Buenas, gente! Ante todo, mil disculpas por la tardanza! Aquí, en Argentina, está haciendo tanto, tanto calor que no se puede estar tranquilo en ningún lado (voy a empezar a escribir mientras me ducho con agua fría, jaja!) Y tengo dos exámenes importantes de la universidad (que con este calor, NO me dan ganas de estudiar, pero bueno, algo haré…) y mi trabajo regular, así que, sepan disculpar.
Realmente estoy contenta de quienes se toman la molestia de leer esto, pues sé muy bien que el ShadIkal no es tan conocido como las parejas estándares, pero a quienes me leen, ¡gracias! Me dan ánimos de seguir :3 Sin más preámbulos, el capítulo nuevo.
OoOoOo
TIKAL
Capítulo 3: El templo de las palabras
Sonic lo zarandeó para que se fueran. Shadow seguía embobado con el canto.
-Vamos, Shads –le dijo por enésima vez-. ¡Parece como si hubieras escuchado el cantar de una sirena!
Y tal era así: el erizo negro estaba pasmado. Sonic tuvo que jalarlo del brazo con mucha fuerza –física y de voluntad-, y sacarlo de allí con violencia, pues el otro no mostraba intención alguna para moverse.
-¡Eggman estará hecho una furia! –gritó mientras se internaban en el bosque de regreso al campamento. -¿Qué tienes en tu cabeza? ¿Nunca has escuchado a una mujer cantar o qué? –el humor del azul iba en picada.
-Pero no así… -contestó, ensimismado.
Sonic movió la cabeza de mal humor y gesticulando de manera exagerada su disgusto por semejante idiotez. Era cierto que el cantar de esa mujer era peculiar, extravagante y exótico: apenas habían distinguido la silueta de una muchacha de piel anaranjada y un montón de esas criaturas revoloteando contentas junto a ella. Pero eso no aprobaba la actitud de Shadow, según Sonic.
-Por cierto –agregó el erizo negro cuando se iban acercando al campamento, y dejando de lado su estado de "trance"-, el río que viste, es de agua dulce, no hay problema al beber de esa agua –Sonic contestó con un sonido extraño que salió de laringe. Shadow lo interpretó como una especie de "ok".
Una vez llegados con los otros (ya era de noche), el líder saltó cual bomba en explosión sobre Shadow, preguntándole dónde rayos, demonios y centellas había estado. El erizo negro mintió: le dijo que había estado perdido buscando algo de valor qué llevar. No sabía que se le había cruzado por la mente al azul, pero soltó unas risitas disimuladas.
-Ah, por eso es que vas a ser un gran Robotnik –le dijo poniéndole las manos en los hombros. Ahí va de nuevo, pensó Shadow, otra vez poniéndolo en ridículo. Ya se imaginaba la cara de sus "amigos" con una mueca de alegría y picardía, sobre todo del erizo azul. Eggman estaba como satisfecho del que llamó "un gran tipo".
Shadow tenía ganas de abofetearlo.
Pasó la noche (Sonic se puso de buen humor de golpe y no dejaba de fastidiarlo), y ambos erizos contaron a Silver y Tails lo que había ocurrido. Ambos quedaron sorprendidos, con ganas de encontrarse con seres desconocidos.
-Así se quedó Shadow toda la tarde –comentó Sonic mientras terminaban de acomodarse en sus "camas" para ir a descansar.
-¡Ya basta, engendro azul! –le contestó-. ¡Me has fastidiado todo el soberano día! ¡Termínala!
-Bueno, bueno, está bien –se disculpó Sonic-. Ya, venga, vamos a dormir –y así, los cuatro se dispusieron a los brazos de Morfeo.
Pasó una semana aproximadamente de su estadía. Shadow había comentado al grupo acerca de la existencia de agua dulce, mas no en el mismo lugar donde la había encontrado él, sino mucho más alejado del lugar. Cuando Sonic le preguntó, extrañado, por qué había dicho eso, él le contestó simplemente "porque sí". Esa respuesta no lo satisfizo ni por chiste, pero bueno, conocía las maneras raras de ser de Shadow y dejó que siguiera con su "locura".
Toda esa semana se la pasaron explorando, cavando y buscando qué comer. No encontraban nada de valor y parecía que su líder cada vez se enfadaba más y más, hasta el punto de preguntarle varias veces a Silver y Tails si de verdad habían visto el susodicho templo.
-Eggman, sé paciente –le dijo Silver, un día, con la paciencia digna de un príncipe-. Te puedo asegurar que la hemos visto, pero no soy un mapa y no te puedo decir con exactitud dónde está. Mi consejo sería ir cambiando de lugar el campamento para que logremos encontrarla.
-Además –añadió el pequeño zorro-, puede que aquí no haya nada de valor, pero si nos vamos moviendo, puede que en otra área hayan más cosas.
Eggman razonó, le parecía lógico lo que proponían. Decidió cambiar el campamento cada tres semanas.
Entretanto, Shadow, en el lapso de la semana que transcurrió, se mantuvo más callado de lo común. Ya entrando en su segunda semana allí, una noche, Sonic, que siempre tardaba un poco más en dormir, le preguntó:
-Ya ni te acuerdas de María, ¿no? –le decía en tono pícaro.
El corazón de Shadow dio un vuelco: no, era verdad, había dejado completamente olvidada a su futura compañera. Desde el incidente de su voz, no había pensado en ella. Sólo pensaba quién era esa "sirena" que lo había encantado con su canto. Sonic soltó unas risitas.
-Esa "sirena" te enloqueció –comentó, poniendo los brazos en su nuca.
Sonic solía tener la razón cuando Shadow no quería. Sin decir nada más que un "cállate y déjame dormir", ambos erizos se sumieron al sueño. Shadow escuchaba el canto aún soñando.
Y vino el primer cambio de lugar: movieron todas las cosas. Caminaron casi por un día hasta que a Eggman le gustó un lugar: el suelo estaba cubierto por arena y apenas crecían unas pocas matas de pasto e hierbas. Durante el viaje, Shadow refunfuñaba.
Durante una noche, una pequeña criatura se acercó al campamento. Era la misma especie con la que se había topado hacía varias semanas. Muchos del grupo, incluyendo Sonic y Shadow, tenía el sueño pesado, por lo que cuando la criaturita decía en su propio idioma "chou, chou", no se la escuchó.
Cuando ésta se montó sobre Silver, éste casi grita del susto. Examinó con sus ojos al animalito.
-¿Quién eres? –preguntó en un susurro para no despertar a nadie.
-¿Chou, chou? –le contestó, a su vez, la criatura.
Silver sonrió: ni en su país había cosas tan curiosas como esas. Pensó en su querida Blaze, le habría encantado tener a esas criaturas dando vueltas, felices, por el condado. Y se acostó de nuevo, pensado en la hermosa sonrisa que ella tenía cuando estaba feliz.
Pero la criatura no parecía satisfecha: apenas Silver se durmió, fue en seguida a por Shadow y lo tironeó de la cola, como jugando, hasta que despertó. Le hubiera pegado a Sonic, de no haber visto a la criatura que sonría divertida y pegaba saltitos mientras jugaba con su cola.
-Diablos, ¿de nuevo ustedes? –refunfuñó de mal humor. Se tiró para dormir, pero lo jaló por la camisa y lo obligó a levantarse-. ¿Qué pasa? –preguntaba en voz baja, mal humorado.
La criatura lo arrastró por el bosque que más cercano estaban: era el bosque frondoso que había travesado para llegar hasta la playa. En el camino, se tropezó con una piedra y se tumbó de bruces al suelo. Cuando se incorporó, vio que no era una piedra cualquiera, sino una joya: una esmeralda verde. Atónito de la sorpresa, la examinó con detenimiento: sí había riquezas ese lugar, el viaje no había sido en vano.
El pequeñín se fue volando, dejándolo solo.
Shadow, confundido por la curiosidad y el sueño, caminó por el bosque, teniendo cuidado de dónde pisaba, pues no tenía calzado que le protegieran los pies. Terminó llegando a la orilla de un río…
…Donde una voz lo envolvió…
Estaba allí. La veía. Cantaba como una hermosa sirena. Se movía de un lado otro, mientras esas pequeñas criaturas revoloteaban felices junto a ella. Parecía danzar junto a ellas.
Y Shadow cayó de nuevo al suelo, atónito. Y pensó algo feo: al diablo María.
La mujer atravesó majestuosamente el río, pues no era muy profundo, y se encontró con él. Lo ayudó a incorporarse tomándolo suavemente de las manos. Ese ligero contacto hizo latir el corazón del erizo como nunca antes lo había hecho: se moría de los niervos.
Y por fin pudo verla, cara a cara: era algo más baja que él de estatura, el cabello le caía en forma de púas a lo largo de la cabeza, su piel era anaranjada, como el atardecer y sus ojos… Sus ojos eran del azul más sereno que había visto. María los tenía celestes y le acordaba al cielo. Ésta mujer los tenía azules, como el mar en calma, aquél mar que al navegante le complace atravesar.
Pero Shadow, no sólo se fijó en su increíble belleza física, sino en su atuendo: vestía algo ligero en el pecho, blanco, que le cubría lo que era necesario, una falta corta, con figares triangulares en verde musgo, fucsia y beige, y unos zapatos ligeros que se ataban con una largas cintas blancas a lo largo de la pierna, hasta su rodilla. Sobre su frente tenía una especie de tiara dorada con joyas, en su cuello, una gargantilla dorada, haciéndole juego, unos brazaletes dorados en sus antebrazos, unas muñequeras doradas y un brazalete azul.
Y una capa que le cubría toda la espalda.
Shadow se puso a pensar si sería la reina o la princesa del lugar. Vestía con un lujo increíble.
Ella le sonrió contenta. Le tomó de nuevo las manos y lo condujo a través del río. No perdía su sonrisa, parecía divertida.
Atravesaron otro bosque, uno muy distinto del que Shadow había visto desde que llegó: era amplio y nada frondoso. Las copas se movía como entonando una canción y, de pronto, ella vio la joya que tenía en una de sus manos: parecía aún más alegre y corrieron más rápido. Él quería preguntarle a dónde lo llevaba… Pero no le iba a entender, pues sabía que ella debía hablar un idioma completamente distinto al de él, así que calló.
Luego de correr, el bosque llegó a su fin. Y cuando el erizo lo atravesó, casi se volvía a caer por tercera vez en la noche: el famoso templo que tanto buscaban apareció frente a él: era grandísimo, enorme, cubierto por un baño dorado que bajo la luz de la luna parecía imponente. Para llegar a la cima, había que atravesar una escalera. Ella lo tomó nuevamente de las manos y lo condujo a la cima, parecía emocionada.
Shadow vislumbró una especie de pedestal destinado a algo grande, pues estaba vacío. Junto a él, había otros pedestales pequeños que se elevaban, unos siete en total. Sobre éstos brillaban silenciosas seis esmeraldas como la que tenía él, pero de diversos colores: rojo, azul, amarillo, etc. La muchacha tomó la esmeralda de Shadow y la puso en el pedestal que correspondía y, elevando las manos al cielo, le pareció que decía:
-¡Chaos! –y apareció la esmeralda más grande que jamás había visto: era verde, brillante y majestuosa. De ella emergió una criatura que, a pesar de parecer temible, era de su estatura y sus ojos brillaban con inocencia. Se acercó a ella y le dio una especie de palmaditas en al cabeza, fraternalmente. Ella le sonrió, agradecida. Luego, se metió dentro de esa esmeralda y desapareció de la vista de los dos. Las otras pequeñas esmeraldas quedaron en su lugar, firmes y brillantes.
La chica se volteó y se acercó a Shadow. Éste le pudo sentir casi la respiración de lo cerca que estaba. Extendió una mano la puso sobre su propio pecho.
-Tikal
El erizo se desconcertó: ¿Tikal? ¿Qué quería decirle con "Tikal"? ¿Era una especie de agradecimiento?
Y ella volvió a darse unos golpecitos en su pecho, sonriendo y volvió a repetir:
-Tikal –fue más firme esta vez su voz.
Shadow conectó ideas: seguramente le estaba diciendo su nombre.
-¿Te llamas Ti… Ti… Tikal? –obviamente, ella no comprendió qué le decía, pero pareció entenderlo, pues asintió enérgicamente con la cabeza. Puso una mano en el pecho de él: Shadow se ruborizó un poco por ello.
Los ojos azules de Tikal lo miraban con curiosidad, sin sacarle la mano de encima.
-Sh.. Shadow –pronunció él, entre un balbuceó tímido-. Me llamo Shadow.
Ella parecía feliz y le quitó la mano. Volvió a verlo fijamente e intentó pronunciar su nombre: parecía algo complejo, pues seguramente por la fonética de su idioma.
-Sh… Sha… Sha… -empezó.
-Sha… dow –lo ayudaba él.
-Sha… dow –pronunció lentamente-. Shadow… ¡Shadow! –dijo alegre. No sabía por qué, pero el erizo volvió a ruborizarse.
Y así, Tikal lo acompañó cuesta abajo hacia donde estaba su campamento…
OoOoOo
Ah, estoy contenta de éste capítulo, ¡al fin se han encontrado! Me pregunto yo misma cómo evolucionarán…
Gracias a todos por leerme. ¡Nos veremos en el siguiente capítulo! :3
