban con el cumpleaños de Viktor. Al ruso eso nunca antes le había importado, igual no tenía mucho que celebrar. Siempre le había parecido que era cosa de simplemente volverse un año más viejo y tener una medalla más en su colección. Ahora, finalmente tenía alguien con quien quería celebrar. Pero la carrera de Yuuri era primero, sin importar lo mucho que Viktor deseara que este estuviera siempre a su lado. Después de todo, todavía tendrían mucho tiempo para estar juntos luego de que sus respectivas competencias terminaran.

—Además, puedes venir a verme tan pronto ganes el oro en las nacionales de Japón —añadió con una sonrisa, y observó como Yuuri se la regresaba al tiempo que apretaba su mano—. Demuestrale al mundo tu amor y luego vuelve a mi. Puede que no sea capaz de ir a verte en persona, pero no apartaré mis ojos de ti. Eso te lo prometo.

—Eso me encantaría —respondió Yuuri suavemente, su voz llena de una felicidad que hizo que el corazón de Viktor saltara.

—Makkachin te extraña —añadió Viktor sabiendo lo emocionado que estaría el perrito al tener a Yuuri de nuevo en casa—. Estoy seguro que amará tenerte de vuelta en Rusia.

El pensamiento de tener que separarse pronto era doloroso, pero el saber que Yuuri iría a verlo tan pronto como sus agendas se los permitieran aligeraba el dolor. No podía esperar a tener a Yuuri de vuelta en su apartamento y acurrucarse con él sobre el sofá mientras la nieve caía en el exterior. Esta vez como una pareja real, tal como Viktor siempre lo deseó.

Un repentino grito a un lado de ellos los sacó del momento y ambos se giraron para encontrarse con un grupo de personas que los miraba emocionadamente a unos metros de distancia. Viktor tuvo que reprimir un gruñido.

—Tiempo de irse —le dijo rápidamente y Yuuri asintió, observando al grupo con la misma exasperada expresión, para luego agarrar el brazo de Viktor y arrastrarlo lejos.

Después del beso que había sido televisado internacionalmente, el público, los fans y los paparazzis habían rastreado cada uno de sus movimientos. Después de patinar por años, ambos estaban preparados para lidiar con los medios y eran igual de buenos evadiéndolos, pero de algún modo las personas parecían saber donde encontrarlos al final. No ayudaba el que al parecer todos sabían que Nikiforov y Katsuki todavía se encontraban juntos en Barcelona a pesar de que ya todos los demás patinadores se habían ya marchado.

Viktor amaba a sus fans y amaba estar en el ojo público, pero había momentos en los que prefería estar solo, e intentar tener una cita con su novio era uno de esos momentos. Yuuri le había confesado hace unos días el cómo la opinión de los medios y los fans le había afectado negativamente en el pasado, y Viktor no quería que su tiempo juntos se viera arruinado por la prensa que andaba en busca de su próximo escándalo.

Yuuri y él esquivaron la multitud, la mano del nipón se aferrándose fuertemente a la suya. Yuuri no parecía muy molesto porque se hubiera interrumpido su momento; es más, sonreía mientras arrastraba a Viktor través de la multitud y lo llevaba detrás de una caseta, claramente encontrando todo el asunto algo divertido.

Eventualmente, el sonido de los fans emocionados desapareció detrás de ellos y Yuuri tiró de Viktor hacia una calle lateral, para luego meterse dentro de un callejón donde finalmente se detuvieron, luchando por respirar. Por unos segundos solo se quedaron mirando, agitados y jadeantes, luego Yuuri soltó una carcajada y Viktor se le unió, siendo incapaz de contenerse. Ambos se veían ridículos y, a pesar de lo irritante que había sido la interrupción de su cita, la situación era objetivamente hilarante.

—Bueno, un callejón no era exactamente el lugar en el que pensaba terminar esta noche —bromeó Viktor, para luego estremecerse ligeramente al sentir el frío golpear su nariz. Al levantar la mirada, notó como empezaban caer pequeños copos de nieve y cómo se disolvian al tocar la superficie.

—No me importa en qué lugar esté, siempre y cuando sea contigo —respondió Yuuri al tiempo que se acercaba a Viktor, cuyos ojos volvieron a enfocarse sobre él. Notó como los primeros copos se aferraban a su cabello y pestañas, y luego levantaba su mano para tirar de Viktor y acercarlo a él, sus suaves labios presionando contra los del ruso en tierno beso.

Viktor se derritió contra el beso y envolvió sus brazos alrededor de Yuuri para acercarlo incluso más. Se habían besado cientos de veces en los últimos días, y aun así cada vez se sentía como la primera, el calor y la emoción pasando a través de él con la misma fuerza. Los dedos de Yuuri se enredaron en su cabello, esta vez sin restricciones ya que estaban solos, y Viktor pudo sentirlo sonreír contra sus labios.

Se separaron después de unos segundos, la nieve todavía aferrándose al cabello de Yuuri a medida que caía con más fuerza a su alrededor. Viktor aún se aferraba a Yuuri y pudo sentir el ligero estremecimiento que pasó a través del cuerpo de este. La temperatura empezaba a bajar drásticamente con el aparecer de la noche.

—Deberíamos regresar al hotel —murmuró al tiempo que levantaba la mano para eliminar la nieve en el cabello de Yuuri, y este asintió de acuerdo.

Juntos, se hicieron camino a través de las calles más concurridas, ambos manteniendo sus gorros lo más bajos posible y el rostro gacho en un intento de evitar atraer más atención indeseada sobre ellos. Viktor sabía que vendría el momento, pronto si dependía de él, en el que se aseguraría de que cada mirada estuviera sobre ellos. Presumiría a Yuuri ante el mundo y dejaría muy claro lo mucho que lo adoraba. Pero por ahora, este momento era solo de ellos.

Cuando finalmente llegaron al hotel, ambos se dirigieron automáticamente a la habitación de Viktor, eliminando el frío de sus cuerpos tan pronto entraron. Desde el día del programa libre, Yuuri prácticamente se había mudado a su habitación de hotel. Técnicamente todavía existía una habitación alquilada bajo el nombre de Yuuri, pero esta yacía abandonada. La ropa del nipón colgaba del guardarropa de Viktor, su cepillo de dientes se hallaba junto al del ruso en la encimera del baño, y sus medallas yacían juntas sobre el escritorio, los lazos entrelazados.

Cada vez que Viktor las veía, una nueva ola de felicidad atravesaba su cuerpo. A veces se despertaba a mitad de la noche, convencido de que todo había sido un sueño y que se encontraría en su departamento en San Petersburgo con nada más que el fantasma de Yuuri junto a él, el eco de lo que pudo ser. Pero cada noche cuando sus ojos se abrían, su corazón latiendo aceleradamente mientras buscaba a tientas al otro lado de la cama, Viktor veía el brillo de las medallas colocadas una a lado de la otra y sus dedos tocaban la suave piel de quien yacía junto a él. Yuuri, acurrucado a su lado, siendo real, tangible, y encontrándose indudablemente allí.

Solo el pensamiento provocó la necesidad de buscar de nuevo el toque de Yuuri, por lo que descansó su mano suavemente sobre el hombro de este. Ahora que tenía el permiso de tocarlo libremente, ya no podía parar. Se había vuelto adicto a la sensación de la calidez de Yuuri bajo su mano.

Yuuri se giró para verlo, sus ojos luciendo suaves bajo el brillo dorado de la habitación; pero antes de que pudiera hablar, fueron interrumpidos por un ruido que venía de su teléfono. La molestia se reflejó brevemente en la expresión de Yuuri, pero de todos modos se dispuso a sacar su teléfono del bolsillo, sus cejas frunciéndose ligeramente mientras leía el mensaje en pantalla.

—Es Celestino —le dijo a modo de explicación—. Me está preguntando cuándo planeo regresar para empezar a entrenar para las nacionales.

Viktor soltó un murmullo de simpatía, para luego seguir a Yuuri y caminar junto a él por la habitación hasta llegar a la cama en el centro de esta y hundirse en ella. Él también había recibido un mensaje parecido por parte de Yakov el día anterior. Su entrenador estaba feliz por él y había cedido fácilmente ante su deseo de permanecer con Yuuri en barcelona después de que la final hubiera terminado; pero mientras más se acercaban las nacionales, más insistía con que Viktor necesitaba regresar pronto a San Petersburgo para prepararse, a menos que quisiera perder su título nacional contra Yuri.

—No quiero ir —suspiró Yuuri, sus hombros cayeron y apoyó su cabeza contra el hombro de Viktor—. Tampoco quiero que te vayas. Se siente como si apenas hubiésemos tenido tiempo para estar juntos y ya tenemos que separarnos.

—No es para siempre —señaló Viktor, a pesar de que la idea de separarse de Yuuri todavía enviaba una corriente helada a través de su corazón. Yuuri iluminaba su mundo entero, y todo le parecería mucho más oscuro cuando este ya no estuviera—. Además, tienes una medalla de oro que ganar en los nacionales. Ya sabes lo mucho que me gusta besar el oro.

—Parece que olvidas que también tengo una que ganar en los mundiales —respondió Yuuri, acoplándose al tono bromista de Viktor y elevando sus cejas a conciencia, sus ojos llenos de un juguetón desafío.

—Puede que tengas un récord mundial, Yuuri Katsuki —respondió Viktor con una media sonrisa, amando el competitivo afecto en los ojos de Yuuri—. Pero yo también. Y este año, el oro será mío.

Después de tanto tiempo de haber sido enfrentados contra el otro, el finalmente poder tener una rivalidad como la que tenían ahora era lo mejor que podrían desear. Jamás querría frenar el espíritu competitivo de Yuuri y tampoco querría perder el propio; además, ambos se empujaban el uno al otro a ser cada vez mejores. Pero al final, sin importar quién ganara, Viktor sería feliz.

—Ya lo veremos —dijo Yuuri con una media sonrisa.

Se encontraban sentados lado a lado, sus cuerpos tan cerca que a Yuuri le tomo casi nada de movimiento inclinar su cabeza para sellar sus labios con un beso. Viktor correspondió el gesto, saboreando la risa en los labios de Yuuri y escuchando el eco en los suyos propios. Habían avanzado mucho desde donde habían comenzado, y deseaba que esto jamás se terminara.

—Así que, ¿qué le vas a decir a Celestino? —le preguntó después de unos minutos al finalmente separarse del beso.

—No lo sé —suspiró Yuuri, manteniéndose todavía presionado contra Viktor—. Tendré que regresar pronto a casa. Celestino me mataría si no lo hago, y no permitiré que me ganes por mantenerme distraído de la práctica.

La última parte fue dicha con una carcajada en la voz, la cual Viktor respondió con una sonrisa.

—Pero por ahora, mejor no pensemos en el futuro —añadió Yuuri, la ligereza en su voz todavía se hallaba presente, pero algo mucho más profundo se entrelazaba con ella—. Enfoquémonos en esta noche.

Yuuri habló con una voz ronca y los ojos oscurecidos, lo cual envió una oleada de calor al centro mismo del cuerpo de Viktor. Yuuri era eros en todo su esplendor, se metía en su papel tan fácilmente como respirar. Nunca fallaba en quitarle el aliento y enviar una ola de deseo a través de su cuerpo.

Inclinándose, Viktor deslizó sus dedos detrás del cuello del nipón y tiró de él para besarlo de nuevo, la sensación de los labios de Yuuri contra los suyos era como un sueño del cual no quería despertar jamás. El beso empezó lento y simple, casi casto, pero rápidamente comenzó a crecer en ardor. Los dedos de Yuuri se alzaron para enredarse entre los cabellos de Viktor y profundizó el beso, besándolo tan fuerte y apasionadamente que el deseo anidado en el vientre del ruso se disparó por completo. Los movimientos de Viktor se acoplaban perfectamente a los de Yuuri, permitiéndole perderse dentro de estos y disfrutar el momento.

No era nada nuevo para ellos, de lejos. Pero desde que se habían vuelto a reunir, habían llevado todo con lentitud. Después de escuchar a Yuuri contando su parte de la historia, la cual era drásticamente diferente a lo que Viktor había vivido, prefirió no volver a apresurarse. Jamás quería volver a hacer que Yuuri se sintiera nada mas que amado y querido. Saltar directo a la cama tan pronto y con tan poca comunicación de por medio había sido un error de ambos, por lo que Viktor se sentía contento con tomarse las cosas con calma en esta segunda oportunidad que se habían dado.

Pero ahora Yuuri se encontraba aquí con él, besándolo, y todo se sentía correcto. Habían pasado días aprendiendo acerca del otro y noches acurrucados en la cama, contentos con solo estar juntos. Ahora, pronto se verían forzados a separarse, así que ya no había razón para continuar conteniendose. No cuando Yuuri sabía lo mucho que Viktor lo amaba, no cuando Viktor sabía que Yuuri sentía lo mismo.

Yuuri atrapó el labio inferior de Viktor entre sus dientes, tirando de él gentilmente para luego retirarse de modo que solo sus frentes quedaran pegadas, observando los ojos de Viktor profundamente. En un movimiento fluido, el nipón se levantó de su lugar en la cama para luego ponerse a horcajadas sobre las piernas de Viktor, sus manos deslizándose por los hombros de este hasta acunar su rostro. Inclinándose, Yuuri le dio otro beso, el nombre del peliplata resonando reverentemente en sus labios.

—Yuuri —murmuró Viktor en respuesta, retirándose solo lo suficiente para que las palabras salieran de sus labios, antes de volver a capturar los de Yuuri en un nuevo beso.

Gradualmente se separó de los labios del nipón para moverse a otros terrenos, adorando ahora la curvatura de su mandíbula y la línea de su cuello, saboreando la piel en aquel lugar, y sintiendo como Yuuri suspiraba contento encima de él. Cuando sus besos finalmente llegaron a las clavículas del nipón, Viktor sintió como este se movía y posaba una de sus manos sobre su barbilla para empujar su cabeza hacia arriba. Yuuri presionó otro beso sobre sus labios antes de alejarse y bajar sus manos a los bordes de su propia camiseta, sacandosela en un agraciado movimiento.

—Te deseo —murmuró Yuuri, sus dedos bajaron hacia el borde de la camiseta de Viktor pero se detuvieron allí, suspendidos, pero sin llegar a tocar. Esperando—. ¿Quieres…?

Sus palabras se quedaron en el aire, la pregunta quedando clara a pesar de estar sin completar. Las manos de Yuuri todavía se encontraban suspendidas y solo a un milímetro de distancia, esperando permiso, y Viktor las necesitaba de nuevo sobre su piel. El toque de Yuuri siempre enviaba destellos a través de su cuerpo, y su corazón dolía por el amor que brotaba de él. Se habían tomado las cosas lentamente, y aun si Yuuri no deseaba volver a llegar más lejos que un beso, Viktor seguiría siendo muy feliz. Pero ahora, el cuerpo de Yuuri se hallaba presionado contra el suyo y el deseo se apoderaba de su persona, deseaba a Yuuri en cualquier forma que este deseara entregarse a él.

—Como si pudiera resistirme a ti —respondió, sus palabras salieron en un susurro junto con la sonrisa que le entregó al nipón, sintiendo su corazón arder por las emociones—. Por supuesto que sí.

Cuando sus labios se volvieron a encontrar, Viktor notó un nuevo fuego en Yuuri que puso su corazón a latir en sobremarcha, golpeando contra sus costillas mientras devolvía el beso y se dejaba consumir. Yuuri siempre había sido intoxicante, y ahora lo era mucho más. Transformaba por completo el mundo de Viktor hasta que este quedaba reducido a nada más que ellos dos. Las manos de Yuuri se deslizaron bajo el borde de la camisa de Viktor y este permitió que el nipón se la quitara en su suave movimiento.

Luego de eso, regresaron a besarse. Yuuri movía sus manos libremente a través de la expuesta piel del pecho de Viktor al tiempo que este lo acercaba más a él, juntando sus cuerpos de modo que ya no hubiera más espacio entre ellos. Gradualmente, las manos de Yuuri se deslizaron hacia los hombros de su pareja para luego empujarlo contra la cama con una ligera presión que guió a Viktor hasta que se encontró yaciendo completamente sobre el colchón, con Yuuri mirándolo con adoración desde encima de su cuerpo.

Habían estado sentados en el borde de la cama, así que pasaron unos cuantos segundos de incómodo forcejeo hasta que se deslizaron cómodamente al centro del colchón, ambos riendo suavemente durante ello. Al mismo tiempo, Viktor intentó deshacerse de sus últimas prendas, enredándose en la tela debido al apuro, y observando como Yuuri hacía lo mismo, el ambiente se volvió más ligero por unos segundos mientras ambos batallaban con la ropa. Era un momento sencillo y cómodo, y tan pronto ambos estuvieron libres, Yuuri regreso a él, moviéndose hasta cernirse sobre Viktor y besarlo de nueva cuenta. No había ningún tipo de apuro, ni expectativas. Solo estaban ellos dos.

Viktor levantó sus manos para ponerlas sobre los hombros de Yuuri, sintiendo como los músculos de este se sacudían por los movimientos de su dueño. Presionando un último beso sobre los labios del ruso, Yuuri empezó a moverse hacia abajo, moviendo sus labios a través del cuello de Viktor y deslizándose hacia su pecho, dejando un rastro ardiente a su paso. Viktor se estremeció ante la sensación, bajando la mirada hacia Yuuri y sintiendo su respiración cortarse con cada beso. Yuuri levantó su mirada para encontrarse con los ojos de su pareja justo en el momento que llegó al centro de su pecho, sus ojos oscuros por lo dilatado de sus pupilas.

—Eres tan hermoso —exhaló Yuuri, sus ojos fijos en el rostro de Viktor mientras volvía a levantarse sobre sus brazos, mirando al ruso con una expresión de fascinación. Viktor sintió como su corazón dio un brinco en su pecho ante aquellas palabras y de repente se encontró siendo incapaz de hablar, las palabras quedaron atoradas en su garganta por la intensidad en la mirada de Yuuri.

—Siempre lo he pensado, pero nunca te lo dije —continuó diciendo Yuuri al tiempo que llevaba una de sus manos hasta para descansarla sobre la mejilla de Viktor, utilizando su pulgar para acariciar la mejilla del ruso de una forma que provocó que el latido de este se disparara—. Debí decírtelo, y ahora no quiero dejar de hacerlo.

—Yuuri —trató de decir Viktor pero el nudo en su garganta se lo impidió, las emociones siendo tan intensas que lo ahogaban. Habían hablado tanto en el pasar de los últimos días, y se habían amado tan ferozmente durante tan tiempo, que ahora sentía como si todas sus emociones se estuvieran desbordando al mismo tiempo, limpiando todo con su toque.

—Cambiaste mi vida en tantas formas —añadió Yuuri con una suave expresión y una reverente voz—. Y ahora eres todo mío. Y soy tuyo, y…

Su voz se cortó por un segundo y Yuuri se detuvo, todavía observando a Viktor, quien le devolvía la mirada sintiéndose completamente roto y al rojo vivo, sus emociones expuestas para que el mundo las viera. Pero allí solo estaba Yuuri, y eso era todo lo que deseaba.

—Soy tan feliz —terminó de decir Yuuri con una suave sonrisa. Luego, un preocupado ceño fruncido se colocó en su rostro y sus dedos acariciaron la mejilla de Viktor. Cuando los retiró, Viktor la humedad en estos.

—Viktor, ¿por qué lloras? —preguntó Yuuri con la preocupación, mezclada con sorpresa, llenando su voz.

Viktor apenas había notado las lágrimas que habían empezado a deslizarse por sus mejillas, pero de todos modos le sonrió a Yuuri, sintiendo su corazón rebosar de felicidad. Ahora que ya no había más malos entendidos y secretos entre ellos, Viktor conocía muy bien los sentimientos de Yuuri. Pero escuchar las palabras del nipón había sacado todo de vuelta a la superficie, saliendo de él en forma de las lágrimas que se deslizaban por su rostro.

—Lloro porque soy feliz —le dijo a Yuuri, escuchando el amor aflorar en su propia voz y observando como la felicidad iluminaba el rostro de su pareja.

Levantando su mano, Viktor se sentó y tomó el rostro de Yuuri para acercarlos de nuevo.

—Tú también cambiaste mi vida —añadió Viktor, deseando que Yuuri supiera que su sentimiento era correspondido. Se había prometido hablar con claridad de ahora en adelante, y ya no había nada que le impidiera ser sincero—. Sin importar lo que pase, jamás dejaré de estar agradecido por haberte conocido.

Puede que las cosas no hayan salido perfectamente en el pasado, pero al final habían ganado. Y sin importar los desafíos que vinieran en el futuro, Viktor sabía que podrían enfrentarlos juntos.

Inclinándose, Viktor tiró de Yuuri hacia otro beso, saboreando y disfrutando de la sensación de tener a Yuuri en la calidez de su abrazo. Se besaron lenta y perezosamente, permitiendo que el calor entre ellos creciera gradualmente hasta que se encontraron casi sobrecogidos por este. Viktor dejó que sus dedos trazaran las líneas del rostro de Yuuri, para luego bajarlos por su cuello y llevarlos hasta su pecho para acariciar la piel que allí había. Una sensación familiar, pero nueva al mismo tiempo. Ya habían estado juntos de este modo varias veces antes, pero no lo habían vuelto a hacer desde que confesaron su amor por el otro; y de alguna manera, Yuuri lo sentía como un mundo completamente nuevo que descubrir.

Las manos de Yuuri también se encontraban sobre Viktor, su toque danzaba sobre su piel como si fueran llamas, y gradualmente estas empezaron a moverse hacia abajo, pasando a través de su estómago y caderas hasta llegar a su erección. Viktor casi perfora su propio labio cuando sintió las manos de Yuuri envolverse alrededor de su pene, y sintió como sus ojos se cerraban y dejaba escapar un jadeo de placer ante la sensación.

La mano de Yuuri se movió, acariciando su longitud, y a Viktor le tomó todo de su voluntad el no correrse en ese mismo instante. Ya llevaban construyendo el calor de las cosas por mucho tiempo, y Yuuri era injustamente erótico. Sus ojos se hallaban oscuros y su mirada no se posaba en nada más que en Viktor.

Levantando su mano, el ruso tomó la polla de Yuuri entre sus manos y vio con satisfacción como este se estremecía de placer bajo su toque. Cuando los ojos de Yuuri volvieron a enfocarse en él, estos se volvieron juguetones, y esa mirada se mantuvo mientras el nipón lo empujaba sobre la cama y le sacaba un gemido ahogado mientras su mano continuaba trabajando sobre él.

— ¿Quieres más? —preguntó Yuuri suavemente después de unos segundos más de placer. No había demanda en su voz, solo curiosidad.

—Solo si tú también lo deseas —respondió Viktor, y luego continuó—. Pero si quieres, me gustaría intentar algo diferente.

Ante la interrogante mirada de Yuuri, el ruso se sentó ligeramente para luego estirarse hacia la mesita de noche y tomar los suministros que allí se encontraban. Mantuvo la botella de lubricante en su mano, pero puso el condón sobre la de Yuuri, cuyos dedos hicieron círculos sobre el paquete instivamente.

—Te deseo —añadió Viktor, y supo por la expresión de Yuuri que este entendió exactamente lo que quería decir—. En todas las formas que pueda ser capaz de tenerte.

Esta vez cuando Yuuri lo besó, no hubo nada de lentitud en este. Había propósito en sus movimientos, y un deseo ardiendo en él que perfectamente igualaba al de Viktor. Volvieron a recostarse sobre la cama, dejando sobre esta los objetos que habían sacado de la mesita de noche. Las manos de Viktor se enredaron en el cabello de Yuuri casi inmediatamente, aferrándose a cada lado de la cabeza del nipón mientras éste se movía sobre él. Viktor dejó que sus manos se volvieran a posar sobre los hombros de Yuuri, clavando sus dedos en la piel que allí se encontraba mientras continuaban besándose, presionando sus cuerpos contra el otro con más insistencia.

La mano del nipón volvió a dirigirse a su pene y Viktor gimoteó ligeramente por la violenta sensación que sacudió su cuerpo ante las caricias de este, mientras que su otra mano buscaba la botella de lubricante que había sido dejada a un lado tan casualmente. Yuuri batalló torpemente por un corto tiempo para poder abrir tapa de la botella, pero al colocar un poco del líquido sobre su mano, estas se encontraban ya perfectamente estables.

Su otra mano se encontraba todavía acariciando la erección de Viktor, enviando olas de placer que pasaban a través de todo su cuerpo, y luego llevó la mano en la que tenía el lubricante hacia la entrada de Viktor para acariciarla con uno de sus dedos, a lo que esté reaccionó empujándose contra el toque de forma instintiva.

— ¿Estás listo? —preguntó Yuuri mientras observaba a Viktor intensamente, y este asintió, devolviéndole la mirada y sintiendo la emoción atravesar todo su ser. Yuuri se encontraba cerniéndose sobre él, y su silueta iluminada por la ligera luz del cuarto parecía una obra de arte. Hermoso, etéreo, y completamente suyo.

Las uñas de Viktor se enterraron en la espalda de Yuuri al tiempo que éste introducía el primer dedo en su interior, dejando marcas en forma de media luna sobre la piel del nipón al tiempo que jadeaba por la sensación. Yuuri permaneció quieto por unos cuantos segundos, permitiendo que el ruso se acostumbrara a la sensación, para luego comenzar a moverse; empujando lentamente mientras Viktor igualaba su ritmo.

Yuuri estaba por todos lados: sobre él, rodeándolo, dentro de él; y Viktor no podía hacer más que mirarlo con fascinación, su espalda arqueándose y elevándose de la cama al sentir como Yuuri finalmente introducía un segundo dedo. Se estaba tomando las cosas con agonizante calma, pero aquello solo hacía que el pecho de Viktor se llenara de anticipación; el calor y el deseo dentro de él creciendo con cada segundo que pasaba.

Yuuri se inclinó de nuevo, presionando sus labios contra los de Viktor y sacando más ruiditos necesitados de la boca del ruso con cada movimiento. Viktor enterró sus dedos más profundamente contra la espalda del nipón y enredó sus piernas en la cintura de este, atrayéndolo más hacia sí y demandando que fuera más profundo. En respuesta, Yuuri añadió otro dedo y Viktor escuchó el suspiro de placer que salió de su propia boca, perdido por completo en las sensaciones que Yuuri le hacía sentir. Era intoxicante, abrumador, y no quería que terminara jamás.

Yuuri todavía se movía angustiosamente lento, cuidadosa y deliberadamente, empujando a Viktor cada vez más y más cerca del borde con nada más que su toque. Y aún si, el ruso solo deseaba más.

—Por favor, Yuuri. Estoy listo —dijo casi rogando. Yuuri finalmente añadió un cuarto dedo, alejándose de la boca del ruso momentáneamente, pero manteniéndose todavía cerca. El nipón le sonrió casi juguetonamente a la vez que curvaba sus dedos en el interior de Viktor y le sacaba un nuevo jadeo, el placer quemando profundamente en su interior.

—Yuuri —suplicó Viktor una vez más y este finalmente lo complació. Viktor gimoteó por la pérdida cuando el nipón se alejó de él, el repentino vacío sintiéndose extraño ahora, pero apenas pasaron unos segundos antes de que pudiera oír el sonido de un condón siendo abierto y las manos de Yuuri regresaran a él instantáneamente. Una de las manos del nipón se aferró a la parte trasera de su rodilla, abriendo aún más el espacio entre las piernas del ruso para colocarse allí. Viktor se arqueó hacia él ansiosamente y Yuuri volvió a bajar su cabeza, presionando otro violento beso contra la boca de su pareja al tiempo que finalmente se empujaba en su interior.

La cabeza de Viktor golpeó contra el colchón al tiempo que jadeaba, arqueandose contra Yuuri a medida que el calor, la presión, y las sensaciones lo golpeaban. Todo era abrumador, pero perfecto al mismo tiempo. Necesitado por más, Viktor volvió a enredar sus piernas en la cintura de Yuuri para urgirle a ir más profundo. Sobre él, Yuuri se encontraba con los ojos dilatados y la respiración agitada en su pecho, pero completamente quieto y en espera de que Viktor se acostumbrara a la sensación.

—Yuuri —jadeó Viktor, empujándose contra la polla de Yuuri y tirando de él para acercarlo hasta que sus frentes se encontraron pegadas de nuevo.

Cuando Yuuri finalmente se movió, lo hizo con lentos y gentiles empujes que no hicieron nada para aliviar el deseo de Viktor, solo avivaron la llama. Viktor podía ver la concentración en los ojos de Yuuri, la forma en que los ojos de este se posaban fijos sobre su rostro, y casi podía ver los engranajes moviéndose en la cabeza del nipón.

—No vas a romperme —le tranquilizó Viktor, al tiempo que sesentaba ligeramente y con una sonrisa en sus labios para robarle un beso—. Por favor, déjame sentirte Yuuri.

—Todo lo que desees —respondió Yuuri, su respiración notoriamente entrecortada al hablar—. Soy tuyo.

Mientras hablaba, Yuuri se movió, deslizándose fuera de Viktor casi hasta la mitad para luego empujar de nuevo, provocando con ello que otro relámpago de placer los atraviese a ambos. Yuuri vio la reacción de Viktor claramente, así que lo volvió a hacer, estableciendo un ritmo determinado. Viktor movía sus caderas para encontrarse con las de Yuuri en cada golpe, permitiendo que las sensaciones se apoderen de ambos.

Yuuri aumentó el ritmo gradualmente, empujando en su interior con fuerza, y Viktor ni siquiera intentó contener sus gemidos de placer. Todo dentro de él parecía estar en llamas, encendido por el toque de Yuuri, y aquel era el ardor mas bello del mundo. Se movían juntos, sus cuerpos entrelazados y sus frentes tocándose, jamás apartando la mirada del otro.

Volviendo a deslizar una de sus manos bajo la pierna de Viktor, Yuuri cambió su ángulo ligeramente e hizo que el ruso soltara un jadeo, una nueva ola de sensaciones lo recorrió haciendo que sus manos cayeran de los hombros de Yuuri y fueran a aferrar las sábanas junto a su cabeza.

Las sensaciones continuaron formándose en él, el placer enrollándose en sus entrañas mientras Yuuri movía su boca por su cuello, haciendo chupetones sobre la piel que allí había y marcando a Viktor como suyo sin jamás cesar su ritmo. Al mismo tiempo, su mano se dirigió de nuevo al falo del ruso, acariciándolo al ritmo sus embestidas.

—Viktor —exhaló Yuuri, la palabra sonó como una oración y eso fue suficiente para finalmente empujar a Viktor al borde. Cada músculo en su cuerpo se tensó y relajó mientras permitía que la liberación pasara a través de su cuerpo, dejándose caer sin fuerzas sobre la cama por el placer que pasaba a través de su cuerpo y que estremecía hasta los más profundo de su ser.

Los movimientos de Yuuri vacilaron al observar como Viktor se relajaba debajo él. Al notarlo, Viktor hundió sus talones en la espalda de Yuuri, demandando que continuara a pesar de que la sobreestimulación pudiera demasiado para él.

—No te atrevas a detenerte —soltó ahogadamente, observando cómo las pupilas de Yuuri se dilataban de deseo ante sus palabras. Puede que él ya se hubiera venido, pero Yuuri se encontraba todavía duro en su interior, y Viktor no se sentiría satisfecho hasta que el nipón yaciera saciado junto a él.

Yuuri volvía empujar contra él, agachándose para tomar los labios de Viktor en un beso una vez más. No pasó mucho para que el nipón también atravesara su orgasmo, jadeando contra la boca de Viktor y estremeciéndose de placer.

Cuando los ojos de Yuuri se volvieron a abrir, este finalmente se relajó y permitió que sus brazos cedieran bajo su cuerpo, dejándose caer junto a Viktor y enredando su cuerpo contra este. La respiración de Viktor salía pesadamente, su corazón golpeaba contra con fuerza contra su caja torácica y podía sentir a Yuuri en el mismo estado junto a él.

Al chocar su mirada con la de Yuuri, la expresión en esta le quitó el aliento.

— ¿Cómo es que eres real? —murmuró Yuuri, sonando ligeramente fascinando, para luego atraer a Viktor a un nuevo beso, esta vez uno lento y sin prisas. Ambos recuperando su aliento después del subidón del orgasmo—. A veces todavía siento que todo es un sueño.

—Yo también —confesó Viktor, al tiempo que se estiraba para acariciar los dedos de Yuuri gentilmente, junto con la línea de su mandíbula; su mente todavía ligeramente perdida en la neblina post coital—. Pero es real.

Yacieron allí juntos por unos minutos, enredados en el cuerpo del otro y sin deseo alguno de moverse. Sin embargo, eventualmente la pegajosa sustancia que se enfriaba contra la piel de Viktor y el sudor sobre sus cuerpos los forzaron a salir de la cama.

Los dedos de Yuuri se entrelazaron con los suyos y tiró de su mano para guiarlo hacia el baño, llevando a Viktor hasta la ducha para luego deshacerse del condón y unirse al ruso. El agua caliente se sentía maravillosa contra la piel de Viktor, y el toque de Yuuri mucho más, cuyas manos se deslizaban sobre su piel mientras se aseaban. Una vez que terminaron, ambos se secaron rápidamente y se metieron a la cama tan pronto hubieron terminado, volviendo a enredarse en los brazos del otro.

Viktor apoyó su cabeza contra el pecho de Yuuri mientras yacían juntos, sintiendo la calidez y felicidad recorrer su cuerpo al sentir a Yuuri pasar sus dedos gentilmente entre su cabello de aquella forma que el nipón sabía que Viktor amaba. Aquella perezosa intimidad entre ambos era lo que Viktor más amaba, simplemente estar con Yuuri en aquellos silenciosos momentos donde podían estar juntos.

La noche había sido perfecta, todo lo que siempre había soñado. Sabía que Yuuri tendría que regresar pronto, que en algún momento tendría que volver a Detroit tal como Viktor a San Petersburgo, siendo separados por miles de kilómetros. Pero también sabía que Yuuri volvería. Estaban juntos ahora, y habían sobrevivido a todo lo que el mundo les había arrojado. Nada los separaría ahora.

—Se que tendrás que marcharte pronto —dijo en un murmullo con su mirada fija en Yuuri, notando la suavidad en sus propios ojos siendo reflejada en los contrarios—. Pero por esta noche, quédate junto a mi.

—Por supuesto —respondió Yuuri, y no había nada más que cruda honestidad en su voz. Honestidad y amor—. Siempre lo haré.


STAY CLOSE TO ME

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Ahhhhhhhhh!

No había leído este cap hasta que lo empecé a traducir, siento que hice bien porque me encantó XD
Yuuri parecía saber muy bien lo que estaba haciendo, eh? ( ͡° ͜ʖ ͡°)

Pero yo me lo imaginé todo el rato recordando cómo es que Viktor se lo hacía él para poder darle placer a su ruso. Tan lindo mi Yuuri!
Y su preocupación por Viktor, y el Viktor todo de desperado y yo asi de "Calma Yuuri, que no es su primera vez. Dale con todo XD"
Yo se que el Viktor bottom no es para todos, pero espero que les haya gustado la forma en que Reiya-san abordó su primera vez de pasivo con Yuuri porque yo se que a mi me fascinó.

Dejando información:
Una lectora, Martha_Lila, creó una lista de reproducción en spotify con las canciones que se patinan en la serie. Muchos no escuchan las canciones porque leen en el teléfono y no pueden leer y ver en youtube al mismo tiempo, pero con spotify si que sería posible. Así que, si les interesa, les dejo el link en mi perfil.

No está completa todavía porque la lectora no ha terminado la primera parte de la serie, así que está solo hasta "You only Live Once", pero se irá actualizando conforme avance su lectura :)

MUCHISIMAS GRACIAS A TODOS POR LEER.

A todos los que leyeron, comentaron, siguieron y dieron favorito a este fic. Espero que lo hayan disfrutado!

Recuerden pasarse por el fic original a dejar sus kudos y comentarios si así lo desean, Reiya-san se los agradecerá un montón :3

Y PERDON MILES POR NO CONTINUAR CONTESTANDO SUS REVIEWS!
Todos son grandiosos y me hace feliz saber que muchos continuan siguiendo esta historia y amandola a pesar de mis demoras en la traducción.

Gracias de verdad!

Nos estamos viendo!